CORONEL GARCÉS
(RASGO BIOGRÁFICO)
El dia 18 de febrero de 1868 falleció en el distrito de Funza,
Estado soberano de Cundinamarca, el coronel graduado JOAQUIN
GARCÉS, hijo de la ciudad de Cali en la antigua provincia del
Cauca, quien, como se ve en la relacion que sigue, prestó
importantes servicios a la República.
El 1.° de setiembre de 1819 sentó plaza en las fuerzas
republicanas en la clase de aspirante: en 1820 fué ascendido a
sub-teniente: en 1823 se le confirió el empleo de teniente: en 1824
se le nombró capitan, i la efectividad de este empleo le fué
concedida en 1826. Despues de este año se le confirieron, por
rigurosa escala, los demas empleos en el ejército, hasta el grado
de coronel que obtuvo en 1854.
Prestó sus servicios a la causa de la Independencia en el
Batallon "Reserva" -Batallon
"Santander" -Columna de "Artillería de
Chocó" -Batallon "Paya" -Batallon
"Pichincha" -Batallon "Cauca"
-Batallon "Cerinza" - i Batallon 2.º de
línea.
Los prestó tambien en el Estado mayor del antiguo departamento
de Boyacá, i en el Estado mayor jeneral de la República.
Hizo la campaña del Cauca a fines del año de 1819 en el batallon
"Reserva," a las órdenes del comandante Pedro
Pablo Cabal, contra guerrillas del ejército español: la de la Costa
del Pacífico el año de 1820, en la columna de Artillería, a las
órdenes del coronel José María Cancino i del teniente coronel Anjel
María Varela: las del sur de Colombia en los años de 1821 i 1822,
la primera en el batallon "Santander," que
mandaba el sarjento mayor Félix Soler, i la segunda en el batallon
"Paya," que mandaba el teniente coronel José
Leal, ámbas dirijidas por el Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio
José de Sucre, contra el ejército español: la del Perú en los años
de 23, 24 i 25 hasta la rendicion de la plaza del Callao, en el
batallon "Pichincha," que mandaba el coronel José
Leal, i a las órdenes del Gran Mariscal: la del sur de Colombia
desde octubre de 1828 hasta abril de 1829, en el batallon
"Cauca," que mandaba el coronel Pedro
Manzano.
Se encontró en las batallas siguientes contra el ejército
español:
En la de
|Esmeraldas el año de 1820, bajo las órdenes del
coronel Francisco Antonio García: en la de Yaguachi en agosto de
1821; en la de
|guachi el 12 de setiembre del mismo año: en
la de Pichincha el 24 de mayo de 1822 en la de
|Junin el 6 de
agosto de 1824, dirijida por el Libertador: en la de
|Matará
i en la famosa batalla de
|Ayacucho el 3 i el 9 de diciembre
del mismo año de 24. En la de
|Tarqui el 28 de febrero de
1829, i en la sorpresa de
|Saraguro en el mismo mes contra el
ejército invasor del Perú.
El coronel GÁRCES fué condecorado con el busto del Libertador;
medallas de "Libertadores de Quito," de
vencedores en Pichincha, en Ayacucho i Tarqui; con el escudo de
Junin; i con la honrosa distincion de "Beneméritos de la
Patria en grado heróico i eminente."Entre los documentos
que conservaba este jefe se encuentra un despacho del Gran Mariscal
Sucre, que le honra en alto grado, i es el de teniente que se le
dió despues de la batalla de
|Pichincha, cuya descripcion es
como sigue:
"El 21 de mayo de 1822, a las once de la mañana, el
ejército libertador al mando del jeneral Antonio José de Sucre,
llegó al ejido de Turubamba, situado al sur de la ciudad de Quito.
Constaba de dos divisiones: una de los ausiliares del Perú, a las
órdenes del coronel don Andres de Santacruz (despues Gran Mariscal
del Perú), compuesta de los batallones número 4.° de Piura, número
8.° de Trujillo i un escuadron de Granaderos montados de
Buenos-Aires, armados de sables, granadas de mano i de bolas que
usan los guasos (o guauchos) en sus pampas i que saben manejar con
la mayor destreza; i la otra de los batallones
"Paya," "Yaguachi,"
"Alto Magdalena," "Albion" i de
los escuadrones "Guias" i
"Oriente," armados de lanza i carabina.
"Los enemigos estaban situados i parapetados con su
artillería detras de los paredones que servian de cerca a las
estancias que desde el ejido a la ciudad, en un trayecto de mas de
ocho cuadras, se encontraban a uno i otro lado del camellon del
camino principal que viene del sur. Al llegar al ejido, el ejército
libertador desfiló por la izquierda a la vista del enemigo, a una
distancia de siete cuadras, con direccion al pueblo de
Chilla-gallo, situado al otro estremo del ejido, i a su entrada se
formó por columnas en masa. Así permanecimos hasta las cuatro de la
tarde; i viendo el jeneral en jefe que no se movian los provocó a
un combate. Adelantó el ejército en la misma formacion hasta tiro
del fusil de su primera posicion, i mandó avanzar la compañía de
"Cazadores de Paya," que desplegó en guerrilla a
dos cuadras de distancia de sus parapetos. El jeneral José María
Córdova (entónces coronel) picó su caballo, se adelantó, se paró a
la cabeza de la compañía i con el anteojo se puso a observar el
campo de los enemigos, quienes hicieron salir al ejido una compañía
de tiradores, que se desplego en guerrilla al flanco derecho de la
de "Paya," a una distancia de cuatro cuadras.
Sacaron tambien de sus parapetos una batería de cinco cañones de a
cuatro, la colocaron arrimada a los paredones de su derecha, i un a
a quien seguramente le llamó la atencion la presencia del coronel
Córdova, se puso a apuntarle: el ayudante Botero, que lo observó lo
previno con estas palabras: "coronel, mire que le estan
apuntando con un cañon." El coronel Córdova contestó con
impavidez: "déjelos usted tirar;" i continuo
tranquilo observando al enemigo, sin mover su Caballo. El artillero
disparó su cañon, i la bala que le dirijió atravezó por el cuadril
derecho al capitan de cazadores Felipe Pérez, que estaba parado a
la cabeza de la compañía, arrojándolo como a cuatro varas atras,
cayendo postrado en tierra, a las patas del caballo del coronel
(murió esa noche a las nueve en el pueblo de Chilla-gallo): la
batería continué haciendo fuego; pero no nos causó otro daño. A las
siete de la tarde, el ejército libertador se replego i acanpó en el
mismo ejido para pernoctar, i al dia siguiente por la mañana ocupó
el pueblo, en donde se racionó i vivaqueó tranquilamente, sin que
el enemigo, hiciera niugun movimiento. Por la tarde de ese mismo
dia, le informaron al jeneral en jefe que esa aparente tranquilidad
del enemigo, era porque intentaba sórprendernos en esa noche
mandando una division por el pié del cerro, que nos flanqueara por
la izquierda, i que saliendo a un punto dado, adelante del pueblo,
nos cortara la retirada, en tanto que el resto de sús tropas
saliendo de sus posiciones, nos atacaria por el frente. A las ocho
de la noche en una retirada falsa, por un camino trasversal que
conduce a unas haciendas, con el objeto de colocarnos adelante del
punto a dónde debia salir la division, que se decia encargada de
cortarnos: a las doce hicimos alto, despues de haber andado mas de
una legua, i ocupamos unos trigales a la derecha. Toda la
infantería se tendió a lo largo de una chamba que servia de cerca,
i se acostó a dormir: la caballería quedó cubriendo la avenida del
camino. Los comandantes Labayen, Rasch i Cestáris, que la mandaban,
ordenaron a la tropa que se desmontara, i que quitara las bridas a
los caballos, sin desensillarlos, los pusieran a pastar i se
acostaran, dejando una partida volante de observacion. A las dos de
la mañana se espantó un caballo i puso en movimiento toda la
caballada, que a todo escape córria por el trigal sobre la
infantería que estaba dormida: se creyó al principio que el enemigo
nos atacaba, i sinembargo de la sorpresa i confusion del momento,
todos los cuerpos estuvieron prontamente formados i listos para el
combate: luego se supo el motivo del alarma i pasamos tranquilos el
resto de la noche.
"El 23 por la mañana volvimos a ocupar el pueblo, i
encontramos al enemigo en su misma posicion, donde no era fácil
batirlo. Del ejido a la ciudad solo se podia entrar por dos
caminos, porque todo el campo estaba cercado con paderones de las
estancias: el camellon del principal estaba bien defendido con sus
parapetos, i el otro de la izquierda, por el Panecillo, que es un
pequeño cerro donde hai una fortificacion, que con sus baterías
domina toda la entrada, ántes de llegar a las calles, i estaba bien
artillada. El jeneral en jefe varió de operaciones: se propuso
pasar con el ejército al ejido de Añaquito, al norte de la ciudad,
i atacar por aquel lado que presentaba ménos inconvenientes; pero
para efectuarlo habia necesidad de vencer otros obstáculos. Por
nuestro flanco derecho era necesario romper muchos paredones de las
estancias, i pasar dos rios de bastantes aguas que no tenian
puente, operacion que no podiamos efectuar a vista del enemigo, ni
tampoco separarnos a mas de
dos leguas, buscando un paso por entre las haciendas, haciendo un
rodeo de mas de una jornada de tropa. Por el costado izquierdo
teniamós la alta loma del Pichincha, en que solo habia, no diré un
camino, sino una mala vereda de a pié, por donde no pasaba hasta
entónces bestia alguna; sinembargo el jeneral en jefe se decidió a
marchar con ejército por esta vía, i aquel mismo dia mandó una gran
partida de indios con herramientas, para que abriesen el camino i
lo allanaran de modo que pudiera pasar la caballería i el
parque.
"A las nueve dé la noche, el ejército emprendió la
marcha por aquella ruta bastante difícil de transitar; anduvo sin
descanso, i cuando aclaró el dia no habiamos llegado a la cumbre
del Pichincha, a cuyas faldas está situada la ciudad de Quito, así
como la de Bogotá a las del Guadalupe. Como a las nueve de la
mañana del 24, nuestra vanguardia coronó la altura, donde se hizo
alto para reunir el ejército, que iba disperso, i mui atrasado el
parque, custodiado por el batallon Albion. Como habiamos hecho la
marcha por detras de las colinas balas del Pichincha, para ocultar
el movimiento, nos quedamos al descenso de la loma para no ser
vistos de la ciudad. El enemigo que, cuando aclaró el dia, vió que
nuestro ejército no se encontraba ya en el pueblo ni sabia qué
caminó habia tomado, empezó a informarse mandando espías por todas
partes, hasta que supo a punto fijo la direccion que llevábamos, i
sin pérdida de tiempo marchó a la ciudad, donde los coroneles don
Cárlos Toirá i don Nicolas López juzgaron temeraria nuestra marcha
por aquella ruta, i se propusieron subir al Pichincha, ocupar su
cima i tomar una posicion para impedirnos el paso i batirnos en
detal; pero esta operacion fué tardía: nuestro ejército se
encontraba reunido, ménos el.i batallón Albion i el parque; habia
descansado de la penosa marcha de la noche, i estaba acabando de
almorzar, cuando a las diez de la mañana nuetros espías anunciaron
al jeneral en jefe, por tres distintos conductos, que el enemigo se
aproxima subiendo el Pichincha. El coronel Antonio Morales (despues
jeneral) jefe de estado mayor de ejército, nos dió la voz de alarma
i mandó salir en tiradores la compañía de Cazadores de Paya,
acompañada por otra division del Perú: éstas ocuparon la cumbre de
la loma i divisaron la ciudad, dando un grito de alegría, i
vitoreando a la Patria: el resto del ejército siguió su
movimiento.
"Los enemigos casi coronaban ya la altura por entre la
maleza del terreno, cubierto de matorrales i sumamente quebrado.
Cuando nuestros tiradores descendieron como média cuadra, se
encontraron con ello a tiro de pistola i rompieron el fuego,
empeñandose la lucha entre las descubiertas, a pié firme. A los
primeros tiros los batallones número 4.° i 8.° del Perú ocuparon el
ala derecha, encontrandose con dos batallones que subian por entre
el bosque a tomar un pequeña altura sobre la cima, i empeñaron la
batalla: fué necesario reforzar los tiradores por el centro, i el
batallon Yaguachi ocupó inmediatamente la línea. El coronel Córdova
con el batallon Alto Magdalena ocupó el ala izquierda, sin entrar
en combate por entónces, porque la tropa enemiga, destinada a
cargar por ese lado, se ha dilatado en subir por lo áspero del
terreno: el batallon Paya quedó de reserva, i el batallon Albion
con el parque no habian llegado. El jeneral en jefe mandó
precipitadamente al comandante Daniel F. O'Leary (despues jeneral)
a que lo hiciera llegar lo mas pronto posible, aunque fuera a
espaldas de los indios. Los batallones del Perú, al encontrarse con
el enemigo, lo arrollaron por mas de una cuadra hasta donde
encontró una posicion ventajosa i se paró a combatir a pié firme:
nuestros tiradores i el batallon Yaguachi lo hicieron descender en
el centro de la línea, hasta donde encontró medio batallón de
Aragon que lo reforzó i se mantuvo a pié firme: el otro medio
batallon de Aragon subia por nuestra ala izquierda, i tenia que
flanquear una pequeña ondulacion de loma pare llegar donde estaba
el coronel Córdova con el batallon Alto Magdalena, que, descansando
sobre las armas, estaba preparado a recibirlos: el fuego era
nutrido por ámbas partes, sin interrupcion alguna, i por momentos
crecia el ardor del combate. El jeneral en jefe se dirijia a un
lado i otro, buscando un punto desde donde pudiera ver la tropa
que combatia; pero fué en vano, el terreno no se lo permitia. Eran
las once, i el parque no llegaba. Un ayudante llegó a todo escape
eneargado de hacerlo conducir a todo trance, porque la tropa que
estaba combatiendo ya casi habia agotado las municiones, i
sinembargo el fuego se sostenia vivamente. Eran cerca de las doce
cuando los cuerpos del Perú con pocos cartachos, empezaron a hacer
fuego en retirada: el enemigo, aprovechándose de esta ventaja,
recuperó la posicicion que habia perdido i adelantó hasta mui cerca
de la cumbre. En aquellos momentos llegó el parque, i el batallon
Albion fué destinado a protejer el flanco derecho del Alto
Magdalena, a quien ya habia atacado el medio batalon de Aragon; i
otro batallon que ya llegaba a la altura, trataba de cortarlo
interponiéndose por el flanco izquierdo de la línea que sostenia
Yaguachi. Albion salió al encuentro de este cuerpo i lo rechazó
hasta la quiebra de la loma, al mismo tiempó que el coronel Córdova
batia el medio batallon de Aragon.
"Retirados los batallones del Perú, fué necesario
reemplazarlos i reforzar a Yaguachi que habia agotado las
municiones, i casi se habia apagado el fuego en la línea. Sin
perder un instante se le mandaron algunos cajones, se reanimó el
combate, i el jeneral Míres, desmontándose de su caballo,
desenvainó su espada, se puso a la cabeza del Paya i cargó con él
al enemigo por nuestra ala derecha, que con la retirada de los
peruanos habia quedado descubierta. La carga fué impetuosa,
desalojándolo de la posicion que habia ganado. Rechazado, tomó otra
mas ventajosa, i despues de pocos minutos fué tambien desalojado de
ella, obligándolo a ceder el campo de trecho en trecho: todos los
cuerpos cargaron con resolucion a un mismo tiempo, arrollando al
enemigo en todas direcciones: su reserva trató de restablecer el
combate en la falda de la loma; pero apénas pudo sostenerse poco
rato, porque se le cargó por todas partes, i se declaró en derrota,
entrándose a las calles de la ciudad para ir a refujiarse al
Panecillo último baluarte que les quedaba, dejando en nuestro poder
muchos prisioneros. Varios oficiales i tropa del batallon Paya i
yo, abanderado del cuerpo, llegamos hasta la recoleta de la Merced,
en cuya torre vieron los quiteños, por la prime vez, ondear
triunfante el pabellon de Colombia "El coronel don Carlos
Tolrá que con la caballería formada en el ejido de Añaquito, habia
estado observando el combate, luego que vió su decision, i que se
le unió el batallon Tiradores de Cádiz i parte del de Cataluña, se
puso en retirada para Pasto, con el objeto de reunirse a la
division que mandaba el coronel don Basilio García. El jeneral en
jefe hizo bajar precipitadamente la caballería en su persecucion, i
despachó al comandante O'Leatry a la ciudad a proponerles
capitulacion. La caballería salió al instante bajando la loma en el
menor tiempo posible, qué le permitió el mal camino; pero cuando
llegó al ejido, llevaban de ventaja mas de una legua, i no fué
posible alcanzarlos: de Guayabamba regresó llevando la noticia de
que se iban dispersando en la fuga. A las cinco de la tarde el
ejercito descendió del Pichincha trayendo todos los heridos i se
situó en la Chilena, que es un cerrito bajo con algunas casas a la
entrada de la ciudad, por la parte del norte, donde pernoctó. Al
dia siguiente por la mañana se presentaron los comisionados para
celebrar la capitulacion, que fué ajustada, concediéndoles muchas
garantías: firmada i ratificada ocupamos la ciudad despues del
medio dia.
"El comandante Mackintosch con el batallon Albion fué
destiñado a ocupar el Panecillo i recibir el armamento, parque i
demas elementos de guerra, i como este cuerpo no tenia bandera para
enarbolarla en la fortaleza, el jeneral en jefe me ordenó que fuera
con él: luego que llegamos al Panecillo se presentaron los
oficiales i tropa española de nacimiento, que habia capitulado, se
formaron en la Plazuela de la fortaleza, hicieron un saludo a su
bandera, la bajaron, la guardaron en una caja para llevarla a
España, entregaron las armas, i yo icé la de Colombia, que desde
entónces empezó a flamear en la capital de Atahuallpa.
"Los recuerdos de la juventud vienen a formar una
especie de segunda vida para los que ya se acercan a su término.
Por eso al evocar estas memorias de los tiempos gloriosos de la
Patria, vuelvo a sentir en mi corazon el fuego que los años no han
conseguido estinguir, i me siento con el brio necesario para
alzarme en nombre de mis antiguos compañeros de armas, a saludar el
sol que alumbró las glorias que alcanzamos en
Pichincha."
"Bogotá mayo 21 de 1870."-(Aniversario de la
batalla.)
______
Disuelta la gran República de Colombia, el coronel GARCES
desempeñó varios destinos militares i políticos de importancia,
como los de comandante de armas i gobernador de las provincias de
Pasto i de Pamplona, destinguiéndose siempre por su consagracion,
intelijencia i lealtad.
En la última revolucion jeneral sostuvo al gobierno de la
antigua confederacion granadina, i concurrió a la batalla del
|Oratorio, en Santander, mandando un cuérpo; pero se retiró a
la vida privada, al terminar el señor Ospina su Administracion.
En uno de los dias del año de 1862, un hombre de aspecto
distinguido i de marcial figura, aunque cargado de años, era
conducido a pié, en medio de una escolta, de Chia a Cipaquirá,
tenido como
|sospechoso por los sostenedores de la causa
federal. Era el coronel JOAQUIN GÁRCES, a quien se habia arrancado
del seno de su numerosa i desgraciada, aunque virtuosísima familia,
para. someterlo a esa humillacion que no podia alcanzar al veterano
de la Independencia, al "Benemérito de la Patria en grado
heróico i eminente."