Este libro conserva la ortografía de la época




INDICE

Introduccion

Plan de la Obra

Prólogo

Jeneral Nariño

Jeneral Baraya

Jeneral Cabal

Jeneral Ricaurte

Coronel Jirardot

Coronel D´Elúyar

Capitan Ricaurte

Jeneral Santander

Coronel González

Jeneral Velez

Jeneral Maza

Jeneral Ortega

Jeneral Córdova

Jeneral Padilla

Jeneral Ucros

Jeneral Narváez

Coronel Móntes

Jeneral Fábrega

Jeneral Fortoul

Jeneral Moráles Galavis

Jeneral Caicedo

Coronel Concha

Jeneral Neira

Jeneral Obando (Antonio)

Jeneral Herrera

Jeneral Franco

Jeneral Murguéitio

Jeneral Obando (José Maria)

Jeneral López

Jeneral Arciniégas

Jeneral Gaitan

Jeneral Paris

Coronel Garcés

Coronel Vezga

Coronel Córdova

Coronel Vanégas

Coronel Briceño

Coronel Cancino

Coronel Nariño

Jeneral Barriga

Coronel Muñoz

Jeneral Mendoza

Jeneral Mantilla

Coronel Gutiérrez

Jeneral Espina

Coronel Canáles

Jeneral Duran

Jeneral Buitrago

Jeneral Mendoza

Jeneral Barriga

Coronel Martin

Jeneral Rivero

Coronel Tello

Comandante Calle

Comandante Herrera

Jeneral González

Jeneral Martínez

Jeneral Acevedo (Ramon)

Jeneral López (Laureano)

Coronel Madiedo

Jeneral Piñéres (Juan A.)

Jeneral Urdaneta

Jeneral Weir

Comandante Cárdenas

Jeneral Acevedo (José)

Coronel Carrasquilla

Comandante Figueroa

Comandante Triana

Jeneral Peña (Camilo)

Jeneral Herran

Jeneral Réyes Patria

Jeneral Briceño

Epílogo

JENERAL BARAYA 

Las autoridades españolas residentes en Santafé en 1810, se alarmaron con fundamento cuando tuvieron noticia de los sucesos revolucionarios ocurridos en los meses de mayo i junio en Cartajena, i en abril en Carácas, secundados por otros de la misma naturaleza en el Socorro i Pamplona. Conocieron desde entónces que su mando vacilaba; que su caida era inevitable, i que con ella vendria la Independencia de los paises que dominaban, sin mas títulos que el de la conquista, en la cual sus predecesores habian hecho derramar a torrentes la sangre americana, hasta el  casi total esterminio de esta raza en todas sus comarcas.

El incidente que tuvo lugar el 20 de julio de ese año entre el español don José Llorente i don Antonio Moráles, no fué sino el pretesto que se tuvo en Santafé para que estallara la revolucion que si no estaba preparada o combinada de antemano, nacia de causas poderosas i bullía en la intelijencia i en el corazon de todos los patriotas. Ella se anunció en medio de la algazara popular con el toque a rebato en las campanas de todas las iglesias, seguido de la reunion del Cabildo i de la instalacion de la memorable junta revolucionaria compuesta de las vocales del mismo Cabildo i de los aclamados por el pueblo a indicacion de su tribuno don José Acevedo, la cual nombró para su presidente, por via de contemporizacion, al mismo virei Amar, que pronto debia ser depuesto de su destino, preso i desterrado.

Reunido el pueblo en la plaza mayor, temia ser atacado por el rejimiento de infantería que hacia la guarnicion en la ciudad, cuando se presentó entre la multitud amotinada un jóven oficial a calmar el alarma del pueblo, ofreciéndole seguridades de que el rejimiento "Ausiliar" no se opondria a la revolucion. Esto mismo hizo el segundo jefe de ese cuerpo, teniente-coronel don José María Moledo; i poco despues su primer jefe el coronel Don Juan Sámano, de tan funesta celebridad en época posterior aceptó tambien la revolucion i juró sostener al nuevo gobierno.

El jóven militar de que hablamos era el capitan del "Ausiliar" don ANTONIO BARAYA.

Nacido en San Juan de Jiron de la provincia de Pamplona, en el año de 1791, su padre el señor don Francisco Javier Baraya español, casado con la señora Rosalia Ricaurte, destinó a don ANTONIO, el mayor de sus hijos, a la carrera de las armas, tenida entónces como la profesion de mas lustre.

A las tres i media de la mañana del dia 21 quedó instalada la Junta suprema de Santafé, i de ella fué miembro por aclamacion don ANTONIO BARAYA, siéndolo despues, de la seccion de guerra.

Algunos han creido que la revolucion de la Independencia fué estemporánea i aun injusta. Para un pueblo oprimido, esclavisado, como lo estaban todos los pueblos de la América española en 1810, todo movimiento que tienda a su Independencia i libertad, sean cuales fueren las circunstancias en que se encuentre, es al menos justo, si no es tambien oportuno i  oportuna fué por muchas razones (el resultado lo confirma) la revolucion de las colonias españolas Sur-americanas contra el gobierno de la Metrópoli.

El ejemplo de la capital se siguió en las demas provincias estableciéndose juntas centrales en todas, a semejanza de aquella. En Popayan no pudo establecerse, pero sí en Cali. Mandaba en esa provincia el gobernador español don Miguel Tacon cuando ella se estableció, i con la mayor actividad preparó tropas para disolverla i someter por la fuerza a los pueblos que la reconocian.

Sabido esto por la Junta de Santafé dispuso ausiliar a la de Cali. con trescientos hombres al mando del coronel ANTONIO BARAYA, quien caminos casi intransitables i a marchas forzadas llegó a tiempo a Cali para oponerse al gobernador i jefe español.

Tacon organizó una division de mil quinientos hombres de todas armas, i se fortificó en el puente principal del rio Cáuca. Los pueblos del valle sostenedores de la junta de Cali, reunieron con el ausilio enviado de Santafé, mil i cien hombres rejidos todos por el coronel BARAYA, quien se puso en marcha contra la division realista, tomando la ofensiva, en combinacion con las fuerzas que mandaba el coronel José Diaz en el Guanácas, compuestas de indios de " Tierra-adentro," con las cuales logró llamar la atencion del jefe español, haciéndole creer por medio de estratajemas que lo amenazaba por ese lado e iba a atacarlo una division numerosa enviada de Santafé.

Venciendo dificultades que parecian insuperables, BARAYA atraviesa con sus fuerzas el rio Piendamó, que se hallaba por los montes, i su vanguardia avanzó hasta el Cofre, mandada por el capitan don Nicolas Larrahondo.

El teniente don Atanasio Jirardot que tanta i tan merecida celebridad ganara despues en la primera campaña sobre Venezuela, del año de 13, llegó con la descubierta hasta el rio |Palacé, desde donde fueron divisadas las fuerzas de Tacon que venian en órden.

Atacada incontinenti la descubierta patriota, que paró a pié firme, trabóse la accion a la una de la tarde del 28 de Marzo de 1811.

Jirardot forzó i tomó con bandera en mano el puente del Cauca, defendido por una avanzada del enemigo.

Apénas cien hombres de las fuerzas de BARAYA empeñaron el combate, contestando con vigor el fuego vivísimo de fusilería i artillería de un número considerable del enemigo; mas reforzados aquellos oportunamente, el combate se hizo jeneral.

Las fuerzas realistas pasaron el puente del |Palacé y acometieron con denuedo a los independientes que se habian atrincherado en unas cercas de piedra, sosteniéndo allí hasta las cinco de la tarde en que llegó la caballería al mando de don Miguel Cabal, quien con una carga, atrevida i bien dispuesta, puso en derroral al enemigo, que huyera en el mayor desórden hacia sus posiciones del rio Cáuca, dejando en el campo setenta muertos, un número mayor de heridos i muchos prisioneros. Los independiente no tu vieron sino nueve muertos, entre ellos el comandante Cabal, que tan valerosamente se comportara. Rico propietario patriota entusiasta i decidido i oficial de grandes esperanzas, su muerte fué lamentada como un acontecimiento verdaderamente infausto.

Tacon reputado como jefe audaz i entendido, siguió huyendo cobardemente hasta Pasto, con setecientos infantes bien armados, llevándose de Popayan todos los caudales públicos i cuanto a su paso, i ántes, pudiera atrapar.

BARAYA entró a Popayan sin resistencia, el dia 29 de agosto, habiendo fugado de la ciudad los enemigos del nuevo gobierno con direccion a Pasto, en donde azuzando el fanatismo i esplotando la ignorancia de esos pueblos semi-bárbaros, encendieron la guerra civil que tanta sangre i tantos sacrificios de todo linaje costó despues, en lucha la mas tenaz, terrible i desoladora.

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La accion de |Palacé fué la primera que se libró en la Nueva Granada contra fuerzas del gobierno español, hallándose éstas perfectamente armadas, disciplinadas i equipadas, i siendo mui superiores en número a las patriotas. Tacon, que despues se distinguiera en la guerra del alto Perú contra los independientes de Buenos-Aires, conocia el arte de la guerra, i era un jefe intrépido e intelijente, aunque en esta vez desmintiera su buen nombre.

En la pequeña colina de Charleston, que domina la ciudad de Boston, se dió la primera batalla que ganaron los americanos del Norte contra los ingleses en la guerra de su Independencia, el 17 de junio de 1775. Allí se ve el grandioso monumento levantado al triunfó dé Bunkerhill, obtenido por las fuerzas que mandaba el jeneral Artemas Ward; i en |Palacé no hai nada que recuerde tan gloriosa victoria a las jeneraciones que vienen.

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Refiérese que despues de la accion de |Palacé le decia Jirardot a un oficial español, avergonzado de su derrota: "No estrañe usted que los háyamos vencido: si ustedes son de la tierra del Cid, nosotros somos sus descendientes lejítimos." Jirardot sabia ya de cuánto era capaz, i parece que presajiaba sus gloriosos hechos i su muerte heróica.

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Por ese mismo tiempo don Pedró Montúfar a la cabeza de la revolucion en Quito, sufría las hostilidades que le habia declarado a la Junta revoluciona el presidente don Joaquin Molina, a quien sucedió don Toribio Móntes.

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En julio del mismo año se formó en Popayan una espedicion para seguir sobre Pasto, compuesta de la division ausiliar de Cundinamarca i de las tropas del valle. La mandaba el coronel BARAYA teniendo por segundo jefe al coronel don Joaquin Caicedo.

La espedicion se puso en marcha, i Tacon, acosado tambien por el Sur, trató de oponérsele saliéndole al encuentro en agosto i avanzándose hasta Almaguer; pero tuvo que contramarchar por la desmoralizacion i consiguiente desercion de sus tropas, hasta Barbacoas, por el fragoso e intransitado camino del Castigo, viéndose perseguido mui de cerca por algunos patriotas i escapando de caer prisionero.

Llegada la espedicion a Mercadéres, BARAYA supo la fuga de Tacon, i mandó al coronel Díaz que lo persiguiera con una columna, habiendo logrado que se dispersaran i rindieran varios destacamentos realistas.

BARAYA regresó entónces a Popayan dejando a Caicedo en Patía con el mando de las fuerzas; i en setiembre del mismo año se trasladó éste a Pasto cuando los pastusos habian sido derrotados por tropas quiteñas, que mandaba el coronel don Pedro Montúfar.

En diciembre mandó NARIÑO siendo ya Presidente de Cundinamarca, que regresaran las fuerzas ausiliares al mando de BARAYA, i esto, verificado, alentó a los disidentes del Sur de Popayan, quienes empezaron a dar ausilios a Tacon.

Ha de recordarse que lo pastusos, engañados por algunos frailes fanáticos creian que la relijion cristiana estaba identificada con el gobierno español, i que las ideas de república, independencia i libertad eran herejías que debian estirparse; preocupaciones que tuvieron en toda la guerra de la Independencia i que conservaron hasta hace poco.

Los pastusos tenian otro motivo de descontento i aun de odio a la revolucion, i era el del incendio de sus poblaciones ejecutado, en castigo de su adhesion al gobierno de España, por el teniente don Eusebio Borrero, que mandaba una partida de observacion cuando BARAYA, mi hácia el Sur contra Tacon. BARAYA improbó con severidad semejante medida.

Fué entónces que el fraile dominicano Andres Sarmiento, unido al mulato Juan José Caicedo, formaron una cuadrilla de malhechores que ejecutó toda clase de crímenes i atrocidades, entre estas la de colgar en altas horcas a los patriotas que caían en sus manos, para lancearlos en ellas, despues de sujetarlos a corridas de a caballo i a otras diversiones de horrible salvajismo.

Al regreso de BARAYA a Bogotá se le confirió por NARIÑO el mando de la espedicion a las provincias del Norte, en donde BARAYA se puso al servicio de la federacion, proclamada por las provincias unidas. En esta parte la vida militar del uno, tiene muchos puntos de contacto con la del otro de estos dos hombres ilustres.

Hallamos a BARAYA en el Socorro, despues de proponer negociaciones al jefe centralista Pey, que no tuvieron resultado.

Esa provincia se alzó contra el gobierno de Cundinamarca, i Pey es sitiado en |Palo blanco por las fuerzas de BARAYA, donde lo ataca el 19 de julio de 1812 el coronel don Joaquin Ricaurte, quien con poco esfuerzo lo vence i se apodera de la artillería, de 250 fusiles i de 100 prisioneros, entre estos el mismo jeneral Pey, el coronel don Bernardo Pardo i varios oficiales. Dos dias despues la columna de don Justo Castro que NARIÑO mandara en ausilio de Pey, rindió las armas al paisanaje de Charalá que lo atacó armado de palos i lanzas, salvándose solo cien hombres con el capitan José Posse.

A consecuencia de estos sucesos i del tratado firmado el 30 de julio en Santa Rosa, por NARIÑO el presidente de Tunja, fué que el primero abdicó la dictadura i renunció la presidencia de Cundinamarca.

Los meses de septiembre a noviembre del año de 12 se pasaron en reconvenciones e intimaciones del Congreso federal a NARIÑO i de éste al Congreso, las que dieron por resultado el combate del 2 de diciembre en |Ventaquemada, en que triunfaron las fuerzas del Congreso; la ocupacion de |Monserrate el 5 de enero del siguiente año por el coronel Atanasio Jirardot, i el combate en |Santafé del 9 de enero, funesto para las armas de la Union; sacrificios no solo estériles sino en estremo perjudiciales a la causa de la Independencia.

Ocurre hacer aquí una observacion a lo que el ilustrado historiador señor José Manuel Restrepo, atribuye la derrota del ejército de la Union, el 9 de enero en Santafé.

No fué que al jeneral BARAYA le faltara el talento necesario, ni que tomara mal sus medidas o dirijiera mal las operaciones militares, sino que algunos de los jefes subalternos faltaron a la combinacion o plan de ataque, pues que los cuerpos que debieron entrar por el lado del Sur no llegaron a tiempo. I así como es una injusticia dar al jeneral en jefe todos los honores i los laureles de una victoria, tambien lo es en algunos casos hacerlo cargar con todas las censuras i toda la responsabilidad de una derrota. En ésta pueden influir, i han influido muchas veces, circunstancias casuales e imprevisibles, así como algunos triunfos no son debidos ni a la estratejia, ni al valor ni a los conocimientos militares, sino a causas imprevistas o a caprichos de la fortuna, de donde viene que la guerra se haya comparado, i con razon, a los juegos de azar i suerte.

Precisamente el jeneral BARAYA era de los militares mas adelantados de su tiempo, que aunque no conociera la táctica superior, europea, conocia al menos el servicio i la organizacion militar, ignorados por la mayor parte de los jefes de la época de la república.

En los años de 1811 i 1812, la guerra civil destrozaba, como en las provincias del interior, las de Cartajena i Santamarta; la causa de la Independencia sufria reveses en varios puntos de la Nueva Granada, i se cumplian en Venezuela sucesos de la mayor trasendencia. Echemos sobre ellos una mirada.

En 1811: la revolucion de los valles de Aragua i Cumaná, tramada por españoles i criollos realistas contra el gobierno republicano, reprimida oportunamente.

La declaratoria de la Independencia hecha por el congreso el 5 de julio i proclamada en Carácas con alborozo de la poblacion el 14 del mismo

La conspiracion de los Téques, sufocada.

La es española que se armó en Puerto Rico i arribó i Cumaná el 3 de julio, frustrada.

La revolucion de Valencia i la espedicion sobre esa ciudad a las órdenes del marques del Toro, i despues del jeneral Miranda: el ataque repetido a la ciudad, i la ocupacion de ésta con el sometimiento de los rebeldes despues de grandes sacrificios, distinguiéndose entre los republicanos por su heróico comportamiento, el coronel Simon Bolívar.

Los triunfos de los realistas en Guayana, atacando i venciendo las divisiones republicanas de Barcelona i Cumaná.

La protesta de Miranda contra la constitucion federal de Venezuela. Era él centralista allá, como NARIÑO en Nueva Granada; i a fé que en esa época no iban descaminados, pues que la federacion trajo entónces males inmensos a la causa de la Independencia.

En 1812: la guerra del Orinoco con resultados favorables para los realistas.

La espedicion de Miyáres al mando de Monteverde.

El terremoto del 26 de marzo, esplotado por el fanatismo en favor del gobierno español.

La dictadura de Miranda conferida por el gobierno ejecutivo, i despues en toda su plenitud, por una Junta de notables.

La guerra a muerte hecha por Antoñanzas, Bóves i Zuazola, desde el mes de mayo. Horrorosa carnicería ejecutada por éste en San Juan de los Morros, con la cual se dió principio a esa guerra que hizo jemir la humanidad i que fué causa de espantosas retaliaciones. Desde entónces la guerra, con su cortejo de sangre, desolacion i esterminio, se hizo con suceso variable en todo Venezuela, hasta la toma de Puerto-cabello, defendida por Bolívar, a la que siguió la capitulacion de miranda con monteverde, acordada el 20 de julio en Valencia i ratificada el 25 en San Cárlos; el alzamiento de Monteverde con el poder absoluto, violando esta capitulacion, i los asesinatos i las proscripciones en masa, que cubrieron de lágrimas i luto todo el territorio venezolano.

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Despues de esta digresion, en que, para anudar los sucesos, hemos compendiado la historia de los dos primeros años de la guerra en Venezuela, seguiremos refiriendo la vida militar del jeneral BARAYA. Digresiones como esta tendrémos necesidad de hacer con mucha frecuencia, con el mismo fin.

Desde la derrota en Santafé el 9 de enero del año de 13, BARAYA resolvió retirarse a la vida privada, no sin pensar en el próximo triste porvenir que divisaba para su patria con las disenciones i guerras civiles que la aquejaban, i que iban a agotar sus fuerzas i recursos para la guerra contra la España. Sus esfuerzos para evitar la de Cundinamarca con las provincias del Socorro i Tunja, habian sido inútiles, i aunque terminada esta por las armas, para revivir luego, ardia aún la guerra civil encarnizada en Cartajena i Santamarta.

Hallábase en Ocaña el coronel Bolívar en los primeros meses del año de 13, despues de su activa i gloriosa campaña del Magdalena, cuando el coronel de la Union Manuel Castillo organizaba en Piedecuesta algunas tropas para oponerse con ellas al coronel español don Ramon Correa, que pretendia invadir la Nueva Granada por los valles de Cúcuta. Bolívar fué invitado por Castillo para cooperar a éste fin, i desde entónces concibió la atrevida empresa de restablecer la República en Venezuela, Bolívar desde las rejiones del águila toda lo veía, todo lo dominaba i con su jenio poderoso vencia todas las dificultades.

Llega Bolívar a San Cayetano donde reune sus tropas traidas de la Costa, que reforzó con dos compañías de las de Castillo: avanza hasta Cúcuta, i ataca i pone en derrota con quinientos hombres la division de ochocientos mandada por Correa, empezando aquí la carrera de triunfos que hizo con la division granadina hasta su entrada en Carácas.

Correa se hallaba de retirada en Angostura, cuando Bolívar mandó a Castillo que lo atacase en sus posiciones. De marcha en Tábira i en discordia con Bolívar, celebró Castillo un Consejo de guerra, que entre otras cosas determinara solicitar del congreso granadino que a la mayor brevedad enviase al jeneral BARAYA para que mandara el ejército en jefe; pero ya el congreso, con el mayor acierto, ha puesto las fuerzas granadinas a las órdenes de Bolivar, nombrando para su segundo al brigadier Joaquin Ricaurte.

La designacion i solicitud del consejo, compuesto de distinguidos jefes i oficiales, honró en alto grado al jeneral BARAYA, a quien se considerara digno competidor del grande hombre.

Bolívar en Cúcuta recibió cartas de BARAYA, manifestándole su deseo de acompañarlo en la campaña a Venezuela; pero en ese tiempo fué acometido de una grave enfermedad, que lo redujera a la inaccion por muchos dias.

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Despues de la desgraciada campaña de Venezuela de 1814 terminada para Bolívar con los triunfos obtenidos sobre su ejército por Bóves i Moráles en la |Puerta i |Aragua, el 14 de junio i el 17 de agosto de ese año, Bolívar se dirijió a Cartajena, i de allí vino a Tunja a dar cuenta de su calumniada conducta al congreso federal. Lo hizo en noviembre, confiriéndosele despues el mando de las fuerzas destinadas a someter a Cundinamarca, gobernada despóticamente por el dictador Alvarez, en terca disidencia con el gobierno jeneral i dominado por los enemigos de la Independencia residentes en Santafé.

Bolívar intima al dictador la rendicion de la plaza; le pone sitio, que estrecha dia por día hasta reducir a los sitiados al centro de la ciudad, i propone capitulaciones, que no se aceptan por el obstinado dictador, hasta que en 12 de diciembre, estando ya preparadas las tropas para dar el asalto, es Alvarez quien las propone, haciendo al fin lo que debió hacer al principio para la entrega de la ciudad i sometimiento de Cundinamarca al gobierno de la Union.

El dia anterior ocupaban las fuerzas federales la plazuela de San Victorino, i en presencia de ellas el jeneral Bolívar quitó con su propia mano la lápida puesta en la pila para perpetuar la memoria del 9 de enero, en que allí fué derrotado el ejército de la Union mandado por BARAYA.

Si en esa vez el Congreso hubiera empleado los medios suaves i persuasivos que usara con el dictador Alvarez, es seguro que la cosas se habrian conciliado i no se hubiera dado ese escándalo funesto cuya memoria se quiso perpetuar.

Bolívar regresó a la Costa, mandando una division, con la cual se prometia libertar las provincias de Santamarta i Maracaibo i volver al centro de Venezuela a continuar la guerra; pero sucesos posteriores e inesperados, le obligaron a abandonar transitoriamente el suelo de la Patria i trasladarse a Jamaica, a tiempo en que la espedicion española a las órdenes de Morillo i Enrile, se dirijia a Costa-firme.

Esta espedicion zarpó de Cádiz a mediados de febrero de 1815, i despues de tocar en las costas de Venezuela en el mes de abril se hizo a la vela desde Puerto-cabello con rumbo a Santa Marta en  los primeros dias de julio, llegando a esta ciudad el 22. El 14 de agosto siguió hácia Cartajena, i el 18 se presentó al frente de la plaza, a la que Morillo le puso el formidable sitio de que hablaremos en otro lugar.

A la sazon Bolívar preparaba en los Cayos la famosa espedicion que sirvió de base al ejército republicano que debia dar independencia a cinco Repúblicas, llevando en triunfo la bandera tricolor desde las costas de la Guayana hasta la cumbre del Potosí.

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En abril de 1816, cuando la division de Calzada i Latorre, enviada por Morillo desde Cartajena, se acercaba a Santafé, el jeneral BARAYA que poco ántes se habia puesto otra vez en actividad por llamamiento del gobierno, se hallaba en Bogotá (hoi Funza) con lo que se llamara |ejército de reserva. Lo componian mil doscientos hombres de milicias, sin armas i sin ningunos otros elementos de guerra o aprestos bélicos, que entónces no solo era dificil conseguirlos sino de todo punto imposible. Hallábase tambien en Funza el presidente de la union José Fernández Madrid, por renuncia admitida a don Camilo Tórres, con trescientos hombres veteranos que hacian su guardia.

No habiendo fuerzas suficientes con que resistir a Calzada i Latorre, i hallándose éstos en Cipaquirá emprendió Madrid su fuga con direccion a Popayan. Las tropas de línea i las milicias se dispersaron, habiendo seguido con Madrid algunos de los patriotas mas comprometidos i quedándose otros en Santafé para ser a pocos dias sacrificados.

Serviez i Santander se retiraron con los restos de su division salvados en |Chiriquí, hácia los llanos de San Martin i Casanare. De esta retirada, i de su antecedentes i consiguientes nos ocuparémos en breve.

BARAYA que pretendia tambien escaparse hácia el sur i seguir allí la guerra, fué aprehendido por los lados de Neiva i conducido con fuerte escolta a Santafé, para encerrarlo en una prision i poner lo algunos dias despues en capilla.

A la entrada de Morillo en Santafé el 26 de mayo de 1816 las cárceles i los edificios de San Francisco i el Rosario, convertidos en prisiones, se colmaron de |reos de Estado. El espectáculo que presentaba la capital en esos dias era aterrador. "Por todas partes, dice el historiador señor Restrepo, no se oían sino los lamentos del hijo que iba a perder a su padre, de la esposa que lloraba a su marido o del anciano que deploraba la temprana muerte de sus hijos."

Todos los patriotas, a quienes Morillo llamaba |insurjentes, veían pendiente sobre su cuello, como la espada de Damócles, la cortante cuchilla de pacificador Morillo.

|El Consejo permanence de guerra, el Consejo de purificacion i la junta de secuestros fueron creados por Morillo para asesinar a los patriotas sin distincion, i para proscribir i arruinar a sus familias. El primero de esos tribunales de aciago recuerdo, hizo el estreno de s sangriento terrorismo el 8 de junio, con el fusilamiento del jeneral de brigada Antonio Villavicencio, a quien siguieron en el camino del patíbulo, entre otras víctimas ilustres, los doctores Camilo Tórres, Frai José de Cáldas, Joaquin Camacho, José Gregorio i Frutos Gutiérrez, Crisanto Valenzuela, Miguel Pombo, Manuel Toríces, José María Dávila i Pedro Lastra, de la lista civil; i de la militar, los jenerales ANTONIO BARAYA, José María Cabal i Custodio Rovira, el coronel Liborio Mejía i otros militares subalternos de mérito sobresaliente.

Morillo habria querido, como Neron, que la Nueva Granada, no hubiera tenido sino una sola cabeza para derribarla de un solo golpe. La memoria de este hombre i la de su segundo Enrile, serán para siempre odiadas en esta tierra, en la cual, ostentando los feroces instintos de la hiena, hicieron perecer a los mas de nuestros hombres distinguidos por su saber, su virtud i su patriotismo.

El jeneral BARAYA fué fusilado con don Pedro Lastra en la plaza mayor, el dia 20 de julio, aniversario de la Independencia:

Así terminó su vida el jeneral ANTONIO BARAYA, quien desde los primeros momentos dió a la revolucion de la Independencia el mas decidido i eficaz apoyo. Si él no fué un gran capitan, por no haber tenido la oportunidad de mandar i ganar muchas i grandes batallas, como Bolívar i Sucre, fué sí un noble carácter i un gran patriota. Su solo triunfo de "Palacé" i su martirio por la santa causa que con tanto entusiasmo abrazó, serian títulos mas que bastantes para hacerlo acreedor a la inmortalidad!

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