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PARTE
II
TRADICIÓN Y CONTINUIDAD. CAMINOS REALES Y CAMINOS REPUBLICANOS
CAPÍTULO 8:
TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A SANTAFÉ.
Los caminos reales, de Cundinamarca
ROBERTO VELANDIA
CAMINOS DE
LA CONQUISTA
El camino fue el invento más
trascendental del hombre primitivo; lo abrió con la planta de sus pies desnudos sobre la
salvaje superficie de tierra y luego a caballo; y cuando no hubo tierra sino mar entonces
navegó. Así se descubrieron y conquistaron los continentes y llegó a adquirir el
conocimiento del planeta. Caminando el hombre se hizo conquistador y fundador de naciones
y de imperios.
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La asombrosa ingeniería
de la naturaleza en el puente de Icononzo, Tolima. (Firmin Didot Frères Editeus, Paris,
1837. 18.5 X 14 cm. Colección Particular de Pilar Moreno de Ángel).
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El camino más ancho fue el que abrió Cristóbal Colón a través del océano,
tanto que por él pudieron pasar al Nuevo todas las naciones del Viejo Mundo.
Las carabelas descubridoras de Alonso de Ojeda, Américo Vespucio, Rodrigo de Bastidas,
Juan de la Cosa, Cristóbal Guerra, Martín Fernández de Enciso, avistaron de cerca y de
lejos las costas de Tierra Firme, que pronto serian el marco norte del país que luego se
llamaría Real Audiencia de Santafé.
Un día de 1510 desembarcaron en el golfo de Urabá y fundaron una ciudad que quedó
prisionera de la selva hasta extinguirse; en otro de 1526 Bastidas fundó a Santa Marta y
en otro de 1533 Pedro de Heredia a Cartagena, puntos de partida de las expediciones
conquistadoras que guiadas por los ríos y las cordilleras y un instintivo sentido de
dirección sur y oriente, llegaron unas al país de los catíos y otras al de los chibchas
en lo más empinado de una de ellas, cuya meseta de Bacatá habría de ser el eje de la
fuerza centrípeta de todas las demás. Esta había trazado la primera trocha desde Santa
Marta hasta la desembocadura del río Opón, de aquí hacia la tierra de los guanes, y
poco después, rumbo sur, atravesando sembradíos de calabazas, chuguas, hibias y cubios,
llegaría a la capital de los zipas, trocha del Opón que otros al transitarla
convirtieron en el primer al Nuevo Reino de Granada, poco duradero, por cierto. Esto fue
en 1536-1537.
A un lado de Bacatá Gonzalo Jiménez de Quesada fundó una ciudad el 6 de agosto de
1538 la primera del país que entonces se llamó Nuevo Reino de Granada y seria una
especie de rosa de los vientos de Tierra Firme, cuyos pétalos marcarían la dirección de
los caminos que de allí irradiarían a la conquista de otras tierras. Caminos abiertos
con espadas toledanas y el andar de los caballos castellanos y andaluces que traían el
ímpetu heroico de los árabes, cuyos bríos se transformaban en arrogancia guerrera en
las refriegas contra los indios.
El año siguiente, comienzos de 1539, otros dos caminos se encontrarían en Santafé:
el que traía Nicolás de Federman a través de los Llanos Orientales, y el de Sebastián
de Belalcázar, quien venía con mucho ejercitó de españoles y de indios incas y recuas
de animales domésticos. Poco después Quesada decidió llevárselos, para España, y
tomaron rumbo SO por una trocha guerrera abierta en tierra de los panches que pasaba por
el boquerón de Bojacá y seguía por Doima, río Apulo y Tocaima para terminar en el
sitio de Guataquí, a orillas de un río que debía desembocar en el mar de las Antillas
porque descendía hacia el norte y Rodrigo de Bastidas, en su desembocadura, había
bautizado en 1501 con el nombré de la Magdalena.
Encerrados entre las montañas de Bacatá, circundadas de selvas mortíferas, en el
corazón de un mundo misterioso pero confiados en la protección de Dios y sin más amparo
que la fe y la cruz y sus armas, allí, quedó el grueso dé la expedición de Quesada,
Federman y Belalcázar, a la espera del rescate y de las noticias de su patria, pero que
para hacerlo realidad se necesitaban caminos.
Y así, lo primero de España en América fue fundar ciudades para poblar el nuevo
continente: Santa María la Antigua del Darién, Santa Marta, Cartagena, Santafé del
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Entrad
a
a Santafé por las tierras de Bosa, año 1790. (AGN Mapoteca 4, mapa 657 A).
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Nuevo Reino, Tunja, Vélez, Pasto, Popayán, Cali, Cartago, Santa Fe de
Antioquia, Tocaima, Pamplona, Ibagué, Mariquita, Tudela, Timaná, La Plata, Villeta, San
Juan de los Llanos, y otras. Y luego hacer caminos entre ellas para unirlas, los que una
vez establecidos vinieron a constituir la infraestructura vial del país sobre la cual
habría de formarse la nación.
Los que
venían de oriente, trataron de perdurar en la llanura, pero las aguas de invierno los
borraron; aquellos que comenzaron por la margen de los ríos se adentraron en la selva
feroz y emponzoñada buscando salida a la cordillera que de lejos veían prendida de las
nubes; otros ascendían por el costado de las serranías zigzagueando la pendiente, y al
romper la peña para dar la vuelta esculpían miradores desde los que se divisaban
profundos abismos de la abrupta orografía de los Andes y en la lejanía, la silueta
sinuosa de los ríos deslizándose lentamente entre selvas y llanuras.
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