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INDICE
ABREVIATURAS UTILIZADAS
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE: LA ECONOMÍA
Capítulo I - Orígenes y evolución del latifundio en el Valle del Cauca (ss. XVI y XVII)
Capítulo II - Las haciendas de Cali en el s. XVIII
Capítulo III - Elementos de las haciendas
Capitulo IV - El crédito en una economía agrícola
SEGUNDA PARTE: LA CIUDAD Y SUS HABITANTES
Capitulo V - Las minas y el comercio
Capítulo VI - La Ciudad
Capítulo VII - La Sociedad
Capítulo VIII - La Política
APÉNDICE
Haciendas y propiedades de vecinos de Cali
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Cali: terratenientes, mineros y comerciantes - Siglo XVIII
|A mi esposa, Marinita,
A mi hija, Luz Amalia,
A mis amigos Anibal Patiño
-que me ha enseñado tantas
cosas sobre el Valle
del Cauca-, Alvaro Camacho y
Fernando Garavito.
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Carta geográfica de la Provincia de
Popayán y términos de su jurisdicción. AGI. Mapas y Planos, Panamá,
220
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CAPITULO I
ORIGENES Y EVOLUCION DEL LATIFUNDIO EN EL VALLE DEL CAUCA (Ss.
XVI y XVII)
1. El problema del latifundio
En los estudios históricos que trataban de dar una explicación
de las instituciones sociales de Hispanoamérica era obligada, hasta
hace poco tiempo, una mención de los "moros". En
realidad, no es el único caso en el que una asociación remota o una
simple analogía pasa por "explicación" o como
"causa" de fenómenos que, por ser tan cercanos,
no se juzga que merezcan un examen adecuado. A los ojos de nuestros
investigadores más valía reproducir alguna vaga generalidad sobre
España, o sobre estos misteriosos "moros" que
aparecen siempre en los manuales y en las tesis de los estudiantes
de derecho, que ocuparse de una realidad sin prestigio alguno. Es
así como las huertas de Granada o Las Vegas de Valencia y del
Guadalquivir se presentaban como testimonio indefectible de la
laboriosidad musulmana, en contraste con la pereza inveterada
atribuida a los españoles, mezcla imprecisa de un sentido señorial
de la vida, ansia de honores y descrédito del trabajo manual.
Este tipo de "explicaciones", que obedecían a un
mero prejuicio y que jamás se acercaron a los hechos mas
elementales de la economía parecían reforzarse con la circunstancia
de que, en Hispanoamérica en efecto, habían surgido sociedades de
corte señorial. Para la mentalidad liberal, y sobre todo para
algunos intérpretes anglosajones, parecía apenas lógico que la
pereza o las inclinaciones señoriales dieran lugar a una sociedad
de este tipo. Y de la sociedad se saltaba con facilidad a
"conclusiones" respecto a las formaciones
sociales, El latifundio, por ejemplo, aparecía como un rasgo
inherente al modo de ser español correlativo a sus pretensiones
señoriales.
Vistas más de cerca, sin embargo, las cosas no parecen tan simples.
El latifundio, tal como se conoce en el siglo XX o se conformó en
el XIX, no puede decirse que sea una herencia colonial o un legado
de los "españoles", es decir, una constante
invariable a través de cuatro siglos.
Rolando Mellafe advierte con razón que
"...Con una nueva perspectiva sobre la historia
Latinoamericana, podemos descubrir que todos los errores,
interpretaciones pobres y falsas presunciones que se hacen ahora
acerca del papel del latifundio y del latifundista, pueden ser
resumidas en tres teorías fundamentales:
1) Que desde la llegada de los españoles en América hasta hoy, el
latifundio ha existido como una unidad económica y social estable
y, claro, que los propietarios de la tierra han constituido siempre
un grupo poderoso y unido.
2) Que la economía basada en el latifundio ha sido siempre la
fuente mayor de riqueza para cada país en Latinoamérica, y que esta
estructura ha sido el primer motor de la economía nacional y, de
acuerdo con estas dos primeras presunciones,
3) Que el grupo latifundista en cada sociedad ha sido el que ha
gobernado y constituido el país y que sus ideas conservadoras son
las causas del presente subdesarrollo de Latinoamérica".
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1
.
No es otra la versión de un geógrafo, Raymond E. Crist, autor de
uno de los pocos trabajos contemporáneos sobre el Valle del Cauca
|
2
.
Según este autor, el patrón inicial del Valle, forzosamente
latifundista debido a la disponibilidad de tierras y a la escasa
densidad demográfica originales, ha ido acentuándose con los siglos
para dar lugar a una economía de pastoreo, la misma que el
observaba... en 1952! En dos décadas que han transcurrido desde el
trabajo de Crist las transformaciones del Valle del Cauca son
palmarias y puede verse hoy una definida explotación capitalista de
la tierra. Esta transformación, que no ha sido súbita ni mucho
menos, nos ha sensibilizado, sin embargo, para concebir
transformaciones análogas en el pasado.
Hasta hace poco tiempo era natural que un autor de habla inglesa
tratara de comprender estos países a través de sus prejuicios.
Entre otras cosas porque los sectores influyentes de Latinoamérica
aceptaban complacidos estos prejuicios, que coincidían con su
propio punto de vista acerca de las
"deficiencias" históricas del continente, y nada
podía oponérseles como criterio de comprensión. No obstante, el
procedimiento implicaba un anacronismo que hacía desaparecer nada
menos que cuatro siglos de historia.
Curiosamente, las teorías sintetizadas por Mellafe ni siquiera
pueden aplicarse al período colonial. En el siglo XVI, por ejemplo,
lo que existió en algunas regiones densamente pobladas fue una
"frontera agraria", en la que, según el mismo
Mellafe, "...todos los elementos de la sociedad están en
un proceso activo de culturización", y de la que
forzosamente tenían que depender los conquistadores para su
subsistencia
|
3
. En
otras regiones, de menor densidad demográfica, la concentración de
tierra se dió como una manera de acaparar al mismo tiempo la mano
de obra escasa o de aprovecharla del único modo posible: con la
reproducción libre de ganado cimarrón. Mellafe designa este
fenómeno cautamente "prelatifundio" aunque podría
llamarse también (siguiendo su propia terminología)
"latifundio de frontera".
Las condiciones para lo que Mellafe denomina latifundio
"tradicional" o "clásico" sólo
datan, en algunas regiones de Hispanoamérica, de mediados del siglo
XIX. Existió un "viejo" latifundio colonial que
databa apenas de la segunda mitad del siglo XVIII y, podría
agregarse, en algunas regiones mineras como el Valle del Cauca o el
norte de México, un poco más temprano. Esta formación temprana
obedecía a factores económicos precisos, similares a los que se
dieron en el siglo XIX, tales como la formación de un mercado en
los centros mineros, la disponibilidad de mano de obra
(excedentaria en las minas, en el caso de los esclavos, o
proveniente de un auge demográfico) e inclusive la intervención
activa de un nuevo tipo de propietario -que no era ya el antiguo
latifundista, que se movía en el marco de una
"frontera", sino que podía ser un minero
enriquecido o un comerciante.
El término
|latifundio, sin embargo, es una designación
genérica y como tal puede inducir a equívocos. Normalmente se
entiende por latifundio -dentro de un contexto muy general- una
gran extensión de tierra inadecuadamente explotada y monopolizada
por un solo propietario. Ahora bien, la idea de
|explotación
adecuada varía de acuerdo con las condiciones tecnológicas de
la época. Por eso mismo el concepto de latifundio es relativo. Una
unidad productiva en condiciones óptimas de acuerdo con un
determinado tipo de tecnología, puede resultar deficientemente
explotada si se la mide con los patrones tecnológicos de un período
subsiguiente. De allí que puedan introducirse distinciones entre
diferentes tipos de latifundio. Una hacienda formada en el siglo
XVIII, y que no cambió su tecnología en el siglo XIX, aparece en
ese momento como un latifundio. A la inversa, para la definición de
un latifundio del siglo XVIII no pueden extrapolarse las
impresiones de observadores del siglo XIX o las características del
latifundio "clásico" que se han perpetuado, en
pleno siglo XX, dentro del marco de una economía agraria de tipo
capitalista.
El problema de la utilización de la tierra se refiere, en últimas,
a las condiciones de racionalidad de su explotación. A nivel de las
condiciones del siglo XVIII no resulta en modo alguno irracional
-sino todo lo contrario- la combinación de una explotación agrícola
reducida pero intensa de las mejores tierras con la destinación de
la mayoría de ellas a una ganadería extensiva.
Finalmente, como lo señala Mellafe, el latifundio (o la hacienda,
para referirnos más bien a la unidad productiva como tal) no fue en
modo alguno un "sector de punta", en torno al
cual hayan girado siempre las economías de estos países. Su
formación misma no obedeció, en algunos casos, a imperativos
económicos. Pero parece seguro que sus transformaciones, en cuanto
estas implicaban siquiera un mínimo de explotación efectiva, fueron
inducidas por otros sectores: la minería, en el período colonial, o
las necesidades del comercio internacional en el siglo XIX.
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Cf. MELLAFE, "The latifundio and the City in Latin
American History" en The Latin American in Residence
Lectures. Univ. of Toronto, 1970-71 p.5.
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Cf. RAYMOND E, GRIST, The Cauca Valley (Colombia), Land Tenure
and Land Use. Baltimore, 1952 p.10 ss. p. 30 ss.
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Sobre este concepto de "frontera" y la manera muy peculiar como
él lo utiliza, Mellafe ha dado mayores precisiones en
"Frontera agraria: el caso del virreinato peruano en el
siglo XVI" en Tierras Nuevas. Edit. por A. JARA, MEXICO,
1969 p. 11 a 42. Otros aspectos del problema en MELLAFE,
"Evolución del salario en el virreinato peruano",
BCBBLAA. Vol. IX, No. 5, 1966 p. 853 ss. Otra aproximación teórica
reciente en OWEN D/LATTIMORE , "The Frontier in
History" artículo de Theory in Anthropology, Chicago,
1968, p. 374 ss.
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