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INDICE
ABREVIATURAS UTILIZADAS
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE: LA ECONOMÍA
Capítulo I - Orígenes y evolución del latifundio en el Valle del Cauca (ss. XVI y XVII)
Capítulo II - Las haciendas de Cali en el s. XVIII
Capítulo III - Elementos de las haciendas
Capitulo IV - El crédito en una economía agrícola
SEGUNDA PARTE: LA CIUDAD Y SUS HABITANTES
Capitulo V - Las minas y el comercio
Capítulo VI - La Ciudad
Capítulo VII - La Sociedad
Capítulo VIII - La Política
APÉNDICE
Haciendas y propiedades de vecinos de Cali
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Cali: terratenientes, mineros y comerciantes - Siglo XVIII
Cuadro No. 7
Inversiones en las haciendas (en patacones)
Haciendas
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Año
|
No.
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trapiche
|
casas
|
herrams.
|
caña
|
plátano
|
acequias
|
chambas
|
cercas
|
otros
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Trejo(zanj.)
|
1719
|
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800
|
100
|
|
250**
|
|
360***
|
50
|
300****
|
Loreto
|
1723
|
8
|
512
|
300*
|
|
250
|
|
|
|
30
|
30
|
Meléndez-1
|
1726
|
16
|
903
|
|
|
1330
|
100
|
|
400
|
50
|
|
Trejo-2
|
1726
|
|
934
|
830*
|
283
|
900
|
50
|
700
|
|
|
|
Trejo-3
|
1748
|
|
552
|
120
|
60
|
90
|
|
|
|
|
|
Amaime
|
1749
|
15
|
897
|
220
|
51
|
600
|
50
|
|
|
15
|
|
Magdalena
|
1750
|
|
380
|
18
|
48
|
750
|
200
|
|
|
200
|
|
"
|
1751
|
|
640
|
|
|
750
|
200
|
|
|
|
|
Malibú
|
1753
|
35
|
1214
|
187
|
35
|
590
|
|
|
|
|
|
Abrojal
|
1755
|
|
324
|
|
|
350
|
30
|
|
|
|
|
Guabinas
|
1755
|
|
55
|
310*
|
91
|
270
|
50
|
|
|
|
|
Cerrito
|
1758
|
29
|
757
|
503*
|
|
1200
|
37
|
|
|
50
|
|
Trejo-2
|
1759
|
|
767
|
332
|
111
|
720
|
16
|
600
|
|
|
40
|
Deléndez
|
1763
|
|
|
146
|
|
|
|
|
|
|
|
Alisal
|
1766
|
36
|
903
|
680
|
|
600
|
100
|
400
|
|
30
|
|
Yegüerizo
|
1734
|
|
686
|
250
|
48
|
420
|
|
20
|
|
16
|
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*se incluye el valor de la construcción.
**1.300 pies.
***18 cuadras.
****se incluyen varios items: maíz, arroz, principalmente.
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Los elementos más costosos eran aquellos que requerían el empleo
de metales. Un "fondo", por ejemplo, podía pesar
varias arrobas. Como el precio de la libra de hierro fluctuaba
entre 12 reales y 2 patacones, éste sólo elemento tenía un costo
muy elevado, lo mismo que las "hornillas" y las
"pailas". Por eso también en los testamentos de
la época aparecen mencionados los más humildes objetos de cocina si
eran de hierro o de cobre, aún si estaban rotos, al lado de la
plata labrada y de otros
|items valiosos.
El trapiche conllevaba, naturalmente, la existencia de sembrados de
caña. Los datos con respecto a la extensión de los sembrados son
escasos pero puede llegarse a establecer una idea aproximada pues,
en algunos inventarios, no sólo se menciona el valor global del
sembrado sino también el tipo de unidades que se empleaban:
"fanega" o "hanega",
"almudes" y "botijas".
La "fanega", tal como se la emplea aún hoy en
muchas regiones de Colombia. es una medida agraria equivalente a
6.400 m2, es decir, un área de 100 varas españolas de lado. En la
época colonial, sin embargo, era una unidad mucho mayor, Por eso
podría sorprender que en una hacienda como el Limonar, de Don Pedro
Rodríguez Guerao, que contaba con 18 esclavos, se consideraba que
dos hanegas de caña fueran suficientes para abastecer el trapiche
todo el año
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23
. En
la época colonial, en efecto, se contaban 12 almudes por cada
fanega en tanto que hoy se cuentan tan sólo dos. Si consideramos
que un almud tiene 3.200 m2, la "hanega" (o
"fanega de sembradura) colonial equivaldría a 38.400 m2
(3,84 has.). Este resultado, por lo demás coincide con mediciones
de la época colonial efectuadas en la región de Tunja.
La "botija" servía usualmente para el arqueo de
las embarcaciones. Era, obviamente, una medida de capacidad y en
este caso se aplicaba como medida para el producto de la cosecha o,
más específicamente, para la miel que se extraía de la caña. Asi,
según la calidad de la siembra se calculaban las
"botijas" y por eso era una medida variable: se
mencionan almudes de 50 botijas, pero más a menudo de 30. El avalúo
de los sembrados se hacía sobre las botijas y en 1726 (Loreto) 1750
(Magdalena) y 1755 (Guabinas) el precio de cada botija era de 12
reales. A partir de 1758 el precio de la botija disminuyó debido a
que se prohibió la venta de aguardiente en los reales de minas por
considerar que éste era el mejor medio "para que se
pierdan minas y negros"
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24
. Además, en 1763 se quiso hacer efectivo
en Cali el estanco que se había establecido en la primera mitad del
siglo. La botija descendió así a 10 reales en 1758, a 8 en 1759 y a
6 en 1766. Los vecinos de Cali, por su parte, afirmaban en un
memorial en 1765 que antes del estanco una carga de miel valía de
seis a diez patacones y que luego había bajado a tres y dos y
medio.
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25
La extensión del área sembrada variaba, según la importancia de la
hacienda, principalmente en cuanto al número de sus esclavos. En
1758, por ejemplo, el Cerrito tenía sembrados 30 almudes (dos y
media fanegas o 9,6 has.) que valían 1.200 pts. Si se tiene en
cuenta que se trataba de una hacienda cuya extensión debía exceder
las 200 has. (si se asigna a cada hectárea un valor de dos o tres
patacones), los sembrados de caña apenas ocupaban una fracción
mínima de las tierras disponibles. Otro tanto ocurría con el resto
de las haciendas para las cuales se posee algunos datos. En 1726
Trejo tenía sembrados 12 almudes de 50 botijas (una fanega, o 3,84
has.) y en 1759 la misma hacienda había aumentado el área de
siembras al doble pero con menos rendimiento: el almud sólo tenía
30 botijas y el precio de cada una de éstas era más bajo, como se
ha visto.
Existían otros tipos de cultivos, de plátanos por ejemplo, que
debían servir, con la carne, de base para la dieta de los esclavos.
El cultivo de plátano, se media por pies (0.3 m. aprox.). Sabemos
que en el zanjón de Trejo había sembrados 1.300 pies en 1719 que se
avaluaron en 250 pts. y, en 1766, 800 pies en el Alisal que valían
100 pts., es decir, que parece haberse experimentado un alza en el
precio. La mención de platanares es también frecuente en los
inventarios de las minas. Así, en 1768 Doña Bárbara de Saa tenía
sembrados en las vegas del río Mallorquin 2.400 pies de plátano que
se avaluaron apenas en 200 pts. por tratarse de platanares viejos.
En el río Dagua tenía en cambio platanares avaluados en 1.550 pts.,
mucho más que en cualquier hacienda del Valle. La explicación: en
Dagua mantenía 111 esclavos y en Mallorquin otros 40.
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La extensión sembrada con maíz era mucho más grande. En 1719 Trejo
tenía sembradas 100 fanegas aunque su valor era apenas de uno o dos
pts. por fanega en tanto que un solo almud de caña podía valer de
40 a 75 pts. En 1765 se mencionaban también cultivos de arroz y de
fríjoles, que se llevaban a los yacimientos mineros junto con el
aguardiente, pero en los inventarios de haciendas sólo figura una
mención del arroz. Esto hace pensar que sólo las propiedades
menores se dedicaban a este tipo de cultivos. Es probable también
que los esclavos mantuvieran pequeñas rozas para completar su dieta
básica de carne y de plátanos.
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ARB. II, 326 y ACC Sign. 4694
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ACC Sign. 4888
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AJ 1o. CCC. r. 5
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