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INDICE
NOTA PRELIMINAR
INTRODUCCION
PARTE PRIMERA
HISTORIA ORAL
COMO ELLOS LA CUENTAN
LOS CUENTEROS DE LA HISTORIA
EL DESARROLLO DEL HATO LLANERO DURANTE LA EPOCA COLONIAL
DEFINICION DE LA NEOETNIA LLANERA COLOMBO
TENENCIA DE LA TIERRA Y DEL GANANDO EN EL HATO DE LOS LLANOS OCCIDENTALES BARINESES VENEZOLANOS
EL REGIMEN DE TENENCIA DE LA TIERRA EN LOS LLANOS VENEZOLANOS
SEGUNDA PARTE
INSTITUCIONES Y DESARROLLO
LAS INSTITUCIONES Y LA LEGALIDAD EN LOS LLANOS ORIENTALES DE COLOMBIA
¿REGENERACIÓN FUNDAMENTAL O CATASTROFE?
HISTORIA DOCUMENTAL EN LA FRONTERA DE LOS TRES LIMITES
EL DESARROLLO INDUSTRIAL DEL OCCIDENTE DEL ESTADO BARINAS
BIBLIOGRAFÍA
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CAFÉ, CABALLO Y HAMACA
COMO ELLOS LA CUENTAN
La ocupación de la Orinoquia según la historia oral de un grupo
Maipure del Norte
Alberta Zucchi M.
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Hasta ahora la reconstrucción de la historia prehispánica y
colonial temprana de la Orinoquia (Llanos Colombo-Venezolanos) se
ha basado fundamentalmente en datos arqueológicos, o en los
documentos producidos por los agentes colonizadores. Estos últimos
de calidad variable, y generalmente influenciados por los factores
económicos, socio-culturales e ideológicos imperantes en las
metrópolis. Por el momento son escasas, por no decir inexistentes,
las reconstrucciones de la historia llanera correspondientes a
estos períodos, en las que se incorpore no solo la visión de los
propios indígenas - quienes fueron actores importantes en los
eventos- sino también las evidencias que aportan otras disciplinas
(Ej: linguística, etnografía). No obstante, es evidente que todos
ellos nos permitirían obtener una visión más completa, articulada y
veraz sobre los hechos del pasado.
La Historia oral como fuente de datos
Cuando la gente se comunica, se generan mensajes, algunos de
ellos pueden ser repetidos, con lo cual comienza el proceso de
transmisión (Vansina, J. 1985 pg. 3).
Entre la enorme variedad de tipos de mensajes que se repiten, el
historiador diferenciará: a) las noticias; b) las interpretaciones
de experiencias y c) la historia oral. Como sabemos, las fuentes de
la historia oral (historia inmediata), son los recuerdos, rumores o
testimonios sobre eventos y situaciones contemporáneas, es decir,
que ocurren durante la vida del informante. No obstante, cuando los
mensajes son transmitidos más allá de la generación en la cual
surgen se convierten en tradiciones orales. Las diferencias en
cuanto a la forma en que se transmite el mensaje han permitido
establecer diferentes categorías de tradiciones factuales: 1.
Discursos Memorizados. 2. Narraciones a) chismes históricos; b)
relatos personales; c) relatos de grupos; d) tradición de origen y
génesis y e) relatos acumulativos). 3. Epica. 4. Cuentos,
proverbios y dichos (Vansina, J. 1985 pg. 13).
La dinámica de las narraciones comienza con chismes históricos o
relatos personales, los cuales, posteriormente, se transforman en
tradiciones de grupo y eventualmente, en tradiciones de origen. La
mayoría de las noticias que se generan una vez ocurridos los
eventos, son transmitidas a través de los canales usuales de
comunicación de una comunidad, pero no desaparecen una vez que la
novedad ha pasado. En esta forma, una enorme cantidad de
información (localización de pueblos, lugares en donde ocurrieron
determinados eventos, personajes, etc.) sobrevive más allá de la
generación en la que tuvo lugar o acaeció, puede conservarse
durante largos períodos de tiempo y ser recordada en determinadas
circunstancias. La misma también incluye datos sobre el medio
ambiente, asentamientos, migraciones, matrimonios, significado de
palabras o fenómenos, que no estaban estrictamente en la conciencia
histórica de la gente, pero que sin embargo, se transmiten como
chismes cuando la ocasión lo requiere (Vansina, J. op. cit. pgs.
17-18).
En este trabajo, y a manera de ejemplo, nos referiremos a la
migración emprendida por los ancestros de los Piapoco (desde la
Amazonía hasta la Orinoquia), tal como es narrada por los
descendientes de sus protagonistas. Posteriormente cotejaremos esta
información con los datos que se han obtenido a través de otras
disciplinas que como veremos -no solo parecen confirmar la
veracidad de los hechos narrados, sino que los enriquecen y los
amplían.
Cómo comenzó todo: los dos ciclos míticos
Según se ha indicado, los ciclos de mitos y creencias de los
grupos Maipures revisten particular importancia, no solo porque son
códigos que contienen los principios y la información que
posibilita tanto la recreación o reorganización del orden social en
distintos contextos espacio-temporales así como la continuidad del
grupo, sino porque además sintetizan una parte de la historia sobre
movimientos poblacionales del pasado (Wright, R. 1981; Wright R. y
J. Hill 1986; Vidal S. 1987). Al mismo tiempo, estos ciclos
permiten que exista un sentimiento de identidad étnica y cultural
entre diferentes grupos, el cual se basa en la emergencia de los
antepasados míticos de los Sibs y las fratrias en un territorio
ancestral común, que sigue visualizando como el "centro
del mundo", independientemente de la posición geopolítica
que ocupe en la actualidad (Wrigth R. op. cit. pg. 14).
Según la Tradición Oral de los Piapoco, el Kaaliduápeni fue el
creador del mundo, del Sol, de la Luna, de las Estrellas, del
Verano y del Invierno, de los ríos, de los paisajes y de las
especies vegetales (Vidal S. 1987 pg. 123). El mundo del
Kaaliduápeni era pequeño e imperfecto y estaba integrado por
animales pensantes y seres sobrenaturales; eran frecuentes los
conflictos entre parientes consanguineos y afines, la
experimentación y los descubrimientos (Vidal, S. op. cit. pg.
124).
Para hacer al hombre, el creador experimentó inicialmente con
una colmena de abejas pero fracasó. Luego utilizó barro que moldeó
a su imagen y lo sopló por todas partes para darle vida. Estos
primeros seres (animales pensantes) fueron mantenidos por el
creador en su yuluatá
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, mientras les enseñaba la manufactura de la
cerámica, de la cestería, así como el procesamiento de la
comida
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3
. También se
señala que la piedra yuluatá del Kaaliduápeni se encuentra en los
Raudales de Hípana en el río Ayarí (Vidal, S. loc. cit.).
Después de lo anterior, el Kaaliduápeni y su tropa, extrajeron
-por la puerta de la yuluatá y en orden jerárquico- a cada uno de
cinco hermanos agnáticos ancestrales, quienes dieron origen a la
organización social de los Piapoco. A cada uno de ellos se le
asignó el naik (fratria y sib); un nombre totémico; un símbolo y un
oficio, los espiritus masculino y femenino del tabaco, así como
otros instrumentos rituales. El creador también los distribuyó en
un territorio adyacente a su lugar de origen y les asignó los
lugares en donde residirían sus descendientes vivos y muertos
(Vidal S. op. cit. pg. 121).
Sin embargo, otro grupo de informantes Piapoco señala que el
lugar de orígen está situado en la desembocadura del río Atabapo.
Se ha indicado que esta divergencia con respecto a la información
anterior podría estar referida con "lugares de
origen" de naturaleza diferente.
La primera posición estaría relacionada con el período durante
el cual los Piapoco estaban articulados con otro u otros grupos
Maipures. La segunda, en cambio, se referiría a una etapa más
reciente, cuando los Piapoco se transformaron en una étnia
diferenciada.
La segunda etapa o ciclo corresponde al culto del Kúwai-séiri
(hijo del creador) y de su mujer. A partir de su nacimiento, el
creador entrena al Kúwai en todas las habilidades y conocimientos
que él posee, aunque este demuestra tener tantos poderes
sobrenaturales como su padre, y que le permiten llevar a cabo una
serie de innovaciones y transformaciones. Es a través de su acción
que los animales pensantes se transforman en seres humanos
culturales y el mundo se expande a su tamaño actual. Durante este
ciclo también se produce el desarrollo agrícola, se instauran los
cultos secretos masculinos, así como las ceremonias de iniciación
(Wright R.1981 pg. 354-377; Hill J. 1983 pg. 91-119; Vidal S. 1987
pg. 122). Por un tiempo el padre y su tropa acompañan al Kúwai en
sus principales actividades transformadoras, pero luego el primero
emprende viaje hacía otras regiones, en donde sigue creando nuevas
gentes. Como por ejemplo: Maipure, Achagua, Sáliva, Piaroa,
Puinave, etc. (Vidal S. op. cit. pg. 126).
Con la marcha del Kaali-duápeni el trabajo creador y el
bienestar de la gente quedan en manos del Kúwaiséiri, quien en
compañía de su mujer y de su tropa lleva a cabo una serie de
hazañas y viajes por diversas zonas de la región.
Estos viajes y las rutas utilizadas se conocen con el nombre de
"caminos del Kuwai" (Mapa Nº 2), y se mencionan
tanto en la tradición oral como en los cantos y recitales sagrados
de los shamanes y de otros especialistas rituales de los Piapoco
(Vidal S. op. cit. pg. 127). Los mismos representan el conocimiento
geográfico sobre extensas regiones de Suramérica adquirido por los
Piapoco a lo largo de los siglos. También es posible que estos
caminos del Kúwai se relacionen con antiguas redes de intercambio,
y/o rutas migratorias.
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Mapa Nº 2. Viajes y Rutas:
"Caminos del Kuwai". (Según Vidal, S. 1987)
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Nuestros antepasados y sus migraciones
Antes de comenzar esta sección es importante señalar que los
Piapoco indican que en su historia es indispensable diferenciar dos
partes. La primera de ellas se refiere a los eventos relacionados
con el origen del mundo y con los ancestros míticos (cultos del
Kaali-duápeni y del Kúwai-séiri). La segunda, en cambio, es la que
narra la historia de los antepasados reales del grupo. A esta
última nos referiremos en el resto del trabajo.
El relato comienza con la salida y emigración del sib primigenio
de los Piapoco desde algún lugar del Ayari. Si bien los informantes
no tienen clara la causa de esta migración, ni el nombre de la
parcialidad de la cual se desprendieron, señalan claramente que la
gente de este sib estaba vinculada o formaba parte de algunos de
los grupos Curripaco o Wakénai que eran "dueños"
del Ayari.
Desde el Ayari (Mapa Nº 3), y a través de un camino del Kúwai,
los antepasados de los Piapoco pasaron el Cayarí o Vaupés y lo
remontaron hasta las cabeceras. Luego, tomando otro de estos
caminos llegaron al Alto Guaviare (Waáwi-eeri) cerca de su
confluencia con el Ariari (Eéri-eeri), en donde permanecieron por
un tiempo. Durante este período, y en la "casa del
Kúwai-seiri" en el raudal del Zamuro, se produjo la
primera escisión, la recreación de la gente y el establecimiento de
una nueva fratria compuesta por cuatro sibs.
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Mapa Nº 3. Rutas de Migración
Piapoco según la tradición oral y lugares de re - creación
societaria. (A. Zucchi, 1991)
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Posteriormente, los migrantes continuaron el viaje por el
Guaviare y al llegar a la desembocadura del Uva se dividieron. La
gente del sib Neri entró por este afluente del Guaviare, mientras
que los demás permanecieron a lo largo de este último por un largo
período. Con el tiempo la población Neri aumentó, logrando
constituirse en una nueva fratria compuesta por cuatro sibs, uno de
los cuales estaba integrado por los ancestros o
"antigüeros" de los Atsáwa-nai o Achagua. Estos
últimos posteriormente se separaron de la fratria y emigraron a
través de las cabeceras del Uva y de un camino del Kúwai, hasta
llegar al Manacacías y al Meta. Relatan los informantes que esta
gente sólo volvió al Uva para visitar a sus
"abuelos" Neri, aunque éstos últimos ya no eran
sus capitanes, y los Atsáwa-nái eran otra clase de gente que
"no escuchaba (hablaba) más el Piapoco" (Vidal S.
op. cit. pg. 143).
Con el tiempo, el resto de la población Piapoco se extendió
hasta la confluencia del Guaviare-Atabapo-Orinoco, y dado que ya
era numerosa, se produjo un nuevo proceso de recreación societaria
que dio origen a cada uno de los sibs que integran las fratrias
Tsáse, Kawíri y Málai. Se dice que dicho evento tuvo lugar en el
barrio La Punta del actual pueblo de San Fernando de Atabapo. Según
Vidal (op. cit. pg. 143 - 144) este segundo proceso reviste una
particular importancia porque marca el comienzo de la
diferenciación étnica de los Piapoco.
Luego de permanecer un tiempo en la zona, gente perteneciente a
los sibs Kierru y Aasi y a la fratria Malai decidieron expandirse
territorialmente. Desde la confluencia Guaviare-Atabapo-Orinoco,
bajaron por este último río hasta la desembocadura del Vichada.
Dado que este río estaba ocupado por gente que hablaba otra lengua
(se señala que no se trataba ni de Sáliva ni de Guahibo), tramitó
el permiso correspondiente y luego establecieron un primer
asentamiento en el sitio denominado Benakú (actual Santa Rita), a
partir del cual se extendieron progresivamente a lo largo del
Vichada. Transcurrido un tiempo, invitaron a los Néri, Kalikué,
Kiéwa y Kitései a una gran ceremonia durante la cual se produjo el
tercer proceso de recreación societaria. Este último se complementó
con una subdivisión del territorio y con la asignación formal de
sus partes a las distintas unidades de descendencia, que aún está
vigente (Vidal, S. op. cit. pg. 145).
El aporte de otras líneas de evidencia
En esta sección analizaremos el aporte de otras disciplinas
-arqueología, linguística, etnología y etnohistoria en relación a
la narración que hacen los Piapoco sobre la migración de sus
primeros ancestros. No obstante, y dadas las limitaciones de
tiempo, solo nos concentraremos en cuatros aspectos de la
misma:
1. Los primeros ancestros constituían una sub-unidad social
(sib) de un grupo o sociedad matriz que era
"dueño" y habitaba el Ayarí.
2. Desde el Ayarí, esta sub-unidad social ancestral emigró hacia el
Guaviare, Uva-Manacacías-Meta, y Orinoco-Atabapo-Vichada.
3. A lo largo de la ruta migratoria ocurrieron diversos procesos de
recreación societaria que hicieron posible que el sib primigenio se
transformara sucesivamente en: a) una nueva fratria compuesta por
cuatro sibs, b) en cuatro fratrias, y eventualmente, c) en una
sociedad diferenciada.
4. Los lugares en donde se produjeron estos procesos
rituales-seculares de recreación tienen carácter sagrado y cuentan
con un registro material de los acontecimientos.
Los primeros ancestros y su relación con los Curripaco
Como ya indicamos los informantes Piapocos señalan que en
tiempos muy remotos estuvieron estrechamente relacionados con
grupos y/o subgrupos Curripacos que ocupaban el Ayarí. A este
respecto, los datos linguísticos indican que tanto la lengua
Curripaco como la Piapoco integran el subgrupo "Río
Negro", perteneciente al grupo Maipure del Norte (Payne
D.L. 1989 pg. 133).
Si bien algunos linguistas han señalado que las cifras de
correlación que se han obtenido hasta el momento, no tienen aún la
suficiente precisión como para permitir una clasificación genética,
otros han indicado que la lengua Piapoco se deriva del Curripaco
(González Nañez, O. 1984; 1985; 1986)
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4
.
También es importante señalar, que hace ya más de treinta años,
W. Taylor (1958 pg. 155) estableció que el Piapoco compartía más
del sesenta por ciento de cognados con el Catapolitani (ojo-karro),
una de las variantes dialectales del Curripaco, que es hablado por
la gente de diversas fratrias de este grupo, entre las cuales se
encuentra la Hohódene (gente gallineta).
A su vez, los datos etnográficos señalan que la tradición oral
de los Hohódene menciona que en épocas muy remotas, uno de sus
sub-grupos (sib) denominado Dáyzo-dakénai (transcripción del autor)
y que habitaba el Ayarí o sus alrededores, emigró hacia el Guaviare
(Wright R. 1981 pg. 11-12). Se ha sugerido la posibilidad que este
nombre pueda estar relacionado con la autodenominación de los
Piapocos Dzáse, Tsáse o Cháse, así como con el de su fratria de
mayor jerarquía que se denomina Tsáseitaákenai (Vidal S. op. cit.
pg. 141). Por último y a este respecto, es interesante mencionar
que los Piapoco consideran a la gente de la fratria Hohódene como
"hermanos", mientras que los miembros de otra
fratria como la Waríperi-daákenai son considerados
"cuñados".
Los procesos de recreación y el surgimiento de nuevos
grupos
Se ha indicado que cuando una unidad social Maipure (sib o
fratria) decide emigrar en forma permanente
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, se produce un regreso simbólico a los
"comienzos del mundo", dado que tanto el jefe
como el resto de los migrantes se transforman en el Kúwai y su
tropa. Una vez en el lugar de destino, en cambio, entra en vigencia
el culto del Kaali-dudpeni, con lo cual los poderes de éste se
transfieren al jefe del grupo (Gráfico Nº 1). Con ello se produce
un regreso simbólico a los "comienzos del mundo",
que hace posible que el jefe del grupo recree simbólicamente a la
gente y a sus unidades de descendencia.
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Gráfico Nº 1. Proceso de re-creación
de la fratría Piapoco. (A. Zucchi, 1991)
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A través de este mismo proceso, determinados lugares de la zona
receptora adquieren un carácter sagrado, por ser los sitios en
donde líderes-chamanes llevaron a cabo la transformación ritual de
los jefes de cada patrilinaje migrante en los "hermanos
ancestrales", es decir, en los fundadores de los sibs que
integrarán una nueva fratria. En este contexto, a estos últimos
también se les asignará un oficio o especialidad, una posición
jerárquica dentro de la misma, un simbólo totémico y otras
parafernalias rituales, así como un sector específico dentro del
nuevo territorio.
Es precisamente mediante este proceso ritual-secular como una
población migrante puede dejar de ser lo que era, para
transformarse en una sociedad nueva y diferente de aquella de la
cual se desprendió (Hill J. 1983 pg. 40-42; Vidal op. cit. pg.
137).
Los procesos de recreación y los lugares sagrados
En la Tradición Oral de los Piapoco se señala la ocurrencia de
tres de estos procesos, cada uno de los cuales está vinculado con
un lugar geográfico específico: el raudal del Zamuro (Alto
Guaviare), el barrio La Punta (San Fernado de Atabapo) y Benakú
(Santa Rita, río Vichada). A través del primero de ellos, el sib
primigenio Dayzo-dakénai o Tsáse-itaákenai se transformó en una
fratria compuesta por cuatro sibs, que con el tiempo se
transformaron a su vez en fratrias. Un sib (Atsáws) de una de estas
cuatro fratrias (Neri) que había ocupado el río Uva, emigró hacia
el Manacacías y el Meta, convirtiéndose eventualmente en un grupo
diferente: Los Achaguas.
En cambio, a través del segundo proceso de recreación ocurrido
en el sitio en donde se encuentra el actual barrio La Punta, se
originaron los sibs que integran las tres fratrias restantes:
Tsáse, Káwiri y Málai. Señalan los informantes que como prueba de
este acontecimiento, los antepasados dejaron "dibujos del
Káuwai-seiri" (petroglifos), en los cuales se nana esta
historia y se señalan los simbolos de las fratrias y de los sibs.
Según Vidal (op. cit. pg. 144), este acontecimiento es el que marca
el comienzo de la diferenciación étnica de los Piapocos.
Según los informantes, cuando ocurrieron los hechos anteriores
las fratrias no estaban jerarquizadas. La jerarquización se produjo
a través del tercer proceso de recreación que se llevó a cabo en
Benakú. En esta ocasión también se dividió el territorio, y sus
partes fueron asignadas formalmente a las distintas unidades de
descendencia. (Vidal S. op. cit. pg. 145).
La revisión de las fuentes coloniales permitió la reconstrucción
del territorio Piapoco (Mapa Nº 4), así como el de cada una de sus
fratrias (Vidal S. 1987 pg. 97 - 98). De éstas también se desprende
que para comienzos del siglo XVIII (1715), los Caberres (Kawirri)
constituían el grupo más numeroso en la zona Alto
Orinoco-Atabapo-Guaviare (Gilij F.S. 1965, I pg. 134; Ramos Pérez
D. 1974 pg. 94-95; Tapia M de, 1966 pg. 206-207). Su supremacía en
el sector, sin embargo, parece haber comenzado a declinar a partir
de 1730 (Vega A. de, 1974 pg. 94-95).
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Mapa Nº 4. Territorio tribal de los
Piapoco y de sus fratrías )Según Vidal S. 1987)
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A su vez, lo datos arqueológicos nos han permitido proponer que
el material de la mayoría de los sitios arqueológicos
correspondientes a la parte Venezolana del territorio Piapoco y
Maipure, pertenece a la Fase Nericagua (Zucchi, A. 1988, 1989,
1991a; 1991b), descrita por C. Evans, B. Meggers y J.M. Cruxent
(1959, pg. 363-366). Esta unidad estilística no sólo parece
confirmar la ocupación de determinados sitios por parte de los
Piapoco, sino que es indicadora de estrechas relaciones entre los
grupos Maipure y Piapoco. Esto último se confirma a su vez, por las
fuentes históricas correspondientes al período 1744-1756, en los
cuales se menciona la existencia de pueblos mixtos
(Piapoco-Maipure) en algunos sitios arqueológicos pertenecientes a
esta fase (Ej: Nericagua).
Igualmente nuestras investigaciones en el Alto Orinoco y
Atabapo, nos han permitido constatar igualmente, que en el sitio La
Punta, no sólo se encuentra uno de los yacimientos más importantes
de la Fase Nericagua, sino también petroglifos, cuyo significado,
sin embargo, aún debe ser investigado (Zucchi 1988; 1989; 1991a;
1991b).
Para finalizar queremos hacer énfasis en que si se quiere llegar
a escribir una verdadera historia temprana de los Llanos, es
necesario que se incorpore el aporte de las diferentes disciplinas,
entre las cuales se encuentra la Historia Oral.
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Departamento de Antropología. Mc. Caracas, Venezuela.
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El término yuluatá significa casa o churuata.
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La tradición oral de los Piapocos señala que el ciclo del
Kali-duapéni, los antepasados ocupaban poco sus casas, ya que
deambulaban por la selva comiendo frutas silvestres "palo
podrido" (?), hongos que crecían en los arboles caídos así
como gusanos y pescado (Vidal S. 1987 pg. 125). Pensamos que esto
podría referirse a una etapa preagrícola de esta sociedad.
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Las otras lenguas que integran el grupo Río Negro son:
Kabiyari, Yucuna, Achagua y Tariana (Payne, D.L. 1989 pg. 133).
Otros autores sin embargo tambien incluyen al Maipure y al Resigaro
(Vidal S. op. cit.).
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Según Vidal (1987: 22-23) entre los Piapoco existen cuatro
tipos de migración: a) estacional; b) temporal; c) de retorno, y d)
permanente.
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