CORONEL CÓRDOVA
El ilustre Coronel SALVADOR CÓRDOVA empezó a prestar sus
servicios al pais de edad de 18 años, el 29 deoctubre de 1819 en la
provincia de Antioquia, el pais de su nacimiento. En 9 de febrero
de 1821 era teniente; capitan en 9 de febrero de 1822; teniente
coronel en 9 de diciembre de 1824; coronel graduado en 3 de marzo
de 1828, i coronel efectivo en 23 de marzo de 1829.
De 1826 a 1828 estuvo retirado del servicio activo.
Los batallones "Cazadores de Antioquia" i
"Carácas," presenciaron sus primeros hechos de
armas, que bien pronto debian hacerlo ocupar un puesto distinguido
en el ejército.
El coronel CÓRDOVA desempeñó con lucimiento, porque no solo era un
oficial dotado de gran valor sino tambien de notable intelijencia i
buen criterio; desempeñó, decimos, la jefatura militar de Popayan;
la de Antioquia; la de Pasto i la de Cartajena; la comandancia en
jefe del ejército del sur, i una majistratura en la suprema corte
marcial.
Hizo las campañas de Antioquia, del Magdalena i del sur de Colombia
desde fines de 1819 hasta 1823, i la del Perú en 1824, habiéndose
hallado en las acciones de
|Chorros-blancos,
|Majagual
i
|Tenerife, en la accion de
|Junin i en la famosa
batalla de Ayacucho, así como tambien en varios encuentros
parciales, distinguiéndose siempre por su valor o denuedo. El
coronel CORDOVA tenia, segun las circunstancias, el valor del jefe
o el del soldado; era arrojado hasta la temeridad o impávido hasta
el asombro. En la batalla de Ayacucho se le vió en lo mas fragoroso
del combate, recibiendo en él una gloriosa herida, que no lo detuvo
ni lo desalentó en la pelea.
Estaba condecorado con el escudo del Magdalena i con las medallas
de Junin i Ayacucho.
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El 2 de agosto de 1824, hallándose el Libertador acampado con su
ejército de héroes en el cerro de Paseo, i despues de pasar revista
a los cuerpos, les arengó en los elocuentes términos que
acostumbraba, a lo César o Napoleon el grande.
"Todos los cuerpos manifestaron el mas vivo entusiasmo,
dice la Historia, con la presencia de su caudillo. La hermosura i
romántica belleza de un lugar tan elevado sobre el nivel del mar,
circuido de altas cordilleras i sobre el lago de
"Réyes," oríjen del caudaloso Amazonas, realzaban
la solemnidad del espectáculo i la alegría del
ejército."
El dia 6 se trabó el combate, como hemos visto ántes, en la llanura
de Junin entre la caballería patriota, rejida por el jeneral
Necoechea, peruano, i la española, mui superior en número, al mando
del jeneral Canterac. En el primer choque, funesto para las armas
republicanas, Necoechea cayó pnisionero i con siete heridas; pero
restablecido el combate por los esfuerzos del mayor Browm, del
teniente coronel Suárez, de los coroneles Silva, Carvajal, Bruix i
del jeneral Míller, los realistas no pudieron resistir a la segunda
arremetida, tan violenta como inesperada, i huyeron e todas
direcciones apesar de los prodijios de valor que hicieron sus jefes
para no dejarse arrebatar la palma del triunfo. Durante el segundo
choque, el jeneral Necoechea fué libertado de una partida enemiga
que lo conducia prisionero.
El Libertador i los jenerales Sucre, Lamar i Santacruz, se
hallaron en el primer choque, espuestos al mayor peligro.
SALVADOR CÓRDOVA peleó en el escuadron que iba de descubierta
cuando se empeñó el combate, quedando este escuadron completamente
destrozado, por lo cual CÓRDOVA tuvo que pasar a otro cuerpo.
En tan recia pelea no se disparó ni un solo tiro. La lanza i el
sable fueron las únicas armas que funcionaron i que tantos estragos
causaron a ámbos combatientes.
El éxito feliz de la accion de
|Junín tuvo, como es de
suponerse, la mas poderosa influencia en el desenlace de la guerra
en el Perú, habiendo sido como el preludio de la gran batalla que
puso término a esa gloriosa campaña.
Veamos ahora cómo nos refiere la batalla de
|Ayacucho el
coronel Manuel A. López, actor en ella
"El campo de Ayacucho fué escojido por los jenerales
Sucre i Lamar para dar la batalla, no porque nos ofreciese ventaja
alguna sobre el enemigo, sino por quitarle la de que pudiera
presentarnos mayor frente en el combate, i que le fuera fácil obrar
por alguno de sus flancos, haciendo uso de su mayor fuerza, pues
contaba con cerca de 4,000 hombres mas que el ejército unido.
"La sabana de Ayacucho es pequeña i no se podia
desplegar en batalla todo el ejército, pero ni una division.
Teniamos al costado izquierdo una profunda cañada de difícil paso,
que descendia de la loma de "Cunduncurca," la que el virei Laserna
no quiso atravesar a nuestra vista, i subió con su ejército a la
cumbre para descabezarla en su nacimiento, i descender a nuestro
campo, pasado ese obstáculo. Al costado derecho, el terreno era
quebrado, algo escarpado, i no podia bajar tropa alguna para
podernos flanquear. Una pequeña quebrada, que tendria como cuatro
varas de cauce, corria casi por la mitad de nuestro campo: saliendo
del pié de la loma i discurriendo entre dos barrancos como de una
vara de altura, se dilataba formando un ángulo obtuso hasta
perderse al fin del descenso de la sabana que ocupabamos.
"El dia 8 de diciembre, a las cinco de la tarde, el
ejército español descendió de la cumbre de Cunduncurca i se situó
en sus faldas, a ménos de tiro de cañon, tomando una posicion que
dominaba todo nuestro campo. Con la velocidad mas grande montó su
artillería de montaña i rompió el fuego sobre nuestras columnas de
infantería, que estaba por divisiones formada en masa. Nos hicieron
36 tiros de cañon i todas sus balas pasaron por elevacion sin
ofendernos. Nuestros artilleros, mas diestros, con un solo
cañoncito que teniamos, pusieron la primera bala en el centro de
una columna de infantería, obligándola a variar de posicion. Al
oscurecer cesó el fuego: el jeneral Monet bajó con unas compañías
de tiradores i estableció su línea al principio de la sabana,
cubriendo todo su campo; el jeneral Sucre hizo al jeneral Córdova
que estableciera la nuestra, i la aproximó tanto a la del enemigo
que podian hablarse. El jeneral Monet preguntó entónces, quién era
el jeneral de la línea: se le contestó que el jeneral Córdova, i
suplicó que lo llamasen. Este no se desdeñó de presentarse al
momento; i en medio de las líneas tuvieron una corta entrevista,
separándose amigos.
"A las nueve de la noche, el jeneral Córdova solicitó
permiso del jeneral Sucre para alarmar al enemigo con una
escaramusa, i habiéndolo obtenido, reunió todas la bandas i músicas
del ejército, las colocó en la línea, i se previno a todos los
cuerpos que aunque oyeran que se rompia el fuego a média noche,
permanecieran tranquilos hasta nueva órden de sus jefes. A las doce
de la noche, el jeneral Córdova mandó romper el fuego en toda la
línea, marchando sobre la del enemigo al paso de ataque, que sin
cesar tocaban las bandas i las músicas, habiéndose prevenido ántes
a los asaltantes que al toque de retirada volvieran a ocupar sus
puestos. El movimiento se ejecutó con viveza i prontitud: el
ejército enemigo se alarmé sobre manera, i en la confusion i
desórden del momento se le desertaron algunos soldados. El fuego
duraria un cuarto de hora. Dada la señal de retirada, nuestros
soldados volvieron a ocupar su puesto, la confusion del ejército
enemigo se calmó i dormimos traquilamente.
"A las cuatro de la mañana del dia 9, las bandas i
músicas de ámbos ejércitos tocaron sus dianas: puestos sobre las
armas, luego que aclaró el dia, todos los cuerpos fueron
inspeccionados por sus jefes, i concluida esta operacion en uno i
otro campo, se formaron pabellones i se dispusieron a hacer el
desayuno.
"A las ocho, el jeneral Monet bajó a la línea, llamó al
jeneral Córdova i le indicó que en su ejército habia jefes i
oficiales que tenian hermanos, parientes i amigos en el nuestro, i
deseaba saber si podian verse antes de la batalla. El jeneral
Córdova le contestó que sí, i se acercó a los cuerpos indicando a
los jefes i oficiales que quisieran ver i hablar con sus
relacionados del ejercito español que pasaran a la línea. Fuimos
mas de cincuenta: hubo hermanos que se hicieron mutuas
reconvenciones i concluyeron por abrazarse derramando lagrimas de
ternura: yo ví tambien allí, por última vez, a mi padrino de
confirmacion, el valiente capitan de cazadores Narciso García,
herido en una pierna de un balazo que recibió la noche anterior, i
que habiendo entrado de capitan a la batalla, murió al obtener el
grado de coronel. Muchos parientes i amigos derramaron tambien
algunas lágrimas, naturales si se recuerda que aquella entrevista
podia ser precursora de una separacion eterna.
"Miéntras duró la entrevista de los jefes i oficiales,
el jeneral Córdova conversaba mui amistosamente con el jeneral
Monet: éste le propuso que entraran en alguna transaccion ántes de
la batalla, i que ahorrasen la sangre que iba a derramarse. El
jeneral Córdova le contestó: "que sí, que reconociesen la
independencia de América, i se fueran a España, i quedaba terminada
la cuestion." El jeneral Monet le repuso que eso no era posible;
que considerara que ellos tenian mas tropas, que nuestra posicion
estaba dominada por su ejército i que era imposible que pudiéramos
resistir. A esto le contestó el jeneral Córdova:
"Ciertamente, ustedes tienen mas tropas i mejor posicion;
pero no tienen soldados iguales a los nuestros, como lo vera usted
a la hora del combate." El jeneral Monet lo confesó despues de la
batalla.
"Despues de esta tan patética entrevista, que duró como
média hora, nos separamos, i fuimos unos i otros a almorzar
tranquilamente sin que ninguno de los dos ejércitos aparentara
ninguna conmocion.
"A las diez i media, el jeneral Monet volvió a la
línea, llamando al jeneral Córdova, i le dijo: "jeneral, vamos a
dar la batalla." "Vamos," le contestó el jeneral Córdova,
i cada uno se dirijió a su campo.
"El virei, despues de haber formado su plan, nos atacó
con tres divisiones. El ala derecha la mandaba el jeneral Valdez:
trayendo a su frente una batería de seis cañones, descendió de la
loma con una rapidez estraordinaria, haciendo avanzar su línea de
tiradores sobre nuestra ala izquierda, hasta quedar casi a tiro de
pistola de nuestros cazadores, i formando un martillo con el resto
de su ejército. Detras de los tiradores colocó la artilleria,
apoyada a retaguardia por una fuerte columna de infantería que
tenia a cada costado un cuerpo de caballería. El jeneral Monet, con
otra division, formada del mismo modo, nos atacó por el centro. El
jeneral Villalóbos con otra division, mandaba el ala izquierda. El
virei, con una batería de cinco cañones, la caballería de su
guardia de honor i una compañía de cazadores del rejimiento de
guias del jeneral, se situó a la izquierda de la division del
jeneral Villalóbos. El jeneral Carratalá quedó en la loma mandando
la reserva, formada en columna a retaguardia de su parque: lo
componian tres batallones i un rejimiento de caballería. El jeneral
Canterac estaba encargado del Estado Mayor jeneral.
El ejército unido estaba formado por divisiones en masa al
estremo opuesto de de la Sabanita. Córdova a la vanguardia con su
division mandaba el ala derecha, i ocupaba tambien parte del centro
de la línea de batalla, teniendo a retaguardia o mas bien a su
flanco derecho, en el declive de la sabana, el rejimiento de
granaderos. El gran mariscal don José de Lamar mandaba el ala
izquierda, ocupando una parte del centro de la línea de batalla con
el ejército del Perú, teniendo a su flanco izquierdo, en el declive
de la sabana, el rejimiento de coraceros. La reserva, situada en el
centro i un poco a retaguardia, estaba a órdenes del jeneral
Jacinto Lara, i la componian tres batallones de infantería
escojida, i el rejimiento de húsares. Estos cuerpos estaban al
declive de la sabana, precaucion que se tomó con la caballería para
ponerla a cubierto de la metralla de la artillería enemiga. El
único cañoncito que teniamos se situó en el ala derecha, dirijiendo
sus fuegos sobre la division del jeneral Villalóbos.
"Habia llegado el momento solemne: el jeneral Sucre
recorrió el campo, dirijiendo a cada uno de los cuerpos pocas pero
espresivas palabras, i recordándoles las glorias que habian
alcanzado en muchos años de lucha.
"A las once ménos cinco minutos se rompió el fuego en
toda la línea de tiradores: la batería del jeneral Valdez empezó a
ametrallar al ejército del Perú, i la del virei i los cazadores de
guias a la division del jeneral Córdova. Los cazadores del ejército
del Perú comenzaron a flaquear, luego que empezaron a recibir la
metralla, i el gran mariscal Lamar que lo observó, temeroso de que
fueran derrotados, pidió a la reserva un cuerpo del ejército de
Colombia: se le mandó el batallon "Vencedor," que
desplegado en batalla, reemplazó a los cazadores en la línea, i
sostuvo el ala izquierda hasta que se decidió el combate.
"La division del jeneral Villalóbos descendió hasta el pié
del cerro, i como el terreno era tan estrecho que ninguno de los
ejércitos podia desplegar sus columnas en batalla, reforzó la línea
de tiradores con otras compaflías, i rompió el fuego sobre la
division del jeneral Córdova. La compañía de cazadores de guias
mandada por el valiente capitan Narciso García, descendió un poco i
la sofocó con sus fuegos, obrando mas directamente sobre el
batallon Bogotá. El jeneral Córdova previno entónces al coronel
Lúcas Carvajal, que la cargara con el rejimiento de granaderos: la
carga fué impetuosa, aunque el terreno no se prestaba mucho para
que obrase la caballería. El capitan García mandó formar grupos
para esperarlo, i lo rechazó: el virei lo ascendió a sarjento
mayor.
"La division del jeneral Monet descendió tambien un
poco, reforzó inmediatamente su línea de tiradores, i rompió el
fuego sobre el batallon "Voltíjeros" de la
division del jeneral Córdova, i sobre la lejion peruana, que
ocupaban el centro del ejército.
"Toda nuestra línea de tiradores estaba sostenida por
los soldados mas veteranos, mas antiguos i mas valientes del
ejército de Colombia. El campo era estrecho, i solo el batallon
"Vencedor" estaba formado en batalla, recibiendo
la metralla i las balas de los tiradores de la division del jeneral
Valdez. El fuego era activo en ó alas del ejército, sostenido con
vigor a pié firme por ambas partes. La compañía del mayor García,
descendiendo un poco mas, acribillaba con sus fuegos a la division
del jeneral Córdova, quien volvió a prevenir al coronel Carvajal
que la cargara con el rejimiento de granaderos. Aunque el terreno
era mas accesible, fué rechazado el rejimierito por segunda vez, i
el virei ascendió allí al mayor García a teniente coronel.
"A la una de la tarde el fuego continuaba sostenido por
ámbas partes a pié firme, sin ganar ni ceder ni un palmo de
terreno. La compañía de cazadores de guias, diezmaba con sus fuegos
a la division del jeneral Córdova, haciendole impacientar con el
coronel Carvajal, a quien nuevamente previno que la cargara. Este
lo ejecutó con ardimiento i decision, i sinembargo de que el
rejimiento pasó a retaguardia de la compañía, por entre los claros
que dejaban los grupos, no pudo romperla i fué rechazado por
tercera vez. El virei ascendió a coronel al teniente coronel
García.
"El jeneral Córdova pidió a la reserva el rejimiento de
húsares, con í de forzar la batalla, dando una carga decisiva; pero
el jeneral Sucre, viendo que el enemigo ocupaba hasta entónces una
parte escabrosa de la falda del cerro, lo contuvo, haciendo avivar
el fuego en toda la línea para apagar el del enemigo. Este fué
aumentado por momentos, i a cada instante crecia el ardor del
combate, oyéndose retumbar en el espacio un trueno prolongado,
causado por el estallido del cañon.
"A las dos i média de la tarde el enemigo se resolvió a
decidir aquella lucha encarnizada, i simultáneamente avanzaron sus
tres divisiones, con animo de cargarnos. La division del jeneral
Villalóbos, apoyada por la del jeneral Monet, descendió a la pampa
avanzando sobre la del jeneral Córdova. Fué en aquel momento que el
valeroso jefe dió esta órden no conocida antes en la milicia, i que
ha quedado como resúmen de las glorias ganadas aquel dia:
"DIVISION, AL HOMBRO LAS ARMAS; A DISCRECION, DE FRENTE,
PASO DE VENCEDORES !" El jeneral Córdova no quiso
esperarlos a pié firme i salió a su encuentro cargandolos con
decision i arrollandolos completamente. La division del jeneral
Villalóbos, en desórden, desorganizó en su rechazo a la del jeneral
Monet, i nuestra caballería consumó la derrota del ala izquierda
del enemigo, haciendo prisionero al virei. Allí murió, siendo ya
coronel, el valiente don Narciso García, que habia entrado a la
batalla de capitan.
"Al mismo tiempo, el jeneral Valdez con su division,
nos cargó por nuestra ala izquierda: su infantería en masa, con su
caballería a uno i otro flanco, avanzó con decision sobre el
batallon "Vencedor" i tres cuerpos del ejército
del Perú. El jeneral Lara, al ver este movimiento del enemigo,
mandó al batallon "Vargas" para apoyar al
"Vencedor." El enemigo llegó sin obstaculo hasta
la quebradita que distaba unos 20 pasos de nuestra línea de
batalla, pero al flanquear el pequeño barranco que la bordaba
perdió su formacion, i el batallon "Vencedor,"
apoyado por el "Vargas," i secundados ambos por
los del Perú, aprovechándose de su desórden, lo cargaron con ímpetu
i lo arrollaron sin que pudiera rehacerse, quedando en nuestro
poder la batería de artillería i muchos prisioneros. La victoria se
decidió en nuestro favor.
"La reserva española, sin hacer un tiro, i a la cual se
fueron incorporando los derrotados, se retiró por toda la cumbre
del Cunduncurca, haciendo alto a mas de una legua de distancia.
"La persecucion del enemigo fué incesante hasta la seis
de la tarde, hora en que bajó el comandante Media-Villa, edecan del
jeneral Valdez, solicitando al jeneral Sacre para proponerle una
capitulacion. El jeneral Sucre accedió a ello, subió a la loma,
conferenció con los jenerales españoles, i bajo a las seis, con el
jeneral Canterac, para convenir en las condiciones de la
capitulacion, que fué firmada al dia siguiente.
"Tal fué la batalla de Ayacucho. Los trofeos ganados en
ella constan en la historia, i el resultado de ese triunfo fué la
redencion de América.
"Aniquilado i destruido el ejército español, fueron
entónces mas esactas las palabras de Zea, pues que" de los
antiguos opresores solo quedaban ya sus huesos blanqueando en
nuestros campos."
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Despues de la gloriosa época de Colombia el coronel CÓRDOVA
combatió en el Santuario de Antioquia i en Palmira contra las
dictaduras de 1828 i 1830, contribuyendo eficazmente con sus
importantes servicios al restablecimiento del gobierno
constitucional en 1831.
En el
|Santuario recibió órden de su hermano, el ínclito
jeneral, para salvar los restos de su pequeña fuerza, cuando éste
se hallaba ya mortalmente herido; i aunque con repugnancia i lleno
de sentimiento por la triste i desesperante situacion de su jefe i
hermano, tuvo que cumplir tal órden.
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¿Quién habia de creer que tanto sacrificio i tanto heroismo
habian de tener su apoteosis en un cadalso?
I sinembargo, así sucedió. Pero el cadalso que se levantó para
castigar esos errores (si es que en Córdova lo fueron) llamados
crímenes políticos, no infama, no puede infamar la memoria de los
hombres sacrificados en él, como no pudo causar infamia el patíbulo
levantado por los sostenedores del despotismo peninsular, para
sacrificar a los patriotas en la guerra de la Independencia, con lo
cual no lograron otra cosa que inmortalizar sus nombres.
Por haber tomado parte en la revolucion de 1839 i 1840, que
dividió la república en dos grandes partidos belijerantes, fué
fusilado el coronel CÓRDOVA junto con sus notables i dignos
compañeros Robledo, Camacho i nueve mas, en los famosos "Escaños de
Cartago," que como la "Plaza de San Camilo" i las "Horcas de
Piendamó" en 1861, revelan al mundo la locura de las pasiones, o el
furor que se apodera de algunos de nuestros hombres en las guerras
civiles.
Tal fué el desastroso fin del benemérito coronel SALVADOR
CÓRDOVA, de ese hijo de la ciudad de Rionegro en la antigua
provincia, hoi Estado de Antioquia, hermano menor del jeneral José
María Córdova, del héroe de Ayacucho, a quien le tocó, como ántes
se ha visto, una muerte no ménos desastrosa, despues de tantas
glorias adquiridas i de tantos sacrificios ofrendados en el altar
de la Patria. Casi siempre el supremo infortunio corona la carrera
de los grandes hombres, de los hombres estraordinarios, para
hacerlos todavía mas grandes en la sucesion de los tiempos.
César pereciendo en el Senado romano bajo los puñales de Cacio i
Bruto, i Lincoln, el gran presidente americano, a quien debieron su
libertad mas de cuatro millones de esclavos, necesitaban mas que la
corona del heroismo o la del martirio, la corona del
infortunio!
Si SALVADOR CÓRDOVA no hubiera sido aún adolescente en los
primeros años de la magna guerra, habria hecho seguramente una
carrera tan pronta i tan brillante como la que hizo su ilustre
hermano, a quien si no escedia en entusiasmo i valor le aventajaba
en rectitud de juicio i en bondad de carácter.