Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE

Introduccion

Plan de la Obra

Prólogo

Jeneral Nariño

Jeneral Baraya

Jeneral Cabal

Jeneral Ricaurte

Coronel Jirardot

Coronel D´Elúyar

Capitan Ricaurte

Jeneral Santander

Coronel González

Jeneral Velez

Jeneral Maza

Jeneral Ortega

Jeneral Córdova

Jeneral Padilla

Jeneral Ucros

Jeneral Narváez

Coronel Móntes

Jeneral Fábrega

Jeneral Fortoul

Jeneral Moráles Galavis

Jeneral Caicedo

Coronel Concha

Jeneral Neira

Jeneral Obando (Antonio)

Jeneral Herrera

Jeneral Franco

Jeneral Murguéitio

Jeneral Obando (José Maria)

Jeneral López

Jeneral Arciniégas

Jeneral Gaitan

Jeneral Paris

Coronel Garcés

Coronel Vezga

Coronel Córdova

Coronel Vanégas

Coronel Briceño

Coronel Cancino

Coronel Nariño

Jeneral Barriga

Coronel Muñoz

Jeneral Mendoza

Jeneral Mantilla

Coronel Gutiérrez

Jeneral Espina

Coronel Canáles

Jeneral Duran

Jeneral Buitrago

Jeneral Mendoza

Jeneral Barriga

Coronel Martin

Jeneral Rivero

Coronel Tello

Comandante Calle

Comandante Herrera

Jeneral González

Jeneral Martínez

Jeneral Acevedo (Ramon)

Jeneral López (Laureano)

Coronel Madiedo

Jeneral Piñéres (Juan A.)

Jeneral Urdaneta

Jeneral Weir

Comandante Cárdenas

Jeneral Acevedo (José)

Coronel Carrasquilla

Comandante Figueroa

Comandante Triana

Jeneral Peña (Camilo)

Jeneral Herran

Jeneral Réyes Patria

Jeneral Briceño

Epílogo

CORONEL GONZÁLEZ | 1

"Escaso de datos i de tiempo para escribir una biografía formal, ensayo siquiera poner a flote un nombre histórico, medio hundido ya en el olvido, que a las veces es el sudario moral de los que fueron buenos i leales servidores de la Patria, pero que no alcanzaron a ser caudillos.

"La historia recoje las hazañas de los héroes i los merecimientos de los héroes, pero por una fatalidad inevitable sobrenadan en sus pájinas los nombres de los que no dejaron una huella de sangre: la defensa del capitolio contra los galos vencedores de las huestes romanas suena ménos alto que el paso del Rubicon: Manlio, abnegado hasta el sacrificio, se eclipsa ante la figura grandiosa i sangrienta de César.

"Temeridad seria pretender correjir una injusticia que tiene por base la debilidad del corazon humano, tan listo siempre a impresionarse mas con el estruendo i el oropel que con las virtudes cívicas de los que estiman como recompensa sobrada la satisfaccion de la propia conciencia; pero al ménos séame permitido hacer un ensayo para correjir un olvido, i por un momento hacer sonar entre la algazara de los vivos el nombre de un muerto.

"En los combates de cualquiera naturaleza que los pueblos tienen que sostener para conquistar las libertades sociales o para reivindicar sus derechos, los nombres de los que encabezan o dirijen el movimiento ganan la mayor parte, cuando no toda la gloria del éxito en el suceso que se llevó a buen término, mediante los esfuerzos combinados de infinidad de ausiliares que quedan olvidados. En el interes jeneral del drama, se olvidan los pormenores; en el bullicio de la plaza pública solo los nombres de los tribunos despiertan eco; en el estruendo del combate el caudillo resume las glorias alcanzadas por los subalternos.

"Al exhumar hoi, pues, un nombre propio, no vayais a creer, vosotros que leais estas humildes pájinas, que se trate de uno de aquellos personajes que "fatigan a la historia con sus proezas." No; es el nombre humilde del caballero cuya mano estrecharon Bolívar, Santander, Sucre i Rondon, teniéndolo a grande honra; cuya sencillez i carencia absoluta de pretensiones vino a hacerse proverbial; de quien los gobernantes se acordaron siempre en los dias de conflicto, para poner en juego su prestijio i aprovechar su patriotismo nunca desmentido; de quien la república no se acordé en sus dias de ancianidad i de pobreza; lo que no obstó para que fuera el último nombre que pronunciaron sus labios, como el de la divinidad a quien habia rendido culto en sus mejores años.

I

"Trasladémonos con la imajinacion a la plaza de Santafé el 20 de julio de 1810, en el momento en que brotaba la primera chispa revolucionaria que a la vuelta de algunos años habia de considerarse justamente como el punto de partida de la guerra de la emancipacion.

"Las campanas de la ciudad tocan a rebato; los talleres se cierran; la poblacion entera se dirije a las casas municipales, los unos sabiendo que de allí partirá el movimiento, los otros convencidos de que el cabildo dominará el tumulto o habrá de conseguir la justicia que se reclama. Todavía en aquellos tiempos el cabildo representaba a la ciudad.

"Sin entrar en los pormenores de aquella grandiosa evolucion, tantas veces narrados, diré sencillamente que al propio tiempo en que los concejales enviaban diputaciones al virei, con el objeto de que autorizara la reunion del cabildo abierto; cuando los tribunos se esforzaban en no dejar decaer el entusiasmo de los amotinados, otros se encargaban de recorrer los talleres, esplicar sin figuras retóricas el movimiento que se llevaba a cabo i haciendo uso del prestijio que habian adquirido desde años atras, llevar a la plaza pública sostenedores del derecho que se reivindicaba, i allí alistarlos en las incipientes compañías de milicias que, llegado el caso, habrian de ser los sostenedores de la junta suprema que se instalaba en aquella noche memorable.

"Entre los mas activos en esa labor, que no por ser la ménos ruidosa en aquellos momentos era la ménos importante, se distinguia el señor FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ, cuyo nombre pongo por primera vez en estas pájinas.

"Era el señor GONZÁLEZ uno de los hombres acaudalados de la ciudad, i gozaba en ella el doble prestijio de la honorabilidad de la familia a que pertenecia, i el de la fortuna bien adquirida que se emplea mas que en especulaciones que se proponen, en hacer el bien que se solicita.

"Hombre de carácter benévolo, sencillo i campechano, acostumbrado a llamar al pan pan, i al vino vino, era jeneralmente querido i popular. Aquellos para quienes por la posicion que ocupaba hubiera podido ser un émulo, no veian en él un rival; i la clase trabajadora sabia por esperiencia que en él tenia asegurado un protector.

"Estaba, pues, en la mejor situacion posible para llevar a cabo la comision de que se le encargaba, i de acuerdo con los señores Luis Azuola i José de Leiva, empezó desde aquella noche inolvidable la tarea de organizar las milicias, que desde esa época fueron la mina inagotable de donde salieron los batallones que en la guerra magna iban a pagar el tributo de sangre de Cundinamarca, i a traerle en cambio la parte merecida en la cosecha de glorias que alcanzaban.

II

"Pasados los primeros borrascosos dias en que mas se necesitaba refrenar el propio entusiasmo que apercibirse contra un enemigo impotente por el momento, pudieron los jefes designados ocuparse debidamente en la organizacion de las milicias, que quedaron rejimentadas en los primeros dias de setiembre, a mismo tiempo que la junta se desprendia de su carácter revolucionario, para constituir el gobierno del reino.

"Con fecha 12 de setiembre de 1810, se le espidió el despacho de teniente del rejimiento de milicias disciplinadas de Bogotá, i desde entónces abandonó negocios i ocupaciones habituales para no pensar sino en el fiel cumplimiento de sus funciones.

"Cuantiosos donativos se recojian entónces para atender a las imprescindibles necesidades de la nueva situacion, i en los periódicos oficiales de aquella época se encuentran las listas que atestiguan el entusiasmo con que los mas de los patriotas empleaban crecidas sumas en atender a los gastos del servicio publico. Entre ellos se distinguió siempre el señor GONZÁLEZ, quien, ademas de las cantidades erogadas en dinero, equipó su compañía de milicianos, i costeó la refaccion del cuartel.

"Ya para 1812 las milicias hubieron de entrar al servicio, no todavía contra los enemigos que años mas tarde habian de combatir, sino en la primera de nuestras insensatas guerras civiles, que ocasionaba la diversidad de opiniones respecto del sistema de gobierno que se adoptase. En los momentos en que el gobierno de Cundinamarca se apercibia para la lucha, recibió el despacho de capitan de la 1.ª compañía, otorgado en 8 de mayo de 1812.

"Pocos dias mas tarde la sangre hubo de correr en la lucha fratricida, i ya que las convicciones i la obcecacion de los dos bandos i de sus caudillos hicieron inevitable el conflicto, las milicias cumplieron heróicamente su deber debelando por completo las fuerzas veteranas del congreso.

"El triunfo dió a GONZÁLEZ la mas alta de las recompensas: la de haber servido bien i lealmente a la causa que habia abrazado; i su conducta le hizo acreedor al despacho de teniente coronel del rejimiento, que fué refrendado por el jeneral Nariño en 11 de enero de 1813.

III

"Concluida a discordia entre el congreso de las provincias unidas i el gobierno de Cundinamarca, se pensó ya sériamente en aunar todos los esfuerzos i espedicionar sobre el sur, donde diariamente cobraba fuerzas i ganaba terreno el ejército español.

"Nariño acometió tan gloriosa empresa, contando para ello con inmejorables ausiliares, i entre ellos el mayor GONZÁLEZ, a quien dió al emprender la campaña el despacho de coronel, que refrendó el 4 de octubre de 1813.

"Si algun hombre pudiera llamarse indispensable en la defensa de una causa, GONZÁLEZ lo era en aquellas circunstancias, porque el prestijio que habia adquirido entre sus milicianos hacia que éstos abandonaran sus familias i sus hogares, emprendiendo una espedicion lejana i arriesgada, mas por seguir al jefe a quien amaban, que por defender convicciones que no tenian.

"Fué entónces cuando GONZÁLEZ puso en juego toda su actividad i dió mayores pruebas de desinteres i patriotismo. |De su propio peculio equipó el rejimiento con que iba a salir a campaña, costeó la banda de música, ausilió eficazmente a algunos oficiales pobres para proveerse de uniformes, i finalmente compró armas para los que carecian de ellas.

"Al emprender marcha rehusó de una manera perentoria hacerla a caballo, queriendo participar en todo de las fatigas de sus soldados, que le pagaban en cariño i en respeto las atenciones que otros jefes no gastaban.

"Para economizar largas disertaciones históricas, i respecto de acontecimientos que, segun parece, no es permitido ignorar, re sumo toda aquella gloriosa i al fin desastrada campaña en los nombres que encabezan las pájinas con que la division de Cundinamarca se encargó de engalanar nuestra historia. Palacé, Calibío, Juanambú Tasínes, Cebóllas, i por ultimo el Ejido de Pasto, dicen mas que cuanto pudiera narrarse en estudiados comentarios.

IV

"Derrotado Nariño por una fatalidad inesplicable en los momentos en que iba a recojer el fruto de una larga campaña i de cinco batallas campales, desbandado el ejército, privados de todo ausilio, i agotados todos los recursos, el coronel GONZALEZ hubo de hacer lo mismo que todos los jefes sus compañeros, i regresó a Bogotá aguardando ocasion propicia para tomar el desquite, pero siempre entusiasta i siempre pronto a servir a la causa republicana.

"En esta ciudad le sorprendió el ejército pacificador cuando la ocupó en 1816, i forzoso le fué comparecer ante el consejo de Purificacion, que le sentenció a muerte; pero logró del fiscal el que aquella sentencia se anulara mediante una fuerte suma que le obsequió i algunas cantidades dadas con cualquier pretesto a los otros funcionarios de instruccion.

"Por algunos dias creyó estar libre de la persecucion, i haber escapado a la muerte que habian sufrido ya muchos de los próceres; pero segunda vez hubo de comparecer ante un consejo de guerra, que una vez mas le sentenció al banquillo. En esta ocasion pudo comprar la vida a costa de 35,000 que hubo de entregar en dinero a los peninsulares, el secuestro de todos sus bienes, i la obligacion de servir durante diez años en el batallon Cachirí. De esta última pena fué eximido mas tarde con motivo del natalicio del soberano, pero no así de las dos primeras, que se cumplieron reduciendo a notable pobreza al que hasta entónces habia disfrutado de una buena fortuna.

"Quiso Morillo utilizar la popularidad de que gozaba GONZALEZ, i no evitó medio alguno para ganarle a su causa i comprometerle a que organizara las milicias, ofreciéndole toda clase de recompensas, pero estos ofrecimientos encallaban en el patriotismo del coronel. Quiso Morillo verle, esperanzado en que no resistiria a sus instancias personales, i GONZÁLEZ se denegaba a esta conferencia, pretestando su carácter campechano que podia desagradar al jefe español; pero como éste insistiese dándole seguridades de que podria decir lo que a bien tuviera, porque aquella habia de ser una conferencia de amigos, el patriota no pudo rehusarse.

"Todos los esfuerzos de Morillo fueron inútiles, i al fin creyendo tal vez que en una segunda conferencia podria obtener algun resultado mejor, le dijo:

- " Vamos, coronel insuljente, pida usted la gracia que quiera.

- " La que yo quiera, jeneral?

- " Sí, i no ande usted corto en pedir, que yo andaré largo en conceder.

- " Si así es, dijo GONZÁLEZ con su habitual franqueza, no pido mas sino el favor de que se me deje tranquilo en mi casa, i no tener la honra de volverle a ver la cara a usted.

- " Me agradan los hombres francos, dijo Morillo: vaya usted en paz.

"Este rasgo basta para pintar el carácter de GONZALEZ

V

"Sin detenerme en la relacion de los sucesos que tuvieron lugar en aquellos años de prueba i de martirio para los patriotas, i llena de gloria para la patria, traslado al lector a otra época, propicia para la república.

"Es el 8 de agosto de 1819. Martínez de Aparicio ha llegado con pasmosa rapidez trayendo al virei Sámano la noticia de la completa derrota sufrida en Boyacá por las huestes españolas. Los jefes que no han muerto han quedado prisioneros; la desorganizacion es completa: imposible ver de reunir las columnas diseminadas en distintas poblaciones para formar con ellas un núcleo en cuyo torno puedan reunirse los dispersos; inútil si no imposible ensayar la resistencia.

"Pocas horas despues la fuga estaba resuelta, i aunque se dictaban todas las providencias en la mayor reserva, habiendo prevenido solamente a aquellas personas mas comprometidas i que por la misma razon debian guardar mayor sijilo para asegurar el éxito de la emigracion, ya al amanecer del dia 9 se notaba en toda la ciudad ese rumor vago, ese alarma que anuncia siempre algun cataclismo político que se prepara o que se está cumpliendo.

"Algunas horas mas tarde la emigracion emprendida por los mas decididos partidarios de los gobernantes, i los dispersos que empezaban a llegar en grupos mas o ménos numerosos, revelaron a la poblacion lo que pasaba, i la noticia produjo el mismo efecto que un rayo en una tarde serena. Consternacion i desaliento en unos, furia en otros, loca alegría en los mas.

"Ya al anochecer todos esos sentimientos se formulaban de distintas maneras: los españoles querian aprovecharse de los dispersos que habian llegado, i ántes de emprender la retirada entregar al saqueo la ciudad indefensa i vengar en las familias inertes la afrenta de sus armas; los otros querian ensañarse en los vencidos, pero no rendidos aún, i entregar al pillaje las propiedades que tenian que abandonar.

"Las autoridades habian huido; se ignoraban los pormenóres de la derrota, i algunos pudieron temer que Sámano se rehiciera, i ese temor les hacia abstenerse de tomar providencias que serian mortales en caso de una reaccion: la anarquía era completa i todos veían con espanto llegar la noche, que podia ser fecunda en desgracias.

"Repentinamente apareció un estraño grupo por una de las esquinas de la calle del comercio: un hombre vestido con su uniforme militar, llevaba en alto la bandera tricolor, i le acompañaba solamente un tambor de órdenes que daba sin descanso el toque de llamada. Era el coronel GONZÁLEZ que en aquellos críticos momentos queria reunir a todo trance sus milicianos para dar seguridad a la ciudad, tanto contra las partidas que pudieran intentar un golpe de mano, cuanto contra aquellos que pudieran querer echarse sobre los fondos públicos existentes en las oficinas abandonadas, i que debian servir para atender a las primeros gastos del gobierno republicano.

"Cuando llegó a la plaza mayor el grupo era ya numeroso, pues muchos de sus antiguos subordinados le acompañaban, i por momentos afluían aquellos que, decididos por la causa, solo aguardaban que hubiese uno que comunicara el movimiento.

"El coronel GONZÁLEZ resolvió en el acto convocar un cabildo abierto que debia nombrar las autoridades políticas de la ciudad: i hacedero fué que se reuniera, desde el momento que hubo quien iniciara la idea i quien, siquiera fuese por el momento, diera con la fuerza libertad i efectividad a sus deliberaciones.

"Con una parte de la columna, que se aumentaba por instantes, Maza i GONZÁLEZ tuvieron que librar en las calles algunos combates parciales, pero al fin ocuparon el cuartel de Artillería, donde no se ensayó siquiera resistir: allí se proveyeron de armas, i consiguieron desclavar algunos cañones que situaron convenientemente en varios puntos de la ciudad, i empezaron a conducir allí en calidad de prisioneros los pequeños grupos de derrotados a quienes los paisanos desarmaban i aprehendian.

" Dos dias despues, cuando entró el ejército vencedor, el coronel GONZALEZ pudo entregar al Libertador la capital salvada de la anarquía por su decision. En la casa de moneda existia cerca de un millon de pesos; las propiedades de los emigrados no habian sufrido menoscabo alguno; i todos esos recursos de que tan urjentemente necesitaba el ejército habian sido salvados i custodiados por el modesto i abnegado coronel de milicias.

"Su decision i su prestijio fueron debidamente aprovechados por el Libertador, que le nombró gobernador de la provincia i comandante jeneral del departamento de Cundinamarca. Uno de los ramos mas delicados en aquellas circunstancias era el de los bienes secuestrados a los españoles, porque ademas de los empeños mas o ménos ocultos de los vencidos, habia que luchar con las pretensiones de los vencedores. El comandante jeneral era hombre calculado para dominar una situacion de esta naturaleza, porque si su sencillez era proverbial, aún lo era mas su honradez.

"Tuvo lugar entónces un episodio que no vacilaria en narrar con todos sus pormenores, si no figuraran en él nombres propios: pero es el caso que el jefe del poder ejecutivo se permitió actuar en una de las muchas reclamaciones a que daban márjen los secuestros, i tan luego como el comandante jeneral tuvo noticia de tal hecho, se presentó de grande uniforme en la casa de gobierno, se dirijió a la sala de consejo sin atender a las observaciones que le hacia el oficial de órdenes, i poniendo sobre la mesa el baston i las charreteras, dijo al vice-presidente:

-"Ahí le dejo a V. E. junto con esas insignias el espediente en que se ha entrometido a dictar autos. Si V. E. se ha vuelto ya comandante jeneral, yo soi tanto mas inútil cuanto que no sirvo para estafermo de nadie.

"¡Cuánto habria ganado la república si los mandatarios hubieran tenido siempre quien les hablara el lenguaje de la verdad, aunque lo hiciera con esa franqueza ruda que hacia mas fuerte la reconvencion!

VI

"Incansable en su tarea de organizar i disciplinar las milicias de la provincia, vinieron éstas a constituir un verdadero ejército de reserva, del cual se llenaban las bajas que la guerra hacia en los cuerpos veteranos, i del cual se desprendian batallones que ilustraban su nombre i su bandera en Pichincha, o se inmortalizaban en Carabobo, o se cubrian de gloria en Ayacucho.

"Todos estos servicios fueron estimados por el congreso de Colombia que le ascendió a jeneral i le decretó una medalla de honor. La disposicion lejislativa no se llevó a cabo porque el poder ejecutivo la objetó por circunstancias que no es del caso referir.

Tanto así es cierto que ni aun los mas grandes caractéres están esentos de puerilidades, i que en las rejiones del poder rastrean pasiones mezquinas que en casos como el presente es preferible cubrir con un velo.

"Pero no por este acto de injusticia de un individuo, dejó él de dar el precio que realmente tenia a la voluntad de los lejisladores, i su entusiasmo no disminuyó en vista de aquel acto, que perdia todo lo que hubiera podido herirle i mortificarle desde el momento en que un desagrado personal era la causa que lo motivaba.

VII

"Pronto llegaron los malos dias para la patria. Desde el momento en que dejó de haber enemigos a quienes combatir, las pasiones que ántes no hubieran merecido otro nombre que el de emulacion, se convirtieron en rivalidades funestas, i las ambiciones subieron tanto cuanto decaía el sentimiento patriótico.

"Los caudillos se creyeron indispensables. Muchos de los heróicos fundadores de la república no se contentaron con aquel título, que por cierto era el mas glorioso, sino que aspiraron a mas. La discordia sucedió a la antigua unidad de intereses i de aspiraciones, i al fin estalló la guerra civil.

"Cuando el gobierno lejítimo se vió en la necesidad de entrar en transacciones con los sublevados del batallon Callao, comisionó al coronel GONZALEZ para hacer la entrega de la plaza, que no era posible defender, pero ni ensayarlo despues del desastre del Santuario.

"Cuando Jiménez i su brillante batallon, que tantas veces se habia cubierto de glorias, llegaron a la plaza, encontraron allí al comandante jeneral, ya bien cargado de años i de achaques que, de grande uniforme i su espada al cinto, rehusaba perentoriamente entregar la plaza miéntras no se le diese recibo al pié de la órden que al efecto se le habia trasmitido.

"Muchos han querido considerar este episodio como un incidente acaso ridículo, cuando eso solo bastaria para salvar el nombre de quien llevaba hasta ese punto el culto al cumplimiento del deber. El con sus milicianos hubiera intentado defender la ciudad, e indisputablemente habria sido vencido; pero ¿acaso la honra está solo en el que vence? Dispuesta por el gobierno la entrega de la plaza, i comisionado para llevarla a cabo, aguardaba solo al enemigo; fiel ejecutor de una órden, la cumplia; pero no solo cubria su responsabilidad sino que era el enemigo mismo quien certificaba que habia cumplido su deber.

"Si hai quien ria de este incidente que pinta el carácter de aquel hombre honrado a carta cabal, sencillo hasta la exajeracion, abnegado hasta el sacrificio, es bien seguro que mas que risa en los labios habrá en el corazon respeto para quien tal hacia.

VIII

"Poco tiempo despues triunfaban los ejércitos lejitimistas por todas partes, i al fin acampaban en las inmediaciones de esta ciudad.

"El coronel GONZALEZ se hizo el deber de ir a saludar a los jefes, i se puso en marcha con tal objeto. Su salud habia decaido ya de una manera mui notable, i las penas morales sufridas a causa del fusilamiento de su hijo Baldomero que hacia parte del ejército dictatorial, prisionero en Palmira i pasado por las armas en Cali, esas penas, digo, pesaban sobre él mas que sus ochenta años.

- "Cuán triste es este abrazo! le dijo uno de los jefes al verle: no me aborrezca usted por la muerte de Baldomero.
- Si la muerte de mi hijo, contestó el noble anciano, convenia para la salud de la patria . . . . que en paz descanse!

IX

" Resumamos:

"El coronel GONZALEZ sirvió activamente desde 1810 hasta 1832 en que los achaques consiguientes a sus ochenta i dos años le obligaron a retirarse del servicio.

"Hizo toda la campaña del sur en 1813 i 14, tomando parte en las cinco batallas campales que se libraron en Palacé, Calibío, Juanambú, Tasínes i Cebóllas.

"Organizó las milicias del departamento, i de ellas salieron siempre los reemplazos para el ejército de línea.

"Mas de una vez las equipó i armó a su costa.

"En 1819 salvó a la capital de la anarquía, haciendo imposible toda reaccion, i conservando los bienes abandonados por los españoles que produjeron cerca de cuatro millones.

"Durante once años sirvió como comandante jeneral del departamento.

"Sentenciado a muerte hubo de rescatar su vida dando una considerable parte de su caudal, ya harto disminuido con los cuantiosos donativos que |voluntariamente habia hecho a la nacion.

"Tan luego como dos de sus hijos estuvieron en edad de salir a campaña, los enroló en el ejército libertador.

"Dió, pues, a la patria su vida consagrada a su servicio, su fortuna i sus hijos.

"Era humilde, i murió humilde.

"Era rico, i murió pobre, i nunca pensó en hacer reclamacion alguna.

"Pero al morir tuvo que pensar que en la patria dejaba madre comun i amparadora para sus hijos; que en su honradez proverbial les dejaba timbre de orgullo; i en sus servicios título perfecto para llamar a las puertas de la república si alguna vez la necesidad llamaba a las suyas. | 2

1 Se decia esto cuando se solicitaba una pension para uno de sus hijos, que murió poco despues en la miseria.
2 Autorizados por su autor damos cabida en nuestro libro a la siguiente biografía. La debemos a la mui hábil i brillante pluma de nuestro amigo, el distinguido escritor José María Quijano Otero.

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