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INDICE
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NUMERO 1.°
CARTA
DEL GENERAL, PERÚ DE LACROIX
Originalmente estaba escrita en francés, pero la traducimos para los lectores que ignoren ese idioma.
Pamplona, 15 de Octubre de 1825,
Señor Capitán Joaquín Acosta.
Mi querido amigo:
Desde el 30 de Septiembre último-fecha de su carta-estoy aquí; de manera que yo llegaba cuando usted me escribía. Me dice usted que lo había hecho antes y que me hacía un pedido interesante, á lo cual yo no había contestado, pero yo aseguro á usted, mi buen amigo, que no he recibido nada antes, y que ignoro aún qué deseaba usted de mí. Si usted quiere que lo sepa, es preciso que me lo escriba de Cartagena.
Con pena y placer al mismo tiempo tuve noticia del viaje de usted á Europa; pena porque se aleja usted, y placer por -que celebro mucho que usted vaya á conocer á Europa. De allá traerá usted una multitud de nuevas ciencias, que le proporcionarán, estoy seguro, la manera de transitar por el camino de los honores y de la fortuna. La edad en que usted se encuentra y en que emprende el viaje, su gran deseo de aprender, su disposición y sus conocimientos, la experiencia que posee ya, todo esto le permitirá adelantar á grandes pasos, y tengo persuasión de que á su regreso será un hombre completo. Esto se lo escribo porque así lo pienso, y sin intención de adularle.
No puedo conceder á usted lo que me pide, á saber: una carta para d'Anglade, con quien rompí relaciones desde que se declaró protector de Courtois, y que para servirle á él se declaró en contra mía, dando una declaración falsa que me perjudicó mucho. Pienso, amigo mío, que le será fácil entrar á la Escuela Militar de París, y para ello usted no necesitará de grandes protecciones; la principal es la de pagar la pensión que exigen. En otro tiempo hubiera podido, si se necesitara, procurar á usted algunos buenos empeños, pero hoy, cuando, he cortado enteramente todas mis relaciones, y le puedo asegurar que desde que dejé -a Francia no he sostenido correspondencia con ninguno de los numerosos amigos que tenía, ni aun siquiera con mis parientes. Puesto que así empecé, así seguiré, y puedo asegurar á usted que jamás les daré noticias mías. Estos motivos, amigo mío, me impiden hablarle de mis antiguos amigos, los cuales los unos han tenido la misma suerte que yo, es decir, se han expatriado, y los demás han dejado de existir...
Aguardo con impaciencia la carta que usted me anuncia que me escribirá de Cartagena; nada de lo que interesa á usted me puede ser indiferente, y le puedo asegurar que nadie toma más interés en sus felicidades ó penas que yo. Puede usted, pues, mi querido Acosta, hablarme con toda franqueza y abrirme su corazón, confiarse enteramente á mí, pues yo tomo parte en sus penas y siempre desearía aliviarlas. Si usted pasara por Londres y se acercara á la casa de Mr. Goldsmith, allí le dirían si Mr. A. Boyer, el asociado de Mr. Elbers, está en aquella capital; si así fuere, vaya usted á verlo de mi parte, y dele usted de mí las noticias que sepa; este es uno de mis buenos amigos, el cual no olvidaré jamás. Bastará que usted le muestre este párrafo, para que lo reciba bien. Si por casualidad usted pasa por Calais, vaya á visitar al Teniente Coronel Leleux, y abrácelo en mi nombre.
Adiós, mi muy querido amigo; ya no puedo escribir en francés, y olvido esta lengua como he olvidado todos los numerosos y buenos amigos que yo tenía en Francia. Mi mujer le agradece á usted su atención, y ella se une á mí para desearle un buen viaje, mucha diversión en París y un pronto regreso á su patria, que hoy es la mía, y será la tierra en donde mis despojos quedarán.
Adiós otra vez; escríbame de París, y deme usted su dirección.
Su amigo,
L. PERÚ DE LACROIX.
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