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CAPITULO II
Excursión á Gandia y á Denia-Descripción de este lugar. - Don Juan Morán. - El hijo del Virrey Espeleta. - Continúa camino á caballo. -Villajoyosa. - Alicante - Cartagena. - Almería. - Guadix -Granada. - La Catedral. - La tumba de los Reyes Católicos.-La Cartuja. - Sus compañeros de viaje. - Jaen. - Carmona. - Sevilla. - -Los Archivos. -Cadiz. - Danzas andaluzas.-Viaje á Madrid. - La Carolina. - Aranjuez. - Llegada á Madrid. - El Museo. - La Reina Isabel.- Matilde Diez. - La Biblioteca. - El Museo de Artillería.-Regreso á Francia.
1845
DIARIO
" 17 de Septiembre. - A las tres de la mañana salimos en un coche que llaman de |violín, tirado por tres mulas ( |Culebra, Peregrina y Carbonera) y un caballo. Dentro de la diligencia iba un diputado, miembro de la oposición; un padre (Isaac) de Santo Domingo, desenfrailado; un maquinista, y una mujer de Malta con una criatura.. El camino era tan detestable, que sólo una detestable carreta como aquella podía aguantar las sacudidas sin volcarse. Amaneció el día cuando íbamos por la orilla del lago de Albufera. Entre las aldeas que atravesamos me llamó la atención |Cullera, sobre el Júcar, con un castillo que la domina; situación pintoresca a orillas del río. Aquí penetramos en un valle que termina en Gandia y después se costea el Mediterráneo. Los campos fertilísimos estaban cubiertos de sementeras de arroz, de maíz (el cual despuntan para que produzca más) y de pita. Pero si las labranzas eran bellas y bien regadas, las casas de campo no tienen comodidad, ni se cuida de que su aspecto sea bello.
"Llegamos á Gandia á las dos de la tarde. Mientras que se detenía el coche, fui á dar una vuelta por la ciudad. Vi la Catedral, edificio semi - gótico, con algunos cuadros buenos; el Palacio de los Duques de Gandia, inmenso y desmantelado, pero de donde se tiene una hermosa vista del Mediterráneo hasta Ibiza en tiempo despejado. El Procurador general ó mayordomo me hizo los honores con mucha cortesía. Allí vi también buenos cuadros; entre otros me llamó la atención un retrato de San Francisco de Borja.
"Gandia tiene un aspecto encantador rodeada de sus huertas llenas de árboles y sementeras, y hermoseada por muchas torres y algunos monumentos de estilo árabe.
"Se habla en la ciudad de un acontecimiento que tuvo lugar el primer día del presente mes: había aparecido el cadáver de un abogado Raunel, enterrado en un lugar oculto; díjose que el móvil de aquel asesinato había sido el robo, y acusados de ello cuatro individuos, los habían pasado por las armas dentro de la prisión la noche antes de nuestra llegada.
"Salimos de Gandia con escolta y rodeados de caballería; pasamos por en medio de muchas moreras; atravesamos el casi seco Alcoy. En muchas partes estaban asoleando las uvas, después de pasarlas por lejía. Me dijeron que la cosecha había sido mediana. Bastó un solo día de lluvia para que se perdieran millares de quintales de frutas. Pasamos por Oliva y Verjel; todas las aldeas estaban fortificadas y alistándose para defenderse de una facción de bandidos que se habían levantado y hacían visitas nocturnas á los habitantes, llevándose á los más ricos para obligarlos á pagar crecidos rescates. ¡Cómo serán las ventas por allí de malas y peor servidas, cuando me pareció que las nuestras en Nueva Granada son mejores!"
Esa noche se quedó en una aldea llamada Ontane, y al día siguiente á las seis de la mañana se puso en marcha con dirección á Denia, ( |1 ) en un buen caballo, pero haciendo tercio con su maleta y precedido del árabe español que le había alquilado el caballo. A las siete y media de la mañana entraba al pueblo que había visto nacer á su padre cien año antes.
"Llegué á una venta, dice, en donde me dieron un aposento alto. Después de afeitarme y vestirme, bajé á tornar una sopa. Inmediatamente después pasé á la iglesia Mayor, cuyos altares son de nogal labrado, como los de La Tercera en Bogotá."
El cura le facilitó los archivos y los libros parroquiales, pero no encontró nada que le interesara. La familia de su padre había dejado su ciudad natal desde fines del siglo diez y ocho, y nadie daba razón de su paradero.
Llevaba una carta de recomendación para un señor Morán, el más rico comerciante del lugar, y éste le consiguió permiso para visitar el castillo.
DIARIO
"Desde sus baluartes abarqué una extensa vista del Mediterráneo tranquilo y apacible, y sobre sus tranquilas aguas brillaban como de plata las blancas velas de las barcas pescadoras. Pero no. alcancé á ver las islas Baleares, cubiertas sin duda por alguna neblina...... El castillo está muy arruinado y no vi nada interesante, salvo la vista del mar por un lado y de las vecinas campiñas sembradas de algarrobos, moreras, olivos, etc.; pero aquello sí es bellísimo, fuera de toda descripción. Bajé después á las orillas del mar á visitar los almacenes de exportación y la manera de encajonar las pasas, de lo cual viven aquí carpinteros, herreros, labradores, etc. Vi muchos centenares de mujeres ocupadas en esta faena, con lo cual ganan un real diario y arreglan quince cajas de una á dos arrobas por día. La exportación de este puerto no más es de ciento cincuenta mil quintales por año, uno con otro, con lo cual proveen de |plum puddings al pueblo inglés. Pero no sólo aquí se hace este comercio, sino que en toda la Costa del Mediterráneo y en lá de Málaga la población casi entera de los trabajadores se ocupa en proporcionarle al mundo civilizado estas golosinas de sobremesa. Mas es preciso confesar que la operación no se hace con mucho aseo...
"En el puerto había doce goletas y balandras cargando aquella dulce mercancía.
"La ciudad de Denia está circundada de murallas con torres almenadas á cada cien pasos. Las calles son estrechas, las ventanas de las casas, de hierro, voladas y redondas, y hay pocas casas, bien construidas. Están allí aún tan atrasados en civilización, que en la posada me sirvieron con cuchara de palo, y la loza era vidriada de color amarillo... No han dado un paso adelante desde el tiempo de Cervantes. Sin embargo, la gente es laboriosa y amante del trabajo, pues no vi un solo mendigo en Denia, esa peste de España y de Italia!
"Por la noche estuve en casa del señor Juan Morán, quien me había convidado á refrescar, (el refresco consistía en un vaso de agua fresca y algunos terrones de azúcar rosada que aquí llaman azucarillo). El salón superior era de piso de azulejos, y en él vi un piano de la fábrica de Broadwood. Entre las personas que allí estaban de visita me presentaron al General 2.° Cabo del Reino de Valencia, el cual me trató con cordialidad y me dijo que tenía dos hermanas que eran mis paisanas.
" ¿Cómo así? le pregunté.
"Me contestó que él era hijo del Virrey don José de Espeleta. Parece que esta familia se ha hecho notable; dos de los hijos del Virrey son Tenientes generales, y dos son mariscales de campo.
"Esa noche las chinches se apoderaron de mí con tanta insistencia, que á las cuatro de la mañana me puse en camino. Encaramado sobre mi equipaje que conducía el Murillejo, pequeño macho pardo, que era la delicia y la fortuna del pobre villano que me lo alquiló por tres pesos hasta Alicante, (como á veinte leguas de distancia) hacía yo sin duda una extraña figura por aquel camino! El dueño del macho iba á mi lado y con él conversaba algunas veces, pero era taciturno y no gastaba palabras en vano.
"En la vía encontramos muchos labradores que llevaban espuertas de esparto llenas de pasas ya preparadas, que iban á vender á Denia. Atravesábamos unas quiebras arenosas cuando amaneció, y entonces vi en medio de ellas varios grupos de familias que se desayunaban con frutas secas ó maduras y frescas, cebollas y pan. Este es el único alimento de los pobres en aquellas provincias durante todo el año, y rarísima vez prueban la carne; y sin embargo, esta gente es sana, robusta é industriosa! Sacan partido de las peñas más ásperas para plantar sus viñas, y se aprovechan del estiércol que dejan las bestias y ganados que transitan por los caminos para esparcirlo por los campos para abonarlos.
"A las ocho llegamos á Benisa, aldea grande con una buena iglesia de piedra. Entramos á la plaza en el momento en que conducían á enterrar á un joven del pueblo; los asistentes iban todos con capas azules, corno he visto en Pasto. Mientras que aguardaba el almuerzo, llegó el General Espeleta con una compañía de cazadores y veinticinco hombres á caballo, que se formaron en la plaza. Los oficiales de la compañía iban á pie, pero llevaban las maletas cargadas sobre un macho.
"Las voces de mando y evoluciones que ejecutaron en el estrecho campo que permitía la plaza, eran iguales á las nuestras, aunque el uniforme y divisas son distintos. "Despachado el almuerzo, me volví á poner en marcha por un camino áspero y pedregoso, por en medio de viñas, olivos, granados, algarrobos, higueras, etc."
Se detuvo en el camino para examinar un mosaico curioso y las ruinas de un templo antiguo. Atormentado por el ardiente sol de medio día, pasó por la garganta de un cerro que había sido fortificada por los moros, y que hoy es guarida de contrabandistas, dice.
De repente, y mientras que se había desmontado para ver de cerca una formación de rocas calcáreas, lo sorprendió un aguacero, lo cual lo obligó á montar y seguir mar cha rápidamente. Llegó á Villajoyosa ya entrada la noche, y se fue á desmontar en casa del dueño de la cabalgadura. La mujer de éste lo recibió muy bien. Encendió fuego é hizo chocolate y coció algunos huevos para el huésped, mientras que al marido sirvió unas sopas con tomate y pimientos. Después de descansar allí algunas horas, continuó su viaje con buena luna.
"Aclaró el día 20 de Septiembre, escribe, y me encontré en un cultivadísimo campo, sembrado de hermosas casas de campo. A lo lejos se distinguía el castillo de la ciudad de Alicante, la cual distaba tres leguas. Este castillo, que se levanta á mucha altura, domina la ciudad completamente, de manera que puede mantenerla sujeta con sólo arrojarle piedras; es aún más elevada por el lado del mar."
Entró en la ciudad á pie y fue á alojarse en la fonda llamada del Vapor, en la plaza principal y cerca del muelle. Parecióle que Alicante era una ciudad sucia, cuyos edificios eran tristes y descuidados, con pocos árboles en el interior, pero bellamente ceñida por la faja azul del Mediterráneo que la hermosea.
Acosta estuvo en el muelle á averiguar si había allí algún buque de Halifax con cartas de su familia, pero no encontró lo que buscaba; no habían llegado allí sino embarcaciones de Terranova cargadas de bacalao, alimento favorito en todo aquel litoral.
En Denia le habían dado una carta de introducción para el Cónsul francés, un señor Laussant, el cual le suministró cuantas noticias deseaba acerca del comercio de aquella ciudad. Díjole, entre otras cesas curiosas, que ya no se fabricaba allí el famoso jabón de Alicante, y que los turrones también renombrados no se hallaban sino en ciertas épocas del año. La libra de uvas cuesta en el mercado dos cuartos (medio cuartillo) y todo es igualmente barato. Alicante entonces estaba decadente, y sólo exportaba anís á doce reales arroba, vino de Alicante y azafrán.
En el Museo encontró una galería de pinturas bastante buena, y en el palacio del Conde de ......algunos Murillos, Españoletos y muchos cuadros holandeses de frutas y flores.
A las seis de la tarde del 22 se embarcó en el vapor |Villa de Madrid. Entre los pasajeros iban algunos andaluces y malagüeños, que tocaron y cantaron hasta tarde de la noche.
"El buque, dice, salió iluminado por la luna en una de aquellas apacibles y serenas noches que tanto hacen gozar en el Mediterráneo. en esta latitud. La estrella polar lucía precisamente sobre el encumbrado castillo de Alicante......
"Empezaba á amanecer cuando llegamos frente á Cartagena, y á las seis entramos en ese hermoso puerto que parece una profunda taza, perfectamente resguardado de los vientos... "
No bien hubo desembarcado á las ocho de la mañana, cuando fue á visitar la Catedral. Ésta no tiene cosa notable, salvo muchos mármoles, lo cual sucede también en todos los edificios de Cartagena, en la cual abunda el mármol. Estuvo en el Arsenal, "el cual, dice, parece una serie de palacios." A las orillas de aquellas dársenas colosales, arregladas para construir innumerables buques, ¡lo había ni operarios, ni maderas, todo estaba abandonado, y sin embargo, allí se podrían levantar escuadras que cubrieran los mares! .... Entre tanto, en un rincón se calafateaba una lancha ruinosa y se fabricaba un bote para seis personas.
"Cartagena está tan arruinada, que noté allí menos movimiento y bullicio que en su tocaya de América!
"La posada era malísima, las tiendas miserables, pero se ostentaban edificios grandiosos para los hospitales, los parques y los cuarteles."
Notó que desde allí se hablaba castellano con el simpático y agraciado acento andaluz.
A las siete de la noche volvió á embarcarse en el mismo vapor. Entre los pasajeros iban muchos oficiales con sus familias; le pareció que se manifestaban buenos maridos y padres cariñosos.
Almería, en donde desembarcó al día siguiente, le produjo una agradable impresión. La población está bien situada y embellecida por numerosos árboles, pero es mal puerto. En la rada vio seis buques, todos cargados de uvas y frutas pasas para llevar á Inglaterra. La playa estaba cubierta de mujeres, ocupadas acomodando frutas secas en vasijas á propósito para enviar al Extranjero.
En la Catedral le llamó la atención un hermoso altar de pórfido y una hermosa estatua de la Virgen.
DIARIO
"A las 12 del 24 salí de Almería en un coche tirado por cinco mulas, con dirección á Granada. Nuestro camino caracoleaba por la falda de la Sierra Nevada. El paisaje era el más árido y desprovisto de vegetación que jamás había visto, aun en España. Sólo en el fondo de los valles se veían algunos viñedos y bosquecillos de olivos, y en las cercanías de Almeria tristes y grotescos tunales. Noté que en las aldeas de esta provincia los pobres viven en cuevas que horadan en el seno de las rocas, y en las cercanías de los torrentes hacen excavaciones para recoger agua y guardarla cuando pasa la época de las lluvias.
"Dormimos esa noche en una venta de la Dorada, en jergones de paja que nos alquiló la mujer del posadero.
"25. - Salimos á las cinco de la mañana. De allí para adelante el paisaje era ya más risueño y empezaba á cubrirse de alguna vegetación. Recordóme el del Boquerón, á espaldas de Monserrate, aunque las viñas y los olivos reemplazan aquí nuestros matorrales y frailejones.
"Empezaba á caer la noche cuando llegamos á la bellísima y bien situada ciudad de Guadix. Tenía lugar en esos días una feria bastante concurrida. Me pareció aquella una escena de ópera: los hombres llevaban el sombrerito y la chaqueta andaluza como en el |Barbero de Sevilla, y rodeaban barracas de estera en que vendían mercancías y dulces de variado aspecto. Corno no hubiese posada en ninguna parte, (y en todos los aposentos estaban jugando monte) tuvimos que dormir doblados dentro de nuestra diligencia.
"A las cuatro de la mañana nos pusimos en marcha. Por todo el camino encontrábamos grupos de labriegos que llevaban frutos y ganados para vender en la feria. Hombres y mujeres, con sus pintorescos vestidos, iban montados en borricos. A las orillas de un cristalino arroyo nos detuvimos á almorzar. Los pasajeros de otros coches hicieron lo mismo. El paisaje, animado por la gente, era muy pintoresco, con sus rocas escarpadas y la fresca y verde vegetación que crecía en los contornos del arroyo.
"Pasamos por vado el río Alhama; á las dos de la tarde llegamos á Huete, bonita población, y á las ti-es avistamos la vega de Granada, realmente parecida, aunque más pintoresca, que la sabana de Bogotá.
"La entrada á la ciudad es muy interesante; por todas partes le asaltan al viajero recuerdos históricos de los hechos más heroicos de la historia de España.
"Me alojé en la fonda |La Minerva, sobre el Genil. Desde mis ventanas alcancé á ver la Alhambra con sus torres cuadradas y á lo lejos la Sierra Nevada, casi enteramente despojada de nieve en esta estación, y más cerca e! paseo con algunas casas, el teatro y cauchos cafés; es decir, la civilización árabe y la europea amalgamándose."
Pareciéronle las calles mal empedradas, (corno sucede todavía), los almacenes y tiendas de poca apariencia, y la mayor parte de estas últimas de chocolates y dulces; las fruterías abundaban por todas partes. Las casas con portales de mármol tienen zaguán, lo cual no se usa en Barcelona y Valencia. En Granada se encontró con su amigo inglés, Sir J. Harding, que estaba alejado en la misma fonda, y juntos fueron á ver la Catedral y la Capilla en donde están enterrados los Reyes Católicos.
DIARIO
"Reposan los Reyes Católicos bajo un monumento de mármol blanco. Encuna se ven las figuras de los dos soberanos, y bajo otro monumento se hallan Felipe el Hermoso y Juana la loca. Bajamos á la bóveda á contemplar más de cerca y en silencio las cajas de plomo con fajas de hierro, en donde reposan las cenizas de Fernando é Isabel. Allí en aquel estrecho recinto está, pues, encerrada tanta grandeza! Dentro se encuentran las cenizas de los Reyes Católicos, fundadores de una inmensa monarquía, que sus sucesores no supieron conservar! Sobre la cubierta de ambos ataúdes están esculpidas las coronas de Castilla y de Aragón. Me acerqué al cajón de plomo de la Reina Isabel, y corté una partícula del plomo para conservarla corno reliquia de una soberana á quien todo americano debería mirar con particular ternura y respeto...... No sin emoción volví de nuevo á subir al piso superior de la Catedral.
"En el altar mayor me señalaron los bajos relieves de madera que conmemoran la entrega de la Alhambra por Boabdil á los Reyes Católicos. Éstos están á caballo, y lo mismo el Cardenal Jiménez, mientras que el Rey moro se apea de su caballo con las llaves en la mano. Vénse en torno suyo muchos moros con el semblante abatido, muy al natural.
"La Alhambra (en los bajos relieves) está perfectamente representada con todos sus pormenores, y las pasiones y sentimientos diversos se descubren en las fisonomías de los vencedores como en las de los vencidos. En otra parte han representado á varios religiosos dominicanos bautizando moros. Por todas partes se ven retratos de la Reina Católica, todos mucho mejor que los grabados que hasta ahora he visto. En la sacristía vimos el ornamento, el misal manuscrito en pergamino que servía al capellán de los Reyes en campaña, así como la corona y el cetro que usaban. La escena de la coronación se halla pintada en un cuadro con marco de plata. Nos hicieron ver el retrato de Juana la loca y su marido. Ella debió ser hermosa y de ojos vivísimos y negros, mientras que el llamado |Hermoso tiene una fisonomía enteramente alemana.
"La Catedral es un edificio inmenso que recuerda el de San Pablo, pero con profusión de mármoles en sus capillas y por dondequiera armas y blasones de Fernando é Isabel. La custodia de plata labrada de la Catedral no corresponde á lo demás, y me pareció inferior á la de cualquier convento de Nueva Granada. Posee, sin embargo, este templo maravillas artísticas y pinturas de Bocanegra y de Alonso Cano, (entre otras una |Concepción bellísima) el cual fue subdiácono en esta Catedral.
"Desde las casullas en las iglesias hasta las mantas de los campesinos noté granadas bordadas, ya con sedas é hilo de oro ó con lanas toscas. En las huertas vénse árboles de granado, en los mercados sus frutas y sus flores por todas partes, lo cual me complacía como á granadino.
"Subí al Albaicén para gozar de la vista de la vega de Granada, y del otro lado de Alhambra vi el pozo árabe. De allí gocé de la vista lejana de Santafé, que se halla á la misma distancia que Fontibón de Bogotá; hay un cerro en la misma situación y figura que el de Sube, y toda la explanada se parece á la de Bogotá, hasta la circunstancia de haber sido también el lecho de un lago producido por el Genil, que se abrió paso hacia el Loja.
"Vi el monumento de mármol elevado por el Ayuntamiento de Granada á doña Mariana Pineda, decapitada por orden de Fernando VII por haber sido amiga de la libertad; allí mismo están esculpidos los nombres de algunos patriotas, víctimas también de su patriotismo, como el de Riego, el Empecinado Díaz, Torrijos y otros; las inscripciones están hechas con letras de oro y rodeadas de coronas de laurel.
" |27 de Septiembre. - Vino hoy á hablar conmigo el pintor que debe hacerme una copia del retrato de la Reina doña Isabel, tomando por base la estatua arrodillada que se halla en la sacristía de la Capilla Real, y que se parece mucho á la figura del relieve del altar mayor y á la de mármol del sepulcro. Ésta es más auténtica que todas las que he visto hasta aquí, y que no dan sino una idea falsa de la fisonomía de la protectora de Colón."
Hace una descripción de la Alhambra, que no transcribimos por ser esto ya tan conocido y no alargarnos demasiado.
Asistió á una corrida de toros; estuvo á caballo hasta la Cartuja, en compañía de Mr. Harding y de otro compañero de viaje que había encontrado en Barcelona, un Conde Alemán, Geocoen ó Grocon. "Éste es uno de los conventos más ricos del mundo, dice, con una iglesia y una sacristía, en que compiten las materias más preciosas para el adorno de los altares. Cada celda tiene su jardín y estanque separado, y todas las comodidades imaginables para la vida contemplativa y aislada."
Como era día de San Miguel, (29 de Septiembre) había romería á la ermita de San Miguel. Encontró allí una inmensa concurrencia, más de 23,000 personas de todas las clases de la sociedad
Lleváronle á la casa de un descendiente del hermano de Boabdil que se convirtió al Cristianismo y hoy lleva el título de Conde de Campo-Tejar. Allí vio, entre otras curiosidades, la espada del Rey moro. El Conde estaba ausente, le dijeron, y hacía muchos años que residía en Italia.
DIARIO
" I.° de Octubre. - Salimos de Granada en la diligencia en que iba para Madrid el señor Veluti y su hermano el Conde de la Puebla de Maestre, Grande de España de primera clase, con toda su familia. Esta gente era toda muy atenta, amable y fina, sin ningunas pretensiones.
"Después de haber dejado la risueña vega de Granada y comenzado á recorrer las orillas agrestes del río Jaen por medio de pintorescas rocas, nos metimos por un precioso valle; pasamos después varias aldeas y alquerías, y á las ocho de la noche llegamos á Jaen.
"Salimos de Jaen á media noche y entramos á Bailén con les primeros albores del día.
"El castillo antiguo y la desnuda llanura que presenció la batalla gloriosa para las armas españolas, (20 de julio de 1808) y tan ignominiosa para el ejército francés, (ejército que se rindió á bandas sin disciplina), serán siempre mudos testigos de lo que puede alcanzar el patriotismo exasperado por una invasión extranjera."
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Es un puerto de mar. Tiene poco más de 12,680 habitantes. Fue fundado por los griegos, en donde tenían un templo dedicado á Diana. De allí le viene el nombre. |
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