CORONEL GONZÁLEZ
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1
"Escaso de datos i de tiempo para escribir una
biografía formal, ensayo siquiera poner a flote un nombre
histórico, medio hundido ya en el olvido, que a las veces es el
sudario moral de los que fueron buenos i leales servidores de la
Patria, pero que no alcanzaron a ser caudillos.
"La historia recoje las hazañas de los héroes i los
merecimientos de los héroes, pero por una fatalidad inevitable
sobrenadan en sus pájinas los nombres de los que no dejaron una
huella de sangre: la defensa del capitolio contra los galos
vencedores de las huestes romanas suena ménos alto que el paso del
Rubicon: Manlio, abnegado hasta el sacrificio, se eclipsa ante la
figura grandiosa i sangrienta de César.
"Temeridad seria pretender correjir una injusticia que
tiene por base la debilidad del corazon humano, tan listo siempre a
impresionarse mas con el estruendo i el oropel que con las virtudes
cívicas de los que estiman como recompensa sobrada la satisfaccion
de la propia conciencia; pero al ménos séame permitido hacer un
ensayo para correjir un olvido, i por un momento hacer sonar entre
la algazara de los vivos el nombre de un muerto.
"En los combates de cualquiera naturaleza que los
pueblos tienen que sostener para conquistar las libertades sociales
o para reivindicar sus derechos, los nombres de los que encabezan o
dirijen el movimiento ganan la mayor parte, cuando no toda la
gloria del éxito en el suceso que se llevó a buen término, mediante
los esfuerzos combinados de infinidad de ausiliares que quedan
olvidados. En el interes jeneral del drama, se olvidan los
pormenores; en el bullicio de la plaza pública solo los nombres de
los tribunos despiertan eco; en el estruendo del combate el
caudillo resume las glorias alcanzadas por los subalternos.
"Al exhumar hoi, pues, un nombre propio, no vayais a
creer, vosotros que leais estas humildes pájinas, que se trate de
uno de aquellos personajes que "fatigan a la historia con
sus proezas." No; es el nombre humilde del caballero cuya
mano estrecharon Bolívar, Santander, Sucre i Rondon, teniéndolo a
grande honra; cuya sencillez i carencia absoluta de pretensiones
vino a hacerse proverbial; de quien los gobernantes se acordaron
siempre en los dias de conflicto, para poner en juego su prestijio
i aprovechar su patriotismo nunca desmentido; de quien la república
no se acordé en sus dias de ancianidad i de pobreza; lo que no
obstó para que fuera el último nombre que pronunciaron sus labios,
como el de la divinidad a quien habia rendido culto en sus mejores
años.
I
"Trasladémonos con la imajinacion a la plaza de Santafé
el 20 de julio de 1810, en el momento en que brotaba la primera
chispa revolucionaria que a la vuelta de algunos años habia de
considerarse justamente como el punto de partida de la guerra de la
emancipacion.
"Las campanas de la ciudad tocan a rebato; los talleres
se cierran; la poblacion entera se dirije a las casas municipales,
los unos sabiendo que de allí partirá el movimiento, los otros
convencidos de que el cabildo dominará el tumulto o habrá de
conseguir la justicia que se reclama. Todavía en aquellos tiempos
el cabildo representaba a la ciudad.
"Sin entrar en los pormenores de aquella grandiosa
evolucion, tantas veces narrados, diré sencillamente que al propio
tiempo en que los concejales enviaban diputaciones al virei, con el
objeto de que autorizara la reunion del cabildo abierto; cuando los
tribunos se esforzaban en no dejar decaer el entusiasmo de los
amotinados, otros se encargaban de recorrer los talleres, esplicar
sin figuras retóricas el movimiento que se llevaba a cabo i
haciendo uso del prestijio que habian adquirido desde años atras,
llevar a la plaza pública sostenedores del derecho que se
reivindicaba, i allí alistarlos en las incipientes compañías de
milicias que, llegado el caso, habrian de ser los sostenedores de
la junta suprema que se instalaba en aquella noche memorable.
"Entre los mas activos en esa labor, que no por ser la
ménos ruidosa en aquellos momentos era la ménos importante, se
distinguia el señor FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ, cuyo nombre pongo
por primera vez en estas pájinas.
"Era el señor GONZÁLEZ uno de los hombres acaudalados
de la ciudad, i gozaba en ella el doble prestijio de la
honorabilidad de la familia a que pertenecia, i el de la fortuna
bien adquirida que se emplea mas que en especulaciones que se
proponen, en hacer el bien que se solicita.
"Hombre de carácter benévolo, sencillo i campechano,
acostumbrado a llamar al pan pan, i al vino vino, era jeneralmente
querido i popular. Aquellos para quienes por la posicion que
ocupaba hubiera podido ser un émulo, no veian en él un rival; i la
clase trabajadora sabia por esperiencia que en él tenia asegurado
un protector.
"Estaba, pues, en la mejor situacion posible para
llevar a cabo la comision de que se le encargaba, i de acuerdo con
los señores Luis Azuola i José de Leiva, empezó desde aquella noche
inolvidable la tarea de organizar las milicias, que desde esa época
fueron la mina inagotable de donde salieron los batallones que en
la guerra magna iban a pagar el tributo de sangre de Cundinamarca,
i a traerle en cambio la parte merecida en la cosecha de glorias
que alcanzaban.
II
"Pasados los primeros borrascosos dias en que mas se
necesitaba refrenar el propio entusiasmo que apercibirse contra un
enemigo impotente por el momento, pudieron los jefes designados
ocuparse debidamente en la organizacion de las milicias, que
quedaron rejimentadas en los primeros dias de setiembre, a mismo
tiempo que la junta se desprendia de su carácter revolucionario,
para constituir el gobierno del reino.
"Con fecha 12 de setiembre de 1810, se le espidió el
despacho de teniente del rejimiento de milicias disciplinadas de
Bogotá, i desde entónces abandonó negocios i ocupaciones habituales
para no pensar sino en el fiel cumplimiento de sus funciones.
"Cuantiosos donativos se recojian entónces para atender
a las imprescindibles necesidades de la nueva situacion, i en los
periódicos oficiales de aquella época se encuentran las listas que
atestiguan el entusiasmo con que los mas de los patriotas empleaban
crecidas sumas en atender a los gastos del servicio publico. Entre
ellos se distinguió siempre el señor GONZÁLEZ, quien, ademas de las
cantidades erogadas en dinero, equipó su compañía de milicianos, i
costeó la refaccion del cuartel.
"Ya para 1812 las milicias hubieron de entrar al
servicio, no todavía contra los enemigos que años mas tarde habian
de combatir, sino en la primera de nuestras insensatas guerras
civiles, que ocasionaba la diversidad de opiniones respecto del
sistema de gobierno que se adoptase. En los momentos en que el
gobierno de Cundinamarca se apercibia para la lucha, recibió el
despacho de capitan de la 1.ª compañía, otorgado en 8 de mayo de
1812.
"Pocos dias mas tarde la sangre hubo de correr en la
lucha fratricida, i ya que las convicciones i la obcecacion de los
dos bandos i de sus caudillos hicieron inevitable el conflicto, las
milicias cumplieron heróicamente su deber debelando por completo
las fuerzas veteranas del congreso.
"El triunfo dió a GONZÁLEZ la mas alta de las
recompensas: la de haber servido bien i lealmente a la causa que
habia abrazado; i su conducta le hizo acreedor al despacho de
teniente coronel del rejimiento, que fué refrendado por el jeneral
Nariño en 11 de enero de 1813.
III
"Concluida a discordia entre el congreso de las
provincias unidas i el gobierno de Cundinamarca, se pensó ya
sériamente en aunar todos los esfuerzos i espedicionar sobre el
sur, donde diariamente cobraba fuerzas i ganaba terreno el ejército
español.
"Nariño acometió tan gloriosa empresa, contando para
ello con inmejorables ausiliares, i entre ellos el mayor GONZÁLEZ,
a quien dió al emprender la campaña el despacho de coronel, que
refrendó el 4 de octubre de 1813.
"Si algun hombre pudiera llamarse indispensable en la
defensa de una causa, GONZÁLEZ lo era en aquellas circunstancias,
porque el prestijio que habia adquirido entre sus milicianos hacia
que éstos abandonaran sus familias i sus hogares, emprendiendo una
espedicion lejana i arriesgada, mas por seguir al jefe a quien
amaban, que por defender convicciones que no tenian.
"Fué entónces cuando GONZÁLEZ puso en juego toda su
actividad i dió mayores pruebas de desinteres i patriotismo.
|De
su propio peculio equipó el rejimiento con que iba a salir a
campaña, costeó la banda de música, ausilió eficazmente a algunos
oficiales pobres para proveerse de uniformes, i finalmente compró
armas para los que carecian de ellas.
"Al emprender marcha rehusó de una manera perentoria
hacerla a caballo, queriendo participar en todo de las fatigas de
sus soldados, que le pagaban en cariño i en respeto las atenciones
que otros jefes no gastaban.
"Para economizar largas disertaciones históricas, i
respecto de acontecimientos que, segun parece, no es permitido
ignorar, re sumo toda aquella gloriosa i al fin desastrada campaña
en los nombres que encabezan las pájinas con que la division de
Cundinamarca se encargó de engalanar nuestra historia. Palacé,
Calibío, Juanambú Tasínes, Cebóllas, i por ultimo el Ejido de
Pasto, dicen mas que cuanto pudiera narrarse en estudiados
comentarios.
IV
"Derrotado Nariño por una fatalidad inesplicable en los
momentos en que iba a recojer el fruto de una larga campaña i de
cinco batallas campales, desbandado el ejército, privados de todo
ausilio, i agotados todos los recursos, el coronel GONZALEZ hubo de
hacer lo mismo que todos los jefes sus compañeros, i regresó a
Bogotá aguardando ocasion propicia para tomar el desquite, pero
siempre entusiasta i siempre pronto a servir a la causa
republicana.
"En esta ciudad le sorprendió el ejército pacificador
cuando la ocupó en 1816, i forzoso le fué comparecer ante el
consejo de Purificacion, que le sentenció a muerte; pero logró del
fiscal el que aquella sentencia se anulara mediante una fuerte suma
que le obsequió i algunas cantidades dadas con cualquier pretesto a
los otros funcionarios de instruccion.
"Por algunos dias creyó estar libre de la persecucion,
i haber escapado a la muerte que habian sufrido ya muchos de los
próceres; pero segunda vez hubo de comparecer ante un consejo de
guerra, que una vez mas le sentenció al banquillo. En esta ocasion
pudo comprar la vida a costa de 35,000 que hubo de entregar en
dinero a los peninsulares, el secuestro de todos sus bienes, i la
obligacion de servir durante diez años en el batallon Cachirí. De
esta última pena fué eximido mas tarde con motivo del natalicio del
soberano, pero no así de las dos primeras, que se cumplieron
reduciendo a notable pobreza al que hasta entónces habia disfrutado
de una buena fortuna.
"Quiso Morillo utilizar la popularidad de que gozaba
GONZALEZ, i no evitó medio alguno para ganarle a su causa i
comprometerle a que organizara las milicias, ofreciéndole toda
clase de recompensas, pero estos ofrecimientos encallaban en el
patriotismo del coronel. Quiso Morillo verle, esperanzado en que no
resistiria a sus instancias personales, i GONZÁLEZ se denegaba a
esta conferencia, pretestando su carácter campechano que podia
desagradar al jefe español; pero como éste insistiese dándole
seguridades de que podria decir lo que a bien tuviera, porque
aquella habia de ser una conferencia de amigos, el patriota no pudo
rehusarse.
"Todos los esfuerzos de Morillo fueron inútiles, i al
fin creyendo tal vez que en una segunda conferencia podria obtener
algun resultado mejor, le dijo:
- " Vamos, coronel insuljente, pida usted la gracia que
quiera.
- " La que yo quiera, jeneral?
- " Sí, i no ande usted corto en pedir, que yo andaré
largo en conceder.
- " Si así es, dijo GONZÁLEZ con su habitual franqueza,
no pido mas sino el favor de que se me deje tranquilo en mi casa, i
no tener la honra de volverle a ver la cara a usted.
- " Me agradan los hombres francos, dijo Morillo: vaya
usted en paz.
"Este rasgo basta para pintar el carácter de
GONZALEZ
V
"Sin detenerme en la relacion de los sucesos que
tuvieron lugar en aquellos años de prueba i de martirio para los
patriotas, i llena de gloria para la patria, traslado al lector a
otra época, propicia para la república.
"Es el 8 de agosto de 1819. Martínez de Aparicio ha
llegado con pasmosa rapidez trayendo al virei Sámano la noticia de
la completa derrota sufrida en Boyacá por las huestes españolas.
Los jefes que no han muerto han quedado prisioneros; la
desorganizacion es completa: imposible ver de reunir las columnas
diseminadas en distintas poblaciones para formar con ellas un
núcleo en cuyo torno puedan reunirse los dispersos; inútil si no
imposible ensayar la resistencia.
"Pocas horas despues la fuga estaba resuelta, i aunque
se dictaban todas las providencias en la mayor reserva, habiendo
prevenido solamente a aquellas personas mas comprometidas i que por
la misma razon debian guardar mayor sijilo para asegurar el éxito
de la emigracion, ya al amanecer del dia 9 se notaba en toda la
ciudad ese rumor vago, ese alarma que anuncia siempre algun
cataclismo político que se prepara o que se está cumpliendo.
"Algunas horas mas tarde la emigracion emprendida por
los mas decididos partidarios de los gobernantes, i los dispersos
que empezaban a llegar en grupos mas o ménos numerosos, revelaron a
la poblacion lo que pasaba, i la noticia produjo el mismo efecto
que un rayo en una tarde serena. Consternacion i desaliento en
unos, furia en otros, loca alegría en los mas.
"Ya al anochecer todos esos sentimientos se formulaban
de distintas maneras: los españoles querian aprovecharse de los
dispersos que habian llegado, i ántes de emprender la retirada
entregar al saqueo la ciudad indefensa i vengar en las familias
inertes la afrenta de sus armas; los otros querian ensañarse en los
vencidos, pero no rendidos aún, i entregar al pillaje las
propiedades que tenian que abandonar.
"Las autoridades habian huido; se ignoraban los
pormenóres de la derrota, i algunos pudieron temer que Sámano se
rehiciera, i ese temor les hacia abstenerse de tomar providencias
que serian mortales en caso de una reaccion: la anarquía era
completa i todos veían con espanto llegar la noche, que podia ser
fecunda en desgracias.
"Repentinamente apareció un estraño grupo por una de
las esquinas de la calle del comercio: un hombre vestido con su
uniforme militar, llevaba en alto la bandera tricolor, i le
acompañaba solamente un tambor de órdenes que daba sin descanso el
toque de llamada. Era el coronel GONZÁLEZ que en aquellos críticos
momentos queria reunir a todo trance sus milicianos para dar
seguridad a la ciudad, tanto contra las partidas que pudieran
intentar un golpe de mano, cuanto contra aquellos que pudieran
querer echarse sobre los fondos públicos existentes en las oficinas
abandonadas, i que debian servir para atender a las primeros gastos
del gobierno republicano.
"Cuando llegó a la plaza mayor el grupo era ya
numeroso, pues muchos de sus antiguos subordinados le acompañaban,
i por momentos afluían aquellos que, decididos por la causa, solo
aguardaban que hubiese uno que comunicara el movimiento.
"El coronel GONZÁLEZ resolvió en el acto convocar un
cabildo abierto que debia nombrar las autoridades políticas de la
ciudad: i hacedero fué que se reuniera, desde el momento que hubo
quien iniciara la idea i quien, siquiera fuese por el momento,
diera con la fuerza libertad i efectividad a sus
deliberaciones.
"Con una parte de la columna, que se aumentaba por
instantes, Maza i GONZÁLEZ tuvieron que librar en las calles
algunos combates parciales, pero al fin ocuparon el cuartel de
Artillería, donde no se ensayó siquiera resistir: allí se
proveyeron de armas, i consiguieron desclavar algunos cañones que
situaron convenientemente en varios puntos de la ciudad, i
empezaron a conducir allí en calidad de prisioneros los pequeños
grupos de derrotados a quienes los paisanos desarmaban i
aprehendian.
" Dos dias despues, cuando entró el ejército vencedor,
el coronel GONZALEZ pudo entregar al Libertador la capital salvada
de la anarquía por su decision. En la casa de moneda existia cerca
de un millon de pesos; las propiedades de los emigrados no habian
sufrido menoscabo alguno; i todos esos recursos de que tan
urjentemente necesitaba el ejército habian sido salvados i
custodiados por el modesto i abnegado coronel de milicias.
"Su decision i su prestijio fueron debidamente
aprovechados por el Libertador, que le nombró gobernador de la
provincia i comandante jeneral del departamento de Cundinamarca.
Uno de los ramos mas delicados en aquellas circunstancias era el de
los bienes secuestrados a los españoles, porque ademas de los
empeños mas o ménos ocultos de los vencidos, habia que luchar con
las pretensiones de los vencedores. El comandante jeneral era
hombre calculado para dominar una situacion de esta naturaleza,
porque si su sencillez era proverbial, aún lo era mas su
honradez.
"Tuvo lugar entónces un episodio que no vacilaria en
narrar con todos sus pormenores, si no figuraran en él nombres
propios: pero es el caso que el jefe del poder ejecutivo se
permitió actuar en una de las muchas reclamaciones a que daban
márjen los secuestros, i tan luego como el comandante jeneral tuvo
noticia de tal hecho, se presentó de grande uniforme en la casa de
gobierno, se dirijió a la sala de consejo sin atender a las
observaciones que le hacia el oficial de órdenes, i poniendo sobre
la mesa el baston i las charreteras, dijo al vice-presidente:
-"Ahí le dejo a V. E. junto con esas insignias el
espediente en que se ha entrometido a dictar autos. Si V. E. se ha
vuelto ya comandante jeneral, yo soi tanto mas inútil cuanto que no
sirvo para estafermo de nadie.
"¡Cuánto habria ganado la república si los mandatarios
hubieran tenido siempre quien les hablara el lenguaje de la verdad,
aunque lo hiciera con esa franqueza ruda que hacia mas fuerte la
reconvencion!
VI
"Incansable en su tarea de organizar i disciplinar las
milicias de la provincia, vinieron éstas a constituir un verdadero
ejército de reserva, del cual se llenaban las bajas que la guerra
hacia en los cuerpos veteranos, i del cual se desprendian
batallones que ilustraban su nombre i su bandera en Pichincha, o se
inmortalizaban en Carabobo, o se cubrian de gloria en Ayacucho.
"Todos estos servicios fueron estimados por el congreso
de Colombia que le ascendió a jeneral i le decretó una medalla de
honor. La disposicion lejislativa no se llevó a cabo porque el
poder ejecutivo la objetó por circunstancias que no es del caso
referir.
Tanto así es cierto que ni aun los mas grandes caractéres están
esentos de puerilidades, i que en las rejiones del poder rastrean
pasiones mezquinas que en casos como el presente es preferible
cubrir con un velo.
"Pero no por este acto de injusticia de un individuo,
dejó él de dar el precio que realmente tenia a la voluntad de los
lejisladores, i su entusiasmo no disminuyó en vista de aquel acto,
que perdia todo lo que hubiera podido herirle i mortificarle desde
el momento en que un desagrado personal era la causa que lo
motivaba.
VII
"Pronto llegaron los malos dias para la patria. Desde
el momento en que dejó de haber enemigos a quienes combatir, las
pasiones que ántes no hubieran merecido otro nombre que el de
emulacion, se convirtieron en rivalidades funestas, i las
ambiciones subieron tanto cuanto decaía el sentimiento
patriótico.
"Los caudillos se creyeron indispensables. Muchos de
los heróicos fundadores de la república no se contentaron con aquel
título, que por cierto era el mas glorioso, sino que aspiraron a
mas. La discordia sucedió a la antigua unidad de intereses i de
aspiraciones, i al fin estalló la guerra civil.
"Cuando el gobierno lejítimo se vió en la necesidad de
entrar en transacciones con los sublevados del batallon Callao,
comisionó al coronel GONZALEZ para hacer la entrega de la plaza,
que no era posible defender, pero ni ensayarlo despues del desastre
del Santuario.
"Cuando Jiménez i su brillante batallon, que tantas
veces se habia cubierto de glorias, llegaron a la plaza,
encontraron allí al comandante jeneral, ya bien cargado de años i
de achaques que, de grande uniforme i su espada al cinto, rehusaba
perentoriamente entregar la plaza miéntras no se le diese recibo al
pié de la órden que al efecto se le habia trasmitido.
"Muchos han querido considerar este episodio como un
incidente acaso ridículo, cuando eso solo bastaria para salvar el
nombre de quien llevaba hasta ese punto el culto al cumplimiento
del deber. El con sus milicianos hubiera intentado defender la
ciudad, e indisputablemente habria sido vencido; pero ¿acaso la
honra está solo en el que vence? Dispuesta por el gobierno la
entrega de la plaza, i comisionado para llevarla a cabo, aguardaba
solo al enemigo; fiel ejecutor de una órden, la cumplia; pero no
solo cubria su responsabilidad sino que era el enemigo mismo quien
certificaba que habia cumplido su deber.
"Si hai quien ria de este incidente que pinta el
carácter de aquel hombre honrado a carta cabal, sencillo hasta la
exajeracion, abnegado hasta el sacrificio, es bien seguro que mas
que risa en los labios habrá en el corazon respeto para quien tal
hacia.
VIII
"Poco tiempo despues triunfaban los ejércitos
lejitimistas por todas partes, i al fin acampaban en las
inmediaciones de esta ciudad.
"El coronel GONZALEZ se hizo el deber de ir a saludar a
los jefes, i se puso en marcha con tal objeto. Su salud habia
decaido ya de una manera mui notable, i las penas morales sufridas
a causa del fusilamiento de su hijo Baldomero que hacia parte del
ejército dictatorial, prisionero en Palmira i pasado por las armas
en Cali, esas penas, digo, pesaban sobre él mas que sus ochenta
años.
- "Cuán triste es este abrazo! le dijo uno de los jefes
al verle: no me aborrezca usted por la muerte de Baldomero.
- Si la muerte de mi hijo, contestó el noble anciano, convenia para
la salud de la patria . . . . que en paz descanse!
IX
" Resumamos:
"El coronel GONZALEZ sirvió activamente desde 1810
hasta 1832 en que los achaques consiguientes a sus ochenta i dos
años le obligaron a retirarse del servicio.
"Hizo toda la campaña del sur en 1813 i 14, tomando
parte en las cinco batallas campales que se libraron en Palacé,
Calibío, Juanambú, Tasínes i Cebóllas.
"Organizó las milicias del departamento, i de ellas
salieron siempre los reemplazos para el ejército de línea.
"Mas de una vez las equipó i armó a su costa.
"En 1819 salvó a la capital de la anarquía, haciendo
imposible toda reaccion, i conservando los bienes abandonados por
los españoles que produjeron cerca de cuatro millones.
"Durante once años sirvió como comandante jeneral del
departamento.
"Sentenciado a muerte hubo de rescatar su vida dando
una considerable parte de su caudal, ya harto disminuido con los
cuantiosos donativos que
|voluntariamente habia hecho a la
nacion.
"Tan luego como dos de sus hijos estuvieron en edad de
salir a campaña, los enroló en el ejército libertador.
"Dió, pues, a la patria su vida consagrada a su
servicio, su fortuna i sus hijos.
"Era humilde, i murió humilde.
"Era rico, i murió pobre, i nunca pensó en hacer
reclamacion alguna.
"Pero al morir tuvo que pensar que en la patria dejaba
madre comun i amparadora para sus hijos; que en su honradez
proverbial les dejaba timbre de orgullo; i en sus servicios título
perfecto para llamar a las puertas de la república si alguna vez la
necesidad llamaba a las suyas.
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1
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Se decia esto cuando se solicitaba una pension para uno de sus
hijos, que murió poco despues en la miseria.
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Autorizados por su autor damos cabida en nuestro libro a la
siguiente biografía. La debemos a la mui hábil i brillante pluma de
nuestro amigo, el distinguido escritor José María Quijano
Otero.
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