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COMPENDIO DEL ACTUAL ESTADO DE LA PROVINCIA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA DEL DARIEN. AÑO DE 1774.

 

La provincia de Santa María la Antigua del Darien, situada en el istmo de Panamá, entre la cordillera de los Andes y la mar del Sur, con alguna parte de su territorio en la del Norte, dista de dicha plaza cerca de 60 leguas; fué su capital el Real de Santa María hasta el año de 1760, que por las irrupciones de los indios se pasó al nuevo Real de Yaviza, por juntarse allí este rio con el principal, Chucunaque, paso preciso de aquellos bárbaros, y defender su avenida con una casa fuerte de mampostería, el primer cuerpo, y lo restante de tabla y teja, en la que vive el Gobernador y 60 hombres de guarnicion.

Tiene dicha provincia 9 poblaciones con 200 vecinos, poco más ó ménos; son tres de las dichas de indios recientemente convertidos, por cuyo motivo no pagan tributo. Contiene nueve curatos y actualmente seis párrocos. Hay cuatro casas fuertes, las tres de palma y estacas, amarradas con mimbres y la otra de piedra, madera y teja. Es la total artillería de su defensa 22 pedreros de mal servicio y un canon de á 3 en los mismos términos; este sólo se dispara cuando hay novedad de indios, para poner alarma á los españoles.

Su Gobierno es puramente militar, tiene de sueldo al año 9,000 pesos, y si es interino, la mitad. Son las guarniciones de gente parda y 20 soldados arreglados del batallon de Panamá, socorridos unos y otros, mensualmente, con 30 libras de carne salada y un manojo de tabaco, que le tiene de costo al Rey 15 reales, lo que se les remite en dichas especies por aquellas cajas, á excepcion del socorro de 11 pesos que se ministra cada año, por situados. Tambien hay desterrados de ambos sexos, socorridos á racion y sin sueldo, por la mismas cajas.

No tiene esta provincia ermita, convento, ni hospicio alguno, ni más edificio de teja que la ya citada casa fuerte de Yaviza. El Rey no tira de ella siquiera los derechos de su real soberanía: todo es libre de gabelas y otras cargas concejiles, para que por medio de un comercio fraico (si hubiera con quién hacerlo) se pueda conseguir su útil fomento. No tiene fondo alguno y toda su subsistencia pende de Panamá, á quien está sujeta como Comandancia general. Sólo la iglesia no ha perdonado sus derechos; los diezmos de ella en toda la provincia ascienden en un quinquenio á 500 pesos en que están arrendados, ó á ciento en cada año.

No hay cria de ganado caballar y sólo de esta especie habrá 12 ó 14 bestias para conducir cada dos meses viveres para la guarnicion y ninerales de Cana, la cual es necesario escoltar con tropa, por el recelo de los indios. De todos los demas animales, propios para alimento de la vida humana hay abundancia, aunque á precio muy subido, y sólo es escaso el vacuno que apénas produce la correspondiente cria y alguna leche para medicina. Hay buenos pastos para que se propagara en abundancia, pero no hay vecinos de fondo que los fomenten.

El invierno tiene cerca de seis meses de estacion. Los aguaceros son muy frecuentes y copiosos por los meses de Agosto hasta Octubre, por cuyo motivo se experimentan algunas inundaciones en los pueblos por estar fundados en parajes bajíos á las márgenes de los rios.

El verano es regular y templado á excepcion del sitio de Yaviza, que es bastante cálido á causa de su baja fundacion y suelo arenisco. Las noches en todos tiempos son frescas y las camas áun de los más desaseados, no tienen insectos. Tampoco se experimentan éstos con notable incomodidad ni áun de los mosquitos, pero sí de los piojitos de Savana ó cobradillas, que son muy perjudiciales é imperceptibles, en cuya comparacion los átomos son grandes cuanto á su magnitud y pocos respecto su número. Esta plaga sólo se experimenta en la campaña de Yaviza y alguna parte en la del Real de Santa María.

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