JENERAL CAICEDO
Nació el jeneral DOMINGO CAICEDO en Bogotá el 4 de agosto de
1783. Fueron sus padres los señores don Luis Caicedo i Flórez i
doña Josefli Sánz de Santamaría, de distinguida estirpe.
Recibió en su primera edad la educacion propia de su época,
ayudada por las lecciones morales i el fecundo ejemplo de sus
virtuosos padres. Vistió despues la beca blanca en el colejio de
Nuestra Señora del Rosario, haciendo en él los estudios de
latinidad, filosofía, teolojía i jurisprudencia, hasta obtener el
grado de doctor en estas últimas facultades.
Fué discípulo del sabio Mútis i de los doctores Caicedo, Rosillo
i Vallecida, siendo despues catedrático i vice-rector del mismo
colejio.
En 1809, habiendo terminado ya sus estudios i frustrada la
tentativa de revolucion que se pensó hacer en ese año, fué
encargado de llevar a España las representaciones i quejas de que
habla la historia del señor Restrepo. En Sevilla tomó servicio
entónces en las tropas que mandaba el jeneral Zayas, i se
distinguió en la batalla de la
|Barrosa, desempeñando despues
arriesgadas comisiones cerca del jeneral Castáños. Ya para entónces
habia sido nombrado i le cupo el alto honor de tomar asiento como
suplente en las cortes de España, a las cuales concurrio en asocio
de don José Mejía, natural de Quito, representando las provincias
del vireinato de la Nueva Granada. Las cortes se reunieron en ese
año en Cádiz i despues en la isla de Leon, i fue secretario de
ellas el señor CAICEDO, quien con Mejia i demas diputados
americanos formaron causa comun para sostener de una manera
indeclinable las cuestiones que de cualquier modo se rozaran con
los derechos de las provincias americanas
Pero esta animosa i patriotica parte de la diputacion, estando
en minoria, tema que ver ahogada su voz i estrellados sus esfuerzos
i votos en la gran mayoría de la Peninsula, la que jamas concedió
de gracia o de justicia, lo que la fuerza debia al fin arrebatarle
por entero.
Las colonias se ajitan i el grito de Independencia se da en la
capital del Nuevo Reino de Granada el 20 de julio de 1810.
A consecuencia de estos sucesos, i temiendo CAICEDO ser
perseguido por el poder español, tuvo que salir sijilosamente de
España, valiéndose de medios injeniosos para conseguirlo i venir
coadyuvar a la libertad de su Patria.
Hízolo así en efecto, como vamos a verlo.
En un buque norteamericano sale de España i llega Nueva York, de
donde partió para la Guaira con don Vicente Bolívar, hermano del
Libertador, llegando a su pais cuando estaba encendida en él la
primera guerra civil.
El jeneral Antonio Nariño, presidente de Cundinamarca en 1812,
convocó la representacion nacional con el objeto de darle cuenta de
las diferencias sucitadas con el gobierno de las provincias unidas,
i de los preparativos bélicos que por este gobierno se estaban
haciendo contra el de Cundinamarca. Tomado en consideracion este
grave asunto, la representacion nacional facultó a Nariño para
nombrar un consejo, compuesto de cinco sujetos de probidad i saber,
con el cual debia consultar sus providencias i resoluciones en
todos los casos graves.
El señor CAICEDO fué escojido para constituir ese cuerpo, en
union de los señores don José Ignacio Gutiérrez, don Primo Groot,
don José María Lozano, marques de San Jorje, i don Félix Vergara,
sujetos de lo mas respetable del pais.
Abierta la campaña, en guerra civil, en junio del mismo año
(1812), el jeneral Nariño emprendió la marcha para Tunja con
fuerzas considerables. CAICEDO iba en la espedicion en clase de
capitan i de ayudante del jeneral presidente.
El 30 de ese mes, segun el diario que de la espedicion llevaba
don Miguel José Montalvo, fueron comisionados el señor CAICEDO i el
inglés Perri, teniente de artillería, para esplorar el terreno que
ocupaba el enemigo, trepando a este fin, a pié, por el cerro del
páramo de Gachaneque con gran riesgo de caer en manos de las
avanzadas enemigas.
Adelantados los sucesos, Nariño escribió a Niño, gobernador de
Tunja, proponiéndole una entrevista, con el objeto de arreglarlo
todo amigablemente, i nombró de comisionados a los señores CAICEDO,
Montalvo i Aranzaurogoite.
Estos señores cumplieron su patriótica comision, con la cual
debia ponerse término a la primera guerra civil, i despues de los
acontecimientos que se han narrado en otro lugar, fueron nombrados
el mismo señor CAICEDO don Tiburcio Echeverría i don Miguel José
Montalvo, plenipotenciarios de Cundinamarca cerca del gobierno de
Tunja para celebrar los tratados, los cuales fueron ajustados i
firmados en Santa Rosa el dia último del mes de julio de dicho
año.
La accion distinguida de valor de que habla el señor Groot en su
historia i que consistió en haber atacado CAICEDO en union de otro
oficial frances una partida enemiga, obligándola a rendirse, le
mereció el ascenso a teniente coronel, i su comportamiento en el
Combate del 9 de enero de año de 13 el de coronel graduado.
El resto de ese año lo pasó CAICEDO en su hacienda de
Saldaña.
Emprendida por Nariño la campaña del sur en ese mismo año i
llegado a Purificacion con su brillante ejército, el señor CAICEDO
lo mantuvo todo a su costa por mas de un mes, habiendo recibido Sus
raciones desde los jefes hasta el último soldado de manos del mismo
CAICEDO, sin que éste pretendiera en ningun tiempo el pago de tan
injente gasto.
Quedóse entónces en la provincia de Neiva para ayudar en su
marcha al ejército republicano, suministrándole toda clase de
ausilios, i en ella permaneció hasta el desenlace de la
campaña.
En 12 de febrero de 1815 se unió en matrimonio con la señora
Juana Jurado, natural de Sevilla, en España, e hija lejítima del
noble i benemérito oidor de la real audiencia de Santafé don Juan
Jurado.
A principios de 1816, al retirarse el presidente de Cundinamarca
para el sur, puso a sus órdenes en Purificacion las fuerzas que
habia organizado. En ese lugar se tramó una sublevacion por el
rejimiento de caballería, la cual fué sufocada por CAICEDO,
presentándose solo en el cuartel con sable en mano i arrojándose
sobre el motin, que con este acto de arrojo quedó confundido i se
puso en dispersion. Despues del primer momento, le acompañaban el
español patriota don Idefonso Covaleda i don Clemente Zárate.
Todos los pueblos de esa provincia se alzaron entónces a favor
de la causa de España.
____
Despues de los desgraciados combates de la Cuchilla del Tambo i
de La Plata, CAICEDO fue conducido preso a esta ciudad por los
sicarios de Sámano i por su delito de ser patriota. Estuvo en larga
i estrecha prision en el mismo colejio en que habia hecho sus
estudios i aprendido a ser libre, convertido entónces en cárcel,
tocándole en ella la íntima satisfaccion de haber entretenido un
dia al oficial de guardia para facilitarle la fuga al distinguido
patriota don Miguel Ibáñez, la víspera del dia señalado para
fusilarlo.
El mismo señor CAICEDO SC salvó del patíbulo, entregando una
fuerte suma de dinero i a favor de las relaciones que tanto su
esposa como su suegro mantenian aún con los jefes españoles.
La pena de muerte que poco despues sufrieron su tio, el marques
de San Jorje Tadeo Lozano, su pariente i amigo el conde de
Villavicencio i su antiguo jefe el jeneral José Leiva, le fué
conmutada por la multa de que se ha hablado i por destierro de
Santafé, gracias a su amistad con el oficial Miguel Letamendi, que
fué el fiscal en su causa, i al oportuno regreso de su suegro el
oidor Jurado que volvia de rejente.
Salido de la prision volvió a su hacienda de Saldaña, en donde
dió hospitalidad jenerosa i mantuvo ocultos a muchos
patriotas" comprometidos en los sucesos de la guerra.
Supervijilado allí por las autoridades españolas, estuvo espuesto a
multitud de sufrimientos hasta el mes de agosto de 1819 en que
cesaron, por haberse obtenido la libertad de estas provincias en la
gloriosa batalla de
|Boyacá.
Con el ausilio de algunos patriotas de Purificacion i del Guamo,
puso a raya las demasías que cometian los derrotados de
|Boyacá i prófugos de la capital, haciendo rendir una fuerte
partida que comandaba el gobernador del Socorro, Fominaya.
El Libertador le nombró entónces gobernador i jefe militar de la
provincia de Neiva, despues de haberlo ascendido a coronel. En ese
destino hizo a la Patria importantes servicios, i, cediendo a su
carácter bondadoso, dió asilo en su hacienda i protejió de todos
modos a muchos españoles en desgracia, que, de no haberlo hecho,
habrian pagado mui caro su anterior fidelidad al gobierno de la
Metrópoli.
En Neiva organizó el batallon que despues se llamó
"Várgas" i que entregó al comandante Joaquin
Paris, llegando con él hasta la Plata para despejar de enemigos el
sur de esa provincia.
Cuando Valdez i Míres se preparaban en la Plata para obrar sobre
el sur en 1820, CAICEDO contribuyó de la manera mas eficaz a la
organizacion i movilidad del ejército con que se obtuvo el 6 de
junio de ese año el triunfo de
|Pitalló, que libertó a
Popayan i al Cauca de la dominacion del Atila de esas comarcas, del
feroz Calzada.
Durante la campana del sur de Colombia i del Perú, siguió
ayudando con sus recursos i su influencia al gobierno republicano,
desplegando prodijiosa actividad hasta el fin de la campaña.
Cuando el Libertador iba para el sur, dimitió CAICEDO el mando
civil que ejercia en Neiva, manifestándole su deseo de acompañarlo
en la campaña; pero considerada la falta que hacia en esa
provincia, no se le aceptó la dimision i ántes se le dió tambien
como prueba de mayor confianza el mando militar, desempeñando uno i
otro hasta el año 23 en que fué diputado al primer congreso
colombiano instalado en Bogotá.
Habiéndose desertado de Popayan 30 individuos del afamado
escuadron "Guias," que por el camino hasta Prado
causaron grandes daños, reunió CAICEDO algunos milicianos de
Purificacion i secundado por el oficial veterano Conde, los
aprehendió a todos despues de un combate en que murieron dos de
aquellos en el paraje de Santa Lucía. Los desertores venian
organizados e hicieron una valerosa resistencia, como era de
esperarse.
CAICEDO fué miembro de todos los congresos de Colombia desde
1823 hasta 1827, i en éste último año se le nombró para la
convericion de Ocaña, escusándose de asistir por haberse persuadido
de que nada podia hacerse en ella que consultara los intereses del
pais.
En 1827 ocupó asiento en el senado, teniendo que ir en ese año a
la ciudad de Tunja, donde tuvo que instalarse el congreso por falta
de
|quorum en la capital, debido esto a la grave enfermedad
del senador Alonso Uscátegui, que lo tenia imposibilitado a tiempo
de la instalacion.
Las sesiones se continuaron en Bogotá, i a su término fué
nombrado CAICEDO jeneral de brigada.
En 1828, en esa época de terrible ajitacion i de crísis, prestó
al pais importantes servicios en su condicion particular, i despues
de la conspiracion del 25 de setiembre, fué quien mas notable se
hizo por sus finas atenciones con el Libertador, llevándolo a su
casa de campo de Fucha para obsequiarlo i atenderlo como lo merecia
el gran hombre de América.
En ese a volvió a ser gobernador de la provincia de Neiva,
comportándose en ella tan dignamente como en 1819.
En 1829 fué nombrado por el Libertador Presidente, secretario
del interior i relaciones esteriores, i al mismo tiempo presidente
del consejo de ministros, empleos que desempeñó con jeneral
aprobacion, para ser nombrado vice-presidente de Colombia por el
congreso admirable en 1830.
Veremos en seguida la participacion del jeneral CAICEDO en los
memorables sucesos de 1831; pero ántes será necesario dar una
ojeada a los de 1830.
Los partidos políticos, boliviano i liberal, ajitados en esa
época con motivo de lo ocurrido en la convencion de Ocaña i de la
conspiracion del 25 de setiembre, hubieron llegado al mayor grado
de exaltacion, i las pasiones en efervescencia debian estallar.
Separado por enfermedad de la presidencia de Colombia el señor
Joaquin Mosquera, se encargó del poder ejecutivo el vice-presidente
señor CAICEDO, en agosto de 1830, quien ordenó la salida del
batallon "Callao" de la capital, con destino a
servir de guarnicion en Tunja. Ese cuerpo era el de toda la
confianza para el partido boliviano, por lo cual este partido,
alarmado con la providencia dictada, creyó que se le dejaba a
merced de su contrario.
El 9 de agosto se hizo marchar el batallon, i esta salida fué el
anuncio de la tormenta.
Interceptado el dia 11 por el jefe del batallon un oficio
dirijido al comandante de armas de Tunja para que disolviera el
cuerpo a su llegada, a tiempo en que algunos pueblos de la sabana
se insurreccionaban contra el gobierno, el mismo jefe resistió por
este motivo la órden del gobierno, poniéndose a la cabeza del
movimiento revolucionario en Gachancipá.
Tales fueron las causas inmediatas de esa revolucion, la segunda
de las que siguieron a la guerra de la Independencia.
La primera sangre derramada en ella lo fué en la
|Peña del
Aguila, cerca de Cipaquirá, en el ataque dispuesto por el
coronel Florencio Jiménez el dia 12 de dos compañías del
"Callao" contra otras dos del "
Boyacá," que acababan de llegar a Cipaquirá, en comision
del gobierno. Este cuerpo era el de toda la confianza para el
partido liberal.
Agotados los medios conducentes a un avenimiento pacífico, que
hubiera ahorrado mucha sangre i mucho baldon al pais, "
tronó en la capital, como dice el jeneral Posada en sus Memorias,
la trompeta de la disolucion, trasmitiendo con ronco i prolongado
sonido a los últimos confines de la República el imperio
"Alea jacta est." El dia 15, al amanecer,
apareció la division disidente en los ejidos de la ciudad. Se
proponen nuevos arreglos, i no se obtiene sino una tregua i el
retiro de las fuerzas a Fontibon.
Sabidos estos sucesos por el presidente Mosquera, se puso en
marcha de Anolaima a la capital, como era de su deber, i llegó a
ésta, no sin haber puesto en peligro su propia persona, el dia 17,
despues de haber tenido una conferencia con el jefe de los
disidentes, que tampoco tuvo el resultado que el señor Mosquera se
prometia.
En la mañana del 23 entró a la capital la columna organizada en
Tunja i pedida por el gobierno (533 hombres) "con cuyo
refuerzo el ardor bélico llegó hasta el último grado de
escandescencia."
Se da el mismo dia 23 un decreto de amnistía que no fué aceptado
por los disidentes, i que por los términos en que se habia
concebido produjo mas bien indignacion entre ellos, a tiempo en que
habian recibido la noticia del pronunciamiento de Tunja, encabezado
por el coronel Pedro Máres, i del capitaneado en el Socorro por el
jeneral Justo Briceño, a favor de la insurreccion.
La columna de operaciones del gobierno, fuerte de ochocientos
hombres de infantería i como doscientos de caballería i artillería,
se puso al mando inmediato del benemérito coronel Pedro Antonio
García, siendo el jeneral Vélez, comandante jeneral del
departamento, el director de las operaciones militares.
Acordadas éstas, la columna se puso en marcha el dia 25 hácia el
pueblo de Engativá, pensándose atacar por la espalda al enemigo que
se hallaba situado en la hacienda del
|Santuario; pero un
incidente fatídico la obligó a contramarchar para la capital al
siguiente dia. Oyóse fuego en las cercanías de la ciudad i se creyó
que ésta habia sido atacada por las fuerzas de Jiménez, cuando no
era sino un fogueo ordenado por el coronel Montoya, jefe del Estado
mayor.
Variado el plan de ataque, como era indispensable, la columna
del gobierno volvió a marchar de frente por Puente-grande, el mismo
26, i pernoctó en Fontibon.
Entraba ya la columna al puente donde empieza la calzada (el dia
27) cuando recibió García la órden de esperar al jefe de
operaciones para librar el combate; pero ya era tarde. Los fuegos
se habian roto con un piquete de caballería del enemigo, i a pocos
momentos el combate se hizo jeneral.
"El coronel García, dice Posada, valiente como era, i
dominado por la exijencia de la opinion absurda de que el jeneral
debe esponerse como el soldado, se coloca en la primera fila de su
columna i la hace entrar en la calzada a paso de trote, mezcladas
artillería, caballería e infantería, sin que estas armas
confundidas pudiesen obrar, ni desplegarse, ni ayudarse
recíprocamente. El enemigo que las esperaba detras de sus
parapetos, establecidos en semicírculo a la orilla del pantano, al
término de la calzada, rompe un fuego mortífero de fusilería sobre
esa masa compacta, que a cada paso diezmaba sin riesgo. Aquello no
era un combate, era un Sacrificio. Una compañía del batallon
"Cazadores de Bogotá," que precedia la columna,
podia por pelotones hacer fuego de frente sobre las trincheras del
enemigo. Algunos soldados de los costados de cada fila cuando las
revueltas de la calzada permitian hacer uno que otro tiro, lo
hacian avanzando siempre. El toque de "paso de trote
" era repetido sin descanso por el corneta de órdenes del
comandante en jefe, i ciertamente, en el estado en que la columna
se encontraba, solo avanzando sin detenerse hasta tocar con el
pecho las trincheras, podia mejorar su situacion. Así llegó la
columna pisoteando cadáveres i heridos, mas bien apiñada que
formada, hasta ponerse a medio tiro de pistola de las trincheras.
El momento era decisivo: un instante mas i se habria conseguido, o
salir de la funesta estrechura, lo que era mucho, o acaso se habria
obtenido la victoria; pero aquel momento de esperanza se cambió de
repente en momento de desolacion; el coronel García vacilaba sobre
su caballo, sus ojos se oscurecen, su cara palidece, i sintiéndose
herido, en la agonía de su rápido tránsito de la vida a la muerte
manda tocar "alto i fuego a pié firme," i espira.
Los cornetas de los cuerpos repiten el fúnebre toque, la columna
para, el apiñamiento aumenta; ya no es tropa que valerosamente
avanza, sino un peloton de hombres que caen como palomas bajo los
fuegos cruzados de las trincheras enemigas, sin poder defenderse,
ni ofender, ni avanzar ni retroceder. El enemigo que observa aquel
desórden, sale de sus atrincheramientos, carga por tres veces sobre
la cabeza de la columna, i apesar de la consternacion i el
desaliento que reinan en ella, es tres veces rechazado. Pero dos
escuadrones de caballería, compuestos de hombres prácticos en las
lagunas, tremedales i ciénagas de la sabana, se lanzan al pantano,
i aunque con dificultad i peligro, dando un rodeo, logran por fin
salir a la calzada, cerca del puente i cargando por retaguardia a
la columna del gobierno, se Consuma el cruento fratricida
sacrificio, de la manera mas barbara i terrible. Los jefes,
oficiales i soldados de la division "Callao," se
interponen i detienen los estragos de la lanza miliciana; i
abrazando a sus antiguos compañeros i amigos, lloran con ellos, i
entre los suspiros del moribundo i los lamentos del herido, retumba
entre los vencedores aterrados con su triunfo el grito de
"¡Maldicion a los que nos han traido a este
estremo!"
" En aquella jornada de luctuosa memoria quedaron en el
campo muertos o gravemente heridos, un coronel, siete jefes,
catorce oficiales i 218 individuos de tropa; i prisioneros, dos
coroneles (Valerio Francisco Barriga i Ramon Espina) cuarenta i
cinco jefes i oficiales, i 532 individuos de tropa. Los demas ¿qué
se hicieron?. Se ahogaron en el hondo lodazal a donde se arrojaron
con sus armas, buscando la vida, i en el que encontraron una
cruelísima muerte."
Tal fué la sangrienta accion del Santuario, que dió por
resultado preciso una capitulacion en términos obligadamente
desfavorables para el gobierno i sus partidarios, como que por ella
se impuso destierro a un gran número de personas de lo mas
honorable del pais, entre ellas a dos de los ministros de Estado,
señores Ignacio Márquez i Vicente Azuero.
Los historiadores Restrepo i Baralt i Díaz han censurado esa
capitulacion con demasiada severidad. El jeneral Posada la escusa
si no la justifica.
El 28 fué ocupada la ciudad por los vencedores, i el gobierno
formó un nuevo ministerio, siendo nombrado secretario de guerra el
hombre de la situacion, el jeneral Rafael Urdaneta, uno de los
hombres mas beneméritos de la guerra de la Independencia; pero aun
con esto, el gobierno habia quedado reducido a la inaccion, por no
tener la fuerza necesaria para hacerse obedecer.
En la sesion que tuvo el consejo de Estado el dia 2 de setiembre
para deliberar lo que en tal situacion debiera hacerse, el
vice-presidente jeneral CAICEDO fué de dictámen que en vez de
mantener un simulacro de gobierno "en quietismo,"
debian retirarse no solo el presidente i él, sino todos los altos
empleados que lo componian, como derrocado por la fuerza. I en la
tarde de ese dia se proclamó la dictadura en un comicio popular,
encargando del mando supremo al mismo ministro de guerra jeneral
Urdaneta, quien al principio rehusó aceptarlo; pero que a virtud de
lo resuelto por el consejo de Estado en la sesion del dia 4 i de
exijencias de la opinion dominante, lo aceptó al fin, quedando
investido de la dictadura desde el dia 5, separados de sus puestos
los funcionarios constitucionales desde el dia anterior.
"Así cayó el gobierno establecido por el congreso de
1830. Socavadas sus basas... desde ántes, i despues que se reunió
el congreso; desconocido por los departamentos del norte i del sur
(Venezuela i Ecuador) este era su destino, ya de un modo ya de
otro."
" En los nueve primeros dias de ese INTERREGNO no hubo
el menor desórden, ni un insulto, ni una amenaza, ni el mas pequeño
desafuero, ni un solo preso, ni persecucion de ninguna especie a
nadie.
"A pocos dias el señor Mosquera partió para los Estados
Unidos, i el señor CAICEDO para su hacienda de Saldaña, en la
provincia de Neiva. Hijo de esa ciudad, de numerosa parentela,
prócer de la Independencia, jeneroso i benéfico, idolatrado de la
masa popular por estas cualidades, estimado de todos, mereció el
señor CAICEDO, si no mayores, iguales muestras de simpatía i
respeto que al señor Mosquera, tanto en los dias que permaneció en
la capital, despues de la catástrofe, como a su
salida."
_______
Comisionados del gobierno dictatorial i del cabildo de la
ciudad, salieron tambien en esos dias con direccion a Cartajena,
donde se hallaba el Libertador para presentarle las actas i las
comunicaciones llamándole al mando supremo de la República. El
Libertador se escusó de aceptarlo en términos perentorios, aunque
se manifestara agradecido por esa ultima prueba de gratitud i de
confianza que algunos pueblos le daban. El grande hombre tocaba ya
al término de su existencia, la cual acabó en la hacienda de San
Pedro en Santamarta, el dia 17 de diciembre a la una de la
tarde.
A sus amigos de Cartajena que se interesaban con él para que
aceptase el mando, les decia: "Mi gloria, mi gloria se
compromete si acepto el mando, haciéndome cómplice de una
revolucion que no puede dar buenos resultados..."
_______
Secundados los pronunciamientos de algunos pueblos del interior
a favor d la dictadura, i por los de Cartajena, Mompos, Santamarta
i otros, el de Riohacha, de acuerdo con su gobernador José María
Cataño i con lo acordado por el consejo municipal, resolvió
sostener al gobierno lejítimo; pero sus fuerzas fueron batidas por
las de Cartajena i Santamarta, quedando la provincia de Riohacha
sometida a la revolucion.
En el Cauca los jenerales Obando i López desconocieron el
gobierno dictatorial, proclamaron la restauracion de la lejitimidad
i se prepararon para sostenerla con las armas, contando para ello
con su prestijio i la opinion de los pueblos.
En las biografias de esos dos personajes nos ocuparemos de estos
acontecimientos con mas detencion.
_______
El jeneral Joaquin Posada Gutiérrez habia partido de la capital
a la cabeza de una columna, desde el mes de setiembre, con el fin
de someter las provincias de Mariquita i Neiva al nuevo gobierno,
al gobierno nacido de la revolucion. Llegó el 8 de octubre a
Purificacion, cuando el dia ántes se habla pronunciado la ciudad de
Neiva a favor de la dictadura, siguiendo los demas pueblos de la
provincia el ejemplo de su capital, como sucede o ha sucedido casi
siempre en las épocas revolucionarias.
A la sazon, el jeneral López habia salido de Popayan hácia
Plata, con el fin de ocupar este valle i oponerse a Posada; pero
tuvo que regresar por la defeccion del batallon
"Várgas."
La actitud del Cauca no fué imponente hasta el 22 de noviembre,
en que una junta popular numerosa i respetable desconoció en forma
los actos de la revolucion, i las decisiones de la asamblea del
departamento, nombrando al jeneral Obando para director de la
guerra i para su segundo al jeneral López.
Cuando esto pasaba, la disolucion de Colombia se habia consumado
de hecho.
El nuevo jeneral Mugüerza fué enviado a Cali a organizar una
division, llevando por base de ella el batallon" Cazadores
de Bogotá," al mando del teniente coronel Vicente
Bustamante, de los vencidos en el Santuario.
El 13 de enero de 1831 se espidió un decreto por el encargado
del gobierno, declarando vijente la constitucion de 1830, i otro
convocando una convencion de diputados de los departamentos de
Nueva Granada, la cual debia instalarse en Leiva el 13 de junio
próximo. Con esos i otros decretos se pensó volver al réjimen
constitucional; pero todo esto era inoportuno.
En todas partes la reaccion lejitimista se manifestaba, i
cuerpos de ejército se levantaban para sostenerla i se aprestaban
para el combate.
Los jenerales López i Obando emprenden operaciones sobre el bajo
Cauca, donde los esperaba Mugüerza con su division; i el lo de
febrero se libra el combate a inmediaciones de Palmira, obteniendo
dichos jenerales un triunfo completo, que les dió la posesion de
todo el valle del Cauca.
Con esta noticia, el gobierno de Urdaneta tomó medidas para
aumentar el ejército en todas partes, i uno de 4,000 hombres se
preparaba para invadir al Cauca por varios puntos.
El jeneral Posada, que se hallaba con la columna de su mando en
La Plata, entra en negociaciones con el jeneral Obando, i da cuenta
al gobierno de Bogotá, pidiendo instrucciones para continuarlas i
concluirlas. A poco, salió de La Plata i se situó en Guguará, donde
tuvo noticia del pronunciamiento de Neiva a favor del gobierno
caido en agosto del año anterior, llamando a ejercerlo al
vice-presidente señor CAICEDO.
Posada sigue a Neiva, i entra pacíficamente a esa ciudad, para
esperar en ella el resultado de las negociaciones iniciadas con los
jefes del sur.
En Neiva se le insta a Posada por las personas mas influentes a
pronunciarse allí en el sentido de llamar al señor CAICEDO al
ejercicio del gobierno, i convocada por él una junta de oficiales
el 27 de marzo, se resolvió en ella desconocer al jeneral Urdaneta
como jefe del poder ejecutivo nacional, i reconocer a los
majistrados supremos nombrados por el congreso de 1830,
sometiéndose desde ese momento a la autoridad del vice-presidente
señor CAICEDO, a quien inmediatamente se participó esta resolucion
por medio del eminente ciudadano señor José María Céspedes,
haciéndolo tambien despues al gobierno de Bogotá con el mismo
sujeto.
Posada se dirijió con la columna a Purificacion, a esperar en
ese lugar al señor CAICEDO, prometiéndose que con esto se
devolveria la paz al pais, evitándose inmediatamente la
continuacion de la guerra.
El señor CAICEDO llegó a Purificacion de su hacienda de Saldaña,
el dia 14, i ese mismo dia se declaró por decreto en ejercicio del
poder ejecutivo, como vice-presidente constitucional de la
República de Colombia.
Empieza aquí el ultimo interesante período de la vida pública
del jeneral CAICEDO.
La conducta del jeneral Posada en lo relativo a los sucesos que
ultimamente hemos referido, ha sido justificada por él mismo en sus
Memorias, con razones incontestables a nuestro modo de ver.
______
El decreto del jeneral CAICEDO por el cual se declaró en
ejercicio del gobierno, se ha calificado i con razon, como un acto
de
|magnanimidad inconmensurable, de valor moral inmenso, i
el mismo señor CAICEDO decia: "que les daria una fuerza
moral mayor, que la material que tendrian con un ejército de veinte
mil hombres."
A las diez de la noche del 15 se presentó el jeneral López en
Purificacion, en medio del entusiasmo i de los
"vivas" de la multitud que ansiosa lo esperaba; i
al dia siguiente en presencia de una reunion respetable, el
vice-presidente de Colombia lo empleó "como a benemérito
jeneral colombiano, nombrándole jeneral en jefe del ejército.
"Viva el vice-presidente de Colombia! viva el jeneral
colombiano José Hilario López;" i aquellos vivas fueron
contestados como la esplosion de un volcan comprimido que rompe su
cráter i se desahoga."
En la mañana del 17 marchó la division a situarse a orillas del
Magdalena en el paso de Fusagasugá: la division
"Callao" se hallaba acantonada en Tocaima; i el
dia 19 llegaron a ese mismo punto los comisionados del gobierno de
Bogotá Raimundo Santamaría i Vicente Borrero, consejeros de Estado,
con proposiciones de paz.
Celebrado un armisticio, se convino en él en que el
vice-presidente i el jeneral Urdaneta tuviesen una entrevista en
las "Júntas de Apulo," la cual tuvo lugar el 26
de abril, acompañado al primero el secretario del interior señor
Pedro Mosquera, el jeneral López i el coronel Posada, i al segundo
los señores Castillo Rada, García del Rio i Florencio Jiménez. el
jefe vencedor en el Santuario.
Nombrados los mismos señores para negociar por una i otra parte,
respectivamente, se ajustaron i rectificaron al siguiente dia, los
tratados que dieron por resultado la paz de la Nueva Granada i que
el mismo jeneral Urdaneta calificó con toda propiedad de
"Convenio glorioso."
El consejo de Estado en Bogotá declaró vacante el puesto del
jefe del poder ejecutivo, i, de acuerdo con el parecer del
consejero García del Rio, nombró para ocuparlo al jeneral CAICEDO
quien ántes habia creido i creyó entónces que estaba por demas este
nombramiento.
El vice-presidente "se propuso seguir la línea de
conducta que el convenio le trazaba, i fué animado de estos
sentimientos que salió en la mañana del 29 para esta
capital."
"Su llegada se deseaba por todos con la mayor ansiedad,
porque el relámpago volvia a surcar el espacio i el trueno a
retumbar por el lado del norte. Una ovacion espléndida se preparaba
para su entrada, que estaba fijada para la mañana del 3 de mayo;
pero el modesto republicano para evitarla se adelantó, i en
silencio, acompañado de dos o tres personas, llegó a su casa a las
once de la noche del 2, haciéndolo saber a los bogotanos en la
mañana del 3, por medio de una proclama que ya estaba entre
ellos."
La proclama, que espresa bien el carácter del majistrado, dice
así:
"DOMINGO CAICEDO, vice-presidente de la República
encargado del poder ejecutivo."
" Conciudadanos! Arrancado del reposo de mi vida
privada por el deseo mas ardiente de vuestro consuelo, tengo hoi la
gloria de ver el principio de dicha que mi corazon
presentia."
"Un tratado que concilie el honor del gobierno con la
dignidad nacional, asegurándoos la paz i la concordia ha sido el
resultado de mis desvelos. El 28 de abril de 1831 forma una nueva
era para nosotros: en él comienza una época gloriosa i la mas
laudable en la posteridad. Este dia ha cubierto con un denso velo
todo lo pasado, i derrama el bálsamo de la paz sobre los hijos de
este suelo."
"Compatriotas! Librad vuestra confianza en el gobierno:
él os ofrece proteccion i garantías individuales en el cumplimiento
de las leyes. Abrazaos recíproca i cordialmente, i al olvidar para
siempre el recuerdo de nuestras quejas, jurad en vuestro corazon no
existir sino para la Patria, para este ídolo de los
colombianos."
"Amigos! Vosotros me conoceis: ¿podré yo ser una
garantía de vuestra tranquilidad? Si aún merezco algun aprecio, i
si al ménos me teneis por honrado i buen patriota, mi sangre es la
prenda que os ofrezco, i vuestra gratitud será mi mas cara
recompensa"
Entre tanto el ejército restaurador permanecia en La Mesa de
Juan Díaz, en donde el jeneral López esperaba las órdenes del
vice-presidente.
El jeneral Moreno, que con su division formada en Casanare habia
atravesado la cordillera por el páramo de Pisba, acababa de
triunfar en
|Cerinza sobre las fuerzas con que lo atacó el
jeneral Justo Briceño.
Habiendo protestado aquel jeneral, despues de su triunfo, contra
los tratados de Apulo, la situacion se hizo demasiado crítica para
el gobierno, i a fin de dominarla llamó inmediatamente al jeneral
López, i este jeneral a fuerza de enerjía, de valor i prudencia
logró sobreponerse i salir del conflicto, cumpliendo las órdenes i
secundando en todo las miras del gobierno.
Al coronel Posada se le debió tambien, haber sufocado en el
tránsito de La Mesa a la sabana la insurreccion del batallon
"Várgas," que mandaba el comandante Várgas, con
un golpe de audacia e intrepidez, que el jeneral en sus Memorias
dice que fué el mejor hecho, el hecho mas importante de su vida
pública, como militar: en ellas se ve descrito de una manera
interesante.
El jeneral López vuelto a Barro-blanco, donde se hallaba la
division al mando de Posada, dió órden para seguir a Serrezuela. De
allí se dirijió el mismo jeneral a Cipaquirá a tener una entrevista
i conferencia con el jeneral Moreno sobre la reunion de fuerzas; i
el 11 de mayo se reunieron todas a inmediaciones de aquel pueblo,
constituyendo el ejército, la division Posada, la columna que el
jeneral Antonio Obando trajo de Honda i la division que mandaba el
jeneral Moreno.
El ejército se preparaba para su entrada en la capital el dia
13, cuando el vice-presidente señor CAICEDO para infundir confianza
en los unos i los otros, desvaneciendo fundados i recíprocos
temores, salió a su encuentro "vestido de grande uniforme,
en un arrogante caballo magníficamente enjaezado, i acompañado de
su ministro de lo interior señor Castillo Rada, i de algunos otros
funcionarios. El jeneral López, acompañado de su Estado mayor,
todos a caballo, partieron a galope hasta la avanzada a unírsele i
acompañarle. Así pasó por frente a las filas, recibiendo los
honores que le correspondian como jefe del gobierno, i contestando
con natural cortesía el saludo que con la espada le hacian los
jefes i oficiales. Por su noble presencia, por la bondad que se
pintaba en su rostro, que revelaba la de su alma, se atrajo muchas
simpatías."
La entrada pudo ser cruenta o impedida por un combate, a
consecuencia de la muerte violenta que se dió a los oficiales
Galarza i Toledo, en una calle escusada de la ciudad (a la que
entraron contrariando las órdenes jenerales) por dos húsares de
Ayacucho, de la columna que Briceño habia traido de Tunja, despues
de la accion de
|Cerinza; pero el señor CAICEDO logró con sus
medidas prontas i eficaces, calmar las pasiones de los unos i de
los otros, llevadas a un grado de peligrosa exaltacion por ese i
otros motivos. El mismo dia trece dió órden para disolver la
division " Callao," al comunicársela verbalmente
a Briceño, preguntó éste: "Está roto, señor, el convenio
de Apulo?" -"Con el convenio o sin él está en las
facultades del gobierno disponer lo que yo Urdaneta va a ser
despedazado," dijo Jiménez -"Antes lo seré
yo," contestó el vice-presidente con enerjía
-"Señor, i si los jefes i oficiales de los cuerpos desoyen
nuestra voz i prefieren batirse mas bien que sufrir semejante
degradacion, qué podemos hacer nosotros preguntó Bricerio
-"Avisarme para irme a poner entre los dos ejércitos, i
así las primeras balas de los unos i de los otros, atravesarán mi
pecho i no sobreviviré al ultraje de verme desobedecido por los
unos i por los otros," respondió acalorado el señor
CAICEDO. "No mas, señor, no mas! Vais a ser obedecido en
este momento," le dijo Jiménez. I la órden se cumplió al
dia siguiente, Como así se cumplió tambien la de retirarse a Techo
el ejército restaurador.
El dia 15 a las siete de la mañana, los cuerpos de la division
"Callao," organizados de diverso modo, i los
restos de la division "Boyacá" salieron a unirse
con el ejército para hacer su entrada en la capital. "Seis
mil hombres se pusieron en marcha al estruendo de las músicas, de
los tambores, de las cornetas, de los cohetes, de los repiques de
campanas i de las aclamaciones, que a veces (agrega el jeneral
Posada) suelen ser mas fervorosas miéntras mas
temible es el triunfador"
Restablecido el gobierno Constitucional i asegurado el órden, el
jeneral CAICEDO, que consideraba cumplida su mision, renunció el
puesto de vice-presidente ante el consejo de Estado; pero de
acuerdo con las exijencias de la opinion, no le fué admitida la
renuncia, i Continué desempeñando el poder ejecutivo hasta el fin
de su período, Con el beneplácito de los hombres moderados de todos
los partidos.
Cuatro dias despues de haber entrado el ejército restaurador a
la capital, el vice-presidente convocaba una convencion para
constituir la Nueva Granada en República independiente, separados
ya los departamentos del norte i sur de Colombia.
______
El señor CAICEDO se retiró de la vida pública a principios de
1832, una vez constituida la Nueva Granada.
CAICEDO interpuso todo su valimiento con el jeneral Santander en
1833 para que no fueran fusilados los dieziocho ciudadanos
comprometidos en la revolucion de julio de ese año; pero sus
esfuerzos en ese sentido fueron inútiles. Siempre el jeneral
CAICEDO intercediendo por los débiles i los desgraciados, dando así
pruebas de la bondad de su carácter, sin que le faltara enerjía i
valor en las situaciones difíciles i cuando su deber se lo
exijia,.
Vuelto el jeneral CAICEDO a la vida publica, por exijencia del
gobierno i de sus amigos, acepta por tercera vez la gobernacion de
la provincia de Neiva, la cual desempeñó en el año de 36,
consagrándose en los años siguientes a la educacion de sus
hijos.
En 1840 volvió a ser nombrado vice-presidente de la República, i
ejerció el poder ejecutivo durante ese año i en el siguiente,
cuando el pais se hallaba azotado por la guerra civil i atravesaba
una de las situaciones mas difíciles i azarosas. En esa época
calamitosa i aciaga favoreció a muchos de sus enemigos políticos,
hasta el punto de darles asilo en su propia casa i ausiliarlos con
su dinero, lo que habia hecho tambien en 1830 i 1831. Pero esto no
debe sorprender del que se condujo con tanta humanidad i nobleza
con los realistas i españoles despues de vencidos en Boyacá, i
cuando la guerra se hacia a muerte en todo el pais. La casa del
jeneral CAICEDO fué en esas épocas una especie de asilo sagrado que
a violar nadie se atrevia. ¡Cuántas familias no le estarán aún
agradecidas por los servicios que les hizo entónces! Las coronas
que se ganan en el campo de la humanidad i la filantropía no se
marchitan jamas; la gratitud tiene el cuidado de refrescarlas al
sucederse las jeneraciones.
Rodeado el jeneral CAICEDO de inmensas simpatías i gozando de la
estimacion de todos, dejó de existir el dia 1.° de julio de 1843 en
la hacienda de Puente Aranda i en vía para la suya de Saldaña.
Sus funerales se celebraron en la catedral de esta ciudad con
pompa estraordinaria, i su convoi fúnebre fué tan numeroso i
espléndido como el del jeneral Santander.
El jeneral CAICEDO condecorado en España, durante su permanencia
en las Córtes, con la cruz de Isabel la católica; pero jamas se vió
lucir esa especial condecoracion concedida al mérito, sobre el
pecho del jeneral republicano, del prócer de la Independencia,
señor DOMINGO CAICEDO.