JENERAL FORTOUL
El jeneral PEDRO FORTOUL, nacido en el Rosario de Cúcuta en mayo
de 1780, de familia ilustre orijinaria de Francia, fué de los mas
antiguos servidores del pais.
Empezó su carrera en el batallon de milicias de los valles de
Cúcuta, en el empleo de teniente, el 6 de agosto de 1810, i fué
jeneral de division el 30 de octubre de 1829, ganando todos sus
ascensos por rigurosa escala.
Sirvió en el Estado mayor del ejército de operaciones sobre el
norte, cuando lo mandaba el entónces sarjento mayor Francisco de
Paula Santander; i fué comandante del cuerpo de milicias de Cúcuta,
i de la columna de operaciones sobre esos valles; segundo jefe de
la segunda línea de caballería de Apure; segundo jefe de la
vanguardia del ejército de operaciones sobre la Nueva Granada;
primer jefe de operaciones sobre el norte, en 1819; segundo jefe
del mismo ejército, i comandante en jefe del ejército de
operaciones situado en Cúcuta, el año de 1822, i despues en
1824.
Estuvo en campaña desde el dia que se supo en Cúcuta la
trasformacion política del 20 de julio de 1810, haciendo parte de
las fuerzas que cubrian el norte de la Nueva Granada hasta el año
de 12; en el canton de occidente de la provincia de Pamplona, en el
año de 13; en los valles de Cúcuta, en los años de 14 i 15; en el
último de estos años, en Sílos, Chitagá, occidente de Pamplona i
norte de la Nueva Granada, así como tambien en los cantones de
oriente, norte i nordeste de la provincia de Tunja. En los años de
16 a 19 hizo la campaña de Apure, la de Casanare, la del interior
de la Nueva Granada, i la del norte de la misma: en 1820 la de
occidente de Pamplona; i en 1822 i 24 la del norte, en Cúcuta.
Hallóse en la accion de
|San Antonio de Cúcuta el año de
12; en la de
|Capacho i en la de
|Carrillo, el año de
13; en la de
|Bálaga el año de 14; en la de
|Cachirí el
año de 15; en la de
|Yagual i en la de
|San Antonio de
Apure, el año de 16; en la de
|Barinas el año de 18; en
las de
|Santodorningo,
|Cura,
|Pueblo de Setenta,
|Pantano de Várgas i
|Cruces en 1819.
FORTOUL fué de los pocos oficiales que con Santander se salvaron
en la derrota de
|Carrillo, atacadas las fuerzas republicanas
por Lizon en octubre de 1813; por Lizon a quien retrata el
historiador Larrazábal en el siguiente rasgo: "Lizon (una
furia!) que como los bárbaros mas bárbaros que lanzó en la Edad
Média el Septentrion, todo lo devastaba: bebia sangre: sobre su
carácter no ejercian influjo las almas dulces, la inocencia, los
dolores ni los ruegos; i ni consideraba inhumana la costumbre de
cortar las manos a los niños menores de diez años, de abrir el
vientre de las madres i asesinar por apuesta...!"
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El jeneral FORTOUL emigró con su familia hácia Apure en el año
de 16; i por esto sus sufrimientos fueron mayores de lo que habrian
sido si solo él hubiera emigrado. Con su esposa, la señora Manuela
Ramírez, i tres niños de mui tierna edad, tuvo que pasar las
llanuras inundadas, haciendo a pié largas jornadas i descansando de
ellas a la intemperie, rodeados de toda especie de penalidades i
peligros. La escasez i la miseria habian llegado a su colmo.
Personas hubo de esa emigracion que murieron de hambre, i, lo que
parecerá inverosímil, lo que no sucedió ni en el sitio de Cartajena
ni en Jerusalem, se alimentaron algunas con carne humana. Varias
personas emigradas del interior comieron para no morir de hambre,
de la carne de un hombre de color, manjar que no seria mui grato ni
aun al paladar de los caníbales.
El jeneral Páez dice en su Autobiografía, que en 1816,
"internado el coronel Olmedilla en los desiertos de
Casanare se vió obligado, segun referencias de algunos de sus
amigos, a alimentarse con el cadáver de un hijo suyo, para
satisfacer la horrible necesidad del hambre que le apremiaba,
despues de verse sujeto a las mayores miserias." ¿Cuál
mayor que ésta?
La historia ha guardado silencio sobre episodios como éste, que
deben recordarse alguna vez, aunque su recuerdo conmueva todas las
fibras, para que pueda calcularse, ya que no medirse, la inmensidad
de los sacrificios hechos por algunos patriotas i por sus familias
en la guerra de la Independencia.
Cuando emprendian los patriotas la campaña de Acháguas, FORTOUL
mandó a su esposa con sus hijos para la ciudad de Nútrias, donde la
señora fué atacada de un acceso de locura, al desembarcar, a causa
de sus sufrimientos i los de sus hijos. Estos fueron repartidos
entónces entre oficiales amigos, que cuidaban de ellos con
solicitud; pero a pocos dias la ciudad fué ocupada por las tropas
españolas, i esa familia abandonada de sus amigos i protectores, se
vió reducida al último grado del infortunio. Uno de sus miembros
(la mayor de la niñas) murió de hambre, i la señora del jeneral,
despues de este durísimo trance, que pudo hacerle perder otra vez
el juicio, vió fusilar allí mismo al doctor Piedrie, pariente suyo,
a quien habian conducido preso desde Bogotá por haber sido de los
próceres del 20 de julio.
Hablando el jeneral Páez de la emigracion a los Llanos, se
espresa así: " Aquella emigracion recordaba la salida de
los israelitas de la cautividad de Ejipto, con la sola diferencia
de que para los nuestros no habia nube de fuego que los guiara en
el camino, ni el pobre Moises que los conducia (refiriéndose a él
mismo) tenia el maravilloso poder de hacer llover el maná del cielo
ni brotar agua de la roca con la estraordinaria virtud que tenia la
vara del caudillo hebreo. I para que todo contribuyera a hacer la
comparacion mas esacta, nos llegaron noticias de que el jeneral
Morillo, cual otro Faraon, venia en nuestra busca para reducirnos
de nuevo a la antigua esclavitud. Oh tiempos aquellos! Sabe Dios lo
que sufrimos, i si era preciso mas que la estoicidad i el heroismo
para no irse a las poblaciones, arriesgando mas bien la vida en
brazos de una tiranía despiadada i vengativa, que no arrastrar una
existencia llena de peligros i necesidades mayores que a los que a
la humana condicion le es dado resistir. Jamas podrán nuestros
hijos ni aun imajinar tan solo a qué precio se compró la
Independencia. Pero aquellos tiempos trajeron aquellos hombres, que
si tenian el cuerpo de hierro no llevaban el alma ménos templada.
Nada nos quedaba entónces, sino la esperanza i una resolucion
indomable, superior a todas las calamidades i desgracias unidas. La
esperanza nos alimentaba; nuestra resolucion sirvió de base para
levantar de nuevo el altar santo de la Patria."
Al reunirse de nuevo el jeneral FORTOUL con su señora e hijos,
fueron obligados a internarse en los puntos mas desiertos, donde
les llegó a faltar hasta el agua i toda clase de alimentos,
viéndose todos en la estremosa necesidad de comer carne de caballo,
cueros i raíces indijeribles para no perecer.
"Es imposible imajinarse, dice Baralt en su historia de
Venezuela, hasta qué punto llegaban las escaseces de los hombres
que en aquel tiempo i en los posteriores hicieron la guerra en las
llanuras. Los soldados estaban tan desnudos que se veian en la
necesidad de usar, para cubrirse, de los cueros frescos de las
reses que mataban; pocos tenian sombreros, ninguno zapatos. El
alimento ordinario i único era la carne sin sal ni pan. A todo esto
las lluvias eran frecuentísimas, i los nos i caños crecidos habian
inundado el territorio. Faltaban caballos, i como éstos son un
elemento indispensable del soldado llanero, era preciso ante todo
buscarlos; así los primeros movimientos tuvieron por objeto esta
adquisicion. Los que jeneralmente se conseguian eran cerriles i se
amanzanan por escuadrones, a usanza llanera, es a saber, a
esfuerzos de los jinetes, siendo curioso el espectáculo que
ofrecian quinientos o seiscientos de éstos a la vez, bregando con
aquellos bravíos animales. En derredor del campo del ejercicio se
colocaban algunos oficiales montados en caballos mansos, no con
objeto de socorrer a los domadores que caían, sino con el de correr
tras de los caballos que los habian derribado, a fin de que no se
fuesen con la silla, si bien ésta era por todo un fuste de palo con
correas de cuero sin adobar. Deseábamos los riesgos, escribia mucho
tiempo despues un testigo presencial, por acabar con gloria una
vida tan amarga.
"Uníanse a todo esto los embarazos de una numerosa
emigracion i la necesidad de procurarse a cada paso mantenimientos,
por la carencia absoluta de acopios. Aquel grupo de hombres,
mujeres i niños sin hogar ni patria, representaba a lo vivo la
imájen de un pueblo nómada que, despues de haber consumido los
recursos del pais que ocupaba, levantaba sus tiendas para
conquistar otro por la fuerza."
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FORTOUL gobernó cinco años como intendente i comandante jeneral
del departamento de Boyacá, despues de sus campañas del norte,
enviando desde allí toda clase de recursos para la del sur de la
Nueva Granada i la del Perú.
Mas de una vez sofocó con su sola presencia las sublevaciones de
la tropa que tenia a sus órdenes en guarnicion i en campaña. Era
FORTOUL un jefe lleno de enerjía a la vez que prestijioso en el
ejército.
Hasta el año de 20 no recibió del gobierno ni sueldos ni ninguna
otra especie de recompensa, ni admitió el haber militar que fué
decretado para los que hicieron la campaña de Apure, i que el mismo
Libertador quiso adjudicarle en una de las mejores posesiones de
las provincias del norte; i esto apesar de haber quedado en ruina
por haber destruido los españoles todas sus propiedades i las de su
familia ¡Cuánto desinteres, cuánto patriotismo!
Los mas de los parientes del jeneral FORTOUL perecieron en el
campo de batalla sosteniendo la causa a que el jeneral se habia
afiliado.
Eduardo Fortoul, hermano suyo, no quiso emigrar en 1816 porque
no tenia compromisos en la revolucion, i fué cobardemente asesinado
en Cúcuta por los realistas.
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La suscinta relacion que hemos hecho de la vida militar del
jeneral FORTOUL, lo coloca en un lugar mui distinguido entre los
militares de la Independencia.
Jefe desinteresado, valiente i entendido, i escelente oficial de
Estado mayor, dejaba con razon un vacío notable en el ejército
colombiano.
Falleció en San José de Cúcuta el 5 de enero de 1837 a la edad
de 57 años.