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"LAS BÓVEDAS"


Ya hemos visto cómo en 1755 el ingeniero don Lorenzo de Solís había proyectado la construcción de cuarteles y almacenes para pólvora, víveres y pertrechos, proyecto que por entonces no se llevó a efecto. El brigadier Arévalo, en un "proiecto general para fortificar la plaza", que presentó en 1773 143 , expuso la necesidad de dotar a Cartagena de edificios de esa clase, "pues no puede llamarse plaza fuerte-decía-la que sólo tenga buenas fortificaciones, si no tiene también las Bóvedas a prueva de bomba, que necesita para tener a cubierto de ellas la tropa de desdanso y resguardar los víveres y municiones, respecto de que no ai medio para evitar su caída, pero sí lo ai para embarazar su efecto, asegurando en dichas Bóvedas la tropa y demás para su defensa". Años más tarde se decidió su construcción, y el sitio elegido para emplazadas fue el sector comprendido entre los baluartes de Santa Clara y Santa Catalina, único que faltaba para dejar totalmente cerrado el recinto de murallas de Cartagena.

En marzo de 1789, y con una consignación de treinta mil pesos anuales concedida al efecto, se inició la construcción de la cortina de muralla y veintidós bóvedas de veinte varas de largo por siete de ancho, que habían de ocupar todo el frente comprendido entre los citados baluartes 144 . A fines de 1792 estaban sacados de cimientos veinte de los pies derechos que habían de sostenerlas, así como también "los cimientos de los testeros del frente de ellas y puestos los umbrales de sus puertas de entrada, formadas éstas con la cantería de sus batientes y mochetas, y terraplenado todo su interior hasta la altura que deve tener para recivir su solería"; así como también quedaba arreglado "el piso exterior, y calle contigua al frente de estas bóvedas" 145 .

En junio del año siguiente se concluyeron los pies derechos y se comenzó a hacer acopio de maderas, ladrillos y otros materiales para dar principio a las bóvedas en enero del año siguiente 146 . A mediados de 1795 estaban "concluídas, quitadas sus cimbras y solado su piso, de buen servicio, capaces, claras, secas y bien ventiladas, y en 10 de ellas colocadas sus puertas con herrages, con 3 1/2 pies de grueso en sus claves, restando enlucirlas o sacarlas a plana en su parte interior, y poner sobre ellas dos solerías de ladrillo de plano para quitar toda filtración de las aguas de las lluvias; poner algún terraplén sobre ellas de buena calidad, cubriéndolo con otra solería, con la qual quedará formada la explanada o piso superior, y con 4 pies de grueso en sus claves en la mitad de su longitud". También se había construido otra bóveda interior para almacén de pólvora, con entra da subterránea "por la explanada o piso superior de las Bóvedas y su correspondiente puerta doble y ventanas de luz y comunicación" 147 .

Seis meses después se había puesto el terraplén en los senos de cinco bóvedas, "bien regado y pisado, enrrasado con el pendiente necesario para recivir la explanada", y seis de ellas estaban enlucidas, "puestas las rexas de ventilación en sus pies derechos y las puertas con todos sus herrages". Ya se utilizaban éstas como cuartel de las tres compañías del Batallón de Milicias Blancas. En la misma fecha quedó concluida la muralla con su parapeto y se prolongó éste por el baluarte contiguo de Santa Clara (alcanzando una longitud de cerca de quinientas varas), "con la altura necesaria al uso del fucil en la cortina de un andén o piso para este servicio" 148 .

En el primer semestre del siguiente año-1796-se terminó el "nuevo frente de fortificación del recinto de la plaza por parte de la Mar del Norte y sus Bóvedas, rampas, terraplenes y esplanadas". "Sobre todas las veinte y cuatro-escribía Arévalo- [se ha puesto] una solería de buen ladrillo sulacadas [ |sic] sus juntas, y en las rampas y terraplén de la unión con el baluarte de Santa Catalina se han puesto los hormigones correspondientes y se ha enlucido o sacado a plana todo el paramento del frente de la Muralla Real y su parapeto, como también su frente interior o vista de las Bóvedas, las quales son capaces, claras, libres de toda humedad, con franca ventilación por las puertas, ventanas, pasadizos, de comunicación y aspilleras aviertas en la Muralla Real, en las quales se tendrá la tropa acuartelada, sana y libre del efecto de las bombas por su buena construcción y grueso de más de quatro pies y medio en sus claves, manifestando su cantería y toda la obra, con quatro garitas, tres de ellas nuevas de cantería, voladas sobre repizas y basamentos de lo mismo, un frente respetable de 308 varas lineales de largo línea magistral (incluso 40 de la cara izquierda del baluarte de Santa Catalina), alto de 9 varas, vistoso frente y espaciosa, en cuyo medio antes de la erección estaba abierto el recinto de la plaza en un trecho de 260 varas cerrada con una, estacada censilla, al qual agregado el baluarte de Santa Clara, cuya muralla real se ha levantado hasta la altura de seis varas sobre el nivel del mar su parapeto, revestimiento interior, rampas y terraplenes (para cuya perfección sólo le faltan los hormigones), que da esta muralla real libre de escalada y ataque brusco, de que no lo está la restante muralla baja". Además, se había hecho una galería subterránea "que comunica la Plaza de Armas que está frente con el baluarte de Santa Catalina, aumentando con la tenaza exterior unida a su muralla real, egecutada el año 79 de buena tierra regada y pisada para cortar el paso por aquí entre la muralla y el mar de la avenida de la Cruz Grande, defendida con los fuegos rasantes y un foso de agua a su pie que se halla de buen servicio, y sin esta comunicación estava sin uso a la que saliendo ahora por una poterna se le da todo el valor del fin a que se ejecutó" 149 . Así, pues, en 1796 quedó completamente cerrado el recinto de Cartagena.

Terminadas las Bóvedas, se dio principio a la construcción de un pórtico "formado de arcos de ladrillo y un cielo razo", para que la tropa acuartelada en ellas "se comunique de unas a otras y a sus comunes libres de las incomodidades y efectos que ocasionan las lluvias y soles que entrara por las puertas". A fines del año referido estaban hechos todos los pilares y se habían cerrado diez y siete arcos, "restando 30 y el cielo razo, para lo cual están prontas y labradas todas las maderas" 150 , pero entonces hubo necesidad de suspender las obras para atender a otras más urgentes y no se reanudaron hasta 1798 151 . Un escudo de mármol colocado en el tímpano del frontón está fechado en ese mismo año 152 .

Aunque sin importancia arquitectónica, el Pórtico de las Bóvedas (figura 123) no deja de ofrecer cierta belleza, que tal vez resida en la monótona repetición de sus cuarenta y siete arcos, que forman el fondo de uno de los rincones más típicos de la Cartagena de fines de la época colonial. Fue ésta la última obra de don Antonio de Arévalo.

143
AGI: Santa Fe, 946. En él estudia las avenidas de acceso a la ciudad y lo que necesita para completar sus defensas. Los planos a que alude el documento no se encuentran en el Archivo General de Indias, por lo que se hace difícil entender el proyecto.
144
En el Servicio Histórico Militar (Biblioteca Central Militar, Sección Cartográfica, K-b-6 núm. 58) se conserva un plano de la cortina de las bóvedas, con planta de los cuarteles, firmado por Arévalo, fecha 30-VI-1789.
145
"Relación" de 31-XII-1792, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 615).
146
"Relación" de 31-XII-1793, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 616).
147
"Relación" de 30-VI-1795, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 618).
148
"Relación" de 31-XII-1795, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 619).
149
"Relación" de 30-VI-1796, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 619).
150
"Relación" de 31-XII-1796, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 621).
151
"Relación" de 30-VI-1798, por Arévalo (AGI: Santa Fe, 624).
152
La inscripción dice así: "La esculpió Hermenegildo Josef / Ayala, natural de esta ciudad de / Cartagena de Indias, / (escudo) / Reynando Carlos IV, año de 1798".
Este mismo artífice labró un retablo que está en la iglesia de Santo Domingo, según lo acredita una inscripción.

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