JENERAL FÁBREGA
Viéndose las provincias del istmo de Panamá, rodeadas de
peligros i dificultades invencibles, provenientes de su situacion
topográfica, fueron las últimas de la Nueva Granada en proclamar su
independencia del poder español.
El grito se dió primero en la villa de los Sántos, siendo
repetido con entusiasmo por otros pueblos. En la capital de Panamá
sus habitantes se hallaban contrariados en sus deseos por los
oficiales i jefes de la guarnicion española, i mui especialmente
por el coronel don Isidro de Diego, hombre de muchas relaciones i
de grande influencia en el Istmo. Pero tanto éste como los demas
tuvieron que ceder al torrente de la opinion popular, i la
Independencia fué proclamada en Panamá por una junta compuesta de
todos los empleados, i de las corporaciones civiles, eclesiásticas
i militares, el 28 de noviembre de 1821.
El coronel JOSÉ FÁBREGA, hijo de Panamá, fué declarado jefe
superior, i reconocido en ese empleo por la junta revolucionaria, i
despues por el gobierno de la República, dictando como tal las
providencias conducentes a la seguridad del Istmo. Los jefes,
oficiales i soldados realistas fueron trasportados a la isla de
Cuba, despues de entregar por convenio los castillos de Chágres i
Portobelo.
El 4 de junio de 1828 fué ascendido el coronel FÁBREGA a jeneral
de brigada.
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En 1830 el gobierno de Colombia, de que estaba encargado el
Vicepresidente jeneral Domingo Caicedo, nombró de comandante
jeneral del departamento del Istmo al coronel José Domingo Espinar,
quien, violando la constitucion i sus juramentos, se puso a la
cabeza de una insurreccion hecha por las jentes de color con
pretestos políticos. A las pretensiones de Espinar se opuso el
jeneral FÁBREGA, hombre de nacimiento distinguido, i que a la sazon
ejercia el gobierno civil de Panamá como prefecto del departamento;
pero sus esfuerzos fueron mutiles por tener aquel a su disposicion
la fuerza armada, lo que obligó a FÁBREGA a salir de la capital,
quedando Espinar con el poder absoluto, hasta que reconoció el
gobierno dictatorial del jeneral Urdaneta, poniéndose a su
servicio.
Espinar fué a su vez desconocido i depuesto por el coronel Juan
Elijio Alzuru. Con la inmediata deportacion de aquel, quedó
restablecida por entónces la tranquilidad en el Istmo i alejados
los temores de la guerra de castas que habia querido encender en su
pais natal.
Poco tiempo permaneció Alzuru sometido al gobierno nacional.
Lanzado en el campo de la mas desenfrenada arbitrariedad, el
gobierno nacional, terminada ya la dictadura de Urdaneta, le
removió del empleo de comandante jeneral del Istmo, nombrando en su
lugar al coronel Tomas Herrera, "jóven oficial, dice la
historia, que habia concurrido recientemente a la libertad de la
capital, distinguiéndose siempre por la liberalidad de sus
principios políticos i su oposicion a la tiranía."
Alzuru escita las pasiones del pueblo bajo; promueve asonadas, i
amenaza, como Espinar lo habia hecho ántes, con la guerra de
castas, imponiéndose en una junta como jefe superior militar del
Istmo i usurpando despues todo el poder de departamento, separado
ya de Colombia.
FÁBREGA fué desterrado por Alzuru con otros patriotas
distinguidos; i aunque habia la órden de hacerlos pasar por las
armas si desembarcaban en algun puerto del Istmo, arribaron al de
Montijo, protejidos por la goleta ecuatoriana " La
Istmeña," i marcharon hácia la provincia de Veráguas a
levantarla i armarla contra Alzuru, que se hallaba en plena
tiranía. Entre las atrocidades hechas por este malvado, se cuenta
la de haber pagado un asesino para matar a Herrera, i la de haber
hecho asesinar a los inocentes conductores (un pobre anciano i su
pequeño hijo) del pliego en que se le intimó la rendicion el 22 de
agosto de 1831.
El jeneral FÁBREGA i el coronel José Antonio Miró formaron en
Santiago, capital de Veráguas, una division respetable, i con ella
se pusieron en marcha sobre Panamá el 15 de agosto, con la
esperanza de unirse a Herrera i de vencer a Alzuru.
Esta esperanza se realizó felizmente, sin prévia
combinacion.
Despues de dos combates en
|Río-grande, cuyo paso estaba
defendido por las fuerzas sutiles de Alzuru, que mandaba Luis
Urdaneta, salió aquel de la plaza de Panamá el 24 de agosto, i
situado en el campo de Albina, amenazó acometer a Herrera por su
retaguardia; pero este valeroso i entendido jefe se le anticipó i
mui temprano al dia siguiente ataca i derrota al enemigo que huye
hácia la hacienda de Cárdenas, ocupando Herrera a Panamá.
Atacado nuevamente Alzuru el dia 27 en las márjenes de
|Rio-grande, fué otra vez batido i derrotado completamente,
por habérsele cojido entre dos fuegos, pues a tiempo en que Herrera
lo, atacó por el frente, lo acometieron por un flanco las tropas
que habian conducido el jeneral FÁBREGA i el benemérito i valeroso
coronel José Antonio Miró, que habia hecho la campaña del Perú,
distinguiéndose en ella. Urdaneta i Alzuru con otros jefes i
oficiales cayeron prisioneros. Entre éstos estaban otros de los
cabecillas que habian promovido la guerra de castas.
FÁBREGA contribuyó pues eficazmente al triunfo de la causa de la
libertad en el Istmo i a su completa pacificacion, despues de haber
contribuido a su Independencia del poder español.
Por esto, i por sus grandes virtudes como patriota i
republicano, era estimado con veneracion, i su nombre merece un
lugar distinguido en la historia.