Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE

Introduccion

Plan de la Obra

Prólogo

Jeneral Nariño

Jeneral Baraya

Jeneral Cabal

Jeneral Ricaurte

Coronel Jirardot

Coronel D´Elúyar

Capitan Ricaurte

Jeneral Santander

Coronel González

Jeneral Velez

Jeneral Maza

Jeneral Ortega

Jeneral Córdova

Jeneral Padilla

Jeneral Ucros

Jeneral Narváez

Coronel Móntes

Jeneral Fábrega

Jeneral Fortoul

Jeneral Moráles Galavis

Jeneral Caicedo

Coronel Concha

Jeneral Neira

Jeneral Obando (Antonio)

Jeneral Herrera

Jeneral Franco

Jeneral Murguéitio

Jeneral Obando (José Maria)

Jeneral López

Jeneral Arciniégas

Jeneral Gaitan

Jeneral Paris

Coronel Garcés

Coronel Vezga

Coronel Córdova

Coronel Vanégas

Coronel Briceño

Coronel Cancino

Coronel Nariño

Jeneral Barriga

Coronel Muñoz

Jeneral Mendoza

Jeneral Mantilla

Coronel Gutiérrez

Jeneral Espina

Coronel Canáles

Jeneral Duran

Jeneral Buitrago

Jeneral Mendoza

Jeneral Barriga

Coronel Martin

Jeneral Rivero

Coronel Tello

Comandante Calle

Comandante Herrera

Jeneral González

Jeneral Martínez

Jeneral Acevedo (Ramon)

Jeneral López (Laureano)

Coronel Madiedo

Jeneral Piñéres (Juan A.)

Jeneral Urdaneta

Jeneral Weir

Comandante Cárdenas

Jeneral Acevedo (José)

Coronel Carrasquilla

Comandante Figueroa

Comandante Triana

Jeneral Peña (Camilo)

Jeneral Herran

Jeneral Réyes Patria

Jeneral Briceño

Epílogo

JENERAL URDANETA (FRANCISCO)

El jeneral FRANCISCO URDANETA, hijo lejítimo de don Francisco de Urdaneta i de doña María Anjela González de Rivadavia, nació en la ciudad de Montevideo el dia 3 de agosto de 1791.

Habiendo seguido la profesion de las armas, principió a servir en 1806 en el Rejimiento del jeneral Liniers, en el que ascendió hasta la clase de capitan graduado por los distinguidos servicios que prestó en la reconquista i defensa de Buenos Aires en agosto de 1800, despues en julio de 1807, i en la pacificacion de Montevideo.

En 15 de febrero de 1809, con motivo de haberle llamado su tio el señor don Martin de Urdaneta, contador mayor en Santafé de Bogotá, con el objeto de que lo acompañara en sus últimos dias, i se incorporara a las tropas del rei, pidió el permiso correspondiente, i el señor jeneral Santiago Liniers, virei i capitan jeneral de las provincias del Rio de la Plata, al concedérselo, le dió un honroso certificado i le mandó espedir el despacho de capitan. En su transito por Guayaquil, el coronel Bartolomé Cucalon, gobernador i comandante jeneral de aquella plaza, le confirió en setiembre del mismo año el mando de una columna de tropas i la comision de conducirla a Cuenca, con varios elementos de guerra que se remitian en ausilio a las autoridades españolas, con motivo de los acontecimientos de Quito: por las instrucciones que se le dieron se veía que la comision era peligrosa, i que se confiaba en la capacidad militar i juicio del jóven capitan, pues que solo contaba entónces 18 años de edad.

Dado el primer grito de Independencia en 20 de julio de 1810, i estando en esta capital sirviendo en el Batallon ausiliar, abrazó con entusiasmo la causa de la libertad americana, siendo uno de los oficiales que con la tropa de su mando sostuvo la revolucion del espresado dia. En 12 de diciembre del mismo año se espidió un despacho firmado por don José Miguel Pei, como vice-presidente de la suprema junta de Santafé, nombrándolo ayudante mayor del primer batallon del Rejimiento ausiliar. En 3 de octubre de 1812 fué ascendido a capitan efectivo por el jeneral Antonio Nariño, presidente del Estado de Cundinamarca; i en 15 de enero de 1813 el mismo jeneral le confirió el grado de teniente coronel, espresándose en el despacho que era por los méritos que habia contraido en el "memorable dia 9 de enero."

Con el mando de una columna de granaderos marchó en julio de 1813 a órdenes del jeneral Nariño a hacer la campaña del sur de la República, habiéndose hallado en la accion de |Palacé en que fué derrotado el brigadier español Sámano; en la batalla de |Calibío; en las de |Juanambú, en los dias 21 i 28 de abril i en la de |Tasínes.

En noviembre de 1814, en union del jeneral Leiva, regresó del sur i emprendió la campaña de los valles de Cúcuta, a órdenes del jeneral Rafael Urdaneta, habiendo obtenido i desempeñado importantes comisiones, hasta que en junio de 1810 fué hecho prisionero de los españoles i sentenciado a presidio en Cartajena, en donde permaneció hasta que en julio de 1817 se fugó para incorporarse en la escuadra colombiana que mandaba el almirante Brion, haciendo la campaña naval contra la armada española. En junio de 1818 se unió al ejército que mandaba el Libertador Simon Bolívar, continuando la campaña en el oriente de Venezuela hasta 1819, i hallándose en la accion de guerra que antecedió a la toma de |Barcelona, en el asalto del |Castillo del Morro, en el sitio de |Cumaná i en el asalto de la fortaleza de |Agua-Santa, habiéndosele ascendido a coronel efectivo en 27 de agosto, i viniendo en comision a esta capital en diciembre del mismo año de 1819.

En febrero de 1820, a órdenes del jeneral Valdez, siguió a la campaña sobre Popayan en calidad de comandante jeneral de caballería, encontrándose en la accion de |Pitayó, en la que el coronel URDANETA. se distinguió como valiente, arrojándose por el centro del enemigo con solo cincuenta individuos del "Escuadron Guias" i decidiendo la accion con este acto de intrepidez en favor de las armas de la República. En 12 de julio del mismo año, estando el puente del rio Cauca defendido por las tropas españolas para impedir el paso a las republicanas, el mismo coronel forzó con bizarría el puente con un corto número de Guias, i al dia siguiente de este hecho fué nombrado gobernador de Popayan: por su buena i arreglada conducta, esactitud i celo en el servicio de la cosa pública, i por la integridad i patriotismo con que desempeñó ese destino en una época tan dificil, mereció una manifestacion de reconocimiento de parte del ayuntamiento de aquella plaza.

En 23 de agosto de 1820 el jeneral Francisco de P. Santander, vice-presidente de Colombia, lo nombró comandante jeneral de la provincia de Mariquita: en 6 de diciembre de 1821, gobernador interino de la provincia de Antioquia: en 9 de enero de 1822, comandante de armas, i en julio de 1823, gobernador en propiedad de la misma provincia, atendiendo a los servicios i aptitudes que habia manifestado.

En 13 de diciembre de 1829, el Libertador Simon Bolívar lo ascendió a jeneral de brigada.

Despues de restablecido el gobierno constitucional en 1831, dejó de pertenecer a la lista militar el jeneral FRANCISCO URDANETA, porque se creyó que habia cooperado a sostener el gobierno intruso que dominó en 1830; mas habiendo reclamado el espresado jeneral i pedido la revocatoria de aquella resolucion por injusta, desvanecidos los cargos que se le habian imputado i los fundamentos en que ella se apoyaba, el vice-presidente de la República encargado del poder ejecutivo, en uso de sus atribuciones i con el dictamen del consejo de gobierno, resolvió en 24 de octubre de 1839, declarando no borrado a URDANETA de la lista militar, i quedando en disponibilidad se le espidieron letras de cuartel.

Fiel siempre a la causa del órden constitucional, i amenazada la existencia de la República por la revolucion de 1840, el jeneral URDANETA volvió al servicio activo desempeñando sucesivamente los destinos de jefe militar de Bogotá, comandante en jefe de la columna de reserva, i jefe del Estado mayor jeneral del ejército del norte. En 24 de diciembre del mismo año recibió en Sanjil órden de marchar al Socorro como jefe militar, con instruciones dada por el jeneral Herrar, para restablecer el órden en los cantones de la provincia, inspirar confianza a los habitantes y remitir recursos al ejército; mas en la noche del 2 de enero de 1841, fué atacada la ciudad del Socorro por el coronel Manuel González con mas de 700 hombres, y el jeneral URDANETA con los 60 se sostuvo hasta el dia siguiente a las ocho i média de la mañana, en que por haberse acabado las municiones, teniendo varios muertos i heridos, i habiendo recibido el mismo jeneral un fuerte bayonetazo en el costado quedó prisionesro hasta el 10 del mismo en que fué rescatado, despues de la accion de |Aratoca. No bien restablecido de la herida, el gobierno lo envió en  comision militar el 22 de junio del mismo año a las provincias del norte, para evitar que la frontera de la República fuera invadida por los derrotados en |Tescua y aislados en Venezuela: en 5 de noviembre regresó a la capital, i en  25 del mismo volvió al uso de letras de cuartel en disponibilidad.

El jeneral FRANCISCO URDANETA gozaba de las dos terceras partes del sueldo de su clase como pension mensual, estaba condecorado con la estrella de Libertadores de Venezuela i su antiguedad en el ejército era la de la existencia de la República.

El jeneral URDANETA acreditó haber tenido en todas ocasiones y circunstancias una conducta estrictamente arreglada al honor siendo justo, humano, valiente, i celoso defensor de la libertad e independencia del pais.

Lo espuesto es el resúmen de lo en la hoja militar del jeneral espresan en sus certificaciones el jeneral español Liniers, virei de las provincias del Rio de la Plata, i los jenerales granadinos Joaquin Paris, Antonio Obando, Juan J. Neira i Ramon Espina; los tenientes coroneles José M. Gárzon Zabala, Bernandino Triniño, Juan Areiniégas y Francisco Ugarte, i el sarjento mayor Miguel Lozano Peinado.

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Poco despues del año de 1849 o a fines de ese años el jeneral URDANETA hizo un viaje a Europa para conocer sus grandes ciudades, i regresó al pais en 1853.

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El día 7 de marzo de 1861 en que se cojieron a fuego y sangre los preso que se habian fugado del edificio del Rosario, convertido en cárcel de reos de Estado, salieron a ver se podian evitar esa escena sangrienta i slvaje o su continuacion, el jeneral Herran, el ilustrísimo señor arzobispo hermano suyo, que quiso interponer en favor de los desgraciados "sus lágrimas, sus canas i la santidad de sus títulos," el intrépido Joaquin Suárez, el señor Antonio Narváez i el señor José María Vergara i Vergara.  Vióse tambien con el mismo objeto, recorriendo a caballo las colinas de la Agua-nueva, en la falda del Guadalupe, al jeneral URDANETA; "i la voz pública, infalible algunas veces como la voz de Dios, dijo quien habia muerto (como en efecto sucedió a pocos dias) bajo la impresion dolorosa de las escenas del 7 de marzo, las cuales no le habia sido dado evitar. Paz i honra a su memoria."

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