Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE

Introduccion

Plan de la Obra

Prólogo

Jeneral Nariño

Jeneral Baraya

Jeneral Cabal

Jeneral Ricaurte

Coronel Jirardot

Coronel D´Elúyar

Capitan Ricaurte

Jeneral Santander

Coronel González

Jeneral Velez

Jeneral Maza

Jeneral Ortega

Jeneral Córdova

Jeneral Padilla

Jeneral Ucros

Jeneral Narváez

Coronel Móntes

Jeneral Fábrega

Jeneral Fortoul

Jeneral Moráles Galavis

Jeneral Caicedo

Coronel Concha

Jeneral Neira

Jeneral Obando (Antonio)

Jeneral Herrera

Jeneral Franco

Jeneral Murguéitio

Jeneral Obando (José Maria)

Jeneral López

Jeneral Arciniégas

Jeneral Gaitan

Jeneral Paris

Coronel Garcés

Coronel Vezga

Coronel Córdova

Coronel Vanégas

Coronel Briceño

Coronel Cancino

Coronel Nariño

Jeneral Barriga

Coronel Muñoz

Jeneral Mendoza

Jeneral Mantilla

Coronel Gutiérrez

Jeneral Espina

Coronel Canáles

Jeneral Duran

Jeneral Buitrago

Jeneral Mendoza

Jeneral Barriga

Coronel Martin

Jeneral Rivero

Coronel Tello

Comandante Calle

Comandante Herrera

Jeneral González

Jeneral Martínez

Jeneral Acevedo (Ramon)

Jeneral López (Laureano)

Coronel Madiedo

Jeneral Piñéres (Juan A.)

Jeneral Urdaneta

Jeneral Weir

Comandante Cárdenas

Jeneral Acevedo (José)

Coronel Carrasquilla

Comandante Figueroa

Comandante Triana

Jeneral Peña (Camilo)

Jeneral Herran

Jeneral Réyes Patria

Jeneral Briceño

Epílogo

CORONEL GARCÉS (RASGO BIOGRÁFICO)


El dia 18 de febrero de 1868 falleció en el distrito de Funza, Estado soberano de Cundinamarca, el coronel graduado JOAQUIN GARCÉS, hijo de la ciudad de Cali en la antigua provincia del Cauca, quien, como se ve en la relacion que sigue, prestó importantes servicios a la República.

El 1.° de setiembre de 1819 sentó plaza en las fuerzas republicanas en la clase de aspirante: en 1820 fué ascendido a sub-teniente: en 1823 se le confirió el empleo de teniente: en 1824 se le nombró capitan, i la efectividad de este empleo le fué concedida en 1826. Despues de este año se le confirieron, por rigurosa escala, los demas empleos en el ejército, hasta el grado de coronel que obtuvo en 1854.

Prestó sus servicios a la causa de la Independencia en el Batallon "Reserva" -Batallon "Santander" -Columna de "Artillería de Chocó" -Batallon "Paya" -Batallon "Pichincha" -Batallon "Cauca" -Batallon "Cerinza" - i Batallon 2.º de línea.

Los prestó tambien en el Estado mayor del antiguo departamento de Boyacá, i en el Estado mayor jeneral de la República.

Hizo la campaña del Cauca a fines del año de 1819 en el batallon "Reserva," a las órdenes del comandante Pedro Pablo Cabal, contra guerrillas del ejército español: la de la Costa del Pacífico el año de 1820, en la columna de Artillería, a las órdenes del coronel José María Cancino i del teniente coronel Anjel María Varela: las del sur de Colombia en los años de 1821 i 1822, la primera en el batallon "Santander," que mandaba el sarjento mayor Félix Soler, i la segunda en el batallon "Paya," que mandaba el teniente coronel José Leal, ámbas dirijidas por el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, contra el ejército español: la del Perú en los años de 23, 24 i 25 hasta la rendicion de la plaza del Callao, en el batallon "Pichincha," que mandaba el coronel José Leal, i a las órdenes del Gran Mariscal: la del sur de Colombia desde octubre de 1828 hasta abril de 1829, en el batallon "Cauca," que mandaba el coronel Pedro Manzano.

Se encontró en las batallas siguientes contra el ejército español:

En la de |Esmeraldas el año de 1820, bajo las órdenes del coronel Francisco Antonio García: en la de Yaguachi en agosto de 1821; en la de |guachi el 12 de setiembre del mismo año: en la de Pichincha el 24 de mayo de 1822 en la de |Junin el 6 de agosto de 1824, dirijida por el Libertador: en la de |Matará i en la famosa batalla de |Ayacucho el 3 i el 9 de diciembre del mismo año de 24. En la de |Tarqui el 28 de febrero de 1829, i en la sorpresa de |Saraguro en el mismo mes contra el ejército invasor del Perú.

El coronel GÁRCES fué condecorado con el busto del Libertador; medallas de "Libertadores de Quito," de vencedores en Pichincha, en Ayacucho i Tarqui; con el escudo de Junin; i con la honrosa distincion de "Beneméritos de la Patria en grado heróico i eminente."Entre los documentos que conservaba este jefe se encuentra un despacho del Gran Mariscal Sucre, que le honra en alto grado, i es el de teniente que se le dió despues de la batalla de |Pichincha, cuya descripcion es como sigue:

"El 21 de mayo de 1822, a las once de la mañana, el ejército libertador al mando del jeneral Antonio José de Sucre, llegó al ejido de Turubamba, situado al sur de la ciudad de Quito. Constaba de dos divisiones: una de los ausiliares del Perú, a las órdenes del coronel don Andres de Santacruz (despues Gran Mariscal del Perú), compuesta de los batallones número 4.° de Piura, número 8.° de Trujillo i un escuadron de Granaderos montados de Buenos-Aires, armados de sables, granadas de mano i de bolas que usan los guasos (o guauchos) en sus pampas i que saben manejar con la mayor destreza; i la otra de los batallones "Paya," "Yaguachi," "Alto Magdalena," "Albion" i de los escuadrones "Guias" i "Oriente," armados de lanza i carabina.

"Los enemigos estaban situados i parapetados con su artillería detras de los paredones que servian de cerca a las estancias que desde el ejido a la ciudad, en un trayecto de mas de ocho cuadras, se encontraban a uno i otro lado del camellon del camino principal que viene del sur. Al llegar al ejido, el ejército libertador desfiló por la izquierda a la vista del enemigo, a una distancia de siete cuadras, con direccion al pueblo de Chilla-gallo, situado al otro estremo del ejido, i a su entrada se formó por columnas en masa. Así permanecimos hasta las cuatro de la tarde; i viendo el jeneral en jefe que no se movian los provocó a un combate. Adelantó el ejército en la misma formacion hasta tiro del fusil de su primera posicion, i mandó avanzar la compañía de "Cazadores de Paya," que desplegó en guerrilla a dos cuadras de distancia de sus parapetos. El jeneral José María Córdova (entónces coronel) picó su caballo, se adelantó, se paró a la cabeza de la compañía i con el anteojo se puso a observar el campo de los enemigos, quienes hicieron salir al ejido una compañía de tiradores, que se desplego en guerrilla al flanco derecho de la de "Paya," a una distancia de cuatro cuadras. Sacaron tambien de sus parapetos una batería de cinco cañones de a cuatro, la colocaron arrimada a los paredones de su derecha, i un a a quien seguramente le llamó la atencion la presencia del coronel Córdova, se puso a apuntarle: el ayudante Botero, que lo observó lo previno con estas palabras: "coronel, mire que le estan apuntando con un cañon." El coronel Córdova contestó con impavidez: "déjelos usted tirar;" i continuo tranquilo observando al enemigo, sin mover su Caballo. El artillero disparó su cañon, i la bala que le dirijió atravezó por el cuadril derecho al capitan de cazadores Felipe Pérez, que estaba parado a la cabeza de la compañía, arrojándolo como a cuatro varas atras, cayendo postrado en tierra, a las patas del caballo del coronel (murió esa noche a las nueve en el pueblo de Chilla-gallo): la batería continué haciendo fuego; pero no nos causó otro daño. A las siete de la tarde, el ejército libertador se replego i acanpó en el mismo ejido para pernoctar, i al dia siguiente por la mañana ocupó el pueblo, en donde se racionó i vivaqueó tranquilamente, sin que el enemigo, hiciera niugun movimiento. Por la tarde de ese mismo dia, le informaron al jeneral en jefe que esa aparente tranquilidad del enemigo, era porque intentaba sórprendernos en esa noche mandando una division por el pié del cerro, que nos flanqueara por la izquierda, i que saliendo a un punto dado, adelante del pueblo, nos cortara la retirada, en tanto que el resto de sús tropas saliendo de sus posiciones, nos atacaria por el frente. A las ocho de la noche en una retirada falsa, por un camino trasversal que conduce a unas haciendas, con el objeto de colocarnos adelante del punto a dónde debia salir la division, que se decia encargada de cortarnos: a las doce hicimos alto, despues de haber andado mas de una legua, i ocupamos unos trigales a la derecha. Toda la infantería se tendió a lo largo de una chamba que servia de cerca, i se acostó a dormir: la caballería quedó cubriendo la avenida del camino. Los comandantes Labayen, Rasch i Cestáris, que la mandaban, ordenaron a la tropa que se desmontara, i que quitara las bridas a los caballos, sin desensillarlos, los pusieran a pastar i se acostaran, dejando una partida volante de observacion. A las dos de la mañana se espantó un caballo i puso en movimiento toda la caballada, que a todo escape córria por el trigal sobre la infantería que estaba dormida: se creyó al principio que el enemigo nos atacaba, i sinembargo de la sorpresa i confusion del momento, todos los cuerpos estuvieron prontamente formados i listos para el combate: luego se supo el motivo del alarma i pasamos tranquilos el resto de la noche.

"El 23 por la mañana volvimos a ocupar el pueblo, i encontramos al enemigo en su misma posicion, donde no era fácil batirlo. Del ejido a la ciudad solo se podia entrar por dos caminos, porque todo el campo estaba cercado con paderones de las estancias: el camellon del principal estaba bien defendido con sus parapetos, i el otro de la izquierda, por el Panecillo, que es un pequeño cerro donde hai una fortificacion, que con sus baterías domina toda la entrada, ántes de llegar a las calles, i estaba bien artillada. El jeneral en jefe varió de operaciones: se propuso pasar con el ejército al ejido de Añaquito, al norte de la ciudad, i atacar por aquel lado que presentaba ménos inconvenientes; pero para efectuarlo habia necesidad de vencer otros obstáculos. Por nuestro flanco derecho era necesario romper muchos paredones de las estancias, i pasar dos rios de bastantes aguas que no tenian puente, operacion que no podiamos efectuar a vista del enemigo, ni tampoco separarnos a mas de
dos leguas, buscando un paso por entre las haciendas, haciendo un rodeo de mas de una jornada de tropa. Por el costado izquierdo teniamós la alta loma del Pichincha, en que solo habia, no diré un camino, sino una mala vereda de a pié, por donde no pasaba hasta entónces bestia alguna; sinembargo el jeneral en jefe se decidió a marchar con ejército por esta vía, i aquel mismo dia mandó una gran partida de indios con herramientas, para que abriesen el camino i lo allanaran de modo que pudiera pasar la caballería i el parque.

"A las nueve dé la noche, el ejército emprendió la marcha por aquella ruta bastante difícil de transitar; anduvo sin descanso, i cuando aclaró el dia no habiamos llegado a la cumbre del Pichincha, a cuyas faldas está situada la ciudad de Quito, así como la de Bogotá a las del Guadalupe. Como a las nueve de la mañana del 24, nuestra vanguardia coronó la altura, donde se hizo alto para reunir el ejército, que iba disperso, i mui atrasado el parque, custodiado por el batallon Albion. Como habiamos hecho la marcha por detras de las colinas balas del Pichincha, para ocultar el movimiento, nos quedamos al descenso de la loma para no ser vistos de la ciudad. El enemigo que, cuando aclaró el dia, vió que nuestro ejército no se encontraba ya en el pueblo ni sabia qué caminó habia tomado, empezó a informarse mandando espías por todas partes, hasta que supo a punto fijo la direccion que llevábamos, i sin pérdida de tiempo marchó a la ciudad, donde los coroneles don Cárlos Toirá i don Nicolas López juzgaron temeraria nuestra marcha por aquella ruta, i se propusieron subir al Pichincha, ocupar su cima i tomar una posicion para impedirnos el paso i batirnos en detal; pero esta operacion fué tardía: nuestro ejército se encontraba reunido, ménos el.i batallón Albion i el parque; habia descansado de la penosa marcha de la noche, i estaba acabando de almorzar, cuando a las diez de la mañana nuetros espías anunciaron al jeneral en jefe, por tres distintos conductos, que el enemigo se aproxima subiendo el Pichincha. El coronel Antonio Morales (despues jeneral) jefe de estado mayor de ejército, nos dió la voz de alarma i mandó salir en tiradores la compañía de Cazadores de Paya, acompañada por otra division del Perú: éstas ocuparon la cumbre de la loma i divisaron la ciudad, dando un grito de alegría, i vitoreando a la Patria: el resto del ejército siguió su movimiento.

"Los enemigos casi coronaban ya la altura por entre la maleza del terreno, cubierto de matorrales i sumamente quebrado. Cuando nuestros tiradores descendieron como média cuadra, se encontraron con ello a tiro de pistola i rompieron el fuego, empeñandose la lucha entre las descubiertas, a pié firme. A los primeros tiros los batallones número 4.° i 8.° del Perú ocuparon el ala derecha, encontrandose con dos batallones que subian por entre el bosque a tomar un pequeña altura sobre la cima, i empeñaron la batalla: fué necesario reforzar los tiradores por el centro, i el batallon Yaguachi ocupó inmediatamente la línea. El coronel Córdova con el batallon Alto Magdalena ocupó el ala izquierda, sin entrar en combate por entónces, porque la tropa enemiga, destinada a cargar por ese lado, se ha dilatado en subir por lo áspero del terreno: el batallon Paya quedó de reserva, i el batallon Albion con el parque no habian llegado. El jeneral en jefe mandó precipitadamente al comandante Daniel F. O'Leary (despues jeneral) a que lo hiciera llegar lo mas pronto posible, aunque fuera a espaldas de los indios. Los batallones del Perú, al encontrarse con el enemigo, lo arrollaron por mas de una cuadra hasta donde encontró una posicion ventajosa i se paró a combatir a pié firme: nuestros tiradores i el batallon Yaguachi lo hicieron descender en el centro de la línea, hasta donde encontró medio batallón de Aragon que lo reforzó i se mantuvo a pié firme: el otro medio batallon de Aragon subia por nuestra ala izquierda, i tenia que flanquear una pequeña ondulacion de loma pare llegar donde estaba el coronel Córdova con el batallon Alto Magdalena, que, descansando sobre las armas, estaba preparado a recibirlos: el fuego era nutrido por ámbas partes, sin interrupcion alguna, i por momentos crecia el ardor del combate. El jeneral en jefe se dirijia a un lado  i otro, buscando un punto desde donde pudiera ver la tropa que combatia; pero fué en vano, el terreno no se lo permitia. Eran las once, i el parque no llegaba. Un ayudante llegó a todo escape eneargado de hacerlo conducir a todo trance, porque la tropa que estaba combatiendo ya casi habia agotado las municiones, i sinembargo el fuego se sostenia vivamente. Eran cerca de las doce cuando los cuerpos del Perú con pocos cartachos, empezaron a hacer fuego en retirada: el enemigo, aprovechándose de esta ventaja, recuperó la posicicion que habia perdido i adelantó hasta mui cerca de la cumbre.  En aquellos momentos llegó el parque, i el batallon Albion fué destinado a protejer el flanco derecho del Alto Magdalena, a quien ya habia atacado el medio batalon de Aragon; i otro batallon que ya llegaba a la altura, trataba de cortarlo interponiéndose por el flanco izquierdo de la línea que sostenia Yaguachi. Albion salió al encuentro de este cuerpo i lo rechazó hasta la quiebra de la loma, al mismo tiempó que el coronel Córdova batia el medio batallon de Aragon.

"Retirados los batallones del Perú, fué necesario reemplazarlos i reforzar a Yaguachi que habia agotado las municiones, i casi se habia apagado el fuego en la línea. Sin perder un instante se le mandaron algunos cajones, se reanimó el combate, i el jeneral Míres, desmontándose de su caballo, desenvainó su espada, se puso a la cabeza del Paya i cargó con él al enemigo por nuestra ala derecha, que con la retirada de los peruanos habia quedado descubierta. La carga fué impetuosa, desalojándolo de la posicion que habia ganado. Rechazado, tomó otra mas ventajosa, i despues de pocos minutos fué tambien desalojado de ella, obligándolo a ceder el campo de trecho en trecho: todos los cuerpos cargaron con resolucion a un mismo tiempo, arrollando al enemigo en todas direcciones: su reserva trató de restablecer el combate en la falda de la loma; pero apénas pudo sostenerse poco rato, porque se le cargó por todas partes, i se declaró en derrota, entrándose a las calles de la ciudad para ir a refujiarse al Panecillo último baluarte que les quedaba, dejando en nuestro poder muchos prisioneros. Varios oficiales i tropa del batallon Paya i yo, abanderado del cuerpo, llegamos hasta la recoleta de la Merced, en cuya torre vieron los quiteños, por la prime vez, ondear triunfante el pabellon de Colombia "El coronel don Carlos Tolrá que con la caballería formada en el ejido de Añaquito, habia estado observando el combate, luego que vió su decision, i que se le unió el batallon Tiradores de Cádiz i parte del de Cataluña, se puso en retirada para Pasto, con el objeto de reunirse a la division que mandaba el coronel don Basilio García. El jeneral en jefe hizo bajar precipitadamente la caballería en su persecucion, i despachó al comandante O'Leatry a la ciudad a proponerles capitulacion. La caballería salió al instante bajando la loma en el menor tiempo posible, qué le permitió el mal camino; pero cuando llegó al ejido, llevaban de ventaja mas de una legua, i no fué posible alcanzarlos: de Guayabamba regresó llevando la noticia de que se iban dispersando en la fuga. A las cinco de la tarde el ejercito descendió del Pichincha trayendo todos los heridos i se situó en la Chilena, que es un cerrito bajo con algunas casas a la entrada de la ciudad, por la parte del norte, donde pernoctó. Al dia siguiente por la mañana se presentaron los comisionados para celebrar la capitulacion, que fué ajustada, concediéndoles muchas garantías: firmada i ratificada ocupamos la ciudad despues del medio dia.

"El comandante Mackintosch con el batallon Albion fué destiñado a ocupar el Panecillo i recibir el armamento, parque i demas elementos de guerra, i como este cuerpo no tenia bandera para enarbolarla en la fortaleza, el jeneral en jefe me ordenó que fuera con él: luego que llegamos al Panecillo se presentaron los oficiales i tropa española de nacimiento, que habia capitulado, se formaron en la Plazuela de la fortaleza, hicieron un saludo a su bandera, la bajaron, la guardaron en una caja para llevarla a España, entregaron las armas, i yo icé la de Colombia, que desde entónces empezó a flamear en la capital de Atahuallpa.

"Los recuerdos de la juventud vienen a formar una especie de segunda vida para los que ya se acercan a su término. Por eso al evocar estas memorias de los tiempos gloriosos de la Patria, vuelvo a sentir en mi corazon el fuego que los años no han conseguido estinguir, i me siento con el brio necesario para alzarme en nombre de mis antiguos compañeros de armas, a saludar el sol que alumbró las glorias que alcanzamos en Pichincha."

"Bogotá mayo 21 de 1870."-(Aniversario de la batalla.)

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Disuelta la gran República de Colombia, el coronel GARCES desempeñó varios destinos militares i políticos de importancia, como los de comandante de armas i gobernador de las provincias de Pasto i de Pamplona, destinguiéndose siempre por su consagracion, intelijencia i lealtad.

En la última revolucion jeneral sostuvo al gobierno de la antigua confederacion granadina, i concurrió a la batalla del |Oratorio, en Santander, mandando un cuérpo; pero se retiró a la vida privada, al terminar el señor Ospina su Administracion.

En uno de los dias del año de 1862, un hombre de aspecto distinguido i de marcial figura, aunque cargado de años, era conducido a pié, en medio de una escolta, de Chia a Cipaquirá, tenido como |sospechoso por los sostenedores de la causa federal. Era el coronel JOAQUIN GÁRCES, a quien se habia arrancado del seno de su numerosa i desgraciada, aunque virtuosísima familia, para. someterlo a esa humillacion que no podia alcanzar al veterano de la Independencia, al "Benemérito de la Patria en grado heróico i eminente."

 

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