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INDICE
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CAPÍTULO IV
En Burdeos.-David d'Angers. - Gastos de viaje.-Se instala en Paris. -Obras que publicó.-Mapa de Nueva Granada.-Cartas á don Pedro Fernández Madrid.-Los amigos de Acosta en Paris. - Política europea. - El General Flórez viene á Europa. -Acosta desaprueba sus empresas. - Amistad con don Pedro Fernández Madrid. - Acosta resuelve abandonar la carrera política.-Cartas interesantes del Barón de Humboldt.
1846
El 30 de Octubre al aclarar el día llegaba á Burdeos en la diligencia. Se alojó en el hotel Rouen, en donde permaneció dos días. Estando allí fue á visitar al General Montenegro, que lo recibió con mucha atención, y un caballero francés, para quien llevaba cartas de recomendación, lo llevó á visitar hasta en sus pormenores las curiosidades de la ciudad.
En la vía para regresar á París se encontró con un antiguo amigo, á quien había tratado mucho en su viaje anterior, nada menos que el célebre escultor David d'Angers.
Al llegar á Orleans tomaron el ferrocarril y llegaron á París el 3 de Noviembre. Según las cuentas que hace al fin de su Diario, había gastado en el viaje dos meses y una semana, y sólo 1,740 francos! Esto en verdad sin contar lo que le costaron las muchas curiosidades españolas que llevaba.
No bien se hubo instalado en París, cuando empezó á trabajar asiduamente en la obra histórica que tenía entre manos, así como en el mapa de Nueva Granada, del cual ya hemos hablado antes. Además tradujo las Memorias que M. Boussingault había presentado en la Academia de Ciencias de París, acerca de las observaciones científicas en la época en que estuvo en Colombia - de 1826 á 1830 - y reprodujo el |Semanario de Caldas. Todo esto lo hizo á su costa, sin que el Gobierno de su patria le recompensara en manera alguna por los sacrificios pecuniarios que hizo, ni sus compatriotas le agradecieran aquellas obras que daban á conocer el país. Entre tanto, los sabios europeos le tenían en mucho; era recibido con el mayor aprecio en los salones de éstos, y atendían á sus opiniones en asuntos científicos.
El mapa de Nueva Granada fue acogido en la Sociedad de Geografía con especial estimación, como lo prueba la |Memoria que acerca de aquella obra publicó dicha Corporación científica en su |Boletín de Abril de 1848. ( |1 )
He aquí un párrafo de una carta que escribió á su amigo el señor Pedro Fernández Madrid, sobre la obra que tenía entre manos:
"...Dentro de dos meses comenzará á grabarse mi carta de Nueva Granada, la cual no es ni puede ser otra cosa que un bosquejo imperfecto, que podré perfeccionar más tarde; pero me avergonzaba de ver ,que nuestro país no tenía todavía un mapa especial, y para colmar este vacío me decidí á hacer el sacrificio de todo amor propio y de parte de mis recursos . . . Los señores Roulin y Boussingault me han ayudado con sus consejos. ( |2 )
De otra carta del mismo al mismo extractamos lo siguiente
"...Yo me he consagrado-sin dejar por esto de mano mi trabajo histórico-á estudiar á fondo la geología y la mineralogía. Paso mis días en la Escuela de Minas, porque estoy persuadido de que estos conocimientos son los más útiles para la explotación de los recursos de nuestra patria, y quiero por lo menos llevar algunas ideas positivas en estas materias."
Durante el invierno de 1845 á 1846, Acosta se dedicó asiduamente á sus tareas científicas y literarias, pero no por eso dejaba de visitará sus antiguos amigos: Duhamel, Boussingault, Brongniart, (padre é hijo) Dumas, (el químico) Milne Edwards, Michel Chevalier, ( |3 ) Elías de Beaumont, Verneuil, ( |4 ) Alcides de Obigny ( |5 ).
Reanudó las cordiales relaciones de amistad que le unían al Barón Gros, ( |6 ) diplomático que había sido Ministro de Francia en Bogotá durante la época en que Acosta sirvió la cartera de Relaciones Exteriores. A pesar de su edad avanzada, el Barón de Humboldt pasaba temporadas en París, y recibió á Acosta con las mismas consideraciones y cariño de antaño. Por lo demás, durante los años transcurridos desde que estuvo en Bogotá, no habían dejado de escribirse. Tenemos á la vista cartas familiares de todas estas notabilidades, dirigidas á Acosta, lo cual prueba la sincera amistad que le profesaban.
En Mayo de 1846 Acosta pasó á Inglaterra á recibir á su familia, que regresaba de Halifax para unirse á él después de once meses de ausencia.
Con el objeto de pasar el verano en el campo, y al mismo tiempo estar cerca de las bibliotecas que necesitaba consultar á cada paso, se fue á radicar con su mujer y su hija en Versalles, en donde permanecieron hasta Noviembre de 1846. A medida que iba escribiendo, daba á copiar cada capítulo á su esposa, de manera que la historia de la conquista pasó también por su pluma.
Conservaba correspondencia epistolar con sus compañeros de viaje en España, de quienes conservamos algunas cartas. Del Conde julio de Grocben extractamos el siguiente párrafo de una carta de 12 de Febrero de 1846:
"...Le agradezco á usted siempre la amistad indulgente que me dispensa, y no olvido las bondades de usted para conmigo durante nuestro viaje á España, recuerdo que conservaré siempre; cuando pienso en aquel país, el recuerdo va unido á la agradable sociedad de usted...
" El 28 de Febrero de 1847 el Director del Depósito de Guerra le envió la carta de Francia como un recuerdo por lo que había cooperado en ella en 1828, como lo recordará el lector.
Volveremos á extractar algunos párrafos de diferentes cartas que Acosta escribía al señor Madrid:
" |15 de Febrero de 1847.-Llegaron algunos de sus excelentes artículos sobre ¡ |Nuestras Costas incultas, insertos en |El Día, (de Bogotá) y me proponía reimprimirlos en una edición en 8.°, con su nombre al frente, pero no he podido recoger la serie completa, ni me atrevería sin su consentimiento á hacerlo, puesto que este utilísimo é importante trabajo, que deseo ardientemente que sea conocido bien en Europa, es una propiedad de usted que le ha demandado vigilias y estudios tales, como quizás no habrá seis granadinos que sean capaces de consagrarse é ello. (Me pesa haber escrito seis, pues mi conciencia me está gritando que he fijado un máximum excesivo). Ojalá me mande en tiras la serie completa; con su permiso, tal vez mis circunstancias podrían permitirme la traducción y publicación en Francia, que así se llenaría mejor el objeto.
"Entregué á M. Roulin los papeles de Vicente Roche, tan bueno como perezoso, y de quien, por supuesto, no se me ha ocurrido jamás, ni por mal pensamiento, que pudiese tener contestación á una ó dos cartas que le llevo escritas.
"Mucho le agradezco las noticias, así públicas como privadas. Pensamos del mismo modo en todo y por todo, y cuando veo que coincidimos, me tranquilizo, y creo entonces que no me falta razón. Cuánto me gustaría un tableau del Congreso pintado por usted!...
".... Escuchamos en días pasados, de boca del mismo Guizot y con su gesto elocuente, la justificación de la conducta de Luis Felipe en el negocio de los matrimonios reales en España, pero no quedamos convencidos de que había obrado con entera lealtad, y aunque, á decir verdad, no me pese una humillación de más para Inglaterra, el partido con que se ha ligado la Corte de Saint - Cloud en España para triunfar, es indigno de seguir nuestra antigua madre patria, á quien se le preparan largos años de lucha todavía.
"La Reina Cristina está furiosa por la pérdida de los fondos de la mal parada expedición de Flórez ...
"......Si para fines del año puedo comenzar á imprimir mi pequeño trabajo histórico, en todo el año de 1848 volveré á Guaduas, á vivir tranquilo, si se puede. Solita está aprovechando bastante en su colegio; hizo su primera comunión la cual, como usted sabe, requiere una ceremonia muy solemne en estos países, y exige exámenes severos de los principios de la Religión....
"....La inauguración de una especie de gobierno representativo en Prusia atrae hoy la atención de Europa. Los prusianos han creído que su Dieta. es cosa formal. pero el Rey les quita á cada paso en sus deliberaciones el bocado, y al fin el Rey se cansará y los mandará á sus casas, ó la cosa tomará un aspecto grave.
"Esto empieza á inquietar á los Estados del Norte, puesto que una revolución radical en Prusia sería la señal ó el principio de una larga serie de convulsiones políticas. El Rey de Prusia tiene facundia, pero carece de tacto y es muy obstinado. El Príncipe real dicen que es hombre de más talento, pero lo detestan por sus modales altaneros. ( |7 ) Una vez que una nación tan ilustrada como Prusia se decida de veras á tomar parte en el Gobierno, será difícil que la corte más firme, prudente y moderada, pueda impedirlo. La publicación de los debates de la Dieta es un gran paso, y los detalles de las discusiones se leen ávidamente en toda Alemania.
"Publicaron en el |Portefeuille un artículo del General Flórez, que atacaba de paso las instituciones de las repúblicas de la América del Sur. Escribí cuatro renglones manifestándoles que carecían de datos suficientes para juzgar la cuestión y para envolver á todas las repúblicas en una misma condenación. No quisieron aceptar mi artículo, ( |8 ) y retiré mi suscripción. Usted recibirá los números hasta fin de Mayo; después le seguiré enviando cualquier otro periódico. |El Constitucional no quiso admitir otro artículo de Flórez en elogio de su manifiesto.. . . . "
Desesperado el General Flórez con la situación anárquica en que se hallaba el Ecuador, y desconfiando por completo del porvenir, vino á Europa á buscar protección de España en los negocios políticos de América. No bien supo aquello Acosta, cuando resolvió romper su antigua amistad con el fundador de la República del Ecuador, y para manifestarle su desaprobación, le devolvió un retrato que el General Flórez le había regalado, así corno algunos libros. Comprendemos á esta distancia de años la desconfianza y desesperación de un militar como el General Flórez al ver la situación de continuas revueltas públicas en que se hallaba el Ecuador, y comprendemos también la indignación de Acosta al ver á un prócer de la Independencia de América dar un paso tan desacertada, pero deploramos al mismo tiempo esa desavenencia entre amigos viejos, que hasta entonces se habían estimado mucho. En breve el General Flórez comprendió su error político y abandonó su idea, pero desgraciadamente en Nueva Granada nunca han olvidado aquel hecho, á pesar de la sincera estimación y aun gratitud que se le tiene á su hijo, el señor Antonio Flórez, el cual ha sido, con razón, premiado con los más altos puestos á que puede llegar un ciudadano de una república, desde presidente de la nación hasta embajador de su país en Europa. El señor Flórez se ha manifestado leal y fraternal con la actual Colombia, y su conducta en Europa con los ciudadanos de ella ha sido en todas circunstancias digna de su noble carácter.
Como debemos juzgar por las cartas que tenemos en nuestro poder, y por los recuerdos que conservamos, Acorta depositaba en el señor Pedro Fernández Madrid la misma confianza que con su padre tuvo hasta acompañarlo á su última morada, de manera que en la correspondencia que con él tenía, le manifestaba siempre sus más íntimas ideas sobre todas materias. Desalentado con el tono y tendencia de la política del General Mosquera, que entonces era el Presidente de su patria, y descontento con el giro que tomaban las ideas en Nueva Granada, resolvió abandonar por completo la carrera de la política, y así se lo escribió á don Pedro Madrid; pero al mismo tiempo alentaba á éste para que se arrojase á la palestra, deseando que hiciese lucida carrera en la diplomacia. Con ese motivo le advierte en una de sus cartas que ha dado orden para que le entreguen todos los libros diplomáticos que poseía en Bogotá, "colección, dice, que no maja de cien volúmenes," la cual desea que le sea útil. "Ya yo no los necesito, añade, porque mi ánimo y mis inclinaciones me impelen á ocupar en otra cosa los pocos días de vida que me quedan, y aunque no fuera por amistad, por el bien de mi patria debería yo legárselos á usted en vida."
En 1848 el señor Baralt, junto con el señor José J. Fabres, que eran redactores de |El Siglo, de Madrid, le escribieron para convidarlo á colaborar en su periódico, ofreciéndole por cada artículo que enviase de París, de veinticinco á cien duros, según la importancia de él.
Acosta no pudo aceptar aquella halagüeña propuesta, porque sus trabajos literarios y sus estudios no le dejaban tiempo para ocuparse en otra cosa.
Corno el mapa de Nueva Granada estaba dedicado al Barón de Humboldt, en Marzo de 1848 recibió una carta de este sabio, que decía lo siguiente:
"Recibí, mi querido Coronel, con dulce satisfacción, el título afectuoso de su recuerdo, y debería sonrojarme, como de una señal demasiado honorífica, del caso que usted no cesa de hacer de mis primeros trabajos acerca de la geografía americana. Deseo ofrecerle los homenajes de mi gratitud, y que usted me presente á la amable señora Acosta en casa de usted. Si usted me hiciera el favor de venir á verme en el Instituto á las dos y media el lunes, hablaremos de ello 'en el gabinete de M. Mignet.
"Con mi sincerísima amistad,
"A. HUMBOLDT.
"Domingo en la noche."
(Traducida del francés).
Convenido el día en que Humboldt debería visitar nuestro modesto hogar, Acosta pidió permiso para sacar del colegio á su hija ese día para que tuviese el honor de apretar la mano del mayor sabio del siglo.
Además de la carta que acabamos de transcribir, tenemos otras á la vista, (de Humboldt) de aquella época, también interesantes. Entre todas escogeremos dos más, para ponerlas ante las ojos del lector.
"Me debo declarar muy culpable con respecto de un amigo por el cual he conservado de Guaduas á París, y de París á Siberia, un tierno y vivo afecto, y me afligiría positivamente, mi querido Coronel, si usted creyera por un momento que yo he sido infiel á ese amable recuerdo que usted me ha guardado después de tantos años de ausencia. Estuviera yo en París actualmente para manifestarle de palabra cómo me halaga el afecto de usted ( |dévoûment) que existe hace tantos años! Sólo las personas que conocen íntimamente la posición que tengo en este país, en donde se me trata con tan fácil indulgencia, saben que es contra mi voluntad que tardo en contestar las cartas dictadas por una dulce amistad... No puedo disponer sino de las horas nocturnas para entregarme á trabajos literarios importantes.
"Mi salud, á pesar de mi edad, y cuando la vida ya no es segura, se conserva admirablemente...( |9 ) El aspecto del mundo es más triste de lo que yo esperaba en 1789. Hago votos por la independencia y la libertad de su país. No es ciertamente por medio de importaciones de linajes monárquicos corno obtendrán la paz.
"Un caballero amable y de talento, el Conde Grocben, me ha dado noticias muy interesantes acerca de usted: de su familia, de la amistad que usted me conserva, mi querido Acosta, y lo he escuchado hablar de todo esto con viva gratitud. Me alegro mucho de saber que usted se ocupa de la historia de la Conquista. Usted podrá juzgar mejor que otros y apreciar la influencia que la geografía del país y la configuración maravillosa de su suelo tuvieron en los acontecimientos de los cuales fue teatro Cundinamarca. Aplaudo sinceramente esta empresa de usted. Siento muchísimo, mi querido Coronel, el no poder ofrecer á usted el manuscrito original del canónigo Duquesne. ( |10 ) He buscado entre mis papeles más antiguos, y no he podido encontrarlo, pero puedo asegurarle que aquella Memoria no tiene una idea más que las que usted encontrará en mi largo artículo. ( |Monumentos, pequeña edición en 8.°, III, páginas 208 á 267). Todo lo copié allí; los jeroglíficos y el dibujo de la piedra intercalada fueron grabados del tamaño original y forma, con un cuidado especial. No me culpe usted por esto, sino á los eternos |trasteos que me han afligido, durante los cuales se han perdido muchas cosas. Aún más deplorable ha sido que la piedra misma (ese antiguo monumento de la civilización muísca) parece que también se ha perdido.
"Reciban usted y la señora Acosta el homenaje de mi respeto y de mi invariable cariño. Mis tiernos recuerdos al señor Arago. Usted sabe que hace treinta años que lo amo con la mayor admiración. ( |11 )
"A. HUMBOLDT.
"Mis recuerdos á Boussingault, cuyos trabajos llevan siempre el sello de una gran sagacidad. "Berlín, g de Febrero de 1847."
El Barón de Humboldt había escrito á Acosta pidiéndole su opinión acerca de la coloración que el sol produce sobre los nevados.
Acosta le contestó la siguiente esquela (en francés), la cual traducirnos. Ninguna de las dos tiene fecha:
"Acabo de recibir el billete de usted, de ayer, y como el Barón Gros, que ha contemplado los nevados con ojos de paisajista, se encontraba por casualidad en casa, oirá usted su opinión, que es más importante que la mía.
" El Orizaba, dice, y el Popocatepetl toman un color de rosa cuando se levanta y cuando se pone el sol, así como el Tolima, pero mucho menos fuerte el color que el Mote Blanco. El Barón Gros notó la diferencia de aquel fenómeno en América y en los Alpes.
"Por mi parte, diré á usted que nunca he visto la nieve en los Alpes sino con su color natural, en las dos veces que tuve ocasión de atravesarlos; pero he visto tomar un color rosado al Cotopaxi, al Chimborazo, la Sierra Nevada de Santa Marta, y particularmente al Tolima y al Ruiz; este último me pareció bastante carmín una mañana, entre las cinco y las seis, cuando iba de viaje entre Honda y Mariquita. No me acuerdo de haber notado aquel color por la tarde al ponerse el sol, pero aquello debe de ser porque en América rara vez se ven los nevados (están cubiertos de niebla) á esa hora.
"El señor de Rouville, joven geólogo del mediodía de Francia, que acompañó al señor de Buch ( |12 ) en una excursión ahora dos años en el Departamento del Gard, desea ser presentado á usted. ¿Me permitiría usted que así lo haga el lunes en el Instituto, á su paso por la Biblioteca, á las tres de la tarde? Al mismo tiempo me aprovecharía de esta ocasión para presentarle uno de mis compatriotas. Ninguno de éstos quiere regresar á América sin haberlo visto, aunque sea un momento. No se tome el trabajo de contestarme. Sólo deseaba avisar á usted que no había podido resistir á las instancias de estos señores, arriesgando con ello ser importuno.
"Reciba mis respetos y el homenaje de mi sincero y respetuoso cariño.
"J. ACOSTA."
He aquí la contestación de Humboldt:
"Le estoy realmente agradecido, mi querido Coronel, de las observaciones muy satisfactorias que usted ha tenido á bien hacerme acerca del colorido de los nevados al levantarse el sol. Boussingault, á quien consulté después, está enteramente acorde con las observaciones de usted y las del Barón Gros. Hay también colorido, pero en general (con motivo de que en la zona tórrida el aire es más puro, y porque el movimiento aparente del sol es menos oblicuo) es menos encendido y su colorido menos largo. No podré ver en la Biblioteca suficientemente á las personas que interesan á usted. Así me atrevo á suplicarle que me traiga á M. de Rouville y á sus amigos americanos, no el lunes, sino el martes, á las tres de la tarde, en el Instituto. ¿ Podré suplicar á usted que me escriba la dirección del Barón Gros? Deseo ir á visitarle.
" |Amitiés, A. HUMBOLDT.
"Viernes."
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1
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Se verá la traducción de este informe de M. Jomard en el Apéndice que se publicará al fin de esta obra. |
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Este párrafo se encuentra en una colección de cartas que poseen las hijas del señor Madrid, quienes tuvieron la boa dad de facilitárnoslas oportunamente. |
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Célebre economista, viajero, escritor político, Consejero de Estado bajo Luis Felipe y el Imperio; hizo gran papel en la política y la ciencia económica hasta su muerte, ocurrida en 1879. |
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Geólogo francés, viajero, miembro del Instituto. |
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5
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Famoso geólogo y viajero. Como naturalista y viajero, su nombre será siempre citado en lugar preferente entre los naturalistas que visitaron la América del Sur. Es autor de una de las obras más completas y monumentales que se han escrito sobre la América del Sur (Chile, Bolivia, Paraguay y la Argentina). Consta ésta de nueve tomos en 4.°, en los cuales hay una descripción muy completa de la geología, de los pájaros, insectos, moluscos, etc., de los países que visitó. Publicó también otro viaje á las dos Américas y una obra sobre Paleontología en catorce tomos, en folio, que no concluyó. Murió relativamente joven, de poco más de cincuenta años, en 1857. |
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El Barón Juan Bautista Luis Gros se había educado con la familia de Orleans, y era hombre de talento y pintor de mérito. Luis Felipe le envió como Ministro de Francia en 1834 á las repúblicas de la Argentina, Uruguay y Nueva Granada. Regresó á Europa en 1847, y fue enviado á Atenas y á España á hacer tratados importantes con aquellas naciones. En 1857 fue como Embajador á China, y después acompañó al Celeste Imperio la famosa expedición contra ese país, emprendida por Francia é Inglaterra. Regresó á Europa, en don le tomó asiento en el Se nado hasta su muerte, ocurrida en 1870. |
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7
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Éste fue después Rey de Prusia y Emperador Guillermo I. |
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8
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Sin embargo. el historiador Michelet había tomado interés en que se publicase el artículo, según encontramos en una carta de éste á Acosta. Hela aquí:
Je suis fort contrarié de ne point voir dans le journal la note de M. Acosta; je puis cependant |affirmer qu'en envoyant les 2 notes, j'avais dit á M. Chambolle que la mieune était la |moins importante, et que je tenais infiniment plus à l'autre, qui est l'apologie de toutes les republi ques américaines. Je verrai Chambolle |aujourd'hui.
Salutations cordiales.
J. MICHELET.
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9
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Había nacido en Berlín en 1769, y tenía en 1847 setenta y ocho años. |
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10
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Se trataba de la |Disertación sobre el Calendario de los Muíscas, por don José Domingo Duquesne, que Acosta insertó después en su |Historia del descubrimiento y colonización de Nueva Ganada. Acosta obtuvo de Bogotá una copia auténtica del documento original. |
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Nada más consolador para la humanidad como aquel sincerísimo y tierno cariño que se tenían aquellos sabios, lo cual prueba que las ciencias no endurecen el corazón, como lo creen algunos, sino todo lo contrario, En unos tomos publicados en París por M. de la Roquette en 1869, - |Correspondencia inédita científica y literaria de Alejandro de Humboldt - se encuentran cartas admirables de afecto y de una ternura más que fraternal dirigidas por Humboldt á Arago. Recomendamos á los curiosos una de Julio de 1847, que se halla en el segundo volumen, en la página 354. |
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Leopoldo de Buch era un célebre geólogo alemán, condiscípulo de Humboldt, quien lo llamaba el primer geólogo de la época. Sus numerosas obras, á pesar de los adelantos que aquella ciencia hace constantemente, son consideradas todavía como luminosísimas, sobre todo en la parte de la geología que se relaciona con la paleontología. Murió en 1853, de 79 años de edad. |
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