INDICE




CAPITULO X

 

Varias iglesias de Nápoles. Excursión á |Puzzoles. - Termas de Nerón. -El lago Averno. - La Sibila de Curves.-La Solfatara. - Caserta y su Palacio.- Una ve vendimia. - Bailarinas. - El Hospicio. - Regreso ;í Roma. - Tipos de viajeros. - Siena y sus curiosidades. - Chambery. -Las Charmettes y Rousseau. - Regreso á París.

1826

 

Al describir la iglesia de Santa Clara de Nápoles dice ACOSTA : " Este templo, con su única y soberbia nave, el embaldosado artístico que se compone de bellísimos mosaicos de diferentes mármoles, todo me hizo más bien la impresión de un salón de baile, y no la de un recinto consagrado á Dios."

Visitó la iglesia de San Lorenzo, fundada por Carlos de Anjou ; la de San Felipe Neri, la de Santo Domingo, en donde se. conservad muchos recuerdos de Santo Tomás de Aquino, la de Jesús Nuevo, la Catedral, que contiene renombradísimas reliquias, entre otras la Sangre de San Jenaro, que se liquida cada año.

Estuvo una noche en la iglesia de la |Madonna dei Fiorenlini, y oyó el sermón do la fiesta de San Miguel. Recordó que el Arcángel era el Patrono de Guaduas, su pueblo natal. No gustó del canto, porque le pareció el estilo teatral.

DIARIO

" 30 |de Septiembre. - A las once. de la mañana partimos Mr. Piers (un inglés establecido en Nápoles, á quien yo iba recomendado), y yo con dirección á Puzzoles, ciudad Que se halla sobre ci golfo de Nápoles, y dista de la capital unos ocho kilómetros.

" A poco de Haber salido de Nápoles pasamos por en medio de un bosque de álamos y de viñedos ; vimos de paso ruinas, unos dicen que son las del templo de Serapio y otros que son las de un monumento que elevó Domiciano en honor de las Ninfas del Bosque. Este edificio debió de ser grandioso, puesto que las columnas que aún existen son casi tan gruesas como las del Panteón de Roma. Vimos todavía allí engastadas argollas de hierro adheridas al pavimento de mármol blanco cerca del templete del medio, las cuales servían pana atar á las víctimas reservadas para los sacrificios. Se conservan también los baños de agua caliente que usaban los sacerdotes de ese templo, y que todavía sirven a las personas enfermas que van de Nápoles á sumergirse en esas aguas benéficas.

" Allí cerca dejamos la carroza, y montando sendos asnos que nos alquilaron, continuamos nuestro camino por la orilla del mar.

" Nos llamó la atención más lejos otras ruinas, las cuales se creen que eran de una quinta de Cicerón. Vimos también escombros de templos vastísimos, algunos de los cuales se hallan medio sumergidos por el mar que los ha invadido. Allí en tiempos remotos existió la ciudad de Baja ó Baya, población. espléndida en la antigüedad, y gire hoy es apenas una triste villa en donde hay más escombros que habitaciones. Más lejos encontramos un castillo nuevo y algunos edificios modernos.

" Dejando las ternas de Nerón á un lado subimos por la orilla de un lago, escalamos una colina., y descendimos hasta las riveras dei lago Averno, tan famoso en la mitología.

" Esta entrada del infierno, según las creencias paganas, fue en un tiempo el cráter de un volcán, y está rodeada de fértiles colinas sembradas de villas.

" Cerca de allí está la gruta de la Sibila de Cumes. Llevando antorchas en las manos bajamos por un subterráneo que mide un cuarto de milla de largo hasta que llegamos á un sitio tan pantanoso que fue preciso dejarnos cargar por los guías, quienes no., llevaron á un sitio lóbrego y húmedo. Allí era, nos explicaron, en donde estaban los barios de la Sibila. Después nos señalaron el lugar en donde tenía su lecho y aquel en donde se presentaba á dar sus oráculos.

"Virgilio describe esta gruta en el canto VI de la |Eneida ( |1 ) cuando hace descender á su héroe á los infiernos.

"Al cabo de un rato salimos de la oscuridad y respiramos con gusto el aire libre, á pesar de que los antiguos consideraban ese. aire como mortal, y decían que ni los pájaros se atrevían á volar por encima de, ese sitio tenebroso. Aunque nosotros no sufrimos incomodidad ninguna, ese lugar no debe de ser muy sano, en el tiempo presente, pues los pocos habitantes que moran en las orillas del Averno viven miserablemente de las propinas de los viajeros, y están flacos, escuálidos y palidísimos. En cambio la vegetación de aquellos lugares es exuberante y bellísima, y comimos uvas deliciosas de las que fructifican entre las ruinas de un templo de Apolo, situado á la cabecera del lago.

" Montamos de nuevo en nuestros asnos, y continuamos nuestra marcha por medio de pámpanos de verdura hasta llegar á Puzzoles. Allí vimos el anfiteatro, un edificio de ladrillo bastante bien conservarlo, cuyas dimensiones indican que era tan vasto como el de Flavio en Roma. Aún se ven los lugares en donde encerraban las fieras y las piedras huecas en que bebían éstas.

" Después subimos a fa Solfatara (azufrera). Es este un antiguo volcán cuyo cráter es poco menos grande que el del Vesubio. Aquella concavidad está llena de una tierra blanquecina, en la cual se encuentran alumbre y surgideros que despiden huno, de donde extraen el azufre. Hace en aquel lugar un valor tan fuerte, que basta dejar por algún tiempo piedras al humo para que se cubran con una capa de sal amoníaco. Allí han establecido una fábrica de azufre : toman las piedras del vecino cerro, calcinánlas en hornos, las cuales se funden y producen azufre.

" Vi sepultar una moneda de cobre en la tierra, y al cabo de, dos minutos estaba negra, tan fuerte es la acción interior. El suelo resuelta como si estuviese hueco, así es que no se pasará probablemente mucho tiempo antes de que todo aquello se desplome y se convierta en un lago.

" En las cercanías de Puzzoles nos señalaron excavaciones en donde se han encontrado sepulcros adornados con bellos bajo relieves.

" Visitamos también la piscina ó gran depósito de agua, obra de los romanos, que la habían hecho para conservarla lamo tiempo. Esta piscina está formada por dos órdenes de bóvedas construidas a cierta profundidad, con escalones para que á medida que se agota el agua vaya bajando paulatinamente. El eco resuena allí con modulación clara y armoniosa.

" Cuando regresamos al puerto de Puzzoles tomamos un bote y fuimos á visitar la |Mole di Calígula, la cual, consta de catorce pilastras que sostienen la mitad de un puente que debió unir á Baja con Puzzoles, construcción antiquísima que ha resistido á la mano destructora del tiempo, los frecuentes temblores, a los temporales y a los embates del mar durante diez y nueve siglos !

" 1° |de Octubre. - Con mucha dificultad pudimos conseguir hoy una carroza para ir la ciudad de Caserta. Como era domingo Nápoles entero estaba de huelga; la gente no cabía en las callas, y el bullicio subió da punto, por ser día dé la procesión da Nuestra Señora del Rosario, la cual alcanzamos á ver da paso.

" A la una del día llagamos á Caserta. Después de atravesar una larguísima alameda dé arbolas, nos encontramos frente al suntuoso palacio que deseábamos visitar ( |2 ).

" Se halla Caserta en una explanada al pié mismo de los Apeninos. La entrada del Palacio es magnífica. Después de atravesar tres patios adornados con columnas y pilastras de mármol llegamos al pie de la famosísima escalera, la cual, con sobrada razón, se considera, como la más bella de Italia : la elegancia dé su construcción ; la belleza dé les barandales ; la perfección dé las columnas que sostienen los balcones y la hermosura de los leones qué la adornan, todo construido con blanquísimo mármol de Carrara, forma un conjunto realmente único en su género.

" La capilla es suntuosísima. Están sus muros cubiertos con cuadros dé artistas españoles, y frescos dé pintores célebres en la época en qué fueron pintados.

" Los salones da recibo, en cuyas paredes se exhiben los paisajes más bellos de los alrededores de Nápoles, están colgarlos con telas de seda fabricada en al país.

" El teatro del Palacio sólo sirve para entretener a la familia real. Los Príncipes y Princesas representan allí comedias y operetas, anta una Corte extasiada. Decorado con lujo está el billar y demás piezas de habitación. Pero lo mejor da todo as el jardín ó los jardines. Tienen éstos vista hacia los Apeninos, y los embellece una cascada qué baja de un vecino cerro, y se convierte después en manso arroyo para regar los jardines. Entré éstos hay uno nada más qué da floras, otro de arbustos, destinados para que se crían faisanes y conejos, los cuales después sueltan para que los caze el Rey. Entre los arbustos y bosquecillos del parque han cuidado de que aniden multitud de aves canoras, y han labrado estanques en que se crían peces de todas clases, los cuales pescan los miembros de la familia real. Allí también han formado ;rutas artificiales adornadas con estatuas Y con bancos rústicos y Irás lejos se vele ciervos y se ocultan algunos jabalíes, los cuales en ciertas épocas el monarca sale perseguir en son de caza seguido por sus perras y sus cortesanos.''

"2 |de Octubre - Estuve á ver la nueva Bolsa. Esta no se abrirá al público hasta el día del Santo del Rey. Se encuentra en un Palacio que se acaba de construir para reunir en un solo edilicio todas las oficinas del Gobierno.

" Por la tarde estuvimos fuera de la ciudad á presenciar una |vendimia. De paso hice detener el coche en que íbamos para visitar el Palacio de Capi de Mona, al cual aún no había visto.

" En el camino nos encontramos con la bailarina Brignoli, que iba á caballo y montaba con garbo.

" A pesar de que cuando llegamos al lugar en que se hacía, la vendimia era ya casi noche, tuve el gusto de ver á la hija del propietario vestida de aldeana y rodeada de los trabajadores, enteramente al estilo teatral

" Por la noche estuve en el teatro, y vi por primera vez á las jóvenes Teresina y Fanny Esslar. Al salir del teatro mi compañero de, viaje el ruso, y dos suizos, con quienes había contraído relaciones, me obligaron á ir á cenar con ellos, por última vez, en la Villa Reale ; no pude volver á mi posada sino después de las doce de la noche, y á esa hora tuve que hacer mis preparativos de viaje. Apenas los había concluido cuando me avisaron que era hora de ponerme en marcha para tomar lugar en un |vetturino que partía á las tres de la mañana para Roma.

" Entre lo mucho que vi en Nápoles, y no había apuntado antes me llamó la atención un hermosísimo Hospicio que se halla á la salida de la ciudad.

" Esta casa de beneficencia lleva en su frontispicio el siguiente letrero:

" |Regium totues regni pauperum hospitium

" El edificio es tan inmenso que puede dar asilo á seis mil pobres, los anales se ocupan en tejer en telares. El exterior es magnífico ; tiene cuatro pisos y sesenta y cuatro grandes ventanas en cada piso. Toda persona necesitada, de cualquiera edad, y de uno y otro sexo, encuentra allí albergue separado y cómodo.

" 3 |de Octubre -Apenas amaneció dirigí una mirada á mis compañeros de viaje; he, aquí el personal : un de pendiente de una casa de comercio de Marsella, un propietario de las cercanías de Roma, un napolitano, Secretarlo de la Academia Pontiniana, con su sobrino y un joven inglés con su perro.

"En breve conocí que el marsellés era un ignorante que encubría su deficiencia bajo un , barniz de cultura, cultura que no falta nunca á los franceses que han tenido algún roce social. El napolitano y el romano á pocas vueltas empezaron á disputar acaloradamente acerca de los méritos de sus respectivas ciudades natales. Yo me divertía en suscitar celos de uno y otro para verlos reñir. El romano era un padre de familia de mucho mejor sentido que el otro, aunque le faltaba flexibilidad y hasta dignidad de carácter. El napolitano se exaltaba casi hasta la demencia.

" Mientras que almorzábamos en Capua, vi pasar por frente de la fonda una curiosa procesión de Nazarenos blancos con muletas de color, los cuales, me dijeron, que pertenecían á una hermandad.

" En Santa Agueda comimos con un milanés que iba con su mujer á Nápoles, y, según colegí de su conversación, iban resueltos á no confesar jamás que el Teatro do San Carlos de Nápoles pudiera ser mejor que el de la Escala de Milán. La vanidad en los italianos está siempre alerta para defender á capa y espada á su país natal, pero no diré á capa y espada, sino á fuerza de, charlatanerías, de exclamaciones y entusiasmo en seco...

" 4 |de Octubre,-Almorzáramos en Castiglioni ; pasamos las fronteras del reino de Nápoles, y llegamos á Terracina á las cuatro de la tarde....."

ACOSTA no llegó á Roma sino el día cinco de Octubre, á las once de la noche, y se desmontó á la puerta del Hotel Damón, donde se alojó. Pasó dos días más en la Ciudad Eterna, en compañía de su hermano Domingo, y el 8 emprendió su viaje de regreso á Francia.

Tomaremos unos pocos párrafos de las notas de viaje

DIARIO

"11 |de Octubre.-Por más de dos horas estuvimos viendo á lo lejos la ciudad de Siena antes de llegar á ella. Está situada esta población en medio de las colinas más pintorescas que se pueden imaginar; sin embargo, si aquella posición contribuye á hacerla muy hermosa, es para sus habitantes muy incómoda; tienen que subir y bajar á cada paso por la desigualdad del terreno. Empero, Siena posee una virtud desconocida en el resto de Italia : la limpieza. Pocas ciudades he visto en Europa hasta ahora que reúnan el aseo al arte y la belleza. Atraviésanla muchos puentes que comunican los barrios entre sí, y al pie de cada uno de ellos se extienden pintorescas praderas que dan un aspecto original á las calles.

" Apenas me desmonte del carruaje, cuando salí á pasear la ciudad en compañía de un amable sienés, el cual resultó muy instruido, amante y orgulloso de su país.

"La Catedral ó Duomo es un hermoso templo gótico. Su aspecto exterior tiene semejanza con eh Duomo de Milán, aunque es dos veces más pequeño. Se halla en una hermosa plaza rodeada de los palacios del Arzobispo y el del Gobierno civil. El interior de la Catedral es magnífico, sorprendente, superior á la de Milán. Las columnas góticas las estatuas, los adornos, has figuras caprichosas, los bustos, medallones, urnas etc. que ha adornan ;los muros, forradas en mármol blanco y negro alternado, en fin, todo allí es rico, suntuoso, abundante y original.

" El púlpito de Nicolás de Pisa -el famoso arquitecto de la Edad Media- es una extraordinaria obra de arte y se necesitarían horas enteras para examinarlo con provecho y comprender lo que representan las figuras simbólicas que lo adornan.

" Los bajos relieves del bautisterio que señalan bajo el piso del templo, son bellísimos. Entre otros me llamó la atención un grupo de. las tres gracias desnudas, recién hallado bajo tierra en aquel lugar. Exhiben esto en el coro de la iglesia. Aquello me chocó ; parecióme que esos objetos eran por cierto impropios de un templo católico, y su lugar debería estar en un museo de artes ó una galería de escultura. Pero en Italia eh amor ah arte es tan grande, que nadie cae en la cuenta de algunas indelicadezas de los objetos artísticos que exhiben sin reparo basta en has salas de recibo de los Cardenales.

" Volviendo á la Catedral de Siena, noté con admiración la multitud de mosaicos que se hallan incrustados sobre eh pavimento, y que representan escenas de has Santas Escrituras.

"Las sillas del coro tienen bellísimos embutidos de distintas maderas, y en la cima de cada una de ellas hay un angelito, cada uno diferente y con distinta actitud y expresión.

" En ha capilla de la familia Chigi se ve un cuadro de mosaico ejecutado con perfección y que representa la huida á Egipto.

" A la entrada de la Catedral hay en el pavimento una gran figura, humana que lleva esta inscripción : |Mercurius trimegistui, contemporanus Moisi.

" De manera que la certidumbre de la existencia de Moisés esta en parangón con la del pagano dios Mercurio ! ¡ Y esto en una ciudad en donde la población es tan devota que arranca los ladrillos de la casa en que vivió Santa Catalina de Sena, para llevarlos como reliquias! "

ACOSTA hace después largas descripciones de otros monumentos de Siena, con lo cual termina el cuaderno y se interrumpe el Diario hasta su salida de Italia.

DIARIO

"26 |de Octubre. - Desde Montmelian hasta Chambery, el camino sigue por una hermosa alameda de elevados olmos, cuyas hojas amarilladas por el otoño, brillaban como oro bruñido bajo los rayos del sol, y cubrían el camino con espeso colchón de variados matices.

" Llegamos á Chambery á las once de la mañana. Las casas en esta ciudad estar todas pintadas de gris y cubiertas de pizarra, lo cual la da un aspecto lúgubre. Entre todos los edificios se distingue el Teatro, que es nuevo, el Hospital, que está sobre el Boulevard, y los cuarteles de caballería é infantería. Hay también bonitos paseos, y, según me dijeron, la vida es agradable y barata."

Como no podía continuar camino el día siguiente por tropiezos que puso la Aduana de aquel lugar, resolvió ir á visitar las |Charmettes, la casa de campo de madame de Warrens, la protectora de J. Jacobo Rousseau-autor tan de moda en América durante el fin del siglo XVIII y principio del XIX, por lo mismo que la lectura de sus obras habían sido prohibidas por el Gobierno español.

" Esta casa (la de Rousseau), leemos en el Diario, se halla al Sur de Chambery, á un cuarto de legua de la ciudad. En el frontispicio lleva una inscripción en una lapida de mármol blanco.

" El dueño actual de la casa y adyacente terreno no ha permitirlo que toquen las reliquias de Rousseau, que aún se conservan allí. Viven en la casa algunos aldeanos que la cuidan y la muestran por una propina. Además, presentan un libro á los que la visitan para que apunten sus nombres.

" En la sala de la casa vi el retrato del filósofo; en su gabinete su silla poltrona y algunas pinturas que le pertenecían. Del cuarto que le servía de alcoba se puede bajar directamente al jardín por tres escalones de piedra. Desde el jardín se ven las ventanas del aposento de madame de Warrens en el segundo piso, las cuales Juan Jacobo expiaba desde la madrugada, cuando cogía flores en el jardín, y apenas las veía abrirse volaba á ofrecerlas á la |cara mamá.

" Desde las ventanas de las |Charmettes se goza de una vista soberbia sobre los Alpes. A lo lejos se perciben las crestas nevadas de las montañas, y más cerca las rocas desnudas y escarpadas de un cerro cuyas faldas desplegaban una vegetación pintoresca, á pesar de que los bosques de álamos y de otros árboles están hoy marchitos con los vientos de otoño En verano el paisaje debe ser muy hermoso.

" Al volver á la ciudad tuve la pena de ver anunciada en los periódicos la muerte del gran trágico Talma, el amigo de Napoleón .y el renovador del arte escénico ( |3 ).''

ACOSTA continuó su viaje el 28 de Octubre. Atravesó en diligencia las últimas faldas de los Alpes y salió de los territorios que entonces pertenecían al Piamonte y que desde 1859 pasaron á mano de los franceses, después de la guerra de Italia con Austria, en que tomó parte Napoleón III.

Por todo el camino iba cruzándose con diligencias, carrozas particulares y carros que llevaban gente que iba buscar climas más propicios al Sur de Europa al ver aproximarse la estación invernal.

Pasó de largo por la ciudad de la |Tour du Pin y por la de |Bourgoin, pero se detuvo en la aldea de |Verpillière, en donde oyó misa y la plática del Cura. El 29 llegó á Lyon a las tres de la tarde, y. fue á alojarse al Hotel del Parque en la plaza de Terraux. Ese mismo día estuvo á ver linos curiosos autómatas, que entonces eran muy afamados.

Visitó también la ciudad, las orillas del Ródano, y muchas fábricas de sederías.

Dos días después llegaba á París.

1 XXVII
Fácil es del Averno la bajada,
De día y. noche á la región oscura
Patente está la pavorosa entrada ;
Días volver y elevarse al aura pura,
Esa es la parte trabajosa, osada....
(Traducción de la Eneida por Miguel Antonio Caro). 13
2 El primer Palacio fue construido por los lombardos (siglo VI el cual llamaron en su lengua Casearta (casa alta).
3 Aunque pocas personas ignoran quién fue Francisco José Talma, no será fuera de su lugar dar alguna noticia del actor trágico más famoso de los tiempos modernos. Nació en París en 1.763. Hijo de un dentista, se dedicó desde niño al estudio de declamación en el Conservatorio y á los 24 años era ya socio de la comedia francesa. A él se debe el que se representen las piezas clásicas con los vestidos de la época; antes salía César á la escena ataviado á la moda de la época en que se representaba. Napoleón recibía lecciones de comportamiento de Palma, el autor le enseñaba á declamar sus discursos y á llevar con dignidad los vestidos de Corte que adoptó después de coronarse Emperador.

 

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