JENERAL ORTEGA
Despues de la funesta batalla de la
|Puerta del 14 de
junio de 1814, en que los patriotas perdieron mas de 1,200 hombres,
postrados en el campo, el ejército victorioso de Bóves se lanzó
sobre la ciudad de Valencia, i le puso sitio el 19 del mismo mes,
con tres mil hombres.
Para la defensa de la ciudad apénas se contaba con 500
veteranos, que mandaba en jefe el coronel Juan Escalona, teniendo
por segundo, al teniente coronel granadino JOSÉ MARÍA ORTEGA.
Bóves intima el mismo dia 19 la rendicion de la plaza, con la
terrible amenaza de pasar a cuchillo a todos sus defensores, en
caso de resistencia; pero esto no arredra a los valientes
republicanos, quienes forman la heroica resolucion de defender la
ciudad a todo trance; i la defienden palmo a palmo contra los
furibundos ataques que por todas partes se le dirijen.
Combatiendo dia i noche en diez i nueve dias de sitio, contra
enemigos audaces i numerosos, i sin esperanza de ser ausiliados,
los valientes republicanos no desfallecian; pero al fin, estando la
guarnicion reducida a un tercio de su numero i no teniendo ni agua
ni vituallas, se vieron obligados a capitular, bajo condiciones
honrosas para los sitiados, condiciones que Bóves, poniendo a Dios
por testigo i bajo su palabra de honor, ofreció cumplir i que este
hombre sin corazon, sin religion i sin honor, habia de violar tan
pronto como la plaza le fuera entregada.
Así sucedió en efecto: el gobernador político doctor Espejo, mas
de 90 vecinos de la ciudad, 75 oficiales patriotas, i mas de 300
individuo de tropa i del pueblo fueron inhumana i pérfidamente
sacrificados de órden de Bóves por sus feroces soldados, tan
sanguinarios como él.
Tan solo cinco oficiales de los defensores de Valencia pudieron
escapar: el coronel Escalona, el teniente coronel ORTEGA con dos
heridas, el doctor Miguel Peña, que despues adquirió distinta
celebridad, i otros dos, que no creyendo, como no debian creer, en
las promesas de Bóves, se ocultaron a tiempo.
______
Antes del sitio de Valencia se supo en Carácas el regreso de
Fernando VII a la Península, lo que desde entónces hizo temer el
envío de numerosas espediciones contra estos paises; temores que
ántes de un año se realizaron.
Bolívar se dirijió de Carácas a Barcelona: aquella ciudad era
ocupada por los realistas, i se levantaba el sitio de
Puertocabello.
El jefe español Cajigal llegaba al Tinaquillo, cerca de
Valencia, con el ejército del centro, reorganizado despues de su
derrota en Carabobo, cuando esa ciudad se entregaba.
Abandonada por Bolívar la ciudad de Carácas, una gran parte de
su poblacion temiendo a Bóves i a sus soldados, emigraba hácia
Barcelona. "Hombres, mujeres, ancianos i niños de las
familias patriotas, dice la historia, dejaban el suelo querido para
salvar la vida, llevando únicamente lo que pudieron cargar sus
débiles hombros. La mayor parte iba a pié i debian pasar rios,
montañas i precipicios intransitables, así como paises anegados e
insalubres."
"Las tropas de Bóves persiguieron a los emigrantes, los
alcanzaron, mataron a muchos, robaron sus bienes i cometieron todo
linaje de escesos. Otra gran parte de esta emigracion pereció por
el hambre, las fatigas i las fiebres: mui pocos fueron los que
llegaron a Barcelona."
ORTEGA habia hecho como los demas granadinos, sus compañeros de
gloria, la campaña de Venezuela de 1813 i 14 en la division
ausiliar de la Nueva Granada. Fué uno de los oficiales del
brillante cuadro que, con el afamado coronel Rívas, se le envió de
Bogotá al jeneral Bolívar para emprender con él esa memorable
campaña.
ORTEGA venció como tal en
|Niquitao, reñido combate
librado el 1.° de julio de aquel año, en el cual los patriotas
desalojaron de sus fuertes posiciones al enemigo, i venció tambien
en
|Horcones i
|Tínaquillo, haciéndose notar en estos
combates por su denuedo.
______
El mismo dia del triunfo de
|Niquitao, el jeneral Bolívar
se puso en marcha sobre el cuartel jeneral de Tiscar, quien con su
division de 500 hombres huyó hácia Nútrias, abandonando a Barínas.
Poco despues se vió obligado a continuar su fuga, tomando el Apure
con direccion a Angostura, miéntras que una columna republicana a
órdenes del coronel Rívas se dirijia hácia el Tucuyo, i el coronel
Urdaneta se situaba con otra en la villa de Araure.
Despues del triunfo de
|Tinaquillo, Bolívar ocupó, como lo
hemos visto en otro lugar, a Valencia i a Carácas, terminando así
su primera campaña sobre Venezuela.
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Abierta en el mismo año la segunda campaña, ORTEGA volvió a
combatir i triunfar en
|Vijirima, i concurrió al asalto i
sitio de Puerto-cabello dirijido por D'Eluyar.
Pero tomando el hilo de los sucesos desde mucho ántes, debe
recordarse que ORTEGA empezó a servir a la Patria en noviembre de
1810, como cadete, i que hizo la campaña del centro i la de Ocaña
en ese año i a principios del siguiente a órdenes del capitan
Antonio Moráles, habiéndose hallado en la accion de
|Símaña,
i des pues, en el año de 12, en las de
|Venta-
|quemada
i
|Santafé.
_______
Véamos ahora cómo nos refiere el señor José María Quijano Otero
los episodios mas interesantes de la vida militar del jeneral
ORTEGA.
|
1
Hablando de las escenas ocurridas en los primeros dias del mes
de julio de 1810 i de la parte que ORTEGA tuvo en ellas, se es
presa así:
"El nuevo revolucionario era incansable: no perdió
ninguna de las escenas de aquella gran semana, siendo actor en
muchas de ellas i testigo actuario en las demas. Una cinta blanca
adornaba su sombrero, i en ella se leian estas palabras que él
mismo habia escrito en letras lo mas grande posible: `Viva la
Suprema Junta de Santafé de Bogotá!´
"He dicho que era incansable i deberia agregar que
tenia el don de multiplicarse: llegó con los primeros al antiguo
convento de capuchinos cuando iban a libertar al venerable señor
Rosillo; presenció la prision de los oidores Alba i Frias; la del
virei Amar, i era asiduo asistente a la barra del cabildo.
"Cuando el 23 de julio por la noche circuló la noticia
de que don Clemente Alguacil venia con los negros de la hacienda de
Tena en ausilio del virei, se organizaron inmediatamente varias
partidas que por los caminos de Puente-grande i Canoas salieron a
aguardarlo. ORTEGA formaba parte de la columna de 100 hombres que
al mando de don Domingo Montenegro salió a situarse en los ejidos
de San Victorino.
"La revolucion estaba consumada.
"Desde aquel momento ORTEGA no se ocupó sino de que se
le dispensara la edad para sentar plaza de cadete. El, i muchos de
sus compañeros preveían ya la guerra que la naciente República
tendria que sostener contra España, i que, por entónces, no habia
mas carrera posible que la de las armas.
"Su padre, deseando no contrariar aquella inclinacion
que se manifestaba en su hijo con la fuerza de una vocacion,
interpuso su valimiento; pudiendo conseguir que se le dispensara la
edad i que al fin viera realizados sus deseos sentados plaza de
cadete.
"El 4 de noviembre varios jóvenes de las primeras
familias quedaban alistados en el batallon
"Ausiliar" que comandaba el coronel Moledo, i
salian en tropel a dar la gran noticia a sus familias para volver
al cuartel.
"Entre ellos, me fijo en un grupo de tres que andaban
aceleradadamente i accionaban i hablaban de tal modo, que debia de
ser una grave discusion la que llevaban. Pronto se separaron
dándose cita para dos horas despues.
"Lo que hablaban no podré decirlo, pero sí puedo
revelar sus nombres: eran Lino de Pombo, Joaquin Paris i JOSÉ MARÍA
ORTEGA, i al llegar a estos tres nombres juzgo que quien esto lea
deberia descubrirse, como yo lo hago siempre ante la figura
venerable del héroe vivo, i me inclino ante la memoria de sus dos
compañeros muertos!"
|
2
_______
En el ataque al pueblo de Simaña, defendido por el oficial
español Salcedo en 30 de octubre de 1811, estando fuera de combate
los jefes principales, la columna atacada continuó la accion
dirijida por los cadetes ORTEGA i Salgar; i cuando se temia que la
pequeña columna hubiera caido prisionera llegó al jefe de las
fuerzas patriotas el parte del triunfo que daban los dos cadetes a
nombre del sarjento Florido, quien para autorizarlo firmó poniendo
una cruz.
Este triunfo valió a ORTEGA el grado de teniente i el empleo de
ayudante en el batallon Mariquita, que comandaba el presiden te de
esa provincia don Antonio Viana.
"El combate de Simaña no fué de aquellos que se llaman
decisivos, ni siquiera de los que tienen alguna influencia en una
campaña; fué un combate como cualquiera otro, i si me he detenido
en él, es porque fué el primero en que ORTEGA se encontró: allí
disparó la primera bala contra los antiguos señores de su patria;
allí vió frente a frente el escudo de Fernando VII i la escarapela
tricolor, i su vista exaltó su patriotismo.
"He marcado la fecha en que se enroló en el ejército de
la República naciente, justo era que marcara aquella en que fué
iniciado en las terribles pruebas del campo de batalla i en que
empezó a trabar amistades con la muerte que despues lo respetó
tantas veces.
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"Era el 15 de enero de 1813. Los salones del palacio
presidencial se veian profusamente iluminados, aunque desiertos;
pero en cambio la música atronaba en el interior, i de cuándo en
cuándo callaba para dejar oir los brindis en la sala del
banquete.
"Era efectivamente un banquete con que el Presidente
don Antonio Nariño obsequiaba a cuarenta de los oficiales de su
ejército vencedor seis dias ántes. El dictador de Cundinamarca
vestia simplemente el uniforme de granadero del batallon "
Ausiliar," i presidia la mesa, teniendo a su lado a sus
dos tiernas hijas vestidas con el del batallon
"Nacionales." Al sentarse a la mesa Nariño les
habia dicho:
-" Mi uniforme indica a ustedes la clase de convite que
les he hecho: no es el presidente de Cundinamarca quien invita a la
oficialidad del ejército a un banquete; es simplemente el granadero
Antonio Nariño quien convida a su mesa a sus jóvenes amigos i
compañeros, en celebracion de las primeras armas que hacen
juntos.
"Con escepcion del brigadier Leiva, del coronel Moledo
i del teniente coronel BaiIly, no se vejan al rededor de la mesa
sino fisonomías jóvenes, casi infantiles, formando primoroso
contraste la sonrisa habitual de esa edad, con cierto aire grave
que da una resolucion tomada de un modo irrevocable, aunque sea
tomada por un niño. Allí estaba la mayor parte de esa brillante
juventud en quien la República fincaba tantas esperanzas, i que
andando el tiempo realizó todas las de la Patria.
"Concluido el banquete pasaron a la sala principal,
donde los dejó Nariño retirándose algunos momentos. Cuando volvió
traia en la mano un gran paquete que abrió, i dirijiéndose a sus
convidados, acompañado del jeneral Leiva, le fué entregando a cada
cual un pliego en nombre del gobierno.
" Cuando llegó a donde estaba ORTEGA, lo encontró con
su amigo i conpañero inseparable José María Ricaurte, i estendiendo
a cada uno el despacho que le correspondia, les dijo
-" Dios quiera conceder a ustedes el gusto de dividir
los placeres i las penas, los peligros de la batalla i los
banquetes despues de la victoria, como hasta ahora. I luego,
tomando un aire serio, agregó:-En nombre del gobierno presento a
ustedes los despachos de los ascensos a que su conducta los ha
hecho acreedores.
" Cada uno recibió el suyo inclinándose i dando las
gracias.
_______
" El 5 de abril de 1813 desfilaba por la calle
principal de la ciudad la columna que, a órdenes del capitan ORTEGA
i comandada en jefe por el coronel José F. Rívas, marchaba como
ausilio dado por Cundinamarca para la emancipacion de Venezuela. La
columna se componia de 125 infantes, i 25 artilleros con 2 cañones;
i llevaban las municiones i armamento de que podia desprenderse
Cundinamarca en los momentos en que organizaba la espedicion que
debia obrar sobre Popayan.
" Cuando esta reducida columna llegó a Cúcuta, el
futuro libertador dirijió al jeneral Nariño una nota en que entre
otras cosas le dice:
" Doi a V. E. las mas encarecidas i sinceras gracias
por los "ausilios que la esclarecida jenerosidad de V. E.
ha tenido a bien " mandarnos en favor de la República de
Venezuela, mi patria. "¡ Oh! qué bello espectáculo se
presenta, señor presidente, sobre el " teatro del Nuevo
Mundo que va a ver una lucha quizá singular " en la
historia; ver, digo, concurrir espontánea i simultáneamente
" a todos los pueblos de la Nueva Granada al
restablecimiento, "libertad e independencia de la
estinguida República de Venezuela " sin otro estímulo que
la humanidad, sin mas ambicion que la de " la gloria de
romper las cadenas que arrastran sus compatriotas, " sin
mas esperanza que el premio que dé la virtud a los que "
combaten por la razon i la justicia."
" El ausilio enviado por Cundinamarca era pequeño?
" Sí, si solo se tiene en cuenta que eran 150 hombres:
pero era mucho si se recuerda que eran 150 héroes. Hasta hoi la
historia de nuestra patria no ha consagrado una pájina para
conservar sus nombres; pero ya que no es este el lugar de hacerlo,
basta a mi propósito recordar que de aquella lejion volvieron siete
individuos al cabo de seis años: sus compañeros habian representado
bien a la patria, luchando hasta rendir la vida en sus gloriosos
campos de batalla; no fué culpa de los que sobrevivieron, si la
guerra se contentó con mutilarlos, volviéndolos a sus hogares,
ocultas las heridas bajo honrosas condecoraciones: todos siete
fueron jenerales de Colombia la grande!
_______
El coronel Austria en su historia militar de Venezuela hablando
de la division ausiliar granadina se espresa así:
" Muchos granadinos quisieron tomar parte en la
incierta i peligrosa campaña que debia emprenderse para redimir del
ignominioso yugo a sus vecinos i hermanos. Los D'Eluyar, los
Jirardot, los Paris, los Vélez, los Ortega, los Ricaurte, los
Mantilla, los Lamprea, los Rívas, los Serrano, los Maza, los Tejada
i otros, a la cabeza de los invencibles batallones 4.ª i 5.º de la
Union, fueron inseparables de los peligros i siempre presidieron la
serie de victorias de aquel ejército libertador: a ningun
venezolano cedieron en intrepidez para combatir con los opresores.
La historia de mi patria les consagrará una brillante pájina; i
entre tanto, sirva este lijero recuerdo como un testimonio de
gratitud."
I Quijano Otero agrega
"Hé aquí, pues, el ejército libertador: 800 hombres mal
armados i peor vestidos que se lanzaban ala guerra sin esperar
ausilios, sin que les quedara retirada. Pero para justificar su
título de ejército libertador, basta saber que entre ellos van:
Bolívar, el libertador de un mundo; Rívas, el semi-dios de las
batallas; Urdaneta, el incansable en la lucha; Vélez, el atleta de
la Casa fuerte de Barcelona; Ortega, el defensor de Valencia,
despues de ser el constante compañero de D'Eluyar en
Puerto-Cabello; Mantilla, Planes, Salgar, Paris, Plaza, columnas
del nuevo edificio de la República; Maza, el ánjel esterminador, el
que se encargó de las venganzas de la Patria, i resumió sus odios i
engrandeció su gloria; i entre tantos valientes, Jirardot que, como
dijo un poeta, "hizo brotar la estrella de su gloria donde
en el cielo salpicó su sangre;" D'Eluyar, el republicano i
modesto D'Eluyar, a quien Dios dió el océano por tumba, porque él
no podia dormir en tierra donde toda vía existieran opresores; i
entre todos, i sobre todos, Ricaurte, el que consiguió mas él solo
que todo un ejército en reñida batalla, el que en San Mateo
conquistó una pájina entera en la historia de América para su
nombre, i en el espacio sepultura propia para su talla!
"Pero las fuerzas avanzan; se han internado ya en el
territorio venezolano, botando el guante de desafio a los que lo
ocupan: Bolívar con una parte de la fuerza i contando con las
partidas que se le reunirán a su paso, ha marchado sobre Carácas;
Rivas debe recorrer otra parte del territorio con su division. Los
españoles a su vez, despues de recojer el guante, se dirijen a su
encuentro en todas las direcciones que los invasores pueden
tomar.
"Sigamos a la division de retaguardia que, saliendo de
Mérida, debia unirse con el Libertador en Guanare.
"Pocas jornadas habia adelantado cuando se presentó al
frente el coronel Marti con su division, impidiéndoles el paso i
cortando toda comunicacion entre el ejército i Nueva Granada, Marti
podia optar entre librar este combate o dirijirse sobre Guanare
donde podia atacar a Bolívar por la espalda miéntras que Tiscar lo
resistia de frente. Rívas apénas se detuvo el tiempo necesario para
organizar un plan de ataque, en vista de las formidables posiciones
ocupadas por el ejército contrario. ORTEGA, que era el segundo jefe
de la division, mandaba la vanguardia que al empeñar la batalla
debia ser el ala derecha del ejército. Campo Elías mandaba el ala
izquierda, a la cabeza de los meridanos; el centro era mandado por
el mayor jeneral Rafael Urdaneta, i Rívas atendia con la escasa
reserva a donde quiera que lo juzgaba necesario.
"A las nueve de la mañana del 1 ° de julio (1813) el
ala derecha rompió el fuego sobre los enemigos sosteniéndolo
vivamente durante una hora, sin ceder un palmo de terreno, pero sin
conquistar tampoco un palmo. Aquella lucha prolongada de esa manera
era insostenible, i ya se veia la reolucion de os españoles de no
salir de sus posiciones que juzgaban inespugnables: era, pues,
preciso tomarlas, era necesario dar un golpe decisivo, i ORTEGA fué
el encargado de darlo encabezando la brillante carga a la bayoneta
que decidió la victoria, mereciendo los honores que el jefe don
José Félix Rívas le tributaba al dar el parte de aquella batalla
que se llamó
|Niquitao, batalla que Bolívar calificaba como
"el mas importante de los triunfos obtenidos," i
que Baralt i Austria juzgan que "decidió de la
campaña."
"Aumentada la division con algunos de los prisioneros
que incorporaron, i con un considerable parque, continuó su marcha
conquistando el territorio con la misma velocidad con que dos años
ántes lo habia sometido Monteverde. Alarmados los jefes españoles,
viendo la gravedad de una espedicion que en su principio habian
juzgado ridícula, enviaron un verdadero ejército a detener su
marcha conquistadora.
"Bolívar, en atencion a los sucesos que habian tenido
lugar, ordenó a Rivas que en vez de seguir a Guanare marchara sobre
el Tocuyo.
"El 22 de julio se avistaron las fuerzas independientes
con las del renombrado jefe español don Francisco Oberto, tres
veces mas numerosas.
"He dicho ya que en aquellos tiempos la órden del dia,
que no se discutió nuncá, que se obedeció siempre, era batirse
donde se encontrara al enemigo. Rívas no se cuidó del número de los
contrarios, apénas reconoció sus posiciones i empeñó la batalla.
Aquí, lo mismo que en Niquitao, ORTEGA era e jefe de la vanguardia;
a él tocó romper el fuego, sostenerlo durante largas horas i
dirijir a sus soldados, cuando Rívas encabezando el centro i Campo
Elías por una de las alas que habia flanqueado se lanzaban como dos
torbellinos, arrastrando, arrollando, despedazando cuanto se oponia
a su paso. Las fuerzas españolas viéndose envueltas, trataron de
buscar camino por el ala que mandaba ORTEGA, pero se estrellaron
inútilmente en un muro de hierro donde encontraron la muerte.
Oberto buscó la salvacion personal en la fuga, siguiéndolo los
únicos quince hombres que lograron salvarse.
"El sol al ocultarse el 22 de julio, alumbraba la
completa destruccion de aquel ejército i la algazara del triunfo de
los patriotas que dejaban colocada en los Horcones una piedra mas,
como las piedras miliarias de la antigua Roma, para recordar el
camino de su marcha victoriosa.
"Entretanto, Bolívar avanza sobre Valencia donde habrá
de darse la batalla decisiva, i a donde se ha dirijido
desatinadamente el jefe español Izquierdo, despues de las derrotas
de Niquitao i de los Horcones. Monteverde comprendiendo que es allí
donde va a jugarse la última partida, reune tosas sus fuerzas
diseminadas en la provincia, reorganiza los dispersos de las
derrotas que ha sufrido, i se prepara al combate.
"Rívas ha recibido las órdenes terminantes de Bolívar,
de atropellar todos los obstáculos i llegar a tiempo para la gran
batalla. En consecuencia se pone en marcha, cumpliendo literalmente
la órden que ha recibido de atropellar lo que le estorbe el
paso.
"Despues de 7 dias de marchas forzadas, al amanecer el
30 de julio están sobre el campamento enemigo; se rompe el fuego
por los independientes que hacen conducir su infantería en ancas de
la caballería, temiendo que el enemigo huya a refujiarse a
Valencia, i la primera descarga es contestada por la division de
retaguardia que ha llegado a hora fija, como se llega a una cita, a
esa cita mortal de los
|Taguanes: ultima lucha i ultima
victoria que abrió las puertas de la capital al ya verdadero
ejército libertador.
"...Solemne fué la entrada del ejército a la ciudad de
Carácas (7 de agosto), sometida a la horrorosa dominacion de
Monteverde, despues de haber conocido aunque por poco tiempo las
dulzuras de la libertad. La poblacion en masa los recibe con los
brazos abiertos: los jóvenes reclaman un fusil; los ancianos lloran
de entusiasmo; las mujeres alfombran con flores el suelo de la
ciudad querida para que entren a ella sus libertadores, i coronan
con rosas a los que ya han conquistado coronas de laurel; cada cual
se cree en el deber de dar un vítor: uno a Bolívar, el redentor de
su ciudad natal; otro a Rívas, el infatigable lidiador; quién a
Mariño, dueño ya de la importante provincia de Cumaná; quién a la
Nueva Granada, que noblemente enviaba a sus queridos hijos a
libertarla o a morir; pero al llegar a la plaza principal todos
callan, i Bolívar, interpretando todas las impresiones de aquel
momento, con la espada desnuda en una mano i el sombrero levantado
en la otra, gritó con la robusta voz conocida en sus cien combates:
"Venezolanos, ya sois libres! Granadinos, hoi estais
recompensados de vuestros sacrificios! Conciudadanos, viva la
Patria! "i no se oyó mas que una voz ronca, grande,
solemne, como es la voz de todo un pueblo, al contestar el vítor
dado por el futuro Libertador de cinco naciones... La Patria!...
Oh! a os que invocan tan augusto nombre... Dios sea con
ellos...!"
Despues de la ocupacion de Valencia i de Carácas, ORTEGA
concurrió al sitio de Puerto como segundo de D'Eluyar, i se
distinguió en todos los asaltos que a las fortalezas se dieron,
hasta que falta de recursos con que continuar el sitio hubo que
levantarlo. El 17 de setiembre el ejército que formaba la línea
marchó hácia Valencia, mas que diezmado por los estragos del clima,
el hambre i la tenaz lucha.
En la biografía do Jirardot hemos referido lo que sucedió
despues.
"¿Quién ignora la batalla de Bárbula? ¿Quién no sabe
desenlace tan glorioso como caro para la Patria? ¿Bolívar consideró
como un dia aciago para la República aquel en que habia obtenido
tan brillante triunfo, porque la vida de Jirardot valia mas que la
victoria. Por primera vez despues de un triunfo el ejército volvia
a sus cuarteles silencioso, triste, rabioso al mismo tiempo.
"Luego que las tropas quedaron acuarteladas, D'EJuyar.
seguido de varios oficiales, Vélez, ORTEGA, Mantilla, Paris i
Planes, se presentó donde el Libertador. En el momento que éste los
víó, se levantó i tomando de manos del secretario Muñoz Tébar un
papel, se dirijió hácia ellos diciéndoles:
-"Celebro que ustedes lleguen tan oportunamente, porque
deseo que se impongan del documento que acabo de firmar; i lo leyó:
era el decreto de honores a la memoria del coronel Atanasio
Jirardot, que hoi todavía es el decreto mas honorífico que rejistra
la historia de América.
Nadie ignora tampoco el glorioso triunfo de
|Las
Trincheras obtenido el 3 de octubre por la division granadina
rejida por D'Eluyar.
"Allí no iban los patriotas como en tantas otras
batallas a conquistar una posicion ventajosa, a destruir un enemigo
para asegurar el buen éxito de un plan que debia desarrollarse a
veinte leguas de distancia; no, allí no iban mas que a vengar a
Jirardot, no habia mas órden que matar o morir, nadie daba ni pedia
cuartel. Por eso la batalla fué corta i horriblemente sangrienta:
las trincheras fueron tomadas a la bayoneta, los que las defendian
murieron al pié de ellas, las cornetas solo dieron el toque de
degüello, i pronto las fuerzas españolas fueron desalojadas,
arrolladas, acuchilladas sin merced, perseguidas sin misericordia.
Monteverde huyó, marcado en la cara con un balazo, pudiendo salvar
300 hombres, con los cuales volvió a sus castillos de
Puertocabello, de donde quince dias ántes habia salido con 1,600
prometiéndose reconquistar a Venezuela
"El ejército libertador regresó a Valencia: todos volvian
contentos, alegres, porque habian conseguido cuanto deseaban: su
compañero de armas estaba vengado, Monteverde derrotado, i llevaban
una hoja de laurel que en la historia se llamó "las
Trincheras," i que fué la corona fúnebre depositada por
los soldados granadinos sobre el ataúd de uno de sus valientes!
"La corta cuanto gloriosa campaña principiada en
Bárbula i concluida en las Trincheras, permitió restablecer el
sitio de Puerto-cabello, ya que para ello habia las mismas razones
que pocos dias ántes lo habian hecho abandonar. En efecto, el
refuerzo traido por el coronel Salomon habia quedado tendido en las
dos batallas, mucho debia esperarse de la desmoralizacion
consiguiente a los dos desastres sufridos. Al restablecerse el
sitio volvieron, D´Elúyar como jefe de la línea, i ORTEGA como
segundo; pero ántes de marchar, el Libertador quiso recompensar a
los que habian tomado parte en aquella campaña, i en consecuencia
concedió ascensos a los jefes i oficiales que habian combatido en
ella, "primero i bien merecido galardon de tantas fatigas
cercadas de peligros i corona das de gloria, dice
Larrazábal" en la "Vida del
Libertador."
ORTEGA fué ascendido a teniente coronel vivo i efectivo, i poco
despues condecorado con la estrella de Libertadores de Venezuela,
de mano de la que debia ser su esposa, la señorita Mercédes
Párraga, encargada al efecto en ocasion oportuna por el jeneral
Bolívar, quien, como dice el mismo Quijano Otero,
"entendia no solo de batallas sino de los mas puros
sentimientos del corazon, i tenia el talento de encontrar en cada
uno la fibra mas delicada para hacerla vibrar con mano
maestra."
______
"En los primeros dias de noviembre intentó Monteverde
hacer una salida, en combinacion con fuerzas españolas que
atacarian la ciudad al mismo tiempo, cambiando así la situacion de
los combatientes, i viniendo a convertirse los sitiados en
sitiadores.
"Llevan a cabo este plan, i no obstante la gran
desproporcion numérica, los patriotas lograron obtener un doble
triunfo, obligando a Monteverde a encerrarse nuevamente en sus
castillos, i batiendo completamente a sus ausiliares.
"Gran parte cupo a ORTEGA en esta doble victoria,
debida a la mui notable actividad que tuvo desde sus primeros años
i que conservó hasta sus últimos dias; de manera que cuando se
trataba de dar un asalto, la columna que él habia de conducir era
la primera que estaba lista; i cuando los sitiados intentaban una
salida, era la primera que marchaba a estorbarles el paso. Esta
cualidad unida a un valor i a una serenidad a toda prueba, hacian
que D'Elúyar hubiera exijido en el segundo sitio que ORTEGA fuera
su compañero, i esto mismo sucedió con todos aquellos a quienes
luego tuvo por jefes en su larga carrera militar.
"El 22 de noviembre fué un dia de gran gozo para
ORTEGA: despues de algunos meses de separacion volvia a ver a su
antiguo jefe i cariñoso amigo el jeneral José Félix Rívas, que
acampaba al pié de los cerros de Vijirima."
"El 23 resolvió Rívas atacar al ejército español en sus
posiciones, escalando las alturas de Vijirima i rodeando aquella
estensa línea de defensa, para reducir lo mas posible el campo del
enemigo donde habia de tener lugar la batalla decisiva. Rívas
conocia bien lo que podia i debia esperar de ORTEGA, porque lo
habia visto en
|Niquitao, i fué nuevamente uno de sus mas
poderosos ausiliares en aquella batalla de tres dias.
"Decia, pues que el 23 de noviembre habia atacado
Rívas; pero aunque el fuego duró todo aquel dia, nada hubo decisivo
porque los patriotas tenian que ir escalando aquellas alturas
llenas de precipicios, que presentaban a cada instante un escelente
punto de defensa, aparte de las trincheras con que los realistas
las habian fortificado. Cada uno de esos puntos, cada una de esas
trincheras fué el teatro de un combate, con la diferencia de que
los defensores al verse obligados a abandonarlo se retiraban a otro
superior, quedando siempre dominado el que dejaban.
"Cerró la noche i cada cuerpo acampó en el punto que
habia logrado tomar, listos todos porque temian que Monteverde,
creyéndose perdido, quisiera atropellar los obstáculos i buscar la
salvacion en un ataque desesperado. Sinembargo, no fué así: al
amanecer, la tropa fué racionada escasamente, i cuando ya se
preparaban para continuar la batalla, que la noche habia
interrumpido, se oyó en una de las estremidades de la línea,
demasiado estensa todavia, el grito de "viva
Bolívar!" que el ejercito iba repitiendo en coro hasta la
otra estremidad.
"La llegada del Libertador infundió nuevo valor a las tropas que
atacaron con un denuedo que rayaba en temeridad. Un libro tendria
que escribir quien quisiera narrar todos los episodios de aquella
lucha: para mi intento basta recordar al lector que en este asalto
fué que el valeroso Villapol se abismó en uno de los fragosos
precipicios de aquellas alturas.
"Bolívar, que en ningun caso dejaba desmayar a sus
soldados, quiso contrarestar e desaliento que aquella pérdida tenia
que producir en los que servian a sus órdenes, i volando al punto
don e estaba la division, acompañado de sus ayudantes i del
teniente coronel ORTEGA, le decia, miéntras que tendidos sobre el
cuello de sus caballos salvaban la distancia:
- "Es preciso reanimar a los soldados o somos perdidos.
. . pero triunfaremos . . . es indispensable!. . . Va usted a ser
el jefe de la division 'Villapol,' i ya se sabe a lo que compromete
semejante título.
"Miéntras Bolívar le dirijia estas palabras
entrecortadas, porque a cada instante se detenia para observar
algun movimiento del enemigo, llegaban al lugar donde los soldados
de la division, exasperados i entristecidos por la desgracia de su
jefe, aguardaban órdenes.
- "Soldados! esclamó el Libertador, para tener derecho
de lamentar a vuestro jefe, id a vengarlo!
"Llegó la noche del 24 de noviembre sin que la batalla
se hubiera decidido: los realistas estaban reducidos a sus últimas
posiciones, i el resto de las alturas de Vijirima estaba ocupado
por los independientes: ámbos ejércitos comprendian que allí iba a
decidirse toda una campaña, i luchaban con un valor, con un arrojo
que no tiene nombre.
"En tanto que en aquella serranía tenia lugar la
encarnizada batalla que no trataré de describir, D'Eluyar mantenia
un ataque incesante sobre las fortalezas de Puerto-cabello, i
ocupaba todo el pueblo esterior; de suerte que Monteverde no podia
enviar ausilio alguno a Salomon.
"La noche habia suspendido por segunda vez la batalla.
ORTEGA estaba vivo, el Libertador estaba contento de él, los
soldados de Villapol habian comenzado a vengar a su antiguo jefe i
vitoreaban al nuevo cuando la noche habia hecho suspender los
fuegos.
"Al dia siguiente al ponerse el sol, alumbraba la
bandera nacional flameando sobre las trincheras de Vijirima, i la
fuga (porque fué mas que derrota) de las fuerzas de Salomon, que
volvian a sus castillos de Puerto-cabello. Ya Monteverde no debia
hacer otra salida que la que en los primeros dias de diciembre le
obligaron a hacer sus subordinados, al espulsarlo de la fortaleza
para que se embarcara, como lo hizo, insultado, despreciado por sus
mismas tropas, al abandonar el suelo de América que habia manchado,
i que no debia pisar sino dos años mas tarde, conservándose en una
condicion oscura, para aprovecharse de la confiscacion i la rapiña
cuando vencidos los patriotas volvió a quedar todo a merced de los
peninsulares."
En esos dias tuvo lugar el combate de
|Araure (4 de
diciembre) ganado por el batallon
|sin nombre, derrotado en
Barquisimeto, dirijido en esta vez por los coroneles Manrique i
Plánes, i al cual decia Bolívar al dia siguiente del combate en que
ese cuerpo ostentó tanta bizarría:
"Vuestro valor ha ganado ayer en el campo de batalla un
nombre para vuestro cuerpo, i en medio del fuego, cuando os ví
triunfar, lo proclamé el batallon 'Vencedor de Araure` . . .Habeis
ganado la bandera llamada 'invencible de Numancia;' llevad esa
bandera de la República Soldados! ya sois dignos de batiros al lado
de los granadinos."
_______
ORTEGA, compañero i segundo de D'Eluyar en el sitio de
Puerto-cabello, obtuvo licencia por un breve término para retirarse
a Valencia. A los cuatro dias de hallarse en esa ciudad se tuvo
noticia de la desgraciada accion de la
|Puerta i de la
ocupacion de las fortificaciones de la
|Cabrera, en donde
Fernández i su division de 350 hombres cayeron prisioneros fueron
pasados a cuchillo por los soldados de Bóves.
El formidable enemigo se acercaba a Valencia.
"Los jefes de la pequeña guarnicion que habia en la
plaza no sabian que partido deberian tomar; i vacilaban entre el
cumplimiento de las últimas órdenes recibidas del Libertador para
hacer una resistencia desesperada, i la esperanza de poderse reunir
con las fuerzas del jeneral Urdaneta, quien del Occidente se
dirijia sobre San Cárlos. En tal incertidumbre se resolvió que una
junta jeneral de jefes i oficiales decidiera lo que hubiera de
hacerse; i perdónese a mi orgullo nacional el recordar que en
aquella memorable junta, si bien muchos oficiales opinaron por la
inmediata desocupacion de la plaza, no hubo un solo granadino que
no opinara por el cumplimiento de las órdenes del Libertador; voto
demasiado notable si se recuerda que no tenian ningun ausilio que
esperar, de suerte que era resignarse a morir ántes que ambandonar
el puesto que se les habia confiado. Este fué el partido adoptado,
i en consecuencia, el siempre leal i virtuoso coronel Escalona dió
las órdenes correspondientes para poner la plaza en estado de
defensa, en lo cual se ocuparon durante toda la noche del 18 de
junio.
"El 19 mui temprano se presentó Bóves al frente de la
ciudad, i por medio del cura de Guacara, don Pedro Osío, intimó la
rendicion en el término de una hora. Escalona i ORTEGA como 1.° i
2.° jefes de la plaza, i el doctor Espejo como gobernador, no
vacilaron un momento en la terminante negativa que le dieron i que
concluia con estas palabras: 'La poblacion i sus defensores han
jurado vencer o morir en este sitio.' Bóves insistió, manifestando
que estaba dispuesto a oir las proposiciones que se le hicieran,
"porque deseaba evitar la efusion de sangre, por amor a la
humanidad;" sí, Bóves se atrevió a hablar de humanidad: el
segundo emisario fué rechazado del mismo modo que el primero; pero
a esta segunda negativa contestó el jefe español con la terminante
intimacion de entregar la plaza ántes de dar las doce del dia, o
que pasaria a cuchillo a todos los que se hallaran en su
recinto.
"Hé aquí el cuadro que presentaba Valencia en aquel dia
de eterna i luctuosa memoria, pintado por el mismo ORTEGA: 'Dos
"horas habrian pasado de la última intimacion, cuando
empezaron "a verse grupos de las tropas vencedoras por la
parte del Morro "de Valencia: yo en cumplimiento de mi
deber, aténdia a todas "partes, i visitaba a cada instante
los destacamentos i casas que de "uno de los ángulos de la
plaza tenian que responder a los fuegos "enemigos. A mi
suegro, el señor Fernando Párraga, tocaba la de "fensa de
la conocida con el nombre de "los Mancebos," en
direc "cion al convento de San Francisco, en donde estaban
reunidos "los objetos mas caros a mi corazon. Por todas
partes se oia el "crujido de las puertas; las pisadas
inciertas de las jóvenes cuyas "madres no atinaban dónde
colocarlas; el martillo del artillero "desclavando los
cajones de pertrechos para repartirlos a cuantos tenian una arma
contra el enemigo i un corazon resuelto al sacri "ficio
que pudieron salvarse; el soldado al lado del ciudadano acomo
"dando la piedra de su fusil; los cañones ocupando las
bocas de "las trincheras que acababan de improvisarse; los
oficiales reco "mendándose mútuamente el cumplimiento de
sus deberes; el "templo principal lleno de sollozos i de
plegarias al Dios de los "ejércitos, i el campañero cojido
de la cuerda de la campana para "tocar por última vez las
doce del 19 de junio de 1814!. . . So "naron!. . . i sonó
tambien en direccion de San Francisco la pri "mera
descarga de las guerrillas españolas. Correspondido el salu
"do por los destacamentos que yo mandaba la decoracion de
la "plaza cambió repentinamente."
"El ataque fué brusco, pero la defensa fué desesperada.
En el primer momento Bóves logró apoderarse de los
atrincheramientos mas avanzados, que era forzoso rescatar; era a
ORTEGA a quien correspondia hacerlo, i atacó de tal manera, con
fuerzas tan desiguales, que el mismo coronel Escalona lo amenazaba
con mandarle hacer fuego si no se retiraba; pero la defensa de
aquella parte de la ciudad habia sido confiada a ORTEGA, i él tenia
que recuperar la posicion perdida.
"El jefe militar i el gobernador de la plaza, situados en una
azotea desde la cual podian observar todos los movimientos del
enemigo, pudieron ver la marcha de ORTEGA con su columna de ataque,
desfilando por las aceras, escepto el jefe i su ayudante que iban
por la mitad de la calle. Vieron la salida de 300 hombres que, de
la casa conocida con el nombre de "Pabellon de los
granadinos," i ocupada ya por los realistas, se
precipitaban a destrozar aquel puriado de patriotas: el momento era
decisivo: el choque fué horroroso; el humo de las descargas les
impidió ver la lucha cuerpo a cuerpo, pecho a pecho, brazo a
brazo.
"Média hora despues el antiguo pabellon de los
granadinos estaba rescatado, las trincheras recuperadas: de los 300
asaltantes quedaban 133 tendidos en las calles, i dos ayudantes
conducian penosamente al valeroso jefe con un brazo despedazado i
atravesado el pecho por encima del corazon; de este modo, la sangre
del teniente coronel ORTEGA sirvió para escribir el primer capítulo
del sangriento drama de Valencia.
"La guarnicion que defendia la ciudad constaba de 325
soldados, pero la habian hecho ascender a 800 hombres entre
soldados i paisanos, hambrientos, muriendo de sed, porque solo se
sacaba agua, i mui escasamente, del osario del cementerio: he aquí
la guarnicion que sin desmayar un instante hacia frente a tres mil
bárbaros comandados por el moderno Atila.
"Diario, constante era el batallar contra los
asaltantes: en aquella situacion los alimentaba la esperanza de que
Urdaneta viniera en su ausilio con las fuerzas acantonadas en San
Cárlos; pero el de junio tuvieron noticia de que Urdaneta con mui
justo motivo, habia abandonado aquel punto, dirijiéndose a Aragua,
i que D'Eluyar habia tenido que abandonar el sitio de
Puerto-cabello, embarcándose con la guarnicion para la Guaira, en
los buques que al efecto le habian mandado. Bóves no quiso
desperdiciar esta ocasion, i dejando el sitio de Valencia bajo la
direccion de su segundo, don Tomas Moráles, marchó con alguna tropa
a ocupar a Puerto-cabello. No obstante todos estos contratiempos el
entusiasmo no decayó; i el coronel Escalona llamó a las armas a los
miembros de la municipalidad i a todos los que estuvieran hábiles
para sostener un fusil, resuelto a cumplir su ofrecimiento de
sepultarse bajo las ruinas de Valencia.
"El 29 de junio dió ensanche el feroz Moráles a las
hostilidades contra la plaza, las cuales no se interrumpieron hasta
el 2 de julio en que los heroicos defensores tuvieron el doble
dolor de ver a algunos de los suyos que se pasaban al enemigo, de
quien recibian muerte horrorosa aunque merecida, al mismo tiempo
que los sitiadores se apoderaban del convento de San Francisco i de
la casa de Malpica.
"El 4 de julio regresó Bóves de Puerto-cabello trayendo
algunos elementos de guerra que le faltaban, a tiempo que se
incorporaban a su ejército Cajigal, Cebállos i Calzada con 1,200
hombres de los derrotados en Carabobo, que habian juntado en
Barinas. Todo, pues, se reunia para triunfar de aquel puñado de
valientes que disminuia diariamente en una ciudad en que por
momentos perdian terreno; i no obstante que los sitiadores conocian
el estado de los sitiados, no se atrevian a dar un asalto,
temerosos de que los patriotas renovaran el drama de San Mateo.
"Los tengo redu "cidos a solo la plaza, decia
Bóves en carta de 4 de julio a don Jo "sé Domingo Diaz, i
ya me habria apoderado de ella i sus trinche "ras, Si no
fuera por razon de la obstinacion que tienen de dar fue
"go al almacen de pólvora (ah! si la hubieran tenido!) de
cuyo u atentado perecerian muchos de los mios. Están mui escasos de
ali "mentos, i vivo persuadido de que el hambre los hará
entregar."
"Los sitiados habian llegado ya a la última estremidad:
se hallaban reducidos al recinto de la plaza principal, porque el
resto de la ciudad lo habian perdido palmo a palmo a medida que los
defensores escaseaban; estaba ya corrompida la carne de burro i de
caballo, que hasta entónces habian conservado en salmuera; reducida
la guarnicion a 200 soldados, porque el resto habia muerto o
llenaba los hospitales; fuera de combate la mayor parte de los
jefes; i agotada el agua que hasta entónces habian sacado del
osario del cementerio, llegó un momento en que la artillería
suspendió sus fuegos, porque no habia medio de refrescar los
cañones.
"Fué entónces que la señorita Dolóres Hidalgo;
reuniendo con varias amigas los sorbos de agua que les quedaban,
logró llenar una botella; i privándose de aquel recurso, inmenso en
tales circunstancias, vuela a una de las esquinas de la plaza,
atravesando por en medio de todos los peligros, hasta que consigue
entrar a los que servian la pieza el valioso tesoro que no se habia
atrevido a confiar a otras manos, i ántes de retirarse a u casa a
desesperar en los tormentos de la sed, espera ansiosa a que el caí
enmudecido vuelva a tronar llevando la muerte a los contrarios.
"Pasaron cinco dias mas, cinco siglos en aquellas
apuradas circunstancias. Las fuerzas españolas habian ocupado ya la
mayor parte de la ciudad, i al amanecer del dia 8 rompen sus fuegos
en todas direcciones, i con notable bizarría se lanzan a la plaza,
donde se habian concentrado los patriotas. A las tres de la tarde
los asaltantes lograron ocupar uno de los ángulos de la plaza: el
momento era decisivo i solemne, i el coronel Escalona
comprendiéndolo así, escoje lo mas lucido de la escasa guarnicion,
i llevando un obus , dirijido por el capitan granadino Velazco, se
precipita a rescatar aquella posicion en que se trabó una lucha
indescriptible, lucha en que no se usó mas arma que la blanca, ni
se oyó mas órden que la de "adelante! "ni mas
ruido que el choque de las lanzas contra las espadas, escepto
cuando tronaban el obus de los patriotas o el cañon de los
realistas, que en medio de la pelea se disparaban a quemaropa. El
combate fué corto: los realistas fueron rechazados, pero las
pérdidas sufridas por los patriotas no les permitian siquiera
regocijarse por sus triunfos, porque cada victoria diezmaba sus
filas i acercaba el momento en que tendrian que sucumbir.
"El combate continuó al siguiente dia, teniendo que
protejerse contra los tiradores colocados en los tejados, i al
mismo tiempo rechazar el ataque que en columna cerrada intentaban
los sitiadores por el antiguo cementerio, situado al costado de la
iglesia. La noche hizo suspender el combate: ya era tiempo; los
defensores no tenia fuerzas para continuarlo, i el coronel Escalona
notaba con espanto que su ejército quedaba reducido a 90 hombres i
su parque a 200 tiros de fusil i 7 de cañon.
"La lucha era ya imposible! Aquellos hombres podian
lidiar contra, un enemigo veinte veces superior; podian luchar
contra el hambre, contra la sed, contra el insomnio (porque
llevaban ya trece noches de constante vijilia); pero ¿qué hacer
cuando el alma no se doblega, cuando el corazon templado aun no
pide sino resistir hasta la muerte, cuando se quiere buscar esa
misma muerte para acabar como hombre, pero las piernas flaquean i
los brazos no tienen ya fuerzas para levantar un fusil?
"I ese era el cuadro que con el corazon desolado veia
el coronel Escalona en la noche del 9 de julio, en que pasaba
revista los destacamentos, si ese nombre merecian ya las avanzadas
en que la muerte habia hecho grande cosecha. No habia una voz para
quejarse, i ménos para pedir la entrega de la ciudad: todo estaba
callado, todo sombrío, i el jefe pasó revista no a 90 soldados sino
a 90 fantasmas, resto glorioso de esa guarnicion de héroes que con
su valor escribió una de las mas bellas pájinas de nuestra
historia, i que aguardaban el sol del nuevo dia para decirle lo que
los gladiadores a César que presenciaba su agonía: "Los
que van a morir te saludan!"
"Al amanecer el 9 de julio fueron sorprendidos los
patriotas por la diana que se oia en el campo realista, acompañada
de numerosos vivas al rei de España i seguida de 21 cañonazos con
bala rasa disparados sobre la plaza. Pocos momentos despues fué
izada en el campo enemigo una bandera blanca: correspondida la
señal i sus pendidos los fuegos, se presentó un oficial español
conduciendo un pliego dirijido al jefe militar de la plaza, i que
contenia el parte que daban desde Carácas el arzobispo monseñor
Coll i Pratt, el marques de Casa Leen i el patriota don Rafael
Escorihuela, noticiando la ocupacion de la capital por las tropas
realistas, la retirada de las fuerzas independientes i la
emigracion de la mayor parte del vecindario; en consecuencia, Bóves
proponia que se entrase en una capitulacion, ya que no habia
esperanza para los sitiados de: ningun ausilio.
"Ajustado un armisticio de 48 horas, el coronel
Escalona i el gobernador Espejo convocaron una junta de notables, a
la cual se llevó el voto de los oficiales heridos, que desde el
hospital pedian aún la defensa de la plaza; pero aunque éste fué el
voto unánime en aquella junta, tuvieron que ceder al clamor
publico, a la triste situacion que, como dice Austria, ahogaba la
voluntad mas bizarra, a la necesidad de salvar cuatro o cinco mil
mujeres i niños.
"Despues de largas discusiones entre Bóves i los comisionados
por los patriotas, doctor Miguel Peña i teniente coronel Félix
Uscátegui, quedó firmada la capitulacion en que el jefe español se
comprometia a dar pasaporte a todo el que lo solicitara para fuera
del pais, i salvoconducto a los que hubieran de permanecer en la
provincia; a tratar a los enfermos i heridos de los hospitales de
la misma manera que a los de su ejército; en fin, a garantizar la
vida i la propiedad de todos i cada uno de los defensores i
habitantes de la ciudad "empeñando ante el Sér Supremo la
garantía de su vida i de su honor." Con el objeto de hacer
mas positivas las seguridades que daba, ordenó que todos los
efectos de los particulares fueran conducidos a la casa que
designó, pues de otro modo no podria responder por las propiedades
que no se le confiaran; i que las mujeres i niños se retiraran al
Morro de Valencia, donde serian protejidos contra cualquier
insulto. Finalmente, para que estas disposiciones pudieran llevarse
a cabo demoró su entrada a la ciudad hasta el dia siguiente,
fijando las doce del dia para la entrega de las armas.
"De este modo cayó la heroica Valencia, rendida no por
el ejército que la atacaba, sino por algo superior a los hombres i
a lo que los hombres pueden hacer. Allí todos, soldados i paisanos,
dieron a la Patria cuanto ella tenia derecho de exijir: los unos
habian muerto; otros, como ORTEGA, yacian en el hospital; la
guarnicion quedaba reducida a 90 espectros, porque ya no parecian
séres humanos; no quedaba, pues, otro recurso que una capitulacion,
i Escalona al firmarla pudo decir algo mas que Francisco I... Oh!
sí; en Valencia se salvó todo, porque se salvó la honra de la
República!"
Despues de la ocupacion de Valencia i de la derrota de Urica de
que hemos hablado en otro lugar, la República quedó sojuzgada en
Venezuela i la causa de la Independencia casi perdida.
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1
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Lo que va entre comillas es tomado de la biografía del jeneral,
escrita por dicho señor.
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2
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Esto escribió en vida del jeneral Joaquin Paris - Nota del
autor.
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