Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE

Introduccion

Plan de la Obra

Prólogo

Jeneral Nariño

Jeneral Baraya

Jeneral Cabal

Jeneral Ricaurte

Coronel Jirardot

Coronel D´Elúyar

Capitan Ricaurte

Jeneral Santander

Coronel González

Jeneral Velez

Jeneral Maza

Jeneral Ortega

Jeneral Córdova

Jeneral Padilla

Jeneral Ucros

Jeneral Narváez

Coronel Móntes

Jeneral Fábrega

Jeneral Fortoul

Jeneral Moráles Galavis

Jeneral Caicedo

Coronel Concha

Jeneral Neira

Jeneral Obando (Antonio)

Jeneral Herrera

Jeneral Franco

Jeneral Murguéitio

Jeneral Obando (José Maria)

Jeneral López

Jeneral Arciniégas

Jeneral Gaitan

Jeneral Paris

Coronel Garcés

Coronel Vezga

Coronel Córdova

Coronel Vanégas

Coronel Briceño

Coronel Cancino

Coronel Nariño

Jeneral Barriga

Coronel Muñoz

Jeneral Mendoza

Jeneral Mantilla

Coronel Gutiérrez

Jeneral Espina

Coronel Canáles

Jeneral Duran

Jeneral Buitrago

Jeneral Mendoza

Jeneral Barriga

Coronel Martin

Jeneral Rivero

Coronel Tello

Comandante Calle

Comandante Herrera

Jeneral González

Jeneral Martínez

Jeneral Acevedo (Ramon)

Jeneral López (Laureano)

Coronel Madiedo

Jeneral Piñéres (Juan A.)

Jeneral Urdaneta

Jeneral Weir

Comandante Cárdenas

Jeneral Acevedo (José)

Coronel Carrasquilla

Comandante Figueroa

Comandante Triana

Jeneral Peña (Camilo)

Jeneral Herran

Jeneral Réyes Patria

Jeneral Briceño

Epílogo

JENERAL MAZA

Al principiar el año de 13, hallábase Bóves en Calabozo, donde continuaba su sangrienta carrera, empezada un año ántes, cometiendo toda clase de atrocidades. El mónstruo con figura humana, sediento de sangre, no perdonaba la vida a ningun patriota que caía en sus manos. Ocupaba por entónces todo el Bajo-llano desde donde empiezan las colinas que, elevándose sobre la villa de Aragua, forman el contrafuerte meridional que se estiende por las costas de Venezuela hasta el golfo de Pária. De allí se movió el 1.° de febrero de 1814 con una fuerza que se hacia montar a 8,000 hombres, i a su paso por el sitio de Flóres hizo degollar dos partidas de observacion de los patriotas, situadas en ese punto, i destacó una division de 1,200 hombres al mando de Rosete, con destino a los valles del Tuy.

Sabido por el jefe patriota coronel Campo Elías el movimiento de Bóves, tomó posiciones en |La Puerta con 1,200 infantes, 500 jinetes i 100 carabineros. En ese campo, limitado hácia el sur por una gran llanura, trabóse el 3 de febrero una reñida batalla en que fué destrozada la mayor parte de la division republicana. Bóves recibió, como lo hemos notado en otro lugar, una herida en el combate, i Campo Elías se escapó, con los pocos oficiales i soldados que le quedaron hácia la villa de Cura.

A la sazon el jeneral Rívas salió de Carácas con direccion a la |Victoria a donde llega el dia 10; i el 12 a las 7 de la mañana se presenta Moráles con su numerosa caballería por el lado de San Mateo, sorprende i destroza las avanzadas patriotas en Pantanero i rodea la division de Rívas, reduciéndola a la área de la ciudad.

La defensa que hizo en ella éste denodado jefe contra las furibundas acometidas de los realistas, fué mas que heroica; pero a las 4 de la tarde debilitada la division patriota por el cansancio i el fuego, tenia fuera de combate la mitad de sus soldados. En esta situacion, una polvareda que se levantaba por el camino de San Mateo, hizo comprender a Rívas que le venia un refuerzo, i para protejer su entrada a la ciudad mandó romper la línea enemiga por 100 hombres de caballería i 50 cazadores, quienes hallando compro metida la fuerza ausiliar en un combate desigual, atacaron a los realistas por la espalda i los pusieron en derrota. Con la fuerza ausiliar las tropas de Moráles fueron inmediatamente rechazadas, con pérdidas considerables.

En ese combate i en el siguiente de |Pantanero se hizo notar por su arrojo el capitan granadino HERMÓJENES MAZA, ascendido allí a teniente coronel.

MAZA, como lo hemos visto en otros lugares, fué conmiliton de Jirardot, D'Eluyar, Ricaurte i demas granadinos que con Bolívar emprendieron a principios del año 13 la primera gloriosa campaña de Venezuela, i se halló en los mas de los combates que hasta entónces se dieron i que tan propicios habian sido para la causa de la Independencia.

En el año de 11 habia hecho MAZA la campaña de Ocaña.

Cuando salió de Santafé en 15 de octubre de ese año la espedicion que a órdenes del capitan Antonio Moráles, incorporada poco despues con la de Mariquita i en combinacion con la de Cartajena, debia obrar sobre la provincia rebelde de Santamarta, tan obstinada en su fidelidad al rei de España, e teniente HERMÓJENES MAZA iba en ella, i al llegar al Puerto de Ocaña, resolvió el jefe de la espedicion mandar una columna a sus órdenes para que atacase la que ocupaba a Simaña comandada por el jefe español Salcedo.

Emprendida la marcha con las mayores precauciones a fin de sorprender al enemigo, MAZA con su columna pasó la noche del 29 de octubre entre una ciénaga, i al amanecer del 30 rompió de improviso el fuego, logrando obtener a favor de la sorpresa, reconocidas ventajas sobre el enemigo desde el principio del combate: pero desgraciadamente el incendio casual de una caja de pertrechos puso fuera de él a MAZA i al sarjento Zorro, que era su segundo, sin que esta desgracia comprometiera el éxito de la jornada, la cual se coronó con un triunfo completo.

Despues de la derrota dada a Moráles, el segundo de Bóves en la |Victoria i |Pantanero volvió Rivas a Carácas, dejando una parte de sus fuerzas al Libertador, que iba a fortificar a San Mateo. MAZA quedó con ellas, abriéndosele en esta vez un nuevo teatro para exhibir con lucimiento su bravura.

En efecto, rechazadas las numerosas huestes de Bóves en los dias 28 de febrero i 11 de marzo en sus ataques a |San Mateo, fueron tambien completamente derrotados los cuerpos realistas de caballería que se hallaban apostados sobre el rio Aragua i en el camino que conduce a Valencia, en los dias 16 i 17 del mismo marzo; triunfos obtenidos a merced de inauditos esfuerzos de audacia i valor del teniente coronel HERMÓJENES MAZA, quien a la cabeza de sus valientes soldados se arrojaba como un leon enfurecido sobre el enemigo, en los puntos mas peligrosos del combate, dejando casi siempre cubierto el campo de muertos i de heridos.

El mismo heróico comportamiento observó MAZA en el ataque jeneral del 25 de marzo, en que Ricaurte se inmoló por la Patria para dar a ésta el espléndido triunfo de |San Mateo.

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Durante el sitio de |San Mateo, estuvo Carácas a punto de caer en las manos del feroz Rosete. El terror que inspiraba exajeró sus fuerzas, i los habitantes de la ciudad poseidos de él se figuraban ver entrar a Rosete i sus bandidos a fuego i sangre, cuando el coronel Arismendi juntó unos 800 hombres i fué con ellos en busca de aquel.

Componíase esa columna en su mayor parte de estudiantes, que, aunque entusiastas i valerosos no conocian la disciplina ni el manejo de las armas.

Trabado el combate en la sabana de |Ocumare, no pudieron resistir al enemigo, mui superior en número, i fueron destrozados el 12 de marzo por los aguerridos jinetes del llano.

De este desastre tomó desquite el intrépido Rívas en el pueblo de aquel nombre el dia 20, destruyendo por entero la division de Rosete con una nueva columna de 900 hombres, entre los cuales estaban 300 enviados por Bolívar desde San Mateo, en ausilio de la capital.

Levantado el sitio, Bóves volvió a ser derrotado por el ejército de Oriente en |Bocachica, a órdenes del jeneral Mariño; i despues en |Magdaleno, en |Lluma i |Güigua por las fuerzas del Libertador.

Estos fueron para MAZA los últimos triunfos obtenidos en la campaña de Venezuela.

MAZA fué designado i le cupo el honor de desempeñar la gobernacion de la ciudadela de Carácas al terminarse esa gloriosa campaña, tan llena de triunfos al principio como de reveses al fin.

Despues de los desastres de la |Puerta, |Aragua i |Urica cayó MAZA prisionero de una partida realista, que sin saber quién era lo condujo a Carácas, donde fué reducido a estrecha prision i condenado a muerte.

Encarcelado permaneció allí hasta el año de 16, hallándose varias veces en capilla i saboreando otras tantas la muerte, la que llegó a desear como el término de sus horribles sufrimientos. La ejecucion se suspendió en esas ocasiones por la intercesion con las autoridades españolas, de algunas familias realistas a quienes MAZA habia tratado bien cuando el partido republicano dominaba en Carácas; pero al fin se le hizo saber que la fatal sentencia debia cumplirse. MAZA que veía la muerte con el desprecio de las almas de su temple, cuando atraviesan situaciones como la que él atravesaba, recibió la noticia con indiferencia; mas el instinto de la propia conservacion, que es superior a todo, le sujirió una idea.

Desempeñaba en Carácas el cargo de verdugo un tal José Luis Moreno, patriota, a quien habian conmutado la pena de muerte por ese cargo.

La víspera del dia definitivamente señalado para la ejecucion, MAZA logró que el verdugo entrase a la capilla: le habla con interes, le toca los resortes de la humanidad i el patriotismo, hace revivir en él los sentimientos nobles, lo seduce por estos medios i lo corropromete a fugar. Combinado el plan en pocas palabras, espian el momento oportuno. Llega el verdugo i ayuda a MAZA a romper sus prisiones; se arma éste con el palote de los grillos i aquel de una bayoneta; caen sobre los centinelas principales a quienes dejan postrados en tierra, se arman con sus fusiles, atropellan el cuerpo de guardia, se abren paso, i se salvan.

El verdugo fué a poco aprehendido i decapitado.

MAZA se ocultó a favor de la noche en la casa de la señora Curvelo, viuda del comandante patriota Manuel Antero Rachadel del mismo caracas; i no habiendo tenido ocasion de incorporarse a ningun cuerpo de fuerzas republicanas, que por ese tiempo hacian la guerra en la Guayana i en Apure, res emprender su regreso al suelo natal por los valles de Cúcuta, infestados de enemigos como todo el territorio venezolano por donde tenia que transitar, por lo cual i para librarse del constante peligro de caer en sus manos, viajaba de noche, a pié i con distintos disfrases hasta llegar sano i salvo a la ciudad de sus afecciones, para seguir luego esa carrera de sacrificios i de gloria que debia hacerlo tan afamado como temible entre los batalladores de la Independencia.

En agosto de 1819, despues de haberse evadido de la persecucion española en montes i desiertos, se hallaba tambien oculto en Bogotá el teniente coronel MAZA, a tiempo en que se obtenia el famoso triunfo de Boyacá. Poco ántes habia sabido en el pueblo de San Juan de Rioseco los triunfos del ejército republicano en |Gámeza i |Várgas los cuales publicaban como suyos las autoridades españolas para evitar que los pueblos se levantaran contra ellas.

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El señor José María Espinosa, que tan bizarramente combatió en la |Cuchilla del Tambo a las órdenes de Mejía en el año de 16, compañero de MAZA en San Juan i amigo de su intimidad, nos ha referido el siguiente episodio:

En el momento en que se oyó la esplosion del Aserrío a las 9 de la mañana del dia 9 de agosto, tocaron a la puerta de su casa: era MAZA quien lo llamaba, envuelto en un capoton de bayeta morada i con fusil en mano. Salgamos, le dijo, i Espinosa, que segun su propia espresion, le tenia mas miedo a MAZA que a los |godos, no vaciló en acompañarlo. Se dirijieron entónces al cuartel de San Francisco i no encontraron sino a un soldado que estaba de cuartelero. Sámano habia fugado ya con la fuerza que tenia. Bajaron con direccion a la plaza de San Victorino, i por la antigua alameda siguieron para San Diego, en donde encontraron una partida de españoles derrotados sobre la cual hizo MAZA fuego. Puestos en fuga por las dehesas inmediatas, dejando sus caballos i saltando vallados, MAZA los persiguió i mató a varios con la bayoneta de su fusil.

Al dia siguiente (10) dejaron los fusiles, i, montando a caballo, se armaron de lanza i se dirijieron a Chapinero al encuentro de los derrotados. Un poco mas allá de ese caserío, vieron que venia hácia ellos con bastante lijereza un militar vestido de color de grana, adelantado de sus compañeros i en cuyo morreon lucia una pluma blanca.

MAZA, que anhelaba ensayar de nuevo su lanza, por algun tiempo en desuso, i creyendo que el militar avanzado era algun jeneral o jefe de los derrotados, pica su caballo i enristrando lanza le da el "quien vive" por dos veces, que no fué contestado, Iba a caer sobre él, furioso i ciego, cuando el jeneral Bolívar se hizo conocer. MAZA detuvo su caballo de un golpe i se tiró a tierra, como así lo hizo tambien su retrasado compañero. Bolívar se apeó tambien, les dió el abrazo de amigo lleno de alegría, i despues de algunas palabras cruzadas entre ellos continuaron juntos hácia la ciudad.

Nos decia Espinosa, que si MAZA no hubiera cambiado en la mañana de ese dia el fusil por la lanza, habria apuntado sobre el Libertador, corriendo su vida mayor peligro en esta vez que en Jamaica o Casacoima.

La especie nos pareció exajerada, pero no enteramente improbable.

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El dia 10 al entrar a la ciudad se separó MAZA de la comitiva, i al frente del Humilladero en la plaza de San Francisco alcanzó a ver al español Brito que pretendia tomar la fuga. MAZA se le acerca, lo reconoce i lo traspasa de un lanzaso. Se asegura que Brito habia flajelado a MAZA en su prision de Carácas, en la cual se le maltrató i humilló hasta el estremo de hacerle insoportable la existencia.

Será conveniente hacer notar aquí, que MAZA pertenecia a una familia distinguida de esta ciudad i que habia recibido una educacion esmerada, siendo estudiante de facultad mayor i notable en matemáticas, cuando abrazó la carrera de las armas para sostener la causa de la Independencia. En su juventud i ántes de la guerra, tenia un carácter naturalmente suave i benévol; pero con la vida de campaña, los sufrimientos de ésta i la guerra a muerte, que le hizo presenciar escenas tan horribles i dolorosas, se fué endureciendo su alma i envenenándose con la venganza hasta el punto de hacerse proverbial por su crueldad. Por mucho tiempo fué el terror de los españoles, i aun llegó a serlo de los nacionales. Refiérense de él algunas anécdotas de su vida privada i de sus relaciones sociales, que no consignamos aquí por creerlas estrañas a la naturaleza de esta obra.

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Vuelto MAZA, despues de Boyacá, al servicio de la República, marchó con una columna hácia Honda para ir a libertar del poder español algunos pueblos del Magdalena.

En junio de 1820, unióse en Mompos con Córdova que habia bajado por el Cauca, despues de los triunfos que el valeroso antioqueño obtuvo en |Chorros-blancos i |Majagual. MAZA habia embarcado su jente en Honda (donde hizo fusilar algunos españoles) en siete pequeñas embarcaciones armadas en guerra, i de acuerdo con Córdova resolvióse el ataque a la escuadrilla española que se habia retirado a |Tenerife, mui  superior en número i fuerza. Componíase de once buques bien tripulados, armados con piezas de grueso calibre i dirijidos por escelentes oficiales de la marina española. Las embarcaciones de los patriotas solo tenian pedreros, que ni aun montados en cureñas estaban sino atados con cables sobre trozos de madera. No obstante, MAZA i Córdova con su habitual audacia que casi siempre rayaba en temeridad, i sin dudar del triunfo marchan sobre |Tenerife.

Antes de que el enemigo fuera avistado, Córdova desembarcó, una legua ántes de Tenerife, con su columna de infantería para atacar por tierra, i MAZA con su escuadrilla siguió rio abajo para atacar de frente.

A las 5 de la mañana del dia 25, sorprende al enemigo, lo ataca con la mayor impetuosidad i cae sobre sus buques al abordaje, volando el mayor de ellos mandado por el comandante Vicente Villa. Los demas fueron inmediatamente apresados i sus defensores pasados a cuchillo en los bordes de los champanes i barquetas.

Hai que confesar que MAZA en esta vez se escedió en crueldad, ciego seguramente con sus recuerdos de la guerra que los realistas habian hecho en Venezuela, i que todavía hacian los españoles en todas partes, cubriendo de sangre americana no solo los campos de batalla sino las plazas i calles de las ciudades i villas.

Cuando Córdova llegó a Tenerife, habia pasado ya el sangriento combate, al cual concurrieron tambien los españoles que se hallaban en tierra, para perecer con los de la escuadrilla bajo el cortante filo del sable de MAZA o de la cuchilla de sus soldados.

El bongo llamado "La Comandancia," fué el teatro principal de esa terrible retaliacion, no quedando de él ni un solo punto del color de la madera, segun nos refirió en el mismo |Tenerife un testigo presencial. Tan solo el español, señor Juan Sordo, padrino maestro de MAZA, logró por estas consideraciones, el perdon de la vida i que se le diera pasaporte para Bogotá, donde esta salvacion causó verdadera sorpresa por ser MAZA el que firmaba para un español ese pasaporte.

El Triunfo de |Tenerife fué de grandes consecuencias para la causa de la Independencia en las provincias del Atlántico, por quedar desde entónces todo el Magdalena dominado por los patriotas.

El buque español que se escapó en |Tenerife fué tomado en Sitio nuevo por las fuerzas sutiles arruadas en Barranquilla por el almirante Brion i mandadas por Padilla.

Con ese triunfo, los españoles residentes en todas esas comarcas tuvieron que huir i encerrarse en Cartajena, donde pronto debian ser sitiados i sometidos.

Córdova i MAZA siguieron a BArranquilla a ponerse de acuerdo con Brion i Montilla sobre las operaciones que debian emprenderse i que se emprendieron inmediatamente para libertar la Costa.

El segundo unióse a Padilla, cuando este insigne marino ocupaba la Ciénaga grande con sus fuerzas sutiles, i Brion bloqueaba con su escuadra la plaza de Santamarta.

Al mismo tiempo, Carreño triunfaba sobre Sánchez Lima en la |Fundacion, escapándose este último hácia Maracaibo.

En el ataque del 10 de noviembre a |Pueblo-viejo i la |Ciénaga, desembarcó Padilla los 650 hombres de infantería que tenia a bordo, mandados por el coronel MAZA, ascendido a este grado por su triunfo de |Tenerife. Unido con Carreño en la batería de San Pedro | 1 fué destinado a enseñorearse, como lo hizo, del Dulcino i Gaira para contribuir a la ocupacion de Santamarta, que fué ocupada sin resistencia el dia 11.

Libertado entónces de su prision el teniente coronel Juan S. Narváez, marchó con tropas a pacificar el Guarnal i otros pueblos insurreccionados de la provincia, i lo logró empleandó para ello los medios suaves de una política conciliadora, con la cual adquiria en todas partes partidarios para su causa. Triunfos como éstos son indudablemente mucho mas fecundos i satisfactorios que los que se ganan en sangrienta lucha.

"Seis meses, dice la historia, habian bastado a los independientes para formar en las provincias del bajo Magdalena un ejército que escedia de 3,000 hombres, la mitad enviada del interior de Cundinamarca i la otra mitad levantada en la provincia de Cartajena. El patriotismo de sus habitantes en aquella época, su consagracion desinteresada al servicio de la Patria, i los grandes sacrificios que hicieron para organizar i sostener el ejército republicano, merecen los mayores encomios i el reconocimiento de la posteridad."

"La ocupacion del territorio adyacente al rio Cauca, la de Mompos i la accion de |Tenerife, serán, miéntras haya Patria, un testimonio brillante de la audacia i valor de los jefes Córdova i MAZÁ. Educados en las guerras de Venezuela, fué lástima que no hubieran sido algo compasivos con los prisioneros españoles que sacrificaban."

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Cuando esto sucedia en Nueva Granada, la causa de la Independencia ganaba tambien terreno en Venezuela con varios triunfos parciales, la defeccion de algunos jefes realistas i el pronunciamiento de muchos pueblos.

Por ese mismo tiempo, el coronel Miguel Sotillo, conmiliton de los renombrados jefes de Oriente, fué vilmente asesinado en una celada que le tendió el jefe realista Francisco Guzman; pero bien pronto este malvado recibió el castigo de su felonía, vencido i muerto en el combate de |Quiamare, despues de la derrota que habia sufrido en Barcelona su compañero Saint-Just (frances aventurero).

MAZA conoció a ese Guzman, obstinado perseguidor de sus compatriotas en Venezuela, i escapó de caer en sus manos cuando fugaba de la cárcel de Carácas.

Terminada la pacificacion de la Costa en 1821, MAZA se dirifió a Panamá para seguir de allí con Córdova i algunas fuerzas hácia el sur de Colombia, por el Pacífico.

Llegados a Guayaquil no pudieron desembarcar ni permanecen en el puerto, por la sublevacion de las fuerzas sutiles que guarnecian esa plaza; pero lograron hacerlo en el pueblo del Naranjal para proveerse de algunas vituallas i seguir camino de tierra hasta Cuenca, a donde llegaron despues de trece jornadas, perdiendo en ellas, por la insalubridad del clima, la fragosidad de los caminos i la falta de todo recurso, 325 individuos de tropas i 6 oficiales.

En Riobamba se unió la fuerza llevada del Itsmo con el gran ejército que mandaba en jefe el jeneral Sucre, para concurrir con él a la batalla de |Pichincha, que selló la Independencia del Ecuador.

Despues de esta famosa batalla, en que tanto se distinguió MAZA, fué comisionado por el mismo Sucre para ir a someter la rebelde guarnicion de Guaranda con una pequeña columna, i la sometió despues de un combate corto pero sangriento

El solo nombre de MAZA a a los enemigos de la Patria, quienes juzgaron podrian favorecer sus vidas asilándose en sagrado; pero se engañaron tristemente.

MAZA colocó una fuerte escolta en el átrio de la iglesia en que los infelices estaban encerrados, sin imajinarse que esa era la capilla de los condenados a muerte: los hace salir uno a uno, i en ese mismo lugar fueron casi todos decapitados.

Sucre, siempre humano i jeneroso, no solo reconvino a MAZA por este acto de crueldad inútil, sino que inició su juzgamiento, el cual no tuvo efecto por consideraciones de política relacionadas con la guerra, i por el modo como la hacian aún los españoles i realistas en Pasto i en otros puntos del territorio colombiano.

En la campaña de Pasto tuvieron lugar poco despues otras escenas sangrientas i terribles en que MAZA figuró entre los principales actores, para que se viera de cuánto era capaz en su odio inestinguible a los españoles i realistas. Por venir a terminar esta campaña, en la cual obtuvo el ascenso a coronel efectivo en enero de 1823, no fué a la del Perú, en donde hubiera adquirido los laureles que obtuvo su compañero i rival de gloria, el jeneral José Maríua Córdova.

Dícese que MAZA no tenia esos arrebatos de crueldad sino en el furor del combate o cuando estaba sobreescitado por el licor, que usaba en ocasiones de un modo inmoderado i al cual es de atribuirse que no brillara mucho mas en su meritoria carrera.

En la campaña de Pasto se halló de 1822 a 1823 en la mayor parte de los combates librados en ella, recibiendo dos heridas, una leve i la otra tan grave que lo inutilizó del brazo derecho; de ese brazo tan temido de los enemigos i que tantas glorias ayudó a con quistar para la Patria, aunque muchos de los laureles que adornaban su frente estuvieran salpicados de sangre. | 2

Fué ascendido a jeneral en 1826, retirado ya del servicio.

MAZA no figuró en ninguna de nuestras guerras civiles.

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Allá por los años de 42 o 43 un empleado de la secretaría de guerra se acercó a MAZA, solicitando de él a nombre del secretario los documentos militares que tuviera para formar la hoja de sus servicios. "Diga usted al señor secretario, respondió MAZA, que mi hoja de servicios la encuentra en las mejores pájinas de la historia de la Independencia." I así era en efecto.

Este arranque que pudiera parecer de necia vanidad, no fué sino de noble altivez del viejo guerrero, que arrastraba entónces una vida miserable i que jamas pensó en recompensas pecuniarias. En esa época estaba reducido a una situacion casi estremosa de escasez i de pobreza.

En igual situacion se hallaba en Honda en 1844, siendo comandante de armas de esa plaza, el teniente coronel Juan Mazutier, español, que desde 1821 sirvió con decision a la causa de la Independencia. Mazutier partia su mesa con MAZA, hasta un dia en que le fueron negados los ausilios para seguir a la Costa, por no haber presentado el correspondiente pasaporte.

Sin que nadie lo supiera, el dia ménos pensado se embarcó en una pequeña barqueta, rio abajo, i los bogas que la tripulaban, por no haber recibido su salario, lo dejaron botado; a un descuido, en una playa desierta. Hubiera perecido en ella de hambre i desamparo, sin la casual proteccion prestada oportunamente por el patron de una Escucha del gobierno que a su paso tocó en la playa. De allí lo recojió de órden superior dada en Honda, otra embarcacion del gobierno, i lo condujo a Mompos.

Fácil es imajinar lo que MAZA sufriria al verse abandonado en un lugar desierto por los hombres en quienes habia hecho confianza. Mas, mil veces mas que las fisicas penalidades i que los peligros a que se vió espuesto, sentiria en aquella situacion no poder castigar a los autores de semejante bárbara perfidia.

En Mompos fijó su residencia, i en esa misma ciudad, valetudinario por sus gloriosas heridas, murió a la edad de 59 años en julio de 1855.

Así terminó su existencia el terrible vengador de los mártires de la Patria, el denodado guerrero, terror de los españoles, jeneral HERMÓJENES MAZA.

 

1 Esta posicion es memorable para el autor de esta obra, por haber combatido i triunfado en ella contra los jefes centralistas Arboleda i Vieco en noviembre i diciembre de 1860.
2 De la última campaña de Pasto en tiempo de la Independencia, se trata detenidamente en la biografía del jeneral José María Obando.

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