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PARTE
II
TRADICIÓN Y CONTINUIDAD. CAMINOS REALES Y CAMINOS REPUBLICANOS
CAPÍTULO 13
El camino real del centro-oriente colombiano
Santafé de Bogotá-Tunja-Bucaramanga-Pamplona-Cúcuta con ramales a
Cartagena de Indias y Venezuela
JAVIER OCAMPO LÓPEZ
EL CAMINO REAL Y EL
ORIENTE COLOMBIANO
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Mapa de la villa de
San Gil, entre los ríos Suárez y Chicamocha, 1820. (AGN, Mapoteca 4, mapa 406 A).
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El camino real
del oriente colombiano se integra siguiendo la ruta Santafé de Bogotá, Tunja,
Bucaramanga, Pamplona y Cúcuta, con ramales hacia Cartagena de Indias y Venezuela; se
extiende en la región del oriente colombiano, en los departamentos de Cundinamarca,
Boyacá, Santander y Norte de Santander.
Este camino se ubica en la
estructura geográfica de la cordillera de los Andes orientales, en un paisaje de
montañas y mesetas, pequeños valles interandinos, hondonadas y cañones geográficos y
multitud de paisajes minúsculos, donde el habitante tiene sorpresas naturales en cada
momento: la meseta cundiboyacense, los valles interandinos, el cañón del Chicamocha, la
sierra nevada del Cocuy o Güicán, las montañas santandereanas y nortesantandereanas,
las selvas del Catatumbo y otras subregiones y paisajes naturales y culturales.
El oriente colombiano es
una gran región de numerosas ciudades en progreso constante alrededor de la industria y
el comercio, que como Santafé de Bogotá la capital de Colombia, Tunja,
Duitama, Sogamoso, Vélez, Socorro, San Gil, Bucaramanga, Pamplona, Cúcuta, Ocaña y
otros, configuran los centros urbanos de atracción; y en la misma forma, numerosos
pueblos, aldeas y veredas con sus vías de comunicación, son el eje central del camino
real del centro-oriente colombiano, con una intensa vida urbana, de gran progreso y
desarrollo a nivel nacional.
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Páramo de Guantiva,
en el camino a Cúcuta. En primer plano el río Susacán y la carretera actual.
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El camino real
del centro-oriente colombiano integra un pueblo con diversos elementos raciales que forman
los diversos grupos humanos de la región: el amerindio, representado por los pueblos
muiscas o chibchas, guanes, chitareros, motilones, tunebos, laches, muzos y otros que se
localizaron en la región; y el español, que penetró en el oriente neogranadino en los
siglos XVI, XVII y XVIII. En la misma forma, algunos grupos de negros africanos, que
llegaron en esclavitud para los trabajos de las haciendas, las minas, el transporte y el
servicio doméstico. Esta región se caracterizó por su gran mestizaje o mezcla racial, y
a la vez con dos estilos en la época colonial: el hispano-chibcha en la altiplanicie
cundiboyacense, y el español-mestizo en los Santanderes. Estos estilos se reflejaron
hasta en las denominaciones de los pueblos: en Cundinamarca y Boyacá, los nombres
indígenas de Zipaquirá, Guatavita, Chocontá, Tunja, Duitama, Sogamoso, Soatá, Sáita,
Cerinza, Chiquinquirá y otros. En los Santanderes, los nombres hispánicos de Socorro,
Pamplona, Girón, Piedecuesta, Ocaña y otros(
1
)
La identidad regional
histórica es un aspecto importante en el proceso de identificación del hombre del
oriente colombiano. La historio ofrece la formación de una conciencia sobre el
desenvolvimiento del pueblo con el transcurso del tiempo: sus luchas, sus glorias, sus
problemas y su presencia en la historia nacional y continental. Es importante destacar que
en el oriente colombiano se encuentro el área del pueblo indígena más importante en el
desarrollo cultural en Colombia. Ellos fueron los muiscas o chibchas en el altiplano
cundiboyacense; los guanes en Santander; los chitareros, motilones, tunebos y otros en el
Norte de Santander.
Durante los siglos del
coloniaje hispánico, las provincias de Santafé de Bogotá y Tunja fueron los más
importantes en el interior del Nuevo Reino de Granada. La Provincia de Tunja comprendía
los actuales territorios de Boyacá, Socorro (Santander), Pamplona (Norte de Santander),
Mérida, San Cristóbal y tierras venezolanas hasta el lago de Maracaibo(
2
).
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Mapa de
los partidos de las villas del Socorro y San Gil, a ambos lados del Suárez, año de 1776.
(AGN, Mapoteca 4, mapa 450 A).
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En los finales de la
época colonial, el oriente neogranadino fue escenario del Movimiento insurreccional de
los Comuneros de 1781, principalmente en el Socorro, San Gil y región comunera; y en los
años de la Independencia fue el escenario de la culminación de la Campaña Libertadora
de 1819, que en las batallas del Pantano de Vargas y Puente de Boyacá presenció la gesta
de un pueblo que con sentimientos patrióticos apoyó decididamente la libertad y la independencia(
3
).
La identidad regional
económica señala la importancia del oriente colombiano en la economía nacional. En la
época colonial fue el área económica más desarrollada del Nuevo Reino de Granada:
región de la industria artesanal, los tejidos, la producción de harinas, maíz y de
numerosos productos alimenticios. La ropa de Tunja y la ropa del Socorro fueron las más
famosas en la época colonial; y llegó su decadencia, cuando el país inició la
importación oficial de los paños ingleses que influyeron en la declinación de la
industria de los tejidos en el oriente neogranadino. Además, era la región urbana,
comercial, artesanal y agrícola de gran importancia en el país; abastecía el occidente
neogranadino con numerosos productos alimenticios(
4
).
En el siglo XX, la región
del oriente colombiano se destaca por el intenso comercio, la industria, la minería y las
fuentes de energía. Son importantes las explotaciones de hierro, carbón, esmeraldas,
calizas y petróleo, entre otros recursos, y el fortalecimiento de la industria en los
departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander. Asimismo la
producción agrícola y ganadera, de gran importancia a nivel nacional.
Notas
(
1
)
Véase la obra de Luis Eduardo Nieto Arteta, Economía y Cultura en la Historia de
Colombia. Bogotá, Ediciones Tercer Mundo, 1962, págs. 12 y 13.(
regresar
a 1
)
(
2
)
ULISES ROJAS. Corregidores y Justicias Mayores de Tunja. Tunja, Imprenta Departamental,
1962. Incluye el mapa de la antigua provincia de Tunja hasta Mérida y San Cristóbal.(
regresar a 2
)
(
3
)
Véanse las obras de Pablo Cárdenas Acosta, Del Vasallaje a la Insurrección de los
Comuneros. Tunja, Imprenta del Departamento, 1947, y El Movimiento Comunal de 1781,
Bogotá, Editorial Kelly, 1960. Sobre la Campaña Libertadora es importante la obra del
historiador Camilo Riaño: La Campaña Libertadora de 1819, Bogotá, Editorial Andes,
1969.(
regresar a 3
)
(
4
)
COLMENARES, GERMÁN. La Provincia de Tunja en el Nuevo Reino de Granada. Ensayo de
Historia Social. Tunja, Academia Boyacense de Historia, 1984, págs. 139-167.(
regresar a 4
)
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