CARTA.
Excelentísimo Señor:
Señor: Cuanto me es posible esfuerzo mi
pequeña aplicacion á fin de desempeñar la confianza que V. E. se sirvió hacer de mí,
colocándome en este destino, el que he logrado más por efecto de su notoria bondad, que
por la de mis muy cortos méritos.
Consecuente á la obligacion en que estoy
constituido, ya que no tiene esta provincia otro objeto particular del Real servicio á
qué atender sino es el de empeñar sus pocos é inaplicados moradores al fomento de la
agricultura, de que pueden sacar conocidas ventajas, y el particular político modo de
manejar los tres pueblos de indios parciales que tiene, infundiéndoles un espíritu
español que los radique á nuestra amistad para que a su ejemplo los rebeldes conozcan su
errado camino, y en las ideas que necesite el gobierno acertar contra ellos. Sean estos su
mayor desempeño.
Cifrado mi cuidado en estos dos puntos,
tengo comunicada órden á todos los Cabos de justicia de esta provincia (ademas de otras
de que he dado puntual noticia á V. E.) para que en su respectivo distrito hayan de
obligar los vecinos contribuyan á su fomento sembrando cada uno un cacagual de cien piés
á lo ménos, ademas de los necesarios frutos que necesiten para su diario alimento,
insinuando en la propia órden que de ninguna utilidad son los vasallos al Soberano,
cuando con su industria no enriquecen sus provincias y más cuando tienen fáciles
proporciones para conseguirlo con la simple siembra de la mencionada planta.
Para con los indios se necesitan
distintas máximas: porque su natural desconfianza é inconstante condicion dominada del
interes, requiere mucho más arte que ojalá residiera en mí para lograr el acierto: mas
procediendo por la poca experiencia adquirida á las órdenes de los señores Jefes que
con bastante inmediacion tuve el honor de servir y en especial en las campañas que hice
con don Antonio Arévalo, que con uno y otro me pudo hacer capaz de retener algo que puede
ser útil para con estas gentes.
Empecé á poner los indios en el traje
español, regalando á algunos oficiales pobres sombreros y otras prendas de mi uniforme,
á que son muy inclinados, procurando desarraigar su traje, especialmente en las mujeres,
que lo conservan del tiempo de su gentilidad (que la tienen muy reciente) haciendo se
quitasen unos aros de oro con que traspasadas las narices, los tienen asidos de ellas y se
hicieron con su valor pendientes para las orejas; ó introduciendo el uso de las polleras,
que aún no visten sitio un trapo ceñido desde la barriga hasta las corvas. Empeñando á
sus maridos á la siembra de cacao para que con su producto se vistan con decencia como lo
hacen la mayor parte de los magnates, pero no sus mujeres.
Con fecha 6 del corriente pasé á don
Antonio Arévalo, copia del mapa y documentos que acompaño á V. E, con el motivo de
pedirme ciertas noticias, á que le tengo satisfecho dándole otras bien importantes,
segun el estado presente de emprender la expedicion del Golfo. Me pareció urgente
adelantarle éstas, por el bien que en ello puede resultar al Real servicio Igualmente le
dirigí un diseño de plano y perfiles de esta casa fuerte, asegurandole que, segun el
modo de ofender los indios en sus invasiones, esta clase de fortificaciones, inexpugnable
y ménos costosa que se puede adaptar contra ellos, y que cualquiera otro gasto es
superfluo. Con cuya noticia puede economizar los de aquella expedicion, pues esta especie
de fortaleza, hecha con todo arte, que no lo tiene ésta, no puede pasar de 3,000 ó 3,500
pesos de costo.
Tambien le hago presente que es la
voluntad de V. E. ocupar con una fortaleza la loma de las Pulgas (nombrada Cualacuna en
idioma indio) para proteger la navegacion de Atrato. Puede haber otro paraje mas ventajoso
en una isla nombrada Sircuna, que tiene el rio en su garganta en el paraje en que se
empieza á derramar por varias bocas y que con su reconocimiento se saldra de la duda.
Igualmente le noticio será muy conveniente ocupar con la mayor brevedad el terreno del
rio Gandi, por ser este paraje el apoyo de los indios más rebeldes de Calidonia, Mulatas,
Punta de San Blas y cabeceras de Chucunaque (todos son unos) porque interceptada la costa,
como debe ser, para no dejarlos comunicar, les queda el refugio de hacerlo por el rio y
camino de Tupiza, dos leguas distante de esta capital, paso el más cómodo y corto de
todos cuantos pasan al Golfo y que por el mismo se pueden sorprender (dando dia) bajando
yo con mis indios cogiéndolos por la espalda y los del Golfo por el frente, ó dar otro
cualquiera auxilio á muy poca costa.
Estoy persuadido, señor Excelentísimo,
que así como esta provincia está verdaderamente defendida con esta clase de
fortificaciones si fueran todas de permanentes materiales, lo puede estar tambien el Golfo
con otras iguales, porque no es creible que los enemigos de la corona intenten invadirlas
sin una declarada guerra, y en tal caso las de campaña ó de otra especie costosas que se
hagan allí provisionalmente, no podrán resistir las fuerzas de un soberano conquistador
que intente rendirlas, y se ahorra (aprobado este pensamiento) lo que va de más de 30,000
pesos en que está tanteado el costo de la proyectada en Caiman á la de 3,500 que cuando
más habrá costado la en que resido, pudiendo, con lo mucho que se ahorra, hacer varias
para con ellas cubrir otros parajes útiles segun el proyecto.
Tambien le remití al mismo don Antonio
Arévalo la cuenta de los gastos que se causaron en las dos expediciones practicadas en el
reconocimiento de estos rios y otras diligencias para que siguiendo el mismo órden
económico, segun de ella se ve por esta parte, es infinitamente más barata cualquiera
empresa á que yo pueda contribuir con mis parciales, pues aseguro á V. E, sin que sea
visto lisonjearme, que los manejo con toda satisfaccion, y que ellos tienen consentido, no
ha habido aquí otro hombre de provecho hasta ahora; y no fundan, en mi concepto, este
juicio en otra cosa mas que en que les proporciono sus comodidades, su instruccion, que
les doy buen trato, y como por otra parte les doy noticia individual de Calidonia y del
Golfo, de donde son nacidos, haciéndoles relacion de los rios, nombre de sus capitanes,
número de gentes de cada uno y cuántos piés de cacao cultivan y que por los mapas les
cuento por palmos todo el terreno; con esto les tengo infundida cierta confianza de
comodidades para la de sus hijos, siempre que los pongan aptos para obtener cualquier
empleo de república, así en la eclesiástica como en la laica ó militar.
Suplico á V.E. se sirva, como padre,
llevar á bien esta confianza y aconsejarme en todo sobre mi conducta, pues si en algo
yerro es precisamente llevado del celo del Real servicio y la representacion que ahoras
acompaño á su venerada superioridad, proponiendo los sueldos para 1o indios, es con
pleno conocimiento de que cada oficial entre ellos es el mejor trabajador del pueblo con
cierta investidura respetuosa, recomendable por su nacimiento, y que igualmente para las
comisiones del servicio, cada uno de los dichos es un peon el más pronto y escogido, el
más cazador y monteador, que ninguno de los otros, como lo tengo bien experimentado.
Dios guarde la importante vida de V. E.
muchos años, como deseo.
Provincia del Darien, á 5 de Abril de
1774.
Excelentísimo Señor.
Señor. B. L. M. de V. E.
ANDRES DE ARIZA.