Legación de Colombia-Wáshington,
D.C., Enero 8 de 1902.
Al Sr Ministro de Relaciones Exteriores--Bogotá.
Aprovechando el viaje del Sr. John Bidlake, que sigue para
Bogotá, he resuelto conferirle el carácter de Correo de Gabinete y
encargarle de la conducción de este despacho para V. S., á fin de
evitar las demoras consiguientes al correo ordinario.
Adjunta hallará V. S. copia de la nota que me ha dirigido el
Almirante J. G. Walker, Presidente de la Isthmian Canal Comission,
en la cual me transcribe copia de un despacho dirigido de París al
Sr. Jules Boeufvé, Canciller de la Embajada de Francia en esta
ciudad, autorizándole para ofrecer al Gobierno de los Estados
Unidos el traspaso de la concesión de la Compañía del Canal de
Panamá, por la suma de $ 40.000.000.
Con posterioridad á aquella nota del Almirante Walker, recibí
ayer la visita oficial del Sr. Edouard Lampre, Jefe de la
secretaría de la Dirección general de la Compañía Nueva del Canal
de Panamá, con el objeto de hacerme sabedor de la mencionada
propuesta, y de averiguar si el Gobierno de Colombia autorizaría el
traspaso de la concesión. Le contesté que se le daría el permiso
solicitado, siempre que, previamente, el Gobierno de Colombia y el
de los Estados unidos llegaran á un acuerdo ó tratado sobre las
recíprocas concesiones necesarias para la apertura del canal por
nuestro territorio.
Ha llegado, pues, el momento de resolver si el Gobierno de
Colombia concede ó no el permiso solicitado, y con qué condiciones,
ya respecto de la Compañía, ya del Gobierno de los Estados
Unidos.
Los términos del problema han quedado, por lo tanto,
absolutamente simplificados, y se reducen á saber si el Gobierno de
Colombia concede al de los Estados Unidos el derecho de abrir por
su territorio el proyectado canal, con el control necesario y con
la extensión de la faja hasta tres millas á uno y otro lado de la
vía marítima; ó si se rechaza toda propuesta en este sentido. En el
ultimo caso, habría que renunciar, á lo menos por muchos años, á
toda esperanza de abrir el canal por la ruta de Panamá; y para la
Compañía francesa equivaldría esto á una ruina total é inevitable,
puesto que le sería absolutamente imposible concluir el canal
dentro del término á que está obligada por la ley de su concesión.
El hecho sólo de haberse rendido á discreción, aceptando de plano
el avalúo, sin duda demasiado bajo, hecho por la misma Comisión del
Canal ístmico, está indicando claramente que no tiene hoy, ni
abriga la esperanza de adquirir más tarde, los recursos
indispensables para llenar sus compromisos con el Gobierno de
Colombia,
Como V. S. verá por los adjuntos recortes del New York Tribune y
del Herald, el BilI Hepburn ha empezado á discutirse en la Cámara
de Representantes. Al principio se creía que pasaría sin
observación alguna y sin enmienda sustancial; pero las cosas van
tomando un aspecto muy diferente, con motivo de la propuesta de la
Compañía francesa. En la Cámara misma, donde la opinión en favor de
Nicaragua era avasalladora, se han levantado ya muchas voces que
piden un estudio más detenido del asunto y que protestan contra la
festinación con que se quiere expedir esta ley. Dicen, y con razón,
que, habiendo ya probabilidades de adquirir la ruta de Panamá,
sería un grande error el reducir á una sola vía, la más larga y más
costosa, la acción del Gobierno. Como este argumento tiene mucha
fuerza, es probable que en la Cámara se introduzca una enmienda en
el sentido de autorizar al Presidente de la República para entrar
en las debidas negociaciones conducentes á escoger la vía más
conveniente para el proyectado canal. No sé si esta enmienda sea
aceptada; pero sí es casi seguro que el Senado la aprobará, porque,
según entiendo, el Gobierno Ejecutivo tiene mucho interés en ello.
Si así fuere, habremos ganado mucho terreno y estaremos en
capacidad de negociar sobre bases más satisfactorias,
entendiéndonos directamente con el Secretario de Estado, y no con
comités sometidos á todas las influencias de los políticos y de los
especuladores.
Como este es por ahora el objetivo inmediato, que no se
alcanzará si no se hace una declaración satisfactoria por parte del
Gobierno de Colombia, yo contestaré al Almirante Walker tan pronto
como me comunique el arreglo provisional que habrá de hacerse con
la Compañía francesa, que el Gobierno de Colombia está dispuesto á
conceder el permiso necesario para el traspaso, siempre que se
celebre un convenio con el Gobierno de los Estados Unidos, en
términos equitativos, que permitan la construcción del Canal por
Panamá y aseguren los derechos de Colombia. Esto producirá muy buen
efecto en el Senado, y nos dejará el campo abierto para
después.
Yo no le he dicho al representante de la Compañía francesa con
qué condiciones se le concederá el permiso para el traspaso de la
concesión; pero me parece de estricta justicia que den una buena
suma al Gobierno de Colombia, puesto que si el permiso se les
niega, lo perderán todo. Además, ya que la Compañía se aprovechó de
las penosas circunstancias del Gobierno para obtener una prórroga
de seis años, que es la que en realidad van á vender por cuarenta
millones, no creo que sea contrario á la equidad exigirles siquiera
dos millones de pesos más sobre el millón que pagaron.
Los puntos precisos sobre los cuales necesito instrucciones de
V. S. son los siguientes:
Primero. Si se accede ó no á ceder á los Estados Unidos una faja
de terreno de seis millas de ancho, excluyendo las ciudades de
Panamá y Colón;
Segundo. Si esta concesión se hace, á título de arrendamiento,
por término indefinido, ó á lo menos por el de doscientos años;
Tercero. Si se ceden ó arriendan las islas de la bahía de Panamá
para estaciones de carbón, cosa que se estima indispensable, por la
circunstancia de que casi todos los buques que vengan de puntos
distantes á cruzar el canal, necesitarán renovar su provisión de
carbón;
Cuarto. En qué términos deben arreglarse las cuestiones de
policía en la dicha faja del canal, para impedir colisión de
jurisdicciones y para mantener al mismo tiempo un orden severo
entre la multitud de gentes, de todas clases y condiciones, que
afluirán á la obra del canal; y
Quinto. Qué suma redonda, ó en forma de anualidades, debe
pedirse al Gobierno de los Estados traídos por las concesiones
anteriores.
En este último punto, mi opinión es que debe preferirse una
anualidad fija para asegurar este beneficio á las generaciones
futuras; para impedir la malversación ó el derroche de una suma de
consideración, recibida de una vez; para calmar las
susceptibilidades de los partidos políticos, y para tener una base
sólida con qué amortizar gradualmente el papel-moneda y fundar el
crédito de la República en el Exterior atendiendo al puntual pago
de los intereses de la deuda.
Asegurados estos beneficios, el desarrollo del país vendría por
añadidura y como consecuencia necesaria; y merced al crédito,
sobrarían capitales europeos y americanos para emprender la
construcción de los ferrocarriles que más urgentemente necesita el
país.
Encarezco una vez más á V. S. que me comunique por cable las
instrucciones que le pido de nuevo, á la mayor brevedad posible;
pues como V. S. comprende muy bien, este asunto debe resolverse, y
se resolverá en cualquier sentido, antes de la clausura de las
actuales sesiones del Congreso americano.
Con todo respeto y consideración me suscribo de V. S. muy atento
y seguro servidor,
CARLOS MARTÍNEZ