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INDICE
NOTA PRELIMINAR
INTRODUCCION
PARTE PRIMERA
HISTORIA ORAL
COMO ELLOS LA CUENTAN
LOS CUENTEROS DE LA HISTORIA
EL DESARROLLO DEL HATO LLANERO DURANTE LA EPOCA COLONIAL
DEFINICION DE LA NEOETNIA LLANERA COLOMBO
TENENCIA DE LA TIERRA Y DEL GANANDO EN EL HATO DE LOS LLANOS OCCIDENTALES BARINESES VENEZOLANOS
EL REGIMEN DE TENENCIA DE LA TIERRA EN LOS LLANOS VENEZOLANOS
SEGUNDA PARTE
INSTITUCIONES Y DESARROLLO
LAS INSTITUCIONES Y LA LEGALIDAD EN LOS LLANOS ORIENTALES DE COLOMBIA
¿REGENERACIÓN FUNDAMENTAL O CATASTROFE?
HISTORIA DOCUMENTAL EN LA FRONTERA DE LOS TRES LIMITES
EL DESARROLLO INDUSTRIAL DEL OCCIDENTE DEL ESTADO BARINAS
BIBLIOGRAFÍA
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CAFÉ, CABALLO Y HAMACA
HISTORIA DOCUMENTAL EN LA FRONTERA DE LOS TRES LIMITES
Beatriz Alzate Angel
La región
En el presente artículo se considera como objeto de estudio
histórico a la región circundante del "triplex
confinum" constituida por la llegada de los límites
políticos internacionales pertenecientes a Colombia, Brasil y
Venezuela.
Puede centralizársela en la formación conocida comúnmente como
la Piedra del Cocuy. Se puede identificar como el Complejo
Selvático Orinoco-Río Negro, donde los ríos que le pertenecen
distribuyen sus aguas hacía la Orinoquia unos, y otros, al Guainía
(tributario del río Amazonas) "llamado Río Negro tras
recibir las aguas que del Orinoco le entrega el Casiquiare, el cual
desciende hasta la Amazonia llevando consigo, además, las del Icana
y Vaupés" (Useche, M. 1987, pg. 9).
La cuenca del Río Negro pertenece al Macizo de las Guayanas,
producto de esfuerzos tectónicos, con edad y formación semejantes a
los del Macizo Central brasileño. En medio de los dos escudos se
encuentra la región amazónica. El bloque guayanense limita con la
cuenca del Amazonas en el área correspondiente a los lechos de las
afluentes del Río-Mar situados en su margen izquierda.
Geomorfológicamente se distingue a la zona como la unidad de los
Montes-Islas o Inselbergs aunque, para el área rodeada por los ríos
Guainía, Negro e Icana se prefiere utilizar "el término de
Monadnocks o sea, cerros aislados residuales de procesos
denudativos durante prolongados períodos húmedos"
(Domínguez, C. 1985 pg. 37). Las tres vías fluviales participan
dentro del conjunto clasificado tradicionalmente como
"Ríos de Aguas Negras" cuyo recorrido se realiza
sobre suelos carentes de nutrientes. Popularmente se les califica
como "ríos de hambre" por la poca oferta natural
de vegetales y animales para cacería que hace escaso el suministro
de alimentos, por ese medio, a los habitantes de la región.
La población indígena coincide con el área cultural conocida en
Colombia como la de los Curripaco. J. Hill (1981 pg. 81) los agrupa
en la zona limítrofe bajo la denominación de Wakuenai, mientras los
científicos brasileños los identifican como Baniwas
|
1
.
La colonización -en su mayor parte, espontánea- ha coincidido
con los ciclos de explotación económica
|
2
. Para Colombia y Venezuela se compone de
personal proveniente de los Andes. En Brasil, la migración
corresponde, como en casi todos sus subsectores amazónicos, a
nordestinos.
Los núcleos de mayor densidad poblacional -dentro del área
determinada para efectos de este escrito- son: San Felipe
(Colombia); San Carlos (Venezuela) y el Cucui (Brasil), donde se
encuentra localizada la sede del IV Pelotón de Fronteras (Mapa Nº
7). Desde el siglo XVIII ha habido interrelaciones comerciales y
sociales entre estos tres puntos del triángulo regional, antiguos
fuertes de las metrópolis europeas
|
3
.
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|
Mapa Nº 7. La frontera de los tres
límites. (Beatriz Alzate,1991)
|
La economía de la región ha tenido como característica
primordial el ciclo de corto plazo. Para el período colonial está
la explotación de "drogas del Sertao" como cacao,
vainilla, clavo, canela y zarzaparrilla. Lobo d'Almada, uno de los
últimos jefes delimitadores de las comisiones Hisparo-Lusitanas,
trató de imponer a través de los colonos, la agricultura, para lo
cual introdujo las siembras de café, caña de azúcar y algodón.
El comienzo del período cauchero en el Río Negro se sitúa hacia
1870 y a partir de su decadencia, a principios del presente siglo,
le sigue el de recolección de chiqui-chiqui y castaña (Oliveira,
J.P. 1973).
A través del tiempo, lo que ha llegado a singularizar la
colonización del Río Negro es el sitio o lugar ocupado por una
familia y sus trabajadores indígenas. Generalmente se localiza una
isla donde exista explotación cauchera. El dueño del sitio dispone
también de otro local en tierra firme donde tiene el conuco o la
chagra y recoge castaña. El patrón depende de un comerciante
establecido en uno de los pueblos, o si dispone de mayor capacidad
financiera, de un "Regatao" (Galvao, E. 1979 pg.
123). Este mismo autor sintetiza la definición de la zona estudiada
al decir que "es una región de frontera, no en el sentido
de confinar con Repúblicas vecinas sino en el de ser un área donde
todavía se procesa un encuentro de culturas: la indígena frente a
la nacional. Emerge una nueva sociedad: mestiza y
campesina" (Galvao, E. op. cit. pg. 139). Cabe añadir que,
para efectos de la administración colombiana, el espacio aledaño a
los ríos Guainía e Içana, es una muestra de la necesidad de superar
en base a los criterios de historia ecológica y cultural -la
división tajante establecida por los técnicos para las subregiones
de Orinoquia y Amazonia.
Por otro lado, la llegada de los tres límites internacionales de
Colombia (Comisaria del Guainía); Venezuela (Territorio Federal
Amazonas) y Brasil (Estado de Amazonas) configura el concepto de
frontera humana o comunidad fronteriza, definido por mí en otro
escrito como una:
Unidad social, situada en un territorio dividido por líneas
limítrofes establecidas convencionalmente, que posee
características étnicas comunes, reconocidas por los habitantes de
las orillas políticas, con interconexiones económicas y culturales,
influenciadas por instituciones y poderes nacionales e
internacionales, pertenecientes a unidades administrativas del área
amazónica (Alzate, B. 1989 pg. 218).
Las Fuentes Documentales
Luego de establecer geográficamente el área de investigación
histórica, afloran tres interrogantes taxonómicos relacionados con
los emisores de información; el producto u obra resultante de los
viajes y el marco de periodización. Esta problemática sucesiva
puede ser resumida dentro de lo que Oliveira Filho (1987 pg. 90)
señala como producto intelectual:
un tipo de producción específica realizada por ciertos actores
sociales, de acuerdo con un conjunto de reglas y expectativas
sociales, históricamente definidas.
Oliveira considera que el universo de comentaristas sobre obras
de viajeros, llamado por él de "clasificadores"
hace una selección de fuentes (op. cit. pg. 93); crea un jerarquía
entre los componentes del conjunto de fuentes
|
4
y escoge aspectos específicos como
representativos de las obras de los autores-viajeros, metodología
que aquí se adopta para los visitantes del Río Negro tripartita.
Aunque existe similitud de intereses con Oliveira Filho como
clasificador
|
5
en el
presente informe hay diferencia de criterios selectivos tanto para
los productores de información como para las obras producidas. Se
efectúa una combinación de las tipologías de Chirif (1986); Larrain
(1980); Mello-Leitao (1941) y Porras-Barrenechea (1984) al
clasificar a los autores/viajeros de acuerdo con su procedencia
institucional
|
6
en: a)
Agentes gubernamentales: Comisionados de límites y/o funcionarios
del poder colonial y republicano; b) Misioneros; c) Expedicionarios
científicos; d) Testigos del auge extractivo; e) Científicos
contemporáneos.
Con referencia al tipo de documento, se va más allá de lo
tradicionalmente aceptado o sea, la fuente escrita. En
consecuencia, se da igual importancia al trabajo manuscrito
(contenido en archivos); al gráfico (mapas, grabados, acuarelas);
sonoro (registrado en cintas) y audiovisual (técnica reciente). Un
conjunto que cobra, día a día mayor interés como constancia de las
obligaciones contraídas por los viajeros con sus patrocinadores, es
el de las colecciones de cultura material que se encuentran
radicadas en museos amazónicos y extra-regionales
|
7
.
Para efectos de la periodización se estudiaron los trabajos de
Oliveira (1983 y 1988); E. Galvao (1979); Santos (1980) y se
decidió adaptarlos a una clasificación propia, con el siguiente
resultado: a) Siglo XVIII: Expansión colonial; b) Siglo XIX
(finales) y siglo XX (comienzos): Auge cauchero; c) Entre los años
veinte y la mitad del siglo XX: Estancamiento económico; d) Segunda
mitad del siglo XX: Período desarrollista.
De acuerdo con lo anterior, aparece enseguida la
"Relación Cronológica de viajeros por el Sector Tripartita
del Cucui (Río Negro)" de cuyos 75 componentes se
seleccionaron -atendiendo especialmente- a la disponibilidad de
consulta, una treintena de visitas efectuadas a la zona.
RELACION CRONOLOGICA DE VIAJEROS POR EL SECTOR TRIPARTITA DEL
RIO NEGRO
Año
|
Viajero
|
Fuente
Observaciones
|
1744
|
Manuel Román S. J.
|
Useche (1987)
|
1750
|
Tratado de Madrid: Designa a F. X. Mendoça
|
Furtado J. de Iturriaga
|
1758
|
José Solano
|
Archivo Nal. de Colombia
|
1759
|
Eugenio de Alvarado
|
A. B. Cuervo Alzate (1987)
|
1760
|
Declarado nulo el Tratado de Madrid
|
|
1761
|
Tratado de El Pardo
|
|
1761
|
José de Silva Delgado
|
Reis (1944)
|
1762
|
José Iturriaga
|
Archivo Nal. de Colombia
|
1763
|
Apolinar Diez de la Fuente
|
A. B. Cuervo
|
1763
|
Manoel Bernardo de Castro
|
A. B. Cuervo
|
1766
|
Eugenio de Alvarado
|
A. B. Cuervo
|
1768
|
José Antonio Jeréz
|
A. B. Cuervo
|
1768*
|
José Monteiro de Noronha
|
Alzate (1978) ref. 0883
|
1744*
|
F. X. Ribeiro de Sampaio
|
Alzate (1978) ref. 1111
|
1777
|
Tratado de San Idelfonso 2a. Comisión Hispano Lusitiana de
Límites
|
|
1778-85
|
Tratado de El Pardo Designa a Pereira Caldas y Francisco y
Requena
|
|
1779
|
Antonio Caulin
|
Catálogo M. P. E. G.
|
1784*
|
José Simoes de Carvalho
|
Boletín Cedeam. V. 4 N° 6 1985
|
1784
|
Manoel de Gama Lobo d'Almada
|
Archivo PúblicoPará
|
1785
|
Alexander Rodrígues Ferreira
|
Alzate (1987) ref. 0430 0440
|
1800
|
Alexander von Humboldt
|
Alzate (1987) ref 0566 y 0557
|
1811
|
José Cortes de Madarriaga
|
Alzate (1987) ref 0297
|
1819?
|
André Fernandez de Souza
|
Alzate (1987)
|
1831
|
Johann Natterer
|
C. Nimuendajú
|
1859
|
Richard Spruce
|
Alzate (1987) ref. 1170 1173
|
1850
|
Alfred Wallace
|
Alzate (1987) ref. 1300
|
1855*
|
Hilario Máximino Gurjao
|
Alzate (1987) ref. 0528
|
1855-59*
|
Francisco Michelena y Rojas
|
Alzate (1987) ref 0800
|
1857-60*
|
Joseph Muneraty
|
Alzate (1991)
|
1859*
|
Joaquim Firmino
|
Alzate (1991)
|
1980*
|
Jules Crevaux
|
Alzate (1991) ref. 0315
|
1880?
|
Henri Coudreau
|
Alzate (1991)
|
1882
|
Campos Porto
|
Alzate (1991)
|
1884
|
Aprigio Martins de Meneses
|
Boletim Cedeam Vol. 5 N° 8
|
1886*
|
Jean Chaffanion
|
Alzate (1987) ref. 0330
|
1888*
|
Ermano Estradelli
|
Alzate (1987) ref. 1188
|
1902*
|
Ernest Ule
|
Alzate (1991)
|
1903-1906?
|
Theodor Koch-Grunberhg
|
Alzate (1991)
|
1907*
|
G. de Tiremois
|
Alzate (1991)
|
1908-10?
|
Ernest Ule
|
Alzate (1991)
|
1910-13*
|
Theodor Koch-Grunberhg
|
Alzate (1991)
|
1913
|
M. C. Farabee
|
Alzate (1991)
|
1920
|
Alexander Hamilton
|
Rice
|
Alzate (1987) ref. 1045-1050
|
1923*
|
Jose Austacio Rivera
|
Ordóñez (1987‑1988-1990) Gómez (1989) Rivera (ed 1990):
Neale-Silva (1986)
|
1924*
|
Adolpho
|
Ducke
|
Scaff (1979)
|
1924
|
Alexander Hamilton Rice
|
Alzate (1991)
|
1927*
|
C. Nimuendajú
|
Alzate (1991)
|
1928
|
Comunidad Salesiana Mons. Massa
|
Alzate (1991)
|
1928*
|
Boanerges Lopes de Souza
|
Alzate (1991)
|
1931-34*
|
Marques de Wavrin
|
Alzate (1991)
|
1933?*
|
Francisco Andrade
|
Alzate (1987)
|
1944
|
Arthur C. Ferreira Reis
|
Alzate (1987)
|
1944-45
|
Ettorre Bioca Ribeiro
|
D. (1977)
|
1947
|
Proyecto Canal por el Orinoco
|
Alzate (1991)
|
1948
|
Irving Goldam
|
Ribeiro B. (1980)
|
1949?
|
Antonio
|
Giacone
|
Ribeiro D. (1977)
|
1949*
|
Candido de Calvaiho
|
Alzate (1991)
|
1950?
|
Rafael Gómez Picón
|
Alzate (1987)
|
1952-64*
|
Eduardo Galvao
|
Galvao (1979)
|
1962*
|
Alcionilio Bruzzi Alves da Silva
|
Ribeiro B. (1980)
|
1964-64
|
Margaret Mee
|
Mee, M. (1968)
|
1971-73*
|
Adelia de Oliveira
|
Oliveira (1971‑1972-1973)
|
1972
|
E. Medina; R. Herrera; H. Klinge
|
Interciencia
|
1975
|
Peter Silvewod-Cope
|
Ribeiro B. (1980)
|
1976
|
Camilo Domínguez
|
Información Personal
|
1976
|
Fernando Urbina
|
Información Personal
|
1978*
|
Bertha Ribeiro
|
Ribeiro B. (1980)
|
1980-81*
|
Jonathan Hill
|
Hill (1988)
|
1981*
|
Robin Wright
|
Wright (1981)
|
1982
|
Proyecto Amazónico San Carlos
|
Interciencia
|
1983*
|
Antonio María Dos Santos
|
Catálogo M. P. E.G.
|
1984
|
R. Holmes; K.Clark; C. Uhl
|
Interciencia
|
1989*
|
Gerald Taylor
|
Taylor (1989)
|
*Los autores señalados con * han sido analizados con efecto del
presente trabajo
|
Productores y Productos
|
8
Los emisores y sus obras, agrupadas aquí en el término genérico
de "Relatos de Viaje"
|
9
son estudiados bajo tres perspectivas:
Los productos en las coordenadas temporal y espacial
El común denominador -como se expresó anteriormente- es el paso
de los viajeros por la zona fronteriza del Cucui. No obstante, el
hecho de que unos tomarán la dirección del Río Negro hacia Manaos y
que otros exploraran las vías fluviales vecinas, establece
diferencias. Los ingenieros subordinados de las Comisiones
Hispano-Lusitanas de límites (a cargo de la construcción y
mantenimiento de los fuertes) y sus sucesores modernos -a partir de
1955- que pudieron contar con el apoyo logístico del IV Pelotón
Brasileño de Fronteras, se radicaron en el sector. Los demás, entre
los cuales hay que mencionar a los científicos de diversas épocas
como los sertanistas bajo el mando de F. X. de Mendonça Furtado o
Pereira Caldas; Rodrígues Ferreira; Muneraty; Stradelli; Crevaux;
Chaffanjon; Crevaux; Koch-Grünberg; Farabee; C. Nimuendaju;
Carvalho; Galvao y los contemporáneos, estuvieron, posiblemente, de
paso para sus respectivos lugares de estudio como los ríos Icana,
Tiquié, Xié, Negro/Guainía, Casiquiare y Atabapo. Las visitas de
los funcionarios gubernamentales, al estilo de Solano, Noronha,
Michelena, Rivera y Andrade, no estuvieron -probablemente-
centralizadas en el triplex confinum debido a que éste era, apenas,
una de las unidades destinadas a ser revisadas.
Los relatos, en su mayoría, no son abundantes pero sí prolijos
en datos de orden socioeconómico. Desde los Comisionados por el
Tratado de Madrid en adelante, se preocuparon de detallar el
espacio visitado; los núcleos poblacionales y el número de personas
residentes en los pueblos y caseríos. Los informes que se inician
con Solano hablan de grupos indígenas, con su correspondiente
localización regional. Rodrígues Ferreira llega hasta el punto de
señalar problemas específicos de grupos étnicos en áreas limítrofes
(Alzate, B. 1989a pg. 206). A partir de la segunda mitad del
presente siglo, los especialistas toman el rumbo informativo
dedicado a sus respectivas disciplinas.
Acciones e intenciones
La vida en la selva -para sus visitantes- no ha proporcionado
alternativas diferentes a las de los objetivos impuestos en los
viajes relatados. Militares y burócratas de los tres países que han
visitado la zona han sido enviados -hoy como ayer- a vigilar el
mantenimiento de los límites establecidos internacionalmente. Los
científicos y misioneros han tratado de cumplir -según su
"saber y entender"-con los encargos
institucionales. Salvo las personas de ciencias contemporáneas,
ninguno de los otros autores estudiados superó el marco de
actividades fijado por los directivos metropolitanos.
En lo relativo al apoyo de las entidades se puede observar, a
través de los relatos, el descuido de las autoridades oficiales
pertenecientes a los centros administrativos de España y sus
repúblicas herederas (Colombia, en concreto) con los funcionarios
delimitadores (Alzate, B. op. cit. pg. 208; Andrade, F. 1965 pg.
252-253; Neale-Silva, E. 1986: 239-249) frente a la inquietud de
Portugal y su sucesor -Brasil- por afirmar los actos de ocupación
territorial con cuidados a las poblaciones limítrofes y atención a
los encargados de las demarcaciones.
Viscisitudes y consecuencias de la vida viajera
Como ya se mencionó, aparte de lo requerido por los
patrocinadores, los "pasantes" del Cucui no
proporcionaron información escrita sobre asuntos más personales,
salvo, quizás, lo relativo a enfermedades, pero sólo cuando éstas
impedían lograr los objetivos profesionales. Este vacío informativo
lleva a tener que inferir de los relatos, cuestiones que deben ser
ratificadas a través de fuentes secundarias. Pero éstas, comenzando
por las biografías, no son muy numerosas
|
10
.
Stradelli, con Cascudo (1936) y Orjuela (1983); Humboldt con
Innumerables tratados sobre su aporte a la historia del trópico
sudamericano; Chaffanjon, Crevaux, Michelena -dentro de los
prólogos y análisis introductorios en sus obras -recientemente
editadas- han tenido suerte en el hecho de que algunos
investigadores (sus compatriotas, en la mayor parte) se hayan
interesado por elaborar las correspondientes historias de
vida
|
11
. A este
respecto hay que mencionar dos esfuerzos colectivos (de
instituciones amazónicas); el Programa Monumenta en Perú (Chirif,
1986) y los proyectos patrocinados por el Museo Emilio Goeldi en
Belén del Pará (Brasil), de los cuales se han beneficiado Rodrígues
Ferreira (Carvalho, 1983; Goeldi, 1983) así como los detalles en
Cunha 1989) y el "Catalogus Librorum"'
(1988).
El mencionado Museo ayudó, igualmente, al rescate de la obra de
Nimuendaju (1981) científico que, junto con Koch Grünberg, aportó
datos valiosos para la comprensión de la subregión colombiana
vecina del Río Negro. Desafortunadamente, la obra mayor de éste
último "Dos años entre los indígenas", a pesar de
haber ya dos traducciones del alemán en Colombia, ha tenido que
soportar numerosos contratiempos para su publicación
|
12
.
Los trabajos relacionados con José Eustasio Rivera y el libro
"La Vorágine" se constituyen, por su gran número,
en una excepción a lo mostrado en las líneas inmediatamente
anteriores. No obstante se acertado referencial crítico sobre su
obra (Ordóñez 1987, 1988, 1990, Zuloaga 1988) o su vida
(Neale-Silva, 1986) aún quedan numerosas incógnitas cuya respuesta
sería de valiosa ayuda para otros análisis biográficos,
especialmente en las vivencias de Rivera como viajero por la selva.
A la extensa gama de preguntas para el sector literario (Ordóñez
1988: 44) donde se da relieve a Arturo Cova, el personaje ideado
por el escritor, cabría añadir algunas dirigidas a las
demarcaciones internacionales.
Parece proporcionar la Comisión Demarcadora de Límites (CDL)
como organismo integrador de funciones, el elenco apropiado para
hacer un estudio futuro de lo que M. Vovelle (1985 pg. 92) llama
"el juego relativo que existe entre las condiciones de
existencia para los seres humanos y la manera en que éstos
reaccionan a ellas" ya que abarca actores de la escena
regional como militares, misioneros, burócratas y científicos
adjuntos. Con relación a éstos pueden citarse no sólo los
astrónomos y médicos acompañantes de los delegados por los Tratados
de Madrid (1750) o San Ildefonso (1977) sino naturalistas como
Rodríguez Ferreira y, a modo de ejemplo en nuestro siglo, el
botánico Ducke, a quien "el jefe de la CDL -sector oeste-
agregaba como consultor a sus expediciones" (Scaff, 1977
pg. 566).
El factor político metropolitano, como causa de inconvenientes
laborales para las CDL ha sido una constante típica en zonas de
Orinoquia y Amazonia. Las peripecias de Iturriaga y Alvarado, por
el lado español y de Mendonga Furtado con los jesuitas en Brasil,
son antecedentes, según lo que ya hemos expresado, de casos
nacionales como los de José Eustasio Rivera y su compañero de
campaña, Melitón Escobar o Francisco Andrade quien, siendo jefe de
las delimitaciones en 1934 "recordó inmediatamente a su
antecesor Requena, el cual pasó por circunstancias muy
semejantes..." (1965 pg. 252).
El ambiente de campaña (en el interior de la CDL) influenciaba
las relaciones interpersonales de los actores en varias formas.
Cada uno de ellos llegaba apoyado por una institución y, en
consecuencia, traía instrucciones según la ideología imperante en
su metrópoli. Para los hispano-lusitanos del siglo XVIII y
misioneros, hasta bien entrado el siglo XX, el asunto era de
continente. A los funcionarios gubernamentales del siglo XIX en
adelante las órdenes les llegaban de los despachos localizados en
las capitales republicanas cuya jefatura estaba en los Ministerios
de Asuntos Exteriores
|
13
. En un sector como el Cucui confluían, a
veces, dos o más intereses políticos internacionales. Considérese,
como uno de los casos, el de la Segunda Subcomisión de Límites con
Venezuela del año 1923 donde había dependencia material y económica
de los delegados Colombianos a los Venezolanos y técnica, a los
ingenieros Suizos.
Otro motivo de roces lo significaba la existencia de profesiones
diversas. Los internacionalistas debían fundamentarse en documentos
y argumentos de tipo legal, lo cual representaba pérdida de tiempo
precioso para los ingenieros cuyo trabajo demarcatorio estaba
supeditado a las condiciones ambientales de lluvia y sequía. Por
otro lado, el celo estratégico de los jefes militares podía chocar
a algunos científicos sociales que se sentían más inclinados hacia
los asuntos de la comunidad fronteriza que a los de la defensa
nacional.
Una transposición política adicional se encuentra en las
actitudes de los jefes con los funcionarios subordinados. El
despotismo no fue exclusivo de los comisionados imperiales del
siglo XVIII como lo demuestra el tratamiento de Rodrígues Ferreira
con los artistas y el botánico que eran sus compañeros de viaje.
Sobre la personalidad del científico dice Moreira Neto en la
introducción a su libro (Ferreira, 1983 pg. 36) que no era
"ciertamente un libertario, ni siquiera un crítico
moderado de las condiciones de la vida en su tiempo". Si
esta mentalidad de patrón-viajero se hacía relevante con los que
podrían considerarse, en cierta forma como sus iguales porque
provenían de Europa, cuando la situación era de seres urbanos
(Metropolitanos) vrs. seres de la selva (periféricos) los
"choques de cosmovisiones" eran continuos. En la
consignación de los datos sobre lo comunal fronterizo, salvo en los
relatos de los etnógrafos modernos, los demás científicos
(botánicos, zoólogos, naturalistas) no difieren mucho del asesor de
Pereira Caldas pues asumen, reticentemente, las diferencias
jerarquizantes entre visitantes y pobladores de la zona,
especialmente si éstos eran indígenas.
El uso intensivo y venidero de bases informativas no
convencionales podrá dar mayores luces sobre la vida de los
delimitadores. Grabados, acuarelas y fotografías permiten observar
los tipos de paisajes: vías terrestres y fluviales; utensilios;
vegetación; fauna; medios de transporte y preparación de alimentos,
entre otros, en el caso de los viajeros, e igualmente, en las
poblaciones visitadas. La iconografía acompañante del libro de
Rodrígues Ferreira y sus interpretaciones son una guía en este
sentido
|
14
.
Los archivos oficiales no han sido suficientemente consultados
para estos efectos. El caso de la colección Requena-Pereira
Caldas-Lobo d'Almada en Belém del Pará (Alzate, B. 1991) es uno de
los más ilustrativos. De los ciento veinte legajos (para un total
aproximado de seiscientos documentos) un tercio corresponde al Río
Negro. Allí se encuentran mapas, dibujos, estadísticas,
descripciones de las fortalezas, los cuales, utilizados como apoyo
a análisis de diversas disciplinas, darían gran adelanto a los
estudios históricos de la cotidianeidad limítrofe.
Otro tanto sucede con las posibilidades ofrecidas por los
archivos personales de los investigadores. La organización actual
del material preparado por Charles Wagley, en la Universidad de
Florida en Gainesville da la pauta para lo que podría hacerse en
Colombia con los documentos de Rivera, Andrade, Gómez Picón, o los
consignados por los miembros de instituciones religiosas
|
15
.
La preocupación en el manejo de material auxiliar para estudios
históricos regionales no puede limitarse a lo relatado por
representantes de las sociedades mayores o nacionales. Los
componentes de la comunidad-objeto de dichos relatos tiene,
posiblemente, un gran acervo de visiones, opiniones, versiones,
sobre el paso de "Los Otros": sus visitantes.
Hasta el momento el uso y provecho de este tipo de información ha
sido muy incipiente. Como trabajos pioneros se tienen lo consignado
y publicado por Adelia de Oliveira-Rodrígues en 1979 (Declaraciones
Baniwa sobre las relaciones entre indios y 'civilización' en el Río
Negro) y la grabaciones de tradición oral efectuadas por Fernando
Urbina
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. Se
considera necesario llamar la atención sobre la urgencia de lograr
una continuidad es estas investigaciones y, asímismo, sobre el
rango de posibilidades que significaría, para el grupo fronterizo,
el hecho de tener a su cargo la interpretación de los datos
históricos. Sería una de las formas de colaborar a la autonomía
cultural como derecho comunitario.
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Durante el trabajo de campo efectuado en mayo de 1980, tuve
ocasión de entrevistar indígenas y colonos residente en las
secciones colombiana y brasileña de la zona fronteriza del Cucui.
Los datos obtenidos se referían a la población indígena -en
conjunto- como Curripacos y Baniwas.
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Actualmente puede haber influencia de la explotación de oro en
el Guainía (Colombia) o del proyecto militar Calha Norte en el
Brasil
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Los viajeros han registrado, a lo largo de los siglos, el
comercio de productos como farinha, caucho, castaña. En mayo de
1980, revisé las fichas del Centro de Salud en el IV pelotón de
Fronteras y puede constatar la atención indiscriminada a habitantes
de San Carlos; Santa Lucía; San Felipe; Guadalupe y, en general, a
todas las personas residentes en los ríos Guaina, Negro, Içana, Xié
y Tiquié que solicitaban servicios médicos en Cucui.
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La jerarquía no es tratada en la presente ponencia. Cada
lector-clasificador (al modo de Oliveira Filho) usará la relación
de viajeros de acuerdo a las necesidades documentales.
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La obra de Oliveira Filho se refiere al alto Solimoes.
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Clasificación adoptada en Alzate (1991).
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Además de los museos de Botánica en Manaos y el Paraense Emilio
Goeldi, en Belém (ambos de Brasil), en la mención a la Sociedad de
Americanistas (Alzate: ídem) se encuentran colecciones amazónicas,
de importancia, en museos franceses, ingleses, alemanes, italianos,
austriacos, suizos, portugueses, españoles y de otras naciones
europeas.
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Para el análisis de "Productores y productos
documentales" se tomó como base el conjunto de resúmenes
(abstractos) elaborado por Alzate (1991) bajo el título de
Exploraciones en la Amazonia Colombiana, excepto lo referente a la
intervención de José Eustasio Rivera en la Comisión de Límites:
(2a. Subcomisión... 1923) para lo cual fueron consultados: Ordóñez
(1987-1988 y 1990); Rivera (1990); Gómez (1989); Zuloaga (1988) y
Neale-Silva (1986). De la participación viajera venezolana en el
área se han obtenido pocas referencias en los centros colombianos
de información. Además de Arvelo-Jiménez (1989) y Hill (1988) se
citan las labores científicas generadas dentro del Proyecto
Internacional de San Carlos, publicadas en Interciencia. Las obras
de Wallace, Spruce y Hamilton-Rice no pudieron ser analizadas
debido al hecho de que la biblioteca donde se encuentra estaba
clausurada para consultas cuando adelantamos esta pesquisa (1er
semestre 1991).
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Esta agrupación y las tres directrices de investigación en el
punto III están basadas en la Conferencia de German Rey pobre
"Relato, Metáfora y Mundos posibles" presentada
en el I Congreso Internacional de Creatividad, Bogotá, mayo 10, 12,
1991.
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Existe la posibilidad de que diarios de campo; grabaciones y
datos oficiales contenidos en archivos gubernamentales y
personales, como se dirá más adelante, pueden complementar las
bases documentales tradicionales.
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Referencias sobre otras biografías se encuentran en Alzate
(1987). Sección comentaristas.
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Resúmenes de la información producida por la Sociedad de
Americanistas sobre los viajes de Koch-Grünberg y su muerte en la
Guayana, pueden consultarse en Alzate (1991). Se espera que, con
ocasión de los 120 años del nacimiento de este científico (abril 9,
1872) podamos obtener la publicación de tan anhelada obra.
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Desde comienzos hasta mediados del siglo XIX sólo Brasil fue
receptor de científicos europeos. Las naciones hispanoamericanas
estaban en luchas de independencia.
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Para efectos de consulta iconográfica, las Memorias
(Antropología) del Viaje Filosófico, publicadas por el Consejo
Federal de Cultura (Brasil) en 1974 tiene el acervo más completo
(Alzate, 1987 Ref. Nº 0465)
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El investigador social Charles Wagley trabajó en el Amazonas
brasileño, con asistencia de Eduardo Galvao, por encargo de la
Unesco. Su informe, titulado Encuestas sociales en una comunidad
amazónica señalaba el interés de enfrentar el problema humano en la
región mediante la cooperación de diversas disciplinas científicas
como psicología, sociología, geografía, además de la antropología.
Luego de ser producido -hacia 1948/49- obtuvo buenos comentarios de
los amazonólogos de la época (Alzate, 1991) y más tarde se
convirtió en libro clásico para quienes estudian microregiones
periféricas. Otros trabajos posteriores aparecen referenciados en
Alzate (1987 números 2458 y 2459). La Universidad de Florida en
Gainesville inauguró, en noviembre de 1990, una muestra itinerante
de fotografías sobre la vida de Wagley. Esta exposición se respalda
con un video que registra las entrevistas al investigador y su
familia.
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El profesor Fernando Urbina, de la Universidad Nacional de
Colombia, inició las presentaciones del registro fotográfico
correspondiente a su viaje por la región en 1976, un año después,
con la muestra titulada: Región de la Inírida.
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