Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE

Introduccion

Plan de la Obra

Prólogo

Jeneral Nariño

Jeneral Baraya

Jeneral Cabal

Jeneral Ricaurte

Coronel Jirardot

Coronel D´Elúyar

Capitan Ricaurte

Jeneral Santander

Coronel González

Jeneral Velez

Jeneral Maza

Jeneral Ortega

Jeneral Córdova

Jeneral Padilla

Jeneral Ucros

Jeneral Narváez

Coronel Móntes

Jeneral Fábrega

Jeneral Fortoul

Jeneral Moráles Galavis

Jeneral Caicedo

Coronel Concha

Jeneral Neira

Jeneral Obando (Antonio)

Jeneral Herrera

Jeneral Franco

Jeneral Murguéitio

Jeneral Obando (José Maria)

Jeneral López

Jeneral Arciniégas

Jeneral Gaitan

Jeneral Paris

Coronel Garcés

Coronel Vezga

Coronel Córdova

Coronel Vanégas

Coronel Briceño

Coronel Cancino

Coronel Nariño

Jeneral Barriga

Coronel Muñoz

Jeneral Mendoza

Jeneral Mantilla

Coronel Gutiérrez

Jeneral Espina

Coronel Canáles

Jeneral Duran

Jeneral Buitrago

Jeneral Mendoza

Jeneral Barriga

Coronel Martin

Jeneral Rivero

Coronel Tello

Comandante Calle

Comandante Herrera

Jeneral González

Jeneral Martínez

Jeneral Acevedo (Ramon)

Jeneral López (Laureano)

Coronel Madiedo

Jeneral Piñéres (Juan A.)

Jeneral Urdaneta

Jeneral Weir

Comandante Cárdenas

Jeneral Acevedo (José)

Coronel Carrasquilla

Comandante Figueroa

Comandante Triana

Jeneral Peña (Camilo)

Jeneral Herran

Jeneral Réyes Patria

Jeneral Briceño

Epílogo

JENERAL FORTOUL

El jeneral PEDRO FORTOUL, nacido en el Rosario de Cúcuta en mayo de 1780, de familia ilustre orijinaria de Francia, fué de los mas antiguos servidores del pais.

Empezó su carrera en el batallon de milicias de los valles de Cúcuta, en el empleo de teniente, el 6 de agosto de 1810, i fué jeneral de division el 30 de octubre de 1829, ganando todos sus ascensos por rigurosa escala.

Sirvió en el Estado mayor del ejército de operaciones sobre el norte, cuando lo mandaba el entónces sarjento mayor Francisco de Paula Santander; i fué comandante del cuerpo de milicias de Cúcuta, i de la columna de operaciones sobre esos valles; segundo jefe de la segunda línea de caballería de Apure; segundo jefe de la vanguardia del ejército de operaciones sobre la Nueva Granada; primer jefe de operaciones sobre el norte, en 1819; segundo jefe del mismo ejército, i comandante en jefe del ejército de operaciones situado en Cúcuta, el año de 1822, i despues en 1824.

Estuvo en campaña desde el dia que se supo en Cúcuta la trasformacion política del 20 de julio de 1810, haciendo parte de las fuerzas que cubrian el norte de la Nueva Granada hasta el año de 12; en el canton de occidente de la provincia de Pamplona, en el año de 13; en los valles de Cúcuta, en los años de 14 i 15; en el último de estos años, en Sílos, Chitagá, occidente de Pamplona i norte de la Nueva Granada, así como tambien en los cantones de oriente, norte i nordeste de la provincia de Tunja. En los años de 16 a 19 hizo la campaña de Apure, la de Casanare, la del interior de la Nueva Granada, i la del norte de la misma: en 1820 la de occidente de Pamplona; i en 1822 i 24 la del norte, en Cúcuta.

Hallóse en la accion de |San Antonio de Cúcuta el año de 12; en la de |Capacho i en la de |Carrillo, el año de 13; en la de |Bálaga el año de 14; en la de |Cachirí el año de 15; en la de |Yagual i en la de |San Antonio de Apure, el año de 16; en la de |Barinas el año de 18; en las de |Santodorningo, |Cura, |Pueblo de Setenta, |Pantano de Várgas i |Cruces en 1819.

FORTOUL fué de los pocos oficiales que con Santander se salvaron en la derrota de |Carrillo, atacadas las fuerzas republicanas por Lizon en octubre de 1813; por Lizon a quien retrata el historiador Larrazábal en el siguiente rasgo: "Lizon (una furia!) que como los bárbaros mas bárbaros que lanzó en la Edad Média el Septentrion, todo lo devastaba: bebia sangre: sobre su carácter no ejercian influjo las almas dulces, la inocencia, los dolores ni los ruegos; i ni consideraba inhumana la costumbre de cortar las manos a los niños menores de diez años, de abrir el vientre de las madres i asesinar por apuesta...!"

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El jeneral FORTOUL emigró con su familia hácia Apure en el año de 16; i por esto sus sufrimientos fueron mayores de lo que habrian sido si solo él hubiera emigrado. Con su esposa, la señora Manuela Ramírez, i tres niños de mui tierna edad, tuvo que pasar las llanuras inundadas, haciendo a pié largas jornadas i descansando de ellas a la intemperie, rodeados de toda especie de penalidades i peligros. La escasez i la miseria habian llegado a su colmo. Personas hubo de esa emigracion que murieron de hambre, i, lo que parecerá inverosímil, lo que no sucedió ni en el sitio de Cartajena ni en Jerusalem, se alimentaron algunas con carne humana. Varias personas emigradas del interior comieron para no morir de hambre, de la carne de un hombre de color, manjar que no seria mui grato ni aun al paladar de los caníbales.

El jeneral Páez dice en su Autobiografía, que en 1816, "internado el coronel Olmedilla en los desiertos de Casanare se vió obligado, segun referencias de algunos de sus amigos, a alimentarse con el cadáver de un hijo suyo, para satisfacer la horrible necesidad del hambre que le apremiaba, despues de verse sujeto a las mayores miserias." ¿Cuál mayor que ésta?

La historia ha guardado silencio sobre episodios como éste, que deben recordarse alguna vez, aunque su recuerdo conmueva todas las fibras, para que pueda calcularse, ya que no medirse, la inmensidad de los sacrificios hechos por algunos patriotas i por sus familias en la guerra de la Independencia.

Cuando emprendian los patriotas la campaña de Acháguas, FORTOUL mandó a su esposa con sus hijos para la ciudad de Nútrias, donde la señora fué atacada de un acceso de locura, al desembarcar, a causa de sus sufrimientos i los de sus hijos. Estos fueron repartidos entónces entre oficiales amigos, que cuidaban de ellos con solicitud; pero a pocos dias la ciudad fué ocupada por las tropas españolas, i esa familia abandonada de sus amigos i protectores, se vió reducida al último grado del infortunio. Uno de sus miembros (la mayor de la niñas) murió de hambre, i la señora del jeneral, despues de este durísimo trance, que pudo hacerle perder otra vez el juicio, vió fusilar allí mismo al doctor Piedrie, pariente suyo, a quien habian conducido preso desde Bogotá por haber sido de los próceres del 20 de julio.

Hablando el jeneral Páez de la emigracion a los Llanos, se espresa así: " Aquella emigracion recordaba la salida de los israelitas de la cautividad de Ejipto, con la sola diferencia de que para los nuestros no habia nube de fuego que los guiara en el camino, ni el pobre Moises que los conducia (refiriéndose a él mismo) tenia el maravilloso poder de hacer llover el maná del cielo ni brotar agua de la roca con la estraordinaria virtud que tenia la vara del caudillo hebreo. I para que todo contribuyera a hacer la comparacion mas esacta, nos llegaron noticias de que el jeneral Morillo, cual otro Faraon, venia en nuestra busca para reducirnos de nuevo a la antigua esclavitud. Oh tiempos aquellos! Sabe Dios lo que sufrimos, i si era preciso mas que la estoicidad i el heroismo para no irse a las poblaciones, arriesgando mas bien la vida en brazos de una tiranía despiadada i vengativa, que no arrastrar una existencia llena de peligros i necesidades mayores que a los que a la humana condicion le es dado resistir. Jamas podrán nuestros hijos ni aun imajinar tan solo a qué precio se compró la Independencia. Pero aquellos tiempos trajeron aquellos hombres, que si tenian el cuerpo de hierro no llevaban el alma ménos templada. Nada nos quedaba entónces, sino la esperanza i una resolucion indomable, superior a todas las calamidades i desgracias unidas. La esperanza nos alimentaba; nuestra resolucion sirvió de base para levantar de nuevo el altar santo de la Patria."

Al reunirse de nuevo el jeneral FORTOUL con su señora e hijos, fueron obligados a internarse en los puntos mas desiertos, donde les llegó a faltar hasta el agua i toda clase de alimentos, viéndose todos en la estremosa necesidad de comer carne de caballo, cueros i raíces indijeribles para no perecer.

"Es imposible imajinarse, dice Baralt en su historia de Venezuela, hasta qué punto llegaban las escaseces de los hombres que en aquel tiempo i en los posteriores hicieron la guerra en las llanuras. Los soldados estaban tan desnudos que se veian en la necesidad de usar, para cubrirse, de los cueros frescos de las reses que mataban; pocos tenian sombreros, ninguno zapatos. El alimento ordinario i único era la carne sin sal ni pan. A todo esto las lluvias eran frecuentísimas, i los nos i caños crecidos habian inundado el territorio. Faltaban caballos, i como éstos son un elemento indispensable del soldado llanero, era preciso ante todo buscarlos; así los primeros movimientos tuvieron por objeto esta adquisicion. Los que jeneralmente se conseguian eran cerriles i se amanzanan por escuadrones, a usanza llanera, es a saber, a esfuerzos de los jinetes, siendo curioso el espectáculo que ofrecian quinientos o seiscientos de éstos a la vez, bregando con aquellos bravíos animales. En derredor del campo del ejercicio se colocaban algunos oficiales montados en caballos mansos, no con objeto de socorrer a los domadores que caían, sino con el de correr tras de los caballos que los habian derribado, a fin de que no se fuesen con la silla, si bien ésta era por todo un fuste de palo con correas de cuero sin adobar. Deseábamos los riesgos, escribia mucho tiempo despues un testigo presencial, por acabar con gloria una vida tan amarga.

"Uníanse a todo esto los embarazos de una numerosa emigracion i la necesidad de procurarse a cada paso mantenimientos, por la carencia absoluta de acopios. Aquel grupo de hombres, mujeres i niños sin hogar ni patria, representaba a lo vivo la imájen de un pueblo nómada que, despues de haber consumido los recursos del pais que ocupaba, levantaba sus tiendas para conquistar otro por la fuerza."

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FORTOUL gobernó cinco años como intendente i comandante jeneral del departamento de Boyacá, despues de sus campañas del norte, enviando desde allí toda clase de recursos para la del sur de la Nueva Granada i la del Perú.

Mas de una vez sofocó con su sola presencia las sublevaciones de la tropa que tenia a sus órdenes en guarnicion i en campaña. Era FORTOUL un jefe lleno de enerjía a la vez que prestijioso en el ejército.

Hasta el año de 20 no recibió del gobierno ni sueldos ni ninguna otra especie de recompensa, ni admitió el haber militar que fué decretado para los que hicieron la campaña de Apure, i que el mismo Libertador quiso adjudicarle en una de las mejores posesiones de las provincias del norte; i esto apesar de haber quedado en ruina por haber destruido los españoles todas sus propiedades i las de su familia ¡Cuánto desinteres, cuánto patriotismo!

Los mas de los parientes del jeneral FORTOUL perecieron en el campo de batalla sosteniendo la causa a que el jeneral se habia afiliado.

Eduardo Fortoul, hermano suyo, no quiso emigrar en 1816 porque no tenia compromisos en la revolucion, i fué cobardemente asesinado en Cúcuta por los realistas.

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La suscinta relacion que hemos hecho de la vida militar del jeneral FORTOUL, lo coloca en un lugar mui distinguido entre los militares de la Independencia.

Jefe desinteresado, valiente i entendido, i escelente oficial de Estado mayor, dejaba con razon un vacío notable en el ejército colombiano.

Falleció en San José de Cúcuta el 5 de enero de 1837 a la edad de 57 años.

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