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8.
LA CONQUISTA DEL DARIEN.
Desta provincia de Castilla
del oro fué el primero salteador el capitán Joan de la Cosa, y el
segundo, las reliquias del armada y gente de Alonso de Ojeda, entre los
cuales quedó por capitán primero y alcalde en aquella tierra Vasco Núñez
de Balboa, el cual fué un hombre hidalgo natural de Jerez de Badajoz,
criado de don Pedro Puerto-Carero, señor de Moguer, el Sordo. Después de
Vasco Nuñez, gobernador y capitán general, Pedrarias Dávila, natural
de Segovia al cual subcedió en la dicha gobernación un caballero de Córdoba,
llamado Pedro de loe Ríos, al cual tomó residencia y quedó en el oficio
el licenciado Antonio de la Gama. Al
licenciado de la Gama subcedió un caballero de Soria, llamado Francisco
de Barrionuevo, del cual se tractó en la primera parte, en el libro V,
sobre la rebelión del cacique don Enrique. Después de Francisco de
Barrionuevo, fué por juez de residencia el licenciado Pedro Vásquez, al
cual subcedió el dotor Robles. De todos estos gobernadores, se tractará
en este libro XXIX, y de otras particularidades desta provincia de
Castilla del Oro, y del primero descubrimiento de la mar del Sur, y de los
ritos y cerimonias de los indios, y de sus mantenimientos, y otras muchas
cosas convinientes al discurso destas historias. De las cuales, algunas
con brevedad están por mí escriptas en aquel Reportorio Sumario que se
imprimió en Toledo, año de mill e quinientos e veinte y cinco años;
pero más largamente se repetirán aquí. Y demás dellas, se dirá todo
lo que allí se dejó de escrebir por no se haber sabida algunas en aquel
tiempo como agora se saben, y la experiencia lo ha mostrado. También se
hará mención del principio del descubrimiento del Perú, fecho por los
capitanes Francisco Pizarro y Diego de Almagro; y mediante el divino
favor, se dirá todo lo que a esta gobernación fuere competente, porque
en esta provincia yo fui veedor de las fundiciones del oro e oficial de Su
Majestad algunos años, y tengo noticia particular, como testigo de vista,
de la mayor parte de cuanto aquí se tractare.
Tenga por aviso y verdad el
letor, que esta población de Castilla del Oro es el principio y
fundamento de todo lo que en la Tierra Firme, así en la costa del Norte
como en la del Sur, está descubierto y poblado de cristianos. En el cual
principio pensó Vasco Nuñez, con sus cautelosas formas, quedar grand señor,
viéndose capitán principal de los primeros pobladores desta gobernación,
porque sin dubda él trabajó mucho en aquella tierra. Pero como dice
Ciro, rey de los Persas, sin dubda los hombres estiman que sea grande cosa
adquirir el imperio; mas cierta mente, muy mayor es conservarlo después
que es adquirido, porque cuanta más los hombres posen, tanto mayor
envidia y envidias soportan, y mayor copia de enemigos han, máxime
aquellos que, como nos, por fuerza a
los súbditos señorean. El que sube a algún señorío, más por
acaso a favor de la fortuna que por prudencia y virtudes, o por fraudes
e mañas, sin méritos, no puede mucho permanescer en tal estado. Vicio es
de natura que siempre habemos mucha confianza en las cosas no probadas. Así
lo dice aquel grand Julio César
en sus Comentarios, y aun así le acontesció a él lo uno y lo
otro, si quisiéredes oír a los que su vida y obras notaron; pero en fin,
toda la vida es trabajo en tanto que en esta carne mortal estamos. No
ignoraba esto aquel sancto
Job, cuando dijo: Militia est
vita hominis super terram. Asdrúbal Grifo, embajador de los cartageneses,
dijo a Cipión; “Son los pueblos naturalmente inclinados a lo peor, y
aquello que es más grato a la moltitud, ha lugar más aína”. Y a sí subcedió la mudanza del estado de Vasco Núñez de
Balboa, y aun de otros gobernadores que después de él gobernaron esta
provincia; porque los
hombres, por la felicidad nuevamente adquirida, más soberbios y menos
cautos suelen ser las más veces. El saber no viene de los hombres,
más de Dios, como se dice en el Eclesiástico primo: Omnis
sapientia a Domino Deo est. Aristóteles no ignoraba esta verdad, pues
dijo: Sapientia non est humana, sed divina possesio. La sapiencia no es
humana, sino divina posesión. Así que, pues de Dios el saber es y el
poder, et sine ipso factum est nihil, no sé yo cómo los cristianos a
quien Dios pone en lugar alto y con administración de otros hombres
sobre quien les da poder y jurisdicición, se
olvidan y desacuerdan de su superior celestial, al cual ni se puede
mentir sin que lo entíenda, nilisonjenado ganar su gracia, mostrando uno
en la lengua y guardando en el ánimo lo contrario que publican.
En el libro antes déste se
dijo la forma que Vaso Núñez hobo para salir desta cibdad de Sancto
Domingo, escondido envuelto en la vela cogida en la entena de la nao en
que el bachiller Martín Fernández de Enciso fué a buscar a Hojeda; y
cómo se les perdió aquella nao cerca de la punta de Caribana, y cómo
estando en aquel trabajo, topó con ellos el
capitan Francisco Pizarro, después que hobo desamparado el asiento
de Urabá, que en dos bergantines, con la gente que quedaba de Hojeda, lo
venía a buscar a esta cibdad; y cómo juntos los que llevaba Enciso y los
que traía Pizarro ganaron el Darién; y cómo Vasco Núñez fué elegido
alcalde, e prendió al bachiller Enciso y lo envió a España; y cómo
envió a llamar al capitán Diego de Nicuesa para que gobernase, y la
manera y falsedad que contra él hobo para lo echar de la tierra, donde se
perdió con otros trece hombres; y como fueron enviados por procuradores
a España, de parte de Vasco Núñez e de la comunidad del Darién,
el veedor Joan de Quicedo y el capitán Rodrigo de Colmenares; y cómo por
otra parte le fué llevada una cédula del Rey Católico a Vasco Núñez
para que fuese capitán y gobernase aquella provincia del Darién en tanto
que su real voluntad fuese.
Queda ahora de decir lo que
después subcedió, y decirlo he desde cuando aquel pueblo del Darién se
ganó a los indios, porque la historia vaya fundada desde su principio, y
subcesivamente se diga lo que procedió de ahí adelante hasta el tiempo
presente; y es de aquesta manera.
(Fernández
de Oviedo, III, pag. 205-206)
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