CORONEL VANEGAS
Era el dia 11 de agosto de 1840. Una gran multitud se agolpaba a
la plaza mayor de esta ciudad movida por una curiosidad
inescusable. Las campanas de las iglesias tocaban a plegaria i un
|hermano tercero hacia oir por todas las calles el lúgubre
tañido de la campana de la órden.
A las tres de la tarde, un hombre de edad avanzada, de noble
aspecto i cubierto de cicatrices, es conducido en medio de fuerte
escolta, crucifijo en mano i ayudado por un sacerdote, al lugar del
sacrificio.
Ese hombre tratado como un criminal famoso, i a quien se hizo
morir en un patíbulo era el benemérito coronel VICENTE VANEGAS, a
quien llamaban el "Cari-cortado" por la cicatriz que le
dejó en la cara uno de los sablazos que recibió en Cojédes. Este
hijo de la ciudad de Vélez en la antigua provincia del Socorro, de
una de las familias mas respetables de ese lugar, empezo a i a la
Patria en clase de teniente en enero de 1811, obteniendo el empleo
de coronel efectivo en 15 de marzo de 1828, en premio de sus
importantes servicios i por su valor heroico, acreditado en donde
quiera que combatió.
Hizo las campalias del sur en los años de 1813 a 1816, i las de
Arauca, Apure, Venezuela i Cundinamarca de 1817 a 1820, habiéndose
hallado en las siguientes acciones de guerra.
En la del Alto
|Palacé i en las de
|Calibio, Juanambú,
Tasínes i Pasto, a las órdenes del jeneral Antonio Nariño, en
1813 i 1814; en las de
|Ovejas i el
|Palo, a las del
jeneral José Marsa Cabal, en 1815; en la
|Cuchilla del Tambo
i en la de la
|Plata en junio i julio de 1816, a las del
coronel Liborio Mejía. En esta última fué prisionero de los
realistas i condenado a servir en sus filas de último soldado, como
así sirvió hasta el año de 1817, en que yendo por Casanare con las
fuerzas de Morillo, pudo pasarse a las tropas republicanas,
esponiendo la vida, en la primera ocasion que se le presentó, para
continuar sus servicios en favor de la Independencia.
Ascendido entónces a teniente coronel, concurrió a las acciones
de
|Uribama, San Fernando de Apure, Ortiz i Honoto (Cojedes),
quedando en ésta acribillado de heridas i confundido en el campo
entre los muertos, del cual
campo lo recojió el jeneral Páez al siguiente dia del combate,
cuando no daba ni esperanzas de vida. Estuvo ademas en varios
combates parciales, distinguiéndose en todos por su bravura.
Prestó sus primeros servicios en los batallones "Reserva,"
"Esforzados del Socorro" i en el de "Cazadores
del bajo Apure."
Fué comandante de armas de las provincias de Mariquita i del
Socorro; jefe del Estado mayor del departamento de Boyacá;
comandante de armas de la provincia de Tunja; comandante jeneral
del departamento de Cundinamarca, i ministro de la alta corte
marcial. Varias veces estuvo encargado del mando militar de la
provincia de Bogotá i de las fuerzas del centro, i fué primer
ayudante jeneral, subjefe del estado mayor jeneral del
ejército.
En la accion del
|Santuario del año de 30, era segundo
jefe de la division del gobierno.
Fué tambien gobernador de las provincias de Mariquita, Neiva i
Socorro.
Valetudinario i enfermo estuvo separado del servicio activo
hasta el año de 1840 en que tomó parte en la revolucion de ese
tiempo. Prisionero en ella, se le condenó al último suplicio, pena
que sufrió, como se ha visto, en la capital de la antigua Colombia,
de la gran república que con sus heróicos esfuerzos i con su
sangre, profusamente derramada, ayudó a fundar; horrible fin, que
en aquella época de fatal i ominoso recuerdo, tuvieron tambien
muchos otros de los compañeros del valeroso coronel VICENTE VANEGAS
en la magna guerra. Tanto así es el vértigo i el furor que han
producido nuestras miserables e insensatas guerras civiles!!
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El coronel Vanégas tenia esperanzas de ser indultado, o de que
la pena de muerte se le conmutara por otra, como se hizo con
algunos, tanto o mas comprometidos que él. Tenia esa esperanza por
sus relaciones con el jeneral Herran, uno de los hombres de esa
época, de quien era amigo i compadre; pero este jeneral habia
salido para el norte de la república, i el gobierno hizo ejecutar
la pena impuesta por los tribunales.
Estaba condecorado con el escudo de "Libertadores de
Venezuela i Nueva Granada;" pero ni este escudo ni el que le daban
sus gloriosas cicatrices lo premunieron contra el furor del
espíritu de partido, para el cual se hacen necesarios los actos de
insana venganza i de crueldad, escusables tan solo en las guerras
de emancipacion o de conquista, pero jamas en las guerras
civiles.