Ficha bibliográfica
Titulo: Cali: terratenientes, mineros y comerciantes - Siglo XVIII
Autores: Germán Colmenares
Edición original: Cali, 1975
Edición en la biblioteca virtual: Noviembre, 2005
Notas: Estudio económico y social escrito por el historiador Germán Colmenares
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| Cali: terratenientes, mineros y comerciantes - Siglo XVIII

|A mi esposa, Marinita,
A mi hija, Luz Amalia,
A mis amigos Anibal Patiño
-que me ha enseñado tantas
cosas sobre el Valle
del Cauca-, Alvaro Camacho y
Fernando Garavito.


 

Carta geográfica de la Provincia de Popayán y términos de su jurisdicción. AGI. Mapas y Planos, Panamá, 220


CAPITULO I

ORIGENES Y EVOLUCION DEL LATIFUNDIO EN EL VALLE DEL CAUCA (Ss. XVI y XVII)


1. El problema del latifundio

En los estudios históricos que trataban de dar una explicación de las instituciones sociales de Hispanoamérica era obligada, hasta hace poco tiempo, una mención de los "moros". En realidad, no es el único caso en el que una asociación remota o una simple analogía pasa por "explicación" o como "causa" de fenómenos que, por ser tan cercanos, no se juzga que merezcan un examen adecuado. A los ojos de nuestros investigadores más valía reproducir alguna vaga generalidad sobre España, o sobre estos misteriosos "moros" que aparecen siempre en los manuales y en las tesis de los estudiantes de derecho, que ocuparse de una realidad sin prestigio alguno. Es así como las huertas de Granada o Las Vegas de Valencia y del Guadalquivir se presentaban como testimonio indefectible de la laboriosidad musulmana, en contraste con la pereza inveterada atribuida a los españoles, mezcla imprecisa de un sentido señorial de la vida, ansia de honores y descrédito del trabajo manual.

Este tipo de "explicaciones", que obedecían a un mero prejuicio y que jamás se acercaron a los hechos mas elementales de la economía parecían reforzarse con la circunstancia de que, en Hispanoamérica en efecto, habían surgido sociedades de corte señorial. Para la mentalidad liberal, y sobre todo para algunos intérpretes anglosajones, parecía apenas lógico que la pereza o las inclinaciones señoriales dieran lugar a una sociedad de este tipo. Y de la sociedad se saltaba con facilidad a "conclusiones" respecto a las formaciones sociales, El latifundio, por ejemplo, aparecía como un rasgo inherente al modo de ser español correlativo a sus pretensiones señoriales.

Vistas más de cerca, sin embargo, las cosas no parecen tan simples. El latifundio, tal como se conoce en el siglo XX o se conformó en el XIX, no puede decirse que sea una herencia colonial o un legado de los "españoles", es decir, una constante invariable a través de cuatro siglos.

Rolando Mellafe advierte con razón que
"...Con una nueva perspectiva sobre la historia Latinoamericana, podemos descubrir que todos los errores, interpretaciones pobres y falsas presunciones que se hacen ahora acerca del papel del latifundio y del latifundista, pueden ser resumidas en tres teorías fundamentales:
1) Que desde la llegada de los españoles en América hasta hoy, el latifundio ha existido como una unidad económica y social estable y, claro, que los propietarios de la tierra han constituido siempre un grupo poderoso y unido.
2) Que la economía basada en el latifundio ha sido siempre la fuente mayor de riqueza para cada país en Latinoamérica, y que esta estructura ha sido el primer motor de la economía nacional y, de acuerdo con estas dos primeras presunciones,
3) Que el grupo latifundista en cada sociedad ha sido el que ha gobernado y constituido el país y que sus ideas conservadoras son las causas del presente subdesarrollo de Latinoamérica". | 1 .
No es otra la versión de un geógrafo, Raymond E. Crist, autor de uno de los pocos trabajos contemporáneos sobre el Valle del Cauca | 2 .

Según este autor, el patrón inicial del Valle, forzosamente latifundista debido a la disponibilidad de tierras y a la escasa densidad demográfica originales, ha ido acentuándose con los siglos para dar lugar a una economía de pastoreo, la misma que el observaba... en 1952! En dos décadas que han transcurrido desde el trabajo de Crist las transformaciones del Valle del Cauca son palmarias y puede verse hoy una definida explotación capitalista de la tierra. Esta transformación, que no ha sido súbita ni mucho menos, nos ha sensibilizado, sin embargo, para concebir transformaciones análogas en el pasado.

Hasta hace poco tiempo era natural que un autor de habla inglesa tratara de comprender estos países a través de sus prejuicios. Entre otras cosas porque los sectores influyentes de Latinoamérica aceptaban complacidos estos prejuicios, que coincidían con su propio punto de vista acerca de las "deficiencias" históricas del continente, y nada podía oponérseles como criterio de comprensión. No obstante, el procedimiento implicaba un anacronismo que hacía desaparecer nada menos que cuatro siglos de historia.

Curiosamente, las teorías sintetizadas por Mellafe ni siquiera pueden aplicarse al período colonial. En el siglo XVI, por ejemplo, lo que existió en algunas regiones densamente pobladas fue una "frontera agraria", en la que, según el mismo Mellafe, "...todos los elementos de la sociedad están en un proceso activo de culturización", y de la que forzosamente tenían que depender los conquistadores para su subsistencia | 3 . En otras regiones, de menor densidad demográfica, la concentración de tierra se dió como una manera de acaparar al mismo tiempo la mano de obra escasa o de aprovecharla del único modo posible: con la reproducción libre de ganado cimarrón. Mellafe designa este fenómeno cautamente "prelatifundio" aunque podría llamarse también (siguiendo su propia terminología) "latifundio de frontera".

Las condiciones para lo que Mellafe denomina latifundio "tradicional" o "clásico" sólo datan, en algunas regiones de Hispanoamérica, de mediados del siglo XIX. Existió un "viejo" latifundio colonial que databa apenas de la segunda mitad del siglo XVIII y, podría agregarse, en algunas regiones mineras como el Valle del Cauca o el norte de México, un poco más temprano. Esta formación temprana obedecía a factores económicos precisos, similares a los que se dieron en el siglo XIX, tales como la formación de un mercado en los centros mineros, la disponibilidad de mano de obra (excedentaria en las minas, en el caso de los esclavos, o proveniente de un auge demográfico) e inclusive la intervención activa de un nuevo tipo de propietario -que no era ya el antiguo latifundista, que se movía en el marco de una "frontera", sino que podía ser un minero enriquecido o un comerciante.

El término |latifundio, sin embargo, es una designación genérica y como tal puede inducir a equívocos. Normalmente se entiende por latifundio -dentro de un contexto muy general- una gran extensión de tierra inadecuadamente explotada y monopolizada por un solo propietario. Ahora bien, la idea de |explotación adecuada varía de acuerdo con las condiciones tecnológicas de la época. Por eso mismo el concepto de latifundio es relativo. Una unidad productiva en condiciones óptimas de acuerdo con un determinado tipo de tecnología, puede resultar deficientemente explotada si se la mide con los patrones tecnológicos de un período subsiguiente. De allí que puedan introducirse distinciones entre diferentes tipos de latifundio. Una hacienda formada en el siglo XVIII, y que no cambió su tecnología en el siglo XIX, aparece en ese momento como un latifundio. A la inversa, para la definición de un latifundio del siglo XVIII no pueden extrapolarse las impresiones de observadores del siglo XIX o las características del latifundio "clásico" que se han perpetuado, en pleno siglo XX, dentro del marco de una economía agraria de tipo capitalista.

El problema de la utilización de la tierra se refiere, en últimas, a las condiciones de racionalidad de su explotación. A nivel de las condiciones del siglo XVIII no resulta en modo alguno irracional -sino todo lo contrario- la combinación de una explotación agrícola reducida pero intensa de las mejores tierras con la destinación de la mayoría de ellas a una ganadería extensiva.

Finalmente, como lo señala Mellafe, el latifundio (o la hacienda, para referirnos más bien a la unidad productiva como tal) no fue en modo alguno un "sector de punta", en torno al cual hayan girado siempre las economías de estos países. Su formación misma no obedeció, en algunos casos, a imperativos económicos. Pero parece seguro que sus transformaciones, en cuanto estas implicaban siquiera un mínimo de explotación efectiva, fueron inducidas por otros sectores: la minería, en el período colonial, o las necesidades del comercio internacional en el siglo XIX.

 

1)
Cf. MELLAFE, "The latifundio and the City in Latin American History" en The Latin American in Residence Lectures. Univ. of Toronto, 1970-71 p.5.
2)
Cf. RAYMOND E, GRIST, The Cauca Valley (Colombia), Land Tenure and Land Use. Baltimore, 1952 p.10 ss. p. 30 ss.
3)
Sobre este concepto de "frontera" y la manera muy peculiar como él lo utiliza, Mellafe ha dado mayores precisiones en "Frontera agraria: el caso del virreinato peruano en el siglo XVI" en Tierras Nuevas. Edit. por A. JARA, MEXICO, 1969 p. 11 a 42. Otros aspectos del problema en MELLAFE, "Evolución del salario en el virreinato peruano", BCBBLAA. Vol. IX, No. 5, 1966 p. 853 ss. Otra aproximación teórica reciente en OWEN D/LATTIMORE , "The Frontier in History" artículo de Theory in Anthropology, Chicago, 1968, p. 374 ss.