Días de veraneo. - Viaje en diligencia.-Una sirvienta, suicida.-La representación de Hamlet.
Los calores del estío se hicieron tan insoportables en París hacia el mes de Agosto de aquel afilo, que ACOSTA resolvió salir de la capital, y pasar algunas semanas en una aldea á poca distancia de París, llamada Lancy. Allí ,alquiló un alojamiento en una alquería, fuera de la población, y en sitio pintoresco.
ACOSTA pasaba parte del día entregado al estudio y á la lectura, y sólo i mañana y tarde salía á pasear por el campo, á orillas del vecino río, y se entretenía con versando con los aldeanos, estudiando las costumbres de los jornaleros, y observando la agricultura, las diferentes siembras y la manera de cultivar la tierra, y los procedimientos quo empleaban para abonarla, todo lo cual apuntaba cuidadosamente para que no se le olvidase.
DIARIO
" |Julio. - La aldea se compone apenas de una, docena de casas de paja rodeadas de árboles frutales. La población no cuenta más de cincuenta personas, todos son pobres jornaleros que viven de su trabajo, el cual encuentran en las haciendas de los alrededores ; tanto hombres como mujeres todos trabajan en el campo, y no vuelven á sus casas sino por la noche.
" Como á legua y media de mi posada se encuentra el canal de la Brienne. Estuve á verlo. Las riberas de este utilísimo canal, que pone en comunicación el río Sena con el Loira, están circundadas de árboles. Sully empezó á abrirlo en el siglo XVI ; pero en la obra formal de canalización se han gastado cien años y seis millones. Su cauce recorre la base de las colinas del Gatincau, famoso terreno para crías de ganados. Sobre la cumbre de uno de aquellos cerritos se ve un antiguo castillo feudal, que hoy es fábrica de papel.
" 5 |de Julio. - Hoy domingo tomé un |cabriolet, y con la casera, me dirigí á Montargis á oír misa, pues aquí no hay culto, pero no alcanzamos. Sin embargo, entré á la iglesia, : es de estilo gótico, y recorrí la ciudad, que me pareció interesante, pero hoy tiene una población que escasamente llega á seis mil Habitantes. Se ven las ruinas de un antiguo castillo; atraviesa lar ciudad un riachuelo, el Loing, que se pasa por estrechos puentes.
" Al regresar de Montargis pasamos por delante de las quintas y jardines del Conde Potier y del Conde Cornec, ambas suntuosas y encantadoras con sus frescos sombríos y alamedas de hermosos y corpulentos árboles.
" Los aldeanos de Lancy se mantienen con sólo pan de cebada, muy negro y sin aliño, y frutas frescas en verano .y conservadas y secas en invierno, y sin embargo, son robustos, fuertes y animosos parra el trabajo, mucho mas que nuestros jornaleros que se alimentan abundantemente, con maíz y carne ! "
Después de hacer prolija descripción de varias fabricas que visitó en los contornos, de la manera de trabajarlas y de los jornales que ganaban los operarios, añade
" Vimos algunas jóvenes trabajadoras, cuyo aire de modestia y hasta de humildad me llamó la atención. Todas estaban uniformemente vestidas, y nos dijeron que eran huérfanas de las vecinas aldeas que recogían los empresarios de las fábricas, les enseñaban nociones de Religión, de moral, al leer, escribir, coser y las hacían trabajar hasta los veintidós años, á esa edad recibían unan dote de ciento cincuenta francos en dinero, además de un regalo en especies, y las casaban con algún honrado vecino. Así, pues, en estos países civilizados é industriosos, los propietarios unen el interés propio á la caridad para proteger á los huérfanos; en estas sociedades previsoras los hombres trabajan con empeño para que ninguna criatura sea abandonada, pero al mismo tiempo le sacan toda la utilidad posible á su trabajo."
Pocos días después de haberse establecido en Lancy ACOSTA vio llegar á su lado al su inseparable compañero Vicente Roche, y juntos pasaron el resto de leas vacaciones.
Antes de regresar á París quisieron ir á visitar la ciudad de Orleans, de la.cual hace una corta descripción.
DIARIO
" 4 |de Septiembre. - Salimos hoy de Orleans con dirección á París, Yo había escogido asiento en el imperial de la diligencia, es decir, sobre el techo del carruaje, que está a cuatro varas del suelo, y es lo mismo que viajar sobre una torre. De esta manera los balcones y ventanas del primer piso de las casas quedaban á nuestro nivel.
" Luego que hubimos salido de Orleans descubrimos todo el campo á una gran distancia. Como veíamos los ,jardines y los parques por encima de las paredes, gozábamos mucho al sorprender escenas íntimas en el interior de los hogares de las casas y cercados de los que vivían en las orillas del camino.
" La diligencia iba tirada por cinco caballos, los cuales caminaban á razón de tres leguas por hora ( |1 ) y si no hubiera sido por el viento frío y desagradable que soplaba del Norte con violencia, hubiéramos gozado mucho con un espectáculo tan original. Atravesamos muchas aldeas situadas en un terreno llano, y por medio de anchos campos en donde los aldeanos cegaban el trigo, á más de rato en rato, encontrábamos torres telegráficas que se hacían señas unas á otras ( |2 ).
" A las doce del día llegamos á Etampes, ciudad bastante considerable. Allí almorzamos en la mesa redonda de un lintel y nos divirtió mucho la conversación y tono jactancioso de uno de los comensales de la mesa, Capitán general de la isla de Ré ( |3 ), el cual se consideraba el hombre más feliz de la tierra, porque no tenía en su ínsula |barataria empleado que le fuese superior.
" Una vez que pasamos por Etampes, el aspecto del país cambia, y á poco se empieza á trotar la animación precursora de una gran ciudad, pues París estaba ya pocas leguas de distancia. En todas direcciones veíanse palacios y espléndidas casas de campo. Una, de aquéllas pertenece al actual Duque de Abrantes, hijo del General Junot, y otra al Duque de Bassano, Hugo B. Maret. Estos hombres que brillaron en el gran teatro de la Revolución francesa y durante las glorias militares del Imperio, viven hoy, después de tanta agitación, retirados, pero saboreando los placeres de una vicia privada rodeada de todas las comodidades que proporciona la civilización. Y por cierto sería difícil escoger retiros más bellos y más tranquilos después de principios más activos y ruidosos !
" Contemplando aquellas mansiones pintorescas atravesamos el fresco valle de Arpajón, y después de pasar por los pueblos de Longpurmiaux, Bourg, La Reina y Sceaux, este último lugar afamado por los bailes de los domingos que frecuentan los estudiantes de París, llegamos por último á Mont - Rouge, en donde se encuentra, el Colegio de los Jesuitas, el primero que esta Orden ha establecido después del renacimiento de la Compañía.
" A las seis de la tarde los viajeros llegaron ;á la casa en que tenían su alojamiento. Notaron al entrar á éste que la criada que los cuidaba. y servía parecía triste y abatida, pero no hicieron alto en ello. Era una mujer de edad que sufría mucho con un hijo calavera que tenía, y la daba muchos desvelos y disgustos, y con frecuencia la veían preocupada ¡ cuál no sería, sin embargo, la sorpresa de los dos jóvenes cuando al día siguiente se les presentó la portera de la casa y les anunció que la mísera criada se había suicidado durante la noche, sin que pudieran encontrar ningún papel que dijera el motivo de aquel acto de desesperación, entonces mucho menos frecuente que hoy día ! Actualmente los suicidios son diarios en París, y hombres, mujeres y niños se quitan la vida por las causas mis baladíes.
DIARIO
"24 |de Septiembre. - Estuvimos á ver la representación de |Hamlet, que daban los actores ingleses recién llegados á París. Después de Talma no he visto jamás actor ninguno que iguale á Carlos Kemble, Hermano del finado Juan Felipe ( |4 ), que hacía el famoso papel de |Hamlet. Miss Smithson es digna de los elogios que hacen de ella los diarios ; me pareció que era imposible que se trabajase mejor. ¡ Con cuánto recogimiento, casi religioso vi representar por primera vez una pieza de Shakespeare ! En la mayor parte de los asientos del teatro se veían jóvenes franceses, quienes, con los libros abiertos, seguían en la traducción francesa las palabras de los actores como si fuera una lección, y todos ellos sabían apreciar el genio inglés á pesar de sus irregularidades, y quizás á causas de estas irregularidades mismas, que son tan naturales y tan diferentes del tono clásico y solemne de las tragedias francesas.
" Qué insípidas me parecieron las notas con que, Moratín glosa esta sublime tragedia del hombre que mejor ha conocido el corazón humano ! "