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CAPITULO III
ACONTECIMIENTOS EN EL AÑO DE 1819
Mientras tanto los acontecimientos políticos fueron tomando otro giro, y los patriotas en Santafé de Bogotá empezaban á aguardar socorro de los ejércitos que se formaban á buen paso en los Llanos. De vez en cuando recibían de aquellos ejércitos alguna comunicación, que no se sabía cómo llegaba, y crecía en ellos la esperanza que abrigaban de una futura salvación de la patria. Recordemos aquí brevemente lo que entonces sucedió.
Batido Morillo primero por el General Páez, en las inmediaciones del Arauca, el 4 de Febrero de 1819; fue derrotado el republicano á su vez en el mes de Marzo; pero Páez recuperó su gloria en las Queseras del Medio, el ? de Abril, desbaratando un ejército de cuatro mil hombres con ciento cincuenta. Aprovechóse Bolívar del espanto que los llaneros causaban á los españoles, y resolvió emprender operaciones serias, en unión de las fuerzas que el General Santander había logrado reunir con las guerrillas diseminadas en los Llanos de Casanare, y libertar la Nueva Granada antes que Venezuela, en donde había mayores dificultades y menos amor á la República entre las masas populares. Púsose, pues, en marcha con los batallones |Rifles, Barcelona y |Albión y varios escuadrones de lanceros llaneros; el 11 de Junio se unió a Santander en Tame (este General comandaba la |vanguardia); el 27 forzaron la posición de Paya, y pasó el ejército el páramo de Pisva; el 6 de julio acampó en Socha, el primer pueblo neogranadino que halló á su paso. El 11 de Julio Bolívar batió al General español Barreiro, en Gámeza, y después en Pantano de Vargas. El 5 de Agosto ocupó á Tunja. El día 7 de Agosto, á las 2 de la tarde, se avistaron Bolívar y Barreiro en las cercanías del Puente de Boyacá, y al anochecer de aquel día el ejército republicano era dueño del campo. ¡Había terminado para siempre la dominación española en Nueva Granada!
La noticia del triunfo y la aproximación de Bolívar llegó á Bogotá el 8 á media noche. A esa hora el Virrey y todos los empleados españoles se pusieron en marcha con dirección á la Costa. Espantábase el anciano Sámano con la idea de las represalias que podría sufrir de parte de aquellos que había tiranizado, y fue tal su terror, que perdió el uso de sus miembros, y de Facatativa para adelante sus compañeros tuvieron que cargarle en una hamaca hasta embarcarle en Honda. Muchos comerciantes y hombres pudientes siguieron el ejemplo de Sámano y abandonaron la ciudad en el acto.
He aquí el Diario que escribió acerca de estos acontecimientos el joven Joaquín Acosta; siendo éste el primero de la serie que tenemos que consultar:
"9 de Agosto de 1819.
A las once de la noche llegaron los Oficiales con la noticia de la derrota completa de Barreiro. En el momento dieron aviso á todos los españoles paisanos y orden en los cuarteles para que se preparasen á evacuar la ciudad, lo que se efectuó de las 4 á las 6 de la mañana. A esa misma hora entraban algunos derrotados de caballería con cuatro Oficiales; inmediatamente volaron el almacén de pólvora, clavaron la artillería y marcharon á alcanzar al Virrey en su fuga. Toda la mañana estuvieron pasando soldados derrotados. A las 11 algunos patriotas entraron al cuartel del |Numancia, que está en la plazuela de San Francisco, y al de |Artillería, y encontraron algunas cargas de fusiles y pólvora que habían abandonado los godos. Aunque casi todos los fusiles estaban descompuestos, con éstos y con los que les quitaron á los soldados, se empezó á armar el pueblo. A las tres de la tarde ya teníamos cerca de 80 buenos fusiles y carabinas, sables, lanzas, etc.
Un español entró dando tiros, é hizo una muerte, por lo cual lo prendieron los patriotas furiosos. A las tres y media de la tarde llegó á la plazuela el Oficial Brito con cuatro soldados. Gritáronle desde el cuartel: ¡Quién vive! El contestó: ¡La patria! y entonces, después de tres años de servidumbre, se oyó en Santafé de Bogotá el grito unánime de ¡Viva la América libre! Lleváronle al cuartel en medio de gritos de alegría; pero antes de llegar, un malvado le disparó un tiro por la espalda, que le dejó muerto en el sitio.-Frenético, tú manchaste el dulce nombre de Libertad con un cielito, presagio funesto de más sangre que se derramará después!
Aquel suceso enfrió á los ciudadanos honrados que se habían unido al pueblo para contenerle, y lo desampararon para dejarnos en un estado de anarquía deplorable. Los Alcaldes habían emigrado con el Virrey; pero, unidos el Cabildo y algunos Priores de las Comunidades, resolvieron enviar algún sujeto al General Bolívar para que nos viniese á amparar lo más pronto posible.
Patrullas recorrieron las calles por la noche, pero siempre hubo robos. A las once trataron de entrar á la ciudad cien hombres armados, pero ya se habían puesto cañones en las es quinas de la plaza: dispararon uno, y los enemigos desistieron de su propósito y desaparecieron.
10 de Agosto.
Se pasó la noche en la mayor inquietud. Por la mañana el ciudadano González puso un oficio al General Bolívar. A González debemos en parte que el pueblo no haya cometido desórdenes: aprovechóse él del partido que tenía para impedírselo. A medio día se juntaron los padres de familia, los Priores y otros, con el objeto de formar un Gobierno provisional. Apenas se pusieron de acuerdo, se publicó un bando en el cual se avisaba que José Tiburcio Echeverría era el jefe político, y Osorio-el abogado-y Contreras, Alcaldes ordinarios. El Tribunal de justicia se componía de Herrera y Camacho, y los Comandantes de armas eran González y Mares. Inmediatamente enviaron una Diputación á Bolívar, compuesta de los señores Estanislao Vergara é Hinestrosa; pero no tuvieron que salir sino hasta San Diego. Allí encontraron al General, que venía con su segundo Briceño y 50 hombres de caballería:
¡Jamás gozo fue más vivo! Todos los ciudadanos que hasta esa hora no habían salido de sus casas temiendo el desorden, volaron á la plaza; los que habían emigrado á los cerros bajaron á la carrera; gritos, tiros al aire, voladores, cañonazos, repiques, se oían por todas partes, y en las ventanas y balcones pusieron banderas tricolores y escarapelas. ¡Viva el Libertador! ¡Viva el héroe de América! gritaba el pueblo embriagado. Cuando llegó Bolívar á la plaza, algunos ciudadanos, llorando de alegría, ponían la última mano á los arcos de triunfo que habían levantado á toda prisa. ¡No, no creo que jamás en toda mi vida tendré un día de gozo como éste!
Las señoras Genoveva Ricaurte y Dolores Vargas, que estaban en el Cabildo, fueron las primeras que abrazaron á Bolívar. Era tal el loco entusiasmo de los que le rodeaban, que yo llegué á temer por sus días en las escaleras del Cabildo. Una vez arriba, Echeverría le Hizo una corta pero enérgica arenga, á la cual Bolívar respondió: |¡ -Yo os veo libres, y mi gloria, ha llegado á su colmo! ¡No quiero Diputaciones, arcos, nada, nada; me basta vuestra libertad! Sin embargo, no podía disimular la noble alegría que llenaba su corazón. Entonces recordé á Washington cuando entró á Filadelfia después de haber libertado el Norte; así Bolívar entró triunfante en Santafé.
¡Qué escenas tan diferentes las que presentaba la ciudad después de la madrugada de ayer! Entonces no se oía sino llanto y consternación. Los Oidores á pie llevaban de cabestro á las monturas de sus mujeres, que se lamentaban á voces exclamando: ¡El Virrey nos ha vendido! Las gentes despertaban con los golpes en las puertas á los que dormían; los heridos, que habían bajado de Las Aguas, se arrastraban por las calles, suplicando á los godos que no los abandonasen, como en efecto lo hicieron.. .. Mientras que hoy no se oyen sino risas y grandes manifestaciones de contento.
El General fue á casa de doña Genoveva Ricaurte á recibir á los que se le presentaban. A mi tío lo recibió muy bien, y como le preguntase por el doctor Zea, le contestó Bolívar que lo había dejado en la Guayana encargado del Gobierno, añadiendo que un talento tan extraordinario no debía exponerse á los reveses de la guerra. Dijo también que Morillo quedaba en un rincón de Cumaná, como cosa despreciable, sin que pudiera rehacerse. Briceño es el Gobernador de Santafé.
Por la noche hubo música y baile en casa del General. Sé publicaron dos bandos en nombre de Echeverría: el uno para que corriera la moneda |china, y el otro para recoger los bienes de los emigrados.
11 de Agosto.
Hoy entró Santander y mañana llega la tropa. Toda la gente decente de la ciudad le hacemos la guardia al General Bolívar, que hace dos días se halla solo en Santafé en plena seguridad, puesto que el Ejército se ha quedado atrás.
12 de Agosto.
Gonzalón está organizando las milicias, y ya hay doscientos hombres armados.
Hoy empezaron á entrar las tropas libertadoras, de doscientos en trescientos hombres á la vez, con sus Oficiales.
Bolívar es muy popular entre las damas, pero él sólo le hace sus fiestas á B. I ...
Lo que he escrito ha sido todo como testigo ocular, y no refiero sino lo que vi."
El entusiasmo de los americanos fue tan grande como había sido el espanto de los realistas. Todos los jóvenes mayores de diez y seis años se prepararon para pedir un puesto en los Ejércitos que se organizaban para marchar contra los españoles ; que aún conservaban muchas Provincias en Nueva Granada y eran dueños de la mayor parte de Venezuela.
Además del sentimiento patriótico y amor á la libertad no había familia importante de Santafé que no tuviese que vengar alguna muerte violenta ó por lo menos alguna afrenta ó humillación. Es cierto que en la familia de Acorta no tenían que lamentar ninguna muerte en el patíbulo, pero los vejámenes y prisiones sufridos por el doctor Andrés Pérez eran para ella una ofensa que no podía olvidar.
Ni Domingo ni Manuel tenían disposiciones para la carrera de las armas. El primero estaba completamente entregado al estudio, y aunque amaba platónicamente á la Independencia y sus ideas liberales y republicanas eran avanzadísimas, su carácter era retraído, como el de todo el que ama más los libros que los hombres; su afecto á la paz y la repugnancia que experimentaba hacia las turbas plebeyas y vulgares, le obligaban á vivir alejado de ese |pueblo que defendía, empero, y no quería ver de cerca. Domingo Acosta era sincero en sus opiniones, á pesar de manifestar semejante contradicción entre sus ideas y la práctica. Por otra parte, como jamás bajó á luchar en la arena ni tuvo ingerencia en la cosa pública, conservó toda la vida sus ideales filosóficos, y nunca supo lo que realmente era el |pueblo, el cual imaginaba que sería algo como el romano de la Gran República antigua. Manuel, por otra parte, había abandonado sus estudios muy joven y se había retirado á vivir en sus tierras de Guaduas. Allí se ocupaba en agricultura y en formar una biblioteca variada, dentro de la cual vivía encerrado todo el tiempo que no dedicaba á sus faenas campestres. El también había heredado el loco amor á los libros y á la lectura, amor que si se lleva hasta la exageración seca el corazón y esteriliza el alma. Además de sus libros, de sus ganados, de sus caballos y de la cría de potros, Manuel amaba sobre todas las cosas á un hermano paterno que se había establecido en Guaduas y vivía en la casa de D. José de Acosta, en donde se complacía en imitar á su padre dando generosa hospitalidad en su casa á cuanta persona importante pasaba por allí. Durante cincuenta años el Coronel (de milicias) José María Acosta fue la Providencia de la población y de los pasajeros. No solamente acogía con suma benevolencia á cuantos tocaban á su puerta, ricos ó pobres, sino que salía á la calle á instar á todo caballero que iba de viaje á que se detuviese en su casa, por supuesto gratuitamente, en donde encontraba posada cómoda y abundante mesa. Para no faltar á la verdad deberemos añadir que la exagerada hospitalidad del Coronel José María Acosta provenía también del gusto que tenía en oír noticias, fueran de la capital ó del Extranjero. Si sus hermanos amaban la instrucción y lo que les enseñaban los libros, él se perecía por saber lo que sucedía en la política por boca de los que hubiesen tenido alguna ingerencia en los acontecimientos que tenían lugar en el mundo. Se carteaba con los hombres más importantes del país, así como con todos los viajeros que por Guaduas hubiesen pasado, y todos le daban noticias; de manera que estaba al corriente de cuanto sucedía. De carácter bondadoso y apacible, veía sucederse los partidos y los gobiernos sin tener con ninguno molestia ni entrar en disputa jamás. En el pueblo le respetaban, sobre todo los Alcaldes y Regidores Oficiales, y aunque nunca quiso aceptar la coyunda matrimonial-los Acostas fueron poco casamenteros,-él se ocupaba siempre en arreglar matrimonios y pacificará los que se desavenían. Ninguno en la villa se resistía á sus consejos, y mientras que duró en vida, Guaduas fue el lugar más tranquilo y pacífico de toda Colombia.
Por lo visto, los hermanos de Joaquín no pensaban,. en 1819, en servir á la patria con las armas, servicio que pedía á sus hijos con insistencia y cocí gran necesidad en época tan peligrosa. Así lo comprendió Joaquín, quien abandonó entonces los estudios que seguía con mucho provecho en el Colegio del Rosario, corno lo prueba un documento que tengo en mi poder ( |1 ), y á despecho de sus tutores, y desoyendo las súplicas de sus hermanas, que le amaban más que á los otros hermanos, se presentó personalmente al Libertador y le pidió un puesto en el Ejército. Este le acogió con atención y mandó que le extendiesen el nombramiento de Subteniente de infantería en el |Batallón |Cazadores ( |2 ).
Organizábase una expedición militar, que debería obrar sobre el Cauca. Joaquín Acosta hizo parte de ella y partió de Santafé de Bogotá con la tropa el 22 de Septiembre pe 1819, dos días después de la salida de Bolívar, quien regresaba á Venezuela, después de haber dado libertad á una gran parte de Nueva Granada.
Los realistas, que eran entonces dueños de las Provincias de Antioquia y el Cauca, se espantaron cuando les llegó la noticia del triunfo de los independientes en Boyacá y la subsiguiente entrada de Bolívar á Bogotá. El Gobernador de Antioquia, el Coronel Carlos Tolrá, se puso inmediatamente en retirada y fue á asilarse en el límite septentrional de la Provincia encomendada á sus cuidados. Otros militares españoles de las principales ciudades se pusieron en fuga, y á medida que salían los realistas de las poblaciones, los patriotas levantaban la bandera de la libertad. Otro tanto sucedió en el Cauca. Un mulato realista, Simón Muñoz, el cual había salido con 200 hombres de Popayán, quiso huir hacia el Chocó, pero como no pudiese llevar á cabo su proyecto, regresó al Valle del Cauca quiso hacerse fuerte en las inmediaciones de Cartago.
Aquí viene de molde transcribir algunas páginas del Diario que escribió el joven Acosta desde que salió de Bogotá. Aunque es éste un Diario enteramente personal, escrito trabajosamente todas las noches á la luz de los fuegos del vivac y rodeado de toda suerte de dificultades y aun de los peligros de la campaña, eso mismo da la medida del carácter del aprendiz militar, hasta entonces niño mimado que nunca había tenido que sufrir incomodidades ni carecer de cosa alguna que hiciera fácil la vida. En este cuaderno medio borrado por la intemperie y amarillado por el tiempo encontraremos que apuntaba diariamente sus observaciones y hacía cortas descripciones de lo que veía: se fijaba en las poblaciones; en el aspecto y naturaleza del país; en las bellezas y curiosidades de él; en los habitantes y en los animales extraños que encontraba. Sin duda que estas observaciones, tan juiciosas en un joven que no había cumplido diez y nueve años, debieron servirle después cuando escribió la Historia de la Conquista y construyó el primer mapa de la Nueva Granada que se publicó. Además, para el amante de la historia no deja de ser curioso estudiar la situación de la patria en los albores de su independencia y emancipación.
He aquí el extracto del Diario:
"8 de Octubre de 1819.
'Nos adelantamos el Comandante y yo ( |3 ) y llegamos á Cartago á las 11 del día. Deseoso mi jefe de esquivar un ruidoso recibimiento de los patriotas, entramos por calles extraviadas, pero no se logró lo que se deseaba. A poco andar nos descubrieron y nos llevaron en triunfo por toda la ciudad. Después volvimos á casa del Alcalde, en donde habían preparado un refresco con música y en seguida nos ofrecieron una comida que concluyó á las cuatro.
"Yo me aposenté en casa de Alonso Gómez, español asturiano pero muy amigo de la causa de la independencia. Allí lo pasé muy bien, asistido con el mayor esmero y cuidado.
"Inmediatamente se trató de capitular con Simón Muñoz, que estaba sitiado por los independientes. Capituló efectivamente y pactó entregar las armas, pero después, con la mala fe que caracteriza á los agentes del Gobierno español, al amanecer del día siguiente sorprendió á un destacamento que descansaba bajo la salvaguardia de un armisticio.
"10 de Octubre.
"A las seis de la mañana el Comandante tuvo noticia del atentado de Muñoz y dio orden á los cazadores artilleros que atacásemos al enemigo. Después de un corto tiroteo con nuestra descubierta los españoles se fugaron, y nosotros dormimos esa noche en una casa del otro lado del río Cauca.
"12 de Octubre.
"Ayer proseguimos en persecución del enemigo. Tomamos en el tránsito prisionero á un capitán, y á las once del día nuestra vanguardia alcanzó en la ruta la retaguardia enemiga, pero al cabo de un corto tiroteo, que duró un cuarto de hora, los dispersamos é hicimos ocho prisioneros con sus armas y bagajes. Nuestra tropa estaba hambreada y estropeada, así fue que nos dirigimos inmediatamente al paso de Rosas á racionarla.
"Estando allí el Comandante mandó que 40 hombres continuasen en persecución del enemigo y los demás nos devolvimos á Cartago."
Más lejos leemos lo siguiente:
"No pasaré de Cartago sin escribir algo aquí sobre esta Cordillera de los Andes que acabamos de atravesar por el Quindío. Dicha montaña es muy bella, muy sana, y hay sitios en ella en que se puede decir con el Barón de Humboldt: `que los árboles demuestran el lujo de la vegetación ecuatorial,' y con Caldas: 'que las palmeras colosales se levantan tan alto que parece que desafían el cielo.'
"A la entrada del Páramo del Quindío hay un valle delicioso regado por un arroyo que mantiene fresca la vegetación. Allí nos detuvimos para aguardar la tropa que se había quedado atrás. Las palmas y arbustos que crecen en las colinas en contorno del valle levantaban en alto sus ramas cargadas de racimos de frutas y movidas blandamente por los céfiros aumentaban con su tenue rumor la hermosura de aquel sitio encantador. Era la hora de la siesta...... recostado sobre el prado, meditabundo é inmóvil, con los ojos fijos en la corriente de las aguas cristalinas del arroyo, hubiera querido acabar mi vida en aquel sitio hechicero...
"Desde que se entra, empero, al páramo, la naturaleza cambia de aspecto. La pequeñez de sus árboles; los arbustos arropados con musgos y barbas blanquecinas que los resguardan; el frío, el silencio que lo caracteriza, todo causa impresión después de la rica vegetación de los bosques de las tierras bajas.
"En Cartago comienza el valle del Cauca. Su posición es buena; pero la población está mal dispuesta; el temperamento es cálido y la gente es bondadosa y apreciable.
"El 18 salimos de Cartago con dirección al Chocó y á las diez llegamos á Anserma, ciudad muy decaída y miserable ( |4 ). El camino entre las dos poblaciones es malo y está cortado por multitud de zanjas peligrosas."
Al llegar á Anserma Acosta fue atacado por fiebres causadas por la vida de campaña tan nueva para un joven enseñado á los cuidados de su familia. Viendo aquello el Capitán de la tropa lo obligó á que se devolviese á Cartago, en donde debería ponerse en curación, y además verse con el jefe, para quien llevaba cartas de recomendación de Santander y de su tío el doctor Pérez.
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1
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El doctor D. Tomás Domingo de Burros, Rector y Regente de estudios de este Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, dice así:
" Certifico en debida forma que ; D. Joaquín Acosta está estudiando en este dicho Colegio en la Cátedra de Derecho Civil, y al mismo tiempo va á entrar á oír Medicina, en la que ; va á establecerse de Cirugía, y Medicina. Lo que certificó a á pedimento verbal del referido, en Santafé, á 6 de Junio de 1818.
" DOMINGO TOMAS BURGOS"
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En el nombramiento leemos lo siguiente:
" Simón Bolívar, Presidente de la República de Venezuela, por cuanto atendiendo á los servicios y méritos del ciudadano Joaquín Acosta, he venido en nombrarle Subteniente en el Batallón de Cazadores de Nueva Granada.
" (Firmado). SIMÓN BOLÍVAR.
" Alejandro Osorio, Secretario.
Santafé, 6 de Septiembre de 1819."
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Sin duda era éste el caucano Pedro Murgeitio, quien sirvió largos años con bizarría en la causa de los independientes y después combatió en favor del Gobierno en muchas campañas. En 1860-ya General - se puro de parte del General Mosquera y murió en una emboscada en ese mismo año. |
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Anserma era antiguo poblado indígena; los naturales en la época de la Conquista beneficiaban las minas de sal que existen en sus inmediaciones, de donde le viene el nombre, puesto que anser en la lengua de los indios Tapuyas significaba sal. La población actual no se encuentra en el mismo lugar en que la fundaron los españoles en 1539, sino en otro lugar-en la margen occidental del río Canea -sobre una colina y á poco más de dos leguas de Cartago. En los primeros siglos de la Conquista Anserma (nueva) fue población de importancia; después fue decayendo, y hoy apenas cuenta unos pocos miles de habitantes. Su temperatura media es de 24 grados centígrados. |
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