JENERAL BARAYA
Las autoridades españolas residentes en Santafé en 1810, se
alarmaron con fundamento cuando tuvieron noticia de los sucesos
revolucionarios ocurridos en los meses de mayo i junio en
Cartajena, i en abril en Carácas, secundados por otros de la misma
naturaleza en el Socorro i Pamplona. Conocieron desde entónces que
su mando vacilaba; que su caida era inevitable, i que con ella
vendria la Independencia de los paises que dominaban, sin mas
títulos que el de la conquista, en la cual sus predecesores habian
hecho derramar a torrentes la sangre americana, hasta el casi
total esterminio de esta raza en todas sus comarcas.
El incidente que tuvo lugar el 20 de julio de ese año entre el
español don José Llorente i don Antonio Moráles, no fué sino el
pretesto que se tuvo en Santafé para que estallara la revolucion
que si no estaba preparada o combinada de antemano, nacia de causas
poderosas i bullía en la intelijencia i en el corazon de todos los
patriotas. Ella se anunció en medio de la algazara popular con el
toque a rebato en las campanas de todas las iglesias, seguido de la
reunion del Cabildo i de la instalacion de la memorable junta
revolucionaria compuesta de las vocales del mismo Cabildo i de los
aclamados por el pueblo a indicacion de su tribuno don José
Acevedo, la cual nombró para su presidente, por via de
contemporizacion, al mismo virei Amar, que pronto debia ser
depuesto de su destino, preso i desterrado.
Reunido el pueblo en la plaza mayor, temia ser atacado por el
rejimiento de infantería que hacia la guarnicion en la ciudad,
cuando se presentó entre la multitud amotinada un jóven oficial a
calmar el alarma del pueblo, ofreciéndole seguridades de que el
rejimiento "Ausiliar" no se opondria a la
revolucion. Esto mismo hizo el segundo jefe de ese cuerpo,
teniente-coronel don José María Moledo; i poco despues su primer
jefe el coronel Don Juan Sámano, de tan funesta celebridad en época
posterior aceptó tambien la revolucion i juró sostener al nuevo
gobierno.
El jóven militar de que hablamos era el capitan del
"Ausiliar" don ANTONIO BARAYA.
Nacido en San Juan de Jiron de la provincia de Pamplona, en el
año de 1791, su padre el señor don Francisco Javier Baraya español,
casado con la señora Rosalia Ricaurte, destinó a don ANTONIO, el
mayor de sus hijos, a la carrera de las armas, tenida entónces como
la profesion de mas lustre.
A las tres i media de la mañana del dia 21 quedó instalada la
Junta suprema de Santafé, i de ella fué miembro por aclamacion don
ANTONIO BARAYA, siéndolo despues, de la seccion de guerra.
Algunos han creido que la revolucion de la Independencia fué
estemporánea i aun injusta. Para un pueblo oprimido, esclavisado,
como lo estaban todos los pueblos de la América española en 1810,
todo movimiento que tienda a su Independencia i libertad, sean
cuales fueren las circunstancias en que se encuentre, es al menos
justo, si no es tambien oportuno i oportuna fué por muchas razones
(el resultado lo confirma) la revolucion de las colonias españolas
Sur-americanas contra el gobierno de la Metrópoli.
El ejemplo de la capital se siguió en las demas provincias
estableciéndose juntas centrales en todas, a semejanza de aquella.
En Popayan no pudo establecerse, pero sí en Cali. Mandaba en esa
provincia el gobernador español don Miguel Tacon cuando ella se
estableció, i con la mayor actividad preparó tropas para disolverla
i someter por la fuerza a los pueblos que la reconocian.
Sabido esto por la Junta de Santafé dispuso ausiliar a la de
Cali. con trescientos hombres al mando del coronel ANTONIO BARAYA,
quien caminos casi intransitables i a marchas forzadas llegó a
tiempo a Cali para oponerse al gobernador i jefe español.
Tacon organizó una division de mil quinientos hombres de todas
armas, i se fortificó en el puente principal del rio Cáuca. Los
pueblos del valle sostenedores de la junta de Cali, reunieron con
el ausilio enviado de Santafé, mil i cien hombres rejidos todos por
el coronel BARAYA, quien se puso en marcha contra la division
realista, tomando la ofensiva, en combinacion con las fuerzas que
mandaba el coronel José Diaz en el Guanácas, compuestas de indios
de " Tierra-adentro," con las cuales logró llamar
la atencion del jefe español, haciéndole creer por medio de
estratajemas que lo amenazaba por ese lado e iba a atacarlo una
division numerosa enviada de Santafé.
Venciendo dificultades que parecian insuperables, BARAYA
atraviesa con sus fuerzas el rio Piendamó, que se hallaba por los
montes, i su vanguardia avanzó hasta el Cofre, mandada por el
capitan don Nicolas Larrahondo.
El teniente don Atanasio Jirardot que tanta i tan merecida
celebridad ganara despues en la primera campaña sobre Venezuela,
del año de 13, llegó con la descubierta hasta el rio
|Palacé,
desde donde fueron divisadas las fuerzas de Tacon que venian en
órden.
Atacada incontinenti la descubierta patriota, que paró a pié
firme, trabóse la accion a la una de la tarde del 28 de Marzo de
1811.
Jirardot forzó i tomó con bandera en mano el puente del Cauca,
defendido por una avanzada del enemigo.
Apénas cien hombres de las fuerzas de BARAYA empeñaron el
combate, contestando con vigor el fuego vivísimo de fusilería i
artillería de un número considerable del enemigo; mas reforzados
aquellos oportunamente, el combate se hizo jeneral.
Las fuerzas realistas pasaron el puente del
|Palacé y
acometieron con denuedo a los independientes que se habian
atrincherado en unas cercas de piedra, sosteniéndo allí hasta las
cinco de la tarde en que llegó la caballería al mando de don Miguel
Cabal, quien con una carga, atrevida i bien dispuesta, puso en
derroral al enemigo, que huyera en el mayor desórden hacia sus
posiciones del rio Cáuca, dejando en el campo setenta muertos, un
número mayor de heridos i muchos prisioneros. Los independiente no
tu vieron sino nueve muertos, entre ellos el comandante Cabal, que
tan valerosamente se comportara. Rico propietario patriota
entusiasta i decidido i oficial de grandes esperanzas, su muerte
fué lamentada como un acontecimiento verdaderamente infausto.
Tacon reputado como jefe audaz i entendido, siguió huyendo
cobardemente hasta Pasto, con setecientos infantes bien armados,
llevándose de Popayan todos los caudales públicos i cuanto a su
paso, i ántes, pudiera atrapar.
BARAYA entró a Popayan sin resistencia, el dia 29 de agosto,
habiendo fugado de la ciudad los enemigos del nuevo gobierno con
direccion a Pasto, en donde azuzando el fanatismo i esplotando la
ignorancia de esos pueblos semi-bárbaros, encendieron la guerra
civil que tanta sangre i tantos sacrificios de todo linaje costó
despues, en lucha la mas tenaz, terrible i desoladora.
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La accion de
|Palacé fué la primera que se libró en la
Nueva Granada contra fuerzas del gobierno español, hallándose éstas
perfectamente armadas, disciplinadas i equipadas, i siendo mui
superiores en número a las patriotas. Tacon, que despues se
distinguiera en la guerra del alto Perú contra los independientes
de Buenos-Aires, conocia el arte de la guerra, i era un jefe
intrépido e intelijente, aunque en esta vez desmintiera su buen
nombre.
En la pequeña colina de Charleston, que domina la ciudad de
Boston, se dió la primera batalla que ganaron los americanos del
Norte contra los ingleses en la guerra de su Independencia, el 17
de junio de 1775. Allí se ve el grandioso monumento levantado al
triunfó dé Bunkerhill, obtenido por las fuerzas que mandaba el
jeneral Artemas Ward; i en
|Palacé no hai nada que recuerde
tan gloriosa victoria a las jeneraciones que vienen.
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Refiérese que despues de la accion de
|Palacé le decia
Jirardot a un oficial español, avergonzado de su derrota:
"No estrañe usted que los háyamos vencido: si ustedes son
de la tierra del Cid, nosotros somos sus descendientes
lejítimos." Jirardot sabia ya de cuánto era capaz, i
parece que presajiaba sus gloriosos hechos i su muerte heróica.
______
Por ese mismo tiempo don Pedró Montúfar a la cabeza de la
revolucion en Quito, sufría las hostilidades que le habia declarado
a la Junta revoluciona el presidente don Joaquin Molina, a quien
sucedió don Toribio Móntes.
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En julio del mismo año se formó en Popayan una espedicion para
seguir sobre Pasto, compuesta de la division ausiliar de
Cundinamarca i de las tropas del valle. La mandaba el coronel
BARAYA teniendo por segundo jefe al coronel don Joaquin
Caicedo.
La espedicion se puso en marcha, i Tacon, acosado tambien por el
Sur, trató de oponérsele saliéndole al encuentro en agosto i
avanzándose hasta Almaguer; pero tuvo que contramarchar por la
desmoralizacion i consiguiente desercion de sus tropas, hasta
Barbacoas, por el fragoso e intransitado camino del Castigo,
viéndose perseguido mui de cerca por algunos patriotas i escapando
de caer prisionero.
Llegada la espedicion a Mercadéres, BARAYA supo la fuga de
Tacon, i mandó al coronel Díaz que lo persiguiera con una columna,
habiendo logrado que se dispersaran i rindieran varios
destacamentos realistas.
BARAYA regresó entónces a Popayan dejando a Caicedo en Patía con
el mando de las fuerzas; i en setiembre del mismo año se trasladó
éste a Pasto cuando los pastusos habian sido derrotados por tropas
quiteñas, que mandaba el coronel don Pedro Montúfar.
En diciembre mandó NARIÑO siendo ya Presidente de Cundinamarca,
que regresaran las fuerzas ausiliares al mando de BARAYA, i esto,
verificado, alentó a los disidentes del Sur de Popayan, quienes
empezaron a dar ausilios a Tacon.
Ha de recordarse que lo pastusos, engañados por algunos frailes
fanáticos creian que la relijion cristiana estaba identificada con
el gobierno español, i que las ideas de república, independencia i
libertad eran herejías que debian estirparse; preocupaciones que
tuvieron en toda la guerra de la Independencia i que conservaron
hasta hace poco.
Los pastusos tenian otro motivo de descontento i aun de odio a
la revolucion, i era el del incendio de sus poblaciones ejecutado,
en castigo de su adhesion al gobierno de España, por el teniente
don Eusebio Borrero, que mandaba una partida de observacion cuando
BARAYA, mi hácia el Sur contra Tacon. BARAYA improbó con severidad
semejante medida.
Fué entónces que el fraile dominicano Andres Sarmiento, unido al
mulato Juan José Caicedo, formaron una cuadrilla de malhechores que
ejecutó toda clase de crímenes i atrocidades, entre estas la de
colgar en altas horcas a los patriotas que caían en sus manos, para
lancearlos en ellas, despues de sujetarlos a corridas de a caballo
i a otras diversiones de horrible salvajismo.
Al regreso de BARAYA a Bogotá se le confirió por NARIÑO el mando
de la espedicion a las provincias del Norte, en donde BARAYA se
puso al servicio de la federacion, proclamada por las provincias
unidas. En esta parte la vida militar del uno, tiene muchos puntos
de contacto con la del otro de estos dos hombres ilustres.
Hallamos a BARAYA en el Socorro, despues de proponer
negociaciones al jefe centralista Pey, que no tuvieron
resultado.
Esa provincia se alzó contra el gobierno de Cundinamarca, i Pey
es sitiado en
|Palo blanco por las fuerzas de BARAYA, donde
lo ataca el 19 de julio de 1812 el coronel don Joaquin Ricaurte,
quien con poco esfuerzo lo vence i se apodera de la artillería, de
250 fusiles i de 100 prisioneros, entre estos el mismo jeneral Pey,
el coronel don Bernardo Pardo i varios oficiales. Dos dias despues
la columna de don Justo Castro que NARIÑO mandara en ausilio de
Pey, rindió las armas al paisanaje de Charalá que lo atacó armado
de palos i lanzas, salvándose solo cien hombres con el capitan José
Posse.
A consecuencia de estos sucesos i del tratado firmado el 30 de
julio en Santa Rosa, por NARIÑO el presidente de Tunja, fué que el
primero abdicó la dictadura i renunció la presidencia de
Cundinamarca.
Los meses de septiembre a noviembre del año de 12 se pasaron en
reconvenciones e intimaciones del Congreso federal a NARIÑO i de
éste al Congreso, las que dieron por resultado el combate del 2 de
diciembre en
|Ventaquemada, en que triunfaron las fuerzas del
Congreso; la ocupacion de
|Monserrate el 5 de enero del
siguiente año por el coronel Atanasio Jirardot, i el combate en
|Santafé del 9 de enero, funesto para las armas de la Union;
sacrificios no solo estériles sino en estremo perjudiciales a la
causa de la Independencia.
Ocurre hacer aquí una observacion a lo que el ilustrado
historiador señor José Manuel Restrepo, atribuye la derrota del
ejército de la Union, el 9 de enero en Santafé.
No fué que al jeneral BARAYA le faltara el talento necesario, ni
que tomara mal sus medidas o dirijiera mal las operaciones
militares, sino que algunos de los jefes subalternos faltaron a la
combinacion o plan de ataque, pues que los cuerpos que debieron
entrar por el lado del Sur no llegaron a tiempo. I así como es una
injusticia dar al jeneral en jefe todos los honores i los laureles
de una victoria, tambien lo es en algunos casos hacerlo cargar con
todas las censuras i toda la responsabilidad de una derrota. En
ésta pueden influir, i han influido muchas veces, circunstancias
casuales e imprevisibles, así como algunos triunfos no son debidos
ni a la estratejia, ni al valor ni a los conocimientos militares,
sino a causas imprevistas o a caprichos de la fortuna, de donde
viene que la guerra se haya comparado, i con razon, a los juegos de
azar i suerte.
Precisamente el jeneral BARAYA era de los militares mas
adelantados de su tiempo, que aunque no conociera la táctica
superior, europea, conocia al menos el servicio i la organizacion
militar, ignorados por la mayor parte de los jefes de la época de
la república.
En los años de 1811 i 1812, la guerra civil destrozaba, como en
las provincias del interior, las de Cartajena i Santamarta; la
causa de la Independencia sufria reveses en varios puntos de la
Nueva Granada, i se cumplian en Venezuela sucesos de la mayor
trasendencia. Echemos sobre ellos una mirada.
En 1811: la revolucion de los valles de Aragua i Cumaná, tramada
por españoles i criollos realistas contra el gobierno republicano,
reprimida oportunamente.
La declaratoria de la Independencia hecha por el congreso el 5
de julio i proclamada en Carácas con alborozo de la poblacion el 14
del mismo
La conspiracion de los Téques, sufocada.
La es española que se armó en Puerto Rico i arribó i Cumaná el 3
de julio, frustrada.
La revolucion de Valencia i la espedicion sobre esa ciudad a las
órdenes del marques del Toro, i despues del jeneral Miranda: el
ataque repetido a la ciudad, i la ocupacion de ésta con el
sometimiento de los rebeldes despues de grandes sacrificios,
distinguiéndose entre los republicanos por su heróico
comportamiento, el coronel Simon Bolívar.
Los triunfos de los realistas en Guayana, atacando i venciendo
las divisiones republicanas de Barcelona i Cumaná.
La protesta de Miranda contra la constitucion federal de
Venezuela. Era él centralista allá, como NARIÑO en Nueva Granada; i
a fé que en esa época no iban descaminados, pues que la federacion
trajo entónces males inmensos a la causa de la Independencia.
En 1812: la guerra del Orinoco con resultados favorables para
los realistas.
La espedicion de Miyáres al mando de Monteverde.
El terremoto del 26 de marzo, esplotado por el fanatismo en
favor del gobierno español.
La dictadura de Miranda conferida por el gobierno ejecutivo, i
despues en toda su plenitud, por una Junta de notables.
La guerra a muerte hecha por Antoñanzas, Bóves i Zuazola, desde
el mes de mayo. Horrorosa carnicería ejecutada por éste en San Juan
de los Morros, con la cual se dió principio a esa guerra que hizo
jemir la humanidad i que fué causa de espantosas retaliaciones.
Desde entónces la guerra, con su cortejo de sangre, desolacion i
esterminio, se hizo con suceso variable en todo Venezuela, hasta la
toma de Puerto-cabello, defendida por Bolívar, a la que siguió la
capitulacion de miranda con monteverde, acordada el 20 de julio en
Valencia i ratificada el 25 en San Cárlos; el alzamiento de
Monteverde con el poder absoluto, violando esta capitulacion, i los
asesinatos i las proscripciones en masa, que cubrieron de lágrimas
i luto todo el territorio venezolano.
______
Despues de esta digresion, en que, para anudar los sucesos,
hemos compendiado la historia de los dos primeros años de la guerra
en Venezuela, seguiremos refiriendo la vida militar del jeneral
BARAYA. Digresiones como esta tendrémos necesidad de hacer con
mucha frecuencia, con el mismo fin.
Desde la derrota en Santafé el 9 de enero del año de 13, BARAYA
resolvió retirarse a la vida privada, no sin pensar en el próximo
triste porvenir que divisaba para su patria con las disenciones i
guerras civiles que la aquejaban, i que iban a agotar sus fuerzas i
recursos para la guerra contra la España. Sus esfuerzos para evitar
la de Cundinamarca con las provincias del Socorro i Tunja, habian
sido inútiles, i aunque terminada esta por las armas, para revivir
luego, ardia aún la guerra civil encarnizada en Cartajena i
Santamarta.
Hallábase en Ocaña el coronel Bolívar en los primeros meses del
año de 13, despues de su activa i gloriosa campaña del Magdalena,
cuando el coronel de la Union Manuel Castillo organizaba en
Piedecuesta algunas tropas para oponerse con ellas al coronel
español don Ramon Correa, que pretendia invadir la Nueva Granada
por los valles de Cúcuta. Bolívar fué invitado por Castillo para
cooperar a éste fin, i desde entónces concibió la atrevida empresa
de restablecer la República en Venezuela, Bolívar desde las
rejiones del águila toda lo veía, todo lo dominaba i con su jenio
poderoso vencia todas las dificultades.
Llega Bolívar a San Cayetano donde reune sus tropas traidas de
la Costa, que reforzó con dos compañías de las de Castillo: avanza
hasta Cúcuta, i ataca i pone en derrota con quinientos hombres la
division de ochocientos mandada por Correa, empezando aquí la
carrera de triunfos que hizo con la division granadina hasta su
entrada en Carácas.
Correa se hallaba de retirada en Angostura, cuando Bolívar mandó
a Castillo que lo atacase en sus posiciones. De marcha en Tábira i
en discordia con Bolívar, celebró Castillo un Consejo de guerra,
que entre otras cosas determinara solicitar del congreso granadino
que a la mayor brevedad enviase al jeneral BARAYA para que mandara
el ejército en jefe; pero ya el congreso, con el mayor acierto, ha
puesto las fuerzas granadinas a las órdenes de Bolivar, nombrando
para su segundo al brigadier Joaquin Ricaurte.
La designacion i solicitud del consejo, compuesto de
distinguidos jefes i oficiales, honró en alto grado al jeneral
BARAYA, a quien se considerara digno competidor del grande
hombre.
Bolívar en Cúcuta recibió cartas de BARAYA, manifestándole su
deseo de acompañarlo en la campaña a Venezuela; pero en ese tiempo
fué acometido de una grave enfermedad, que lo redujera a la
inaccion por muchos dias.
______
Despues de la desgraciada campaña de Venezuela de 1814 terminada
para Bolívar con los triunfos obtenidos sobre su ejército por Bóves
i Moráles en la
|Puerta i
|Aragua, el 14 de junio i el
17 de agosto de ese año, Bolívar se dirijió a Cartajena, i de allí
vino a Tunja a dar cuenta de su calumniada conducta al congreso
federal. Lo hizo en noviembre, confiriéndosele despues el mando de
las fuerzas destinadas a someter a Cundinamarca, gobernada
despóticamente por el dictador Alvarez, en terca disidencia con el
gobierno jeneral i dominado por los enemigos de la Independencia
residentes en Santafé.
Bolívar intima al dictador la rendicion de la plaza; le pone
sitio, que estrecha dia por día hasta reducir a los sitiados al
centro de la ciudad, i propone capitulaciones, que no se aceptan
por el obstinado dictador, hasta que en 12 de diciembre, estando ya
preparadas las tropas para dar el asalto, es Alvarez quien las
propone, haciendo al fin lo que debió hacer al principio para la
entrega de la ciudad i sometimiento de Cundinamarca al gobierno de
la Union.
El dia anterior ocupaban las fuerzas federales la plazuela de
San Victorino, i en presencia de ellas el jeneral Bolívar quitó con
su propia mano la lápida puesta en la pila para perpetuar la
memoria del 9 de enero, en que allí fué derrotado el ejército de la
Union mandado por BARAYA.
Si en esa vez el Congreso hubiera empleado los medios suaves i
persuasivos que usara con el dictador Alvarez, es seguro que la
cosas se habrian conciliado i no se hubiera dado ese escándalo
funesto cuya memoria se quiso perpetuar.
Bolívar regresó a la Costa, mandando una division, con la cual
se prometia libertar las provincias de Santamarta i Maracaibo i
volver al centro de Venezuela a continuar la guerra; pero sucesos
posteriores e inesperados, le obligaron a abandonar
transitoriamente el suelo de la Patria i trasladarse a Jamaica, a
tiempo en que la espedicion española a las órdenes de Morillo i
Enrile, se dirijia a Costa-firme.
Esta espedicion zarpó de Cádiz a mediados de febrero de 1815, i
despues de tocar en las costas de Venezuela en el mes de abril se
hizo a la vela desde Puerto-cabello con rumbo a Santa Marta en los
primeros dias de julio, llegando a esta ciudad el 22. El 14 de
agosto siguió hácia Cartajena, i el 18 se presentó al frente de la
plaza, a la que Morillo le puso el formidable sitio de que
hablaremos en otro lugar.
A la sazon Bolívar preparaba en los Cayos la famosa espedicion
que sirvió de base al ejército republicano que debia dar
independencia a cinco Repúblicas, llevando en triunfo la bandera
tricolor desde las costas de la Guayana hasta la cumbre del
Potosí.
______
En abril de 1816, cuando la division de Calzada i Latorre,
enviada por Morillo desde Cartajena, se acercaba a Santafé, el
jeneral BARAYA que poco ántes se habia puesto otra vez en actividad
por llamamiento del gobierno, se hallaba en Bogotá (hoi Funza) con
lo que se llamara
|ejército de reserva. Lo componian mil
doscientos hombres de milicias, sin armas i sin ningunos otros
elementos de guerra o aprestos bélicos, que entónces no solo era
dificil conseguirlos sino de todo punto imposible. Hallábase
tambien en Funza el presidente de la union José Fernández Madrid,
por renuncia admitida a don Camilo Tórres, con trescientos hombres
veteranos que hacian su guardia.
No habiendo fuerzas suficientes con que resistir a Calzada i
Latorre, i hallándose éstos en Cipaquirá emprendió Madrid su fuga
con direccion a Popayan. Las tropas de línea i las milicias se
dispersaron, habiendo seguido con Madrid algunos de los patriotas
mas comprometidos i quedándose otros en Santafé para ser a pocos
dias sacrificados.
Serviez i Santander se retiraron con los restos de su division
salvados en
|Chiriquí, hácia los llanos de San Martin i
Casanare. De esta retirada, i de su antecedentes i consiguientes
nos ocuparémos en breve.
BARAYA que pretendia tambien escaparse hácia el sur i seguir
allí la guerra, fué aprehendido por los lados de Neiva i conducido
con fuerte escolta a Santafé, para encerrarlo en una prision i
poner lo algunos dias despues en capilla.
A la entrada de Morillo en Santafé el 26 de mayo de 1816 las
cárceles i los edificios de San Francisco i el Rosario, convertidos
en prisiones, se colmaron de
|reos de Estado. El espectáculo
que presentaba la capital en esos dias era aterrador. "Por
todas partes, dice el historiador señor Restrepo, no se oían sino
los lamentos del hijo que iba a perder a su padre, de la esposa que
lloraba a su marido o del anciano que deploraba la temprana muerte
de sus hijos."
Todos los patriotas, a quienes Morillo llamaba
|insurjentes, veían pendiente sobre su cuello, como la espada
de Damócles, la cortante cuchilla de pacificador Morillo.
|El Consejo permanence de guerra, el Consejo de purificacion i
la junta de secuestros fueron creados por Morillo para asesinar
a los patriotas sin distincion, i para proscribir i arruinar a sus
familias. El primero de esos tribunales de aciago recuerdo, hizo el
estreno de s sangriento terrorismo el 8 de junio, con el
fusilamiento del jeneral de brigada Antonio Villavicencio, a quien
siguieron en el camino del patíbulo, entre otras víctimas ilustres,
los doctores Camilo Tórres, Frai José de Cáldas, Joaquin Camacho,
José Gregorio i Frutos Gutiérrez, Crisanto Valenzuela, Miguel
Pombo, Manuel Toríces, José María Dávila i Pedro Lastra, de la
lista civil; i de la militar, los jenerales ANTONIO BARAYA, José
María Cabal i Custodio Rovira, el coronel Liborio Mejía i otros
militares subalternos de mérito sobresaliente.
Morillo habria querido, como Neron, que la Nueva Granada, no
hubiera tenido sino una sola cabeza para derribarla de un solo
golpe. La memoria de este hombre i la de su segundo Enrile, serán
para siempre odiadas en esta tierra, en la cual, ostentando los
feroces instintos de la hiena, hicieron perecer a los mas de
nuestros hombres distinguidos por su saber, su virtud i su
patriotismo.
El jeneral BARAYA fué fusilado con don Pedro Lastra en la plaza
mayor, el dia 20 de julio, aniversario de la Independencia:
Así terminó su vida el jeneral ANTONIO BARAYA, quien desde los
primeros momentos dió a la revolucion de la Independencia el mas
decidido i eficaz apoyo. Si él no fué un gran capitan, por no haber
tenido la oportunidad de mandar i ganar muchas i grandes batallas,
como Bolívar i Sucre, fué sí un noble carácter i un gran patriota.
Su solo triunfo de "Palacé" i su martirio por la
santa causa que con tanto entusiasmo abrazó, serian títulos mas que
bastantes para hacerlo acreedor a la inmortalidad!