INDICE




CAPITULO XVIII

 

Regreso á París.-El hijo ilegítimo de Miranda.-Viaje de Calais á París. - Noticia de la toma de Argel por los Franceses. - Asuntos diplomáticos. - Conferencia reservada.-Un día en la *Granja del General Lafayette.

1830

 

Hacía dos meses que Acosta estaba en Londres, cuando encontró que era tiempo de regresar á París á preparar el viaje que debería hacer á los Estados Unidos en vía para Colombia. Dijo, pues, adiós á sus amigos de Londres y se embarcó el día 7 de julio con dirección de Calais. De paso por esta ciudad se detuvo para visitar á un librero de apellido Leleux, el cual le había recomendado el General Lacroix años atrás. Era este hijo ilegítimo del General Miranda, y con ese motivo Acosta deseaba conocerlo. He aquí lo que con respecto de este personaje leemos en el Diario:

... "Leleux me pareció un pobre hombre, en el cual las facultades morales habían disminuido en razón inversa de las físicas, que habían ido aumentando, pues su vientre es enorme y nula su inteligencia. Entre otras cosas me dijo que había determinado no ser ya más republicano. ( |1 )

" |8 de julio. - Recorrí la ciudad de Calais; esta no tiene nada notable, salvo las fortificaciones del lado de tierra, las cuales, aunque descuidadas, pueden ponerse en poco tiempo en estado de defensa.

"A las nueve (de la mañana) tomé la diligencia en vía para París, pasando por Boulogne. Partimos por la orilla del mar; el terreno en algunas partes es cascajoso é improductivo, y en otras veíanse inmensos trigales. Dentro de la diligencia se hallaba un viejo platero de 80 años de edad, pero robusto y vivo, el cual me entretuvo hablándome de la Revolución Francesa; habíala presenciado desde su principio; se expresaba en lenguaje escogido y poseía una instrucción general de conocimientos literarios y científicos, los cuales, sin ser profundos, eran muy variados. Entre tanto un artesano inglés acomodado, que viajaba con un hijo suyo para divertirse, no sabía hablar de ningún asunto fuera del de su profesión, y era tan vulgar é ignorante como solo es capaz de serlo un anglo-sajón de baja extracción.

"A las dos de la tarde llegamos á |Boulogne - sur - Mer, bonita ciudad y hermoso puerto. Las casas de campo de los contornos están construidas á estilo inglés, porque aquí se encuentra siempre una colonia inglesa compuesta de |insolventes que pasan la Mancha para escapar de sus acreedores. A las tres de la tarde nos pusimos de nuevo en marcha hacia el interior. Los campos son muy pintorescos; se ven muchas colinas cubiertas de bosques y hondonadas repletas de trigales, algunas sementeras de habas, que aquí no se usan sino como forraje para los caballos y ganados,-y otras legumbres. En todas las paradas que hacía la diligencia, encontrábamos mendigos, y cuando el carruaje subía lentamente por alguna colina, salían por todas partes chicuelos que llevaban canastos de flores, las cuales arrojaban par las ventanillas con el objeto de que les dieran algunas monedillas de cobre: manera bastante poética de pedir la caridad."

Pasó por Montreuil, y á las doce de la noche por Abbeville; le amaneció en Grand -Villiers; almorzó en Beauvais; á las cuatro de la tarde pasaron el río Oise; á las seis y media llegaron á San Denis, y á las ocho de la noche á París. Así fue que en el trayecto, en el cual hoy se gastan (de Londres á París) de siete á ocho horas, Acosta empleó cuatro días con sus noches!

La ciudad estaba de gala; se acababa de recibir en París la noticia de la toma de Argel por los ejércitos franceses al mando del Mariscal Conde Bourmont y el Almirante Duperret, después de un bloqueo de tres años. Al fin el Dey había tenido que capitular el 5 de julio y entregarse á Francia con armas y bagajes, ( |2 )

En París Acosta encontró inopinadamente á su hermano Domingo, quien había sido enviado de Roma por su Ministro para que procurase arreglar un asunto diplomático con respecto al reconocimiento de Colombia por la Madre Patria.

Ya un año antes, en 1829, Joaquín Acosta había sido invitado por el Conde Alejo de Noailles, Diputado á las Cámaras francesas entonces, á una conferencia reservada, en la cual se debería tratar ese asunto. Se había encargado el Conde de Noailles del examen de un proyecto de ley que debería presentarse á las Cámaras para aclarar las comunicaciones entre Francia y las Repúblicas Hispano - Americanas. Como el Diputado francés desease obtener noticias fidedignas de la situación de las ex-colonias españolas, y según ello impetrar el reconocimiento de su independencia por la Madre Patria, le recomendaron que hablara con el joven estudiante americano, el cual podría dárselas. Por los Diarios de Acosta hemos visto que la conferencia tuvo lugar, pero nada más.

Pocos días después de su regreso de Londres, Acosta recibió una invitación del General Lafayette para que fuese un día á visitarle en su Quinta, en las inmediaciones de París, y en donde pasaba los veranos con su familia. Como no le indicase fecha determinada, se aprovechó de un bellísimo día para emprender marcha en vía para la Granja. Transcribiremos aquí estos acápites del Diario:

|18 de Julio. - A la salida de Fontenay me encontré con la carroza del General Lafayette; al momento hice parar mi coche, y bajando de él, me acerqué para hablarle y darle unos pliegos que le enviaban de Inglaterra por mi conducto.

"El gran patriota se dirigía á Meulan á asistirá las elecciones. Se manifestó muy contrariado cuando le dije que iba á la Granja á hacerle la visita ofrecida, porque no podría estar allí para recibirme. Sin embargo, me instó mucho para que continuase hasta su quinta y pasara allá algunos días hasta que él pudiera regresar.

"Continué, pues, camino hasta Rozoy, pequeña ciudad, en donde, mientras cambiaba de caballos, los que allí había me hicieron los mayores elogios de Lafayette y de su familia.

"La Granja se halla á un cuarto de hora de Rozoy, y no hay ninguna cerca, barrera ó muro que defienda la propiedad de Lafayette de la de sus vecinos. Los grupos de árboles y bosquecillos que rodean la quinta, le dan un aspecto agreste; ésta tiene cuatro torrecillas góticas en los cuatro ángulos cubiertos con enredaderas y yedra; algunos de estos arbustos me dijeron después que habían sido sembrados por el famoso Fox, ( |3 ) á quien había ligado sincera amistad con la familia de Lafayette al través de todas las vicisitudes de la política.

"Encontré en la Granja á la hija del General, casada con el Conde de Lasteyrie, ( |4 ) la cual me señaló mi habitación en la torrecilla de la grande escalera que desemboca en el vestíbulo del comedor.

"Antes de la hora de la comida, el joven Lasteyrie me llevó á visitar las granjas y los establos de ovejas y ganado vacuno, y caballerizas que pertenecen á la propiedad. El producto de aquella tierra consiste principalmente en las ovejas merinas, las cuales me mostraron pastando en un prado; á pesar de su valor, aquellos animales no me interesaban, y no me pesó el tener que abandonar su compañía al sonido de la campana que anunciaba la hora de la comida.

"En el salón encontré un trío de bellísimas señoritas, á saber: dos hijas de la Condesa de Lasteyrie, y Matilde, la hija de Jorge Lafayette, que ya conocía. Me presentaron á la señora de Alba, á una hermana de ésta y á dos hermanos suyos; era esta una familia portuguesa que estaba en Francia, no sé si de paso ó permanentemente. Yo tuve el honor de conducir á la mesa á la Condesa de Lasteyrie.

"Después de comer bajamos á los jardines, en donde me mostraron dos enormes sauces llorones que el General había sembrado en su juventud. De paso llegamos hasta el lago que embellece el parque, y como hubiese allí un bote, nos embarcamos en él para pasar al otro lado...... No olvidaré jamás este paseo en el lago; la música lejana de la fiesta en una aldea de los alrededores llegaba hasta allí; el hermoso grupo que presentaban las aristocráticas damas, mis compañeros y el ambiente suave que hacía flotar los vestidos blancos y rosados de las señoras, aumentaban la poesía de esa tarde encantadora.

"Llegados al otro lado, bajamos del bote y estuvimos en el baile campestre, cuya música nos había acompañado al través del lago. Al llegar la noche, ya cerca de las nueve, volvimos al castillo y subimos al salón, en donde sirvieron el té.

"Grata é inolvidable será para mí la culta conversación que tuvo lugar después en aquel salón circundado de los retratos de todos los presidentes de los Estados Unidos. En la antesala y bajo los pliegues de la bandera norteamericana, se ven otra vez los retratos de Washington y de Franklin. Aquella bandera fue la misma que regaló á Lafayette el Comandante de la fragata que trajo al General de los Estados Unidos, y que él guarda como un recuerdo de aquella navegación. En el salón están también los retratos de Bailly, aquel sabio francés, víctima de los furores revolucionarios, y de Larochefoucauld, el antiguo amigo de la familia de Lafayette. Vi también el del patriota español Rafael de Riego, y el de su mujer.

"El cuarto que me dieron estaba adornado con cuadros que representaban los combates navales que tuvieron lugar durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos. Contemplando aquellas pinturas históricas desde mi cama, me quedé al fin profundamente dormido."

A pesar de que la familia del General Lafayette instaba mucho á Acosta para que aguardase en la Granja el regreso del dueño de casa, éste no quiso abusar de la amabilidad de las señoras que le brindaban hospitalidad; así fue que al día siguiente regresó á París.

 

1
Sin embargo Leleux se había educado al lado del ilustre Miranda, y lo acompañó en Venezuela hasta que el General cayó en manos de los Españoles el 30 de Julio de 1812. Leleux alcanzó empero á embarcarse con los papeles de Miranda. He aquí una carta de |Soublette al ciudadano Leleux
28 de Julio
Mi querido amigo Leleux : el General me encarga te escriba recomendándote de nuevo que sus papeles y mapas, que están en los cofres, los empapeles bien y los hagas transportar inmediatamente á la Guaira, y remitirlos en el bergantín de Waltson que está próximo á hacerse á la vela para Curazao; que estos los dirijas y recomiendes á la casa de Robertson y Belt, con particular encargo para que los conserven en su poder; y seria necesario que pasases tú mismo á la Guaira para que todo se ejecute con el mayor arreglo y seguridad, como asunto que le importa. Procederás igualmente encajonando los libros que quedaron en Caracas para remitirlos en otra ocasión si fuere necesario.
2
Sin embargo, la toma de Argel no empezó á producir buenos resultados como colonia francesa, sino después de que se entregó Abdel - Kader en 1847, y que se conquistó el país de los cabilas en 1854.
3
Carlos Jaime Fox, de la familia de lord Holland. Hombre de Estado inglés, rival de Guillermo Pitt, defendió la causa de los insurgentes de América y la abolición de la esclavitud; admiró los principios de la Revolución Francesa; apoyó el partido de la paz, y siendo Ministro de Estado, había entablado negociaciones con Napoleón, cuando murió en 1806.
4
El mismo que estaba en Londres y que tuvo con Acosta estrecha amistad.

 

anterior | índice | siguiente