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CAPITULO IX
Viaje á Nápoles. - Terracina. - La histórica Latium. - Mola de Gaëta. -Recuerdos de Cicerón. - Minturna. - Capua. - Llegada á Nápoles. -Ruido de las calles. _ El Museo. - Paseos. - Familia Real. - Cartuja de San Martín. - Ischea. - Nésida. - El Posílipo. - La tumba de Virgilio. -El Crociatto in Egipto, de Meyerbeer. - Resina. - El guía Salvador. -Ascensión al Vesubio. - Cráter del volcán. - Erupciones. - Paisajes. -Castellamare. - Pompeya. - Antiguas costumbres romanas. - Herculano. - Regreso á Nápoles.
1826
El 21 de Septiembre, alas cuatro de la mañana, ACOSTA se despidió de su hermano .y emprendió viaje con dirección a Nápoles.
Toda la primera parte de este viaje-que escribió en cuaderno aparte, según dice en su diario de Boina-se perdió, sin duda, pues no hemos hallado sino algunos fragmentos en hojas volantes, escritos con lápiz y casi ilegibles. Transcribiremos algunos apartes que hemos podido reconstituir con menos dificultad.
"23 |de Septiembre. - A las tres de la mañana salimos en la diligencia de Terracina - antigua ciudad de los Valscos - y a poco andar nos detuvo una puerta que cierra los Estados del Papa por aquel lado. Allí tuvimos que declarar solemnemente que no llevábamos nada de contrabando, ,y entonces seguimos andando. Una hora después ocurrió otra detención : acercáronse los agentes del Rey de Nápoles y nos hicieron nuevas preguntas pesquisas, y examinaron detenidamente nuestros pasaportes. Al fin pudimos continuar camino, y nos amaneció en Fondi, la histórica |Latium. Es ésta una pequeña ciudad por cuyo centro atraviesa la antigua Vía Apia, cuyo pavimento se conserva en perfecto estado ; verdadera obra de Romanos, sólida é indestructible !
"Ibamos por en medio de verdes colinas á la izquierda, y el mar á la derecha. Estas colinas estaban en gran parte cubiertas de viñedos y olivares, hasta que llegamos á Mola di Gaeta... ¡ Qué de recuerdos históricos ! No lejos de este lugar, los soldados de Antonio asesinaron á Cicerón ...
" El paisaje era encantador: por todas partes huertos repletos de naranjos, granados y, otras frutas; anchos campos de viñedos y olivares que formaban cuadros de variados tintes y por horizonte el mar azul y la ciudad de Gaita, en lontananza, recostada sobre un promontorio que avanza por en medio de las olas.
" Como la diligencia va á detenerse varias horas en este punto, resolvimos algunos de los viajeros tomar un carruaje para ir á conocer á Gaëta, la antigua ciudad de los Auruncos."
Después de describir el puerto y las fortalezas de aquella ciudad, añade:
" Gaëta puede ser considerada como una fortaleza de primer orden, y sus fortificaciones presentan un aspecto imponente y pintoresco al mismo tiempo."
Visitó la Catedral, la casa de campo de Cicerón, de la cual todavía quedaban muros y anchas bóvedas que demostraban que había sido un hermoso palacio. Las aguas de las fuentes que embellecían los jardines riel famoso orador, servían para regar un huerto repleto de riquísimos árboles frutales.
A las cuatro de la tarde volvió á la diligencia, y de nuevo se pusieron en marcha. Pasaron por la antigua Minturna, lugar en donde Mario, proscrito, por Sila, se ocultó varios días. Pernoctó esa noche en Santa Agata, y á las cinco de la mañana continuó la diligencia su marcha. Cuatro horas más tarde llegaron á Capua, en donde se detuvo para visitar la ciudad. Allí no encontró nada que le llamase la atención, ni siquiera los recuerdos históricos de Aníbal, puesto que la nueva población está edificada á alguna distancia de las ruinas antiguas. Sin embargo, le señalaron algunos mosaicos y columnas interesantes, y un bautisterio que había sitio el vaso de sacrificio de los sacerdotes paganos.
DIARIO
"Toda la vía, escribe, desde Calpua hasta Nápoles, está guarecida por altísimos álamos, y los campos, recientemente arado, aguardaban, yermos y tristes, el momento de la siembra.
" A medida que nos acercábamos á Nápoles, el camino empezó á hacerse, más y más concurrido, y por último, después de pasan la primera Aduana, llegamos á un paseo público, y en seguida avistamos por primera vez la ciudad.... la ciudad soñada, el espectáculo más bello del mundo
" Bajamos por una calzada de lava; á la izquierda veíamos el Vesubio, y al frente las torres, los campanarios y los edificios de Nápoles.
" Llegamos á otra Aduana. Mientras que los empleados públicos examinaban los equipajes, yo no me pude contener, y dejándolo todo, trepé á olla altura vecina para contemplar á mis anchas el Vesubio, cuyo cráter despedía una ligera columna de humo. Aquel espectáculo me inspiró mil recuerdos de los libios que había leído acerca de este volcán. Reflexionaba con cierto sobresalto todas las desgracias que han ocurrido cien veces en aquellos campos dile hoy parecían sonreír indolentemente á los pies del ceño de amenaza del Vesubio que los domina.
" Concluida la pesquisa de los aduaneros, entrámos otra vez á la diligencia, y desfilamos á todo galope por en medio de multitud de carruajes, tomamos la calle de Toledo ,á poco andar nos detuvimos frente del Hotel de Europa.
"La situación de esta posada es buena y central: á un lado se el Palacio de los Ministros, al otro, el Teatro de San Carlos, y el Castillo muy cerca. La plaza que tenernos al frente no es muy aseada, pero sí es muy pintoresca y circuida de árboles.
" 25 |de Septiembre. - Nápoles es la ciudad más ruidosa del orbe. ¡ Cómo hay de gente en aquellas calles, las cuales, á pesar de ser anchas, no alcanzan a contener tanta multitud de paseantes ! Tal parece como si los 400,000 habitantes que pueblan la cuidad se hubieran propuesto salir tollos de sus casas al mismo tiempo... ! Todo el que allí llega por primera vez, tiene que aturdirse y atolondrarse con los alaridos de los cocheros, los gritos de los vendedores de comestibles, las imprecaciones de los transeúntes atropellados... pues á cada momento uno se considera pisoteado y estropeado, y sin embargo resulta que nada le ha sucedido. No se puede casi circular : mujeres veladas le detienen á cada paso para pedirle un socorro ; mendigos le asaltan para implorar |la caritá ! los vendedores le arremeten y le interpelan ; los cocheros pretenden pasar por encima de cualquier obstáculo que se les presenta; los niños gritan y ríen ruidosamente ; las mujeres se llaman unas á otras; los hombres claman; los viejos se quejan de los golpes que reciben sin cesar. . - . en fin, aquello es una Babilonia, y París es un desierto, un cementerio, en comparación de Nápoles ! Ayer, como era domingo, pensé que era natural el bullicio, pero hoy, á las diez de la mañana en Italia, en donde todos se levantan á medio día, no era creíble semejante bullicio, y, sin embargo, continuaba lo mismo que ayer !"
ACOSTA empieza por visitar el Museo ; se aflige con el descuido con que le tienen y se queja del mal gusto de las decoraciones de los salones. Llamáronle particularmente la atención las curiosidades que. habían desenterrado en Pompeyo y Herculanum, y describe minuciosamente muchas de ellas. Entre otras cosas le interesó muchísimo la colección de |papiros, entonces recién desenterrados, y contempló con respeto aquella muestra de la literatura de otra civilización que se había conservado intacta aunque sepultarla entre cenizas durante tantos siglos.
La galería do obras maestras de pintura le causó grandísima impresión.
DIARIO
" Vi allí, dice, la, |Armida de Agustín Carracci... No, jamás olvidare ese cuadro sin rival en el mundo ! Más lejos estaba la |Danaide del Ticiano, cuya expresión es inimitable, así como su |Magdalena. También vi lleno de entusiasmo el |Ángel de la Guarda de Rafael ; la Asunción de Aníbal Carracci y otras muchas obras maestras de pintura que me hechizaron. ...
... "Comimos en una mesa redonda en casa de una francesa que me recomendaron, madame Abel. Después de la hora de siesta (que aquí se guarda religiosamente) salí en carroza por la Chiajá, el paseo más afamado rió Nápoles.
" Se pasa por el barrio de Santa Lucía-que es el que habitan la nobleza y los Embajadores extranjeros-del cual se goza de una vista soberbia sobre la bahía, el Ve sabio y la |Villa Reale. Las casas son elegantísimas; todas son palacios rodeados de jardines en forma de terrados.
" Seguí camino hasta el famoso palacio del Huevo, pero ese día no entré; me bastó verlo por fuera. Sin embargo, me pareció descuidado en medio de su vetustez.
"Durante el paseo me crucé con la hija del Emperador de Austria, mujer del Príncipe Leopoldo, la cual, si me pareció poco hermosa, en cambio contestaba los saludos con atención. Vi también á los hijos del Rey en una carroza con su tutor, un eclesiástico, y cubiertos con variadas decoraciones. Ya al caer la noche encontré un coche cerrado, precedido por un lacayo con una antorcha encendida y que llevaba en pos de sí la correspondiente escolta. Ale dijeron que iban dentro las Princesas de la familia Real."
"26 |de Septiembre. - Hoy prolongué mi paseo por la Chiajá, hasta el antiguo palacio de la Reina Juana, de infame memoria. El mar le ha invadido en gran parte, y al fin se perderán las huellas de aquella historia...
"27 |de Septiembre. - Estuve hoy en el antiguo monasterio de San Martín, fundado por los frailes cartujos. Se halla situado sobre una colina en medio de la ciudad, la cual domina completamente, así como la domina también el castillo de San Telmo, que está cerca.
" El claustro del pequeño y preciosísimo monasterio de San Martín es todo de mármol, columnas, pavimento y las estatuas que lo adornan.
" Desgraciadamente se encuentra en un triste estado de abandono, y hoy sirve como hospital ó algo por el estilo, para oficiales inválidos. La iglesia está menos desaliñada, y posee cuadros de pintura de la escuela napolitana; un Guido Reni y un Ticiano.
" Los cartujos habían hecho todo escuerzo para embellecer su convento ; pero cuál no sería para ellos el contraste entre la vida del ascetismo que llevaban y la de esa alegre Nápoles que contemplaban y bullía á sus pies, sumergida en todos los deleites y- disfrutando de las dichas terrestres á las cuales ellos habían renunciado! Su sacrificio tenía que ser para ellos mucho más duro que liara los monjes que se retiran al fondo de los bosques, en donde sólo ven campiñas y sólo á sí mismos contemplan.
"Los contornos del convento están cubiertos de huertos, hortalizas y bellísimos vergeles, á cuyas puertas salían muchachas pintorescamente vestidas que ofrecían cestillos de higos y de uvas deliciosas.
"De la Cartuja nos dirigimos al monte Posilipo, por en medio de quintas y de casas de campo que pertenecen á la nobleza napolitana. Me llamaron la atención, entre otros, los jardines de la Princesa Pantany, la cual, cl padre des Rey de Nápoles actual, sacó de la atiesa para hacerla su esposa.
"El camino que trepa por aquel cerro en una obra maestra de ciencia, puesto que como está cubierta de piedras pómez, arrojarlas por las erupciones del Vesubio, nada hay más difícil que el hacer allí una obra sólida y un piso durable. Como se desploma la vía con la mayor facilidad, han tenido que formar subterráneos que atraviesan el cerro de parte r parte en varios sitios escabrosos.
"Desde lo alto del cerro se goza de una vista en extremo pintoresca sobre el mar, el Cabo de Misena y las célebres islas de Ischia y Nésida. Estas apenas están separadas de la tierra firme, por un estrecho canal.
"Ischia posee huéspedes muy peligrosos, á saber: el volcán Epomeo en cl centro y doce más pequeños en contorno. Pero á Mesar de este peligro, sus |termas ó baños de aguas calientes, son muy frecuentados por los italianos de la tierra firme; la población aborigen es laboriosa .y el terreno que cultivan en extremo fértil ( |1 ).
" En Nésida está el Lazareto, y en su rada los buques sospechosos hacen cuarentena.
"El valle que forma el Posilipo al otro lado, es, como todas las tiernas de los contornos cae Nápoles, en extremo bello v cultivado. Mi compañero ,y yo hablamos con un hortelano francés que nos dijo que hacía veinte altos que vivía allí, y que jamás había visto terreno semejante; crecen juntas las plantas de tocaos los climas y dan con usura sus frutos toda suerte de árboles.
"Al regresar noté que lo habitantes de aquellos terrenos escarpados tienen grande habilidad para edificar camas y tapias en los lugares que parecen menos propios para el caso, y en cualquier parte forman terrados plantan viñas y hortalizas, fertilizándolo todo con las cenizas del vecino volcán. Para no perder terreno, han labrado sus habitaciones, bodegas y almacenes en el interior de las rocas y en los lugares en donde no pueden sembrar.
"Desde el camino que pone en comunicación tucas heredades con otras, la vista, que se descubre si es posible. decirlo, parece aún mas bella que de otras partes. La bahía sembrada de pequeñas barcas pescadoras, inmóviles en medio de las relucientes olas; el promontorio de Miseno desde el otro lado y a nuestros pies la hermosísima ciudad. Mirábamos, casi deslumbrados por la luz del sol aquel magnífico paisaje, cuando, cae repente, nos quedamos en tinieblas... la carroza había penetrado en un pasaje subterráneo que corta el cerro. .1 pesar de que la bóveda mide hasta cien pies de altura, la oscuridad era completa.
"El ruido de los coches y carros sobre el duro pavimento de lava; los destemplados gritos de los cocheros y carreteros que. procuraban hacerse oír para evitar una colisión, el eco de todo aquello entre las rocas sonoras, semejante algazara nos aturdió completamente, y á la salida nuevamente á la luz, quedamos en un estado cae completa ofuscación; por largo rato no sabíamos qué nos había pasado.
"Visité la tumba de Virgilio. Se encuentra sobre una elevación, en donde se halla una pequeña cabaña redonda, bastante arruinada, que lleva una inscripción moderna. En contorno de la tumba del dulcísimo cantor de Dido, crecen viñedos cuyo fruto tiene exquisito perfume.
ACOSTA hace después la descripción del teatro de San Carlos, en donde vio representar el |Crociatto in Egipto, de Meyerbeer, la primera ópera de aquel maestro que causó verdadera sensación en el mundo civilizado. Sin embargo en Nápoles el público no la recibió con favor, pesar de que; la cantaban la Landi y la Lorenzani, dos popularísimas cantatrices y, que bailó la célebre Brugnoli.
DIARIO
"28 |de Septiembre - Apenas habíamos dormido tres horas cuando nos despertaron para avisarnos que el coche, que habíamos pedido, estaba ¡guardándonos para emprender jornada hacia el Vesubio. A las dos y media, de la mañana mi compañero, un caballero ruso, que había viajado conmigo, y yo nos pusimos en marcha.
"Pasamos por frente del Palacio del Rey en Portici, y nos dirigimos á Resina, en busca del famoso guía Salvador, conocido de cuantos han subido al Vesubio en los últimos años. Aunque no habíamos tenido tiempo de prevenirle de antemano, Salvador accedió á acompañarnos sin dificultad. Momentos después tuvimos cada uno una antorcha encendida .y un asno ensillado á nuestra disposición.
"Inmediatamente montamos, y emprendimos la ascensión del volcán por un camino que se ha formado con la corriente de lava de una erupción reciente (había ocurrido una violentísima en 1822). Al cabo de dos horas de marcha llegamos á la choza de un ermitaño, el cual nada tiene de religioso si no es un vestido de capuchino con que se disfraza. Es éste un hombre que hace el negocio de vender provisiones á los viajeros. Allí tomamos una copa de |Lacrima Cristi, vino hecho riel producto de las uvas que se cosechan en las faldas de aquella montaña, y. tienen un aroma especial. Compramos huevos, uvas y una botella del dicho vino, y continuamos trepando, caballeros en nuestros astros, durante una hora más.
" Íbamos muy contentos y entretenidos escuchando la conversación amena, instructiva é interesante del guía; es hombre instruido, de experiencia y tiene, además; algunos conocimientos de mineralogía.
"Al pie mismo del cono del Vesubio dejamos los asnos, y emprendimos marcha a pie por ana rápida pendiente cubierta de cenizas y de materias incoherentes, que cedían á cada paso y no prestaban apoyo, lo cual fatigaba muchísimo.
" A las cinco y media de la mañana, en el momento en que salía el sol, nos encontramos sobre la cumbre del Vesubio...Se cumplía, pues, otro de mis más ardientes deseos!... El sol doró la montaña, y fue en seguida iluminando, uno á uno, todos los puntos salientes del imponente y magnífico paisaje que teníamos á nuestra vista... No hay duda, aquel espectáculo es único en el globo terrestre, y creo que jamás se podrá olvidar una vez que se ha contemplado, aunque no es dado á la pluma describirlo como es en realidad, ni al arte reproducirlo con colores apropiados.
" El inmenso cráter que formó la erupción de 1822, mide tres millas de circunferencia y tiene tíos mil pies de profundidad. ( |2 ) Del fondo de las paredes interiores de este abismo cubierto de cenizas se escapan por momentos pequeñas columnas de humo azufrado y de gas carbónico, y es tal el calor del suelo, que nadie puede sentarse allí ni siquiera permanecer en un solo lugar; es preciso moverse para evitar que se ardan las suelas del calzado.
"Hasta una distancia, de dos ó tres millas de su base la montaña que corona el volcán estro cubierta de una capa de lava negra grisosa, semejante á. ríos de hierro que se hubiesen endurecido repentinamente.
" Nos entretuvimos en hacer resonar los ecos de las profundas cavernas del cerro, con nuestros gritos ; arrojarnos piedras dentro del cráter, cuyo sonido repercutía despertando los eco, de aquellos antros misteriosos; cocimos huevos en una grieta; tomamos vino allí mismo á la salud de nuestras distantes y apartadas patrias; pasamos dos horas recorriendo la cumbre del Vesubio, y soltando encima del cráter papeles que al momento se, incendiaban ; aplicamos el oído al suelo para oír dentro un ruido subterráneo como el que produjera una fragua inmensa....
"Al fin el guía nos hizo presente, que ere hora de partir. . . . Pero antes de alejarme volví la mirada sobre el paisaje que de allí se descubría,: por un lado se veía la cadena de los Apeninos, en todo su esplendor, y más lejos las montañas de Calabria ; más cerca, al lado opuesto, el golfo de Nápoles con sus islas, que se bañaban dentro de un mar color de esmeralda, y la ciudad con sus innumerables torres, campanarios, terrados y jardines... Con pesar dije un último adiós á toda aquello, y empecé á bajar, ó más bien á rodar cerro abajo.
"Cinco minutos después llegamos á la choza del ermitaño ; allí inscribimos nuestros nombres, en un libro que tiene para el caso ; montamos en los asnos, y poco después nos encontramos en Resina, cuyas dos cúpulas de loza, en forma de mosaico, son muy curiosas.
"En la casa del guía nos lavamos y acepillamos, porque el humo de las antorchas y la ceniza del volcán había ennegrecido nuestras personas y vestidos; vimos la colección de piedras y lavas que tiene Salvador muy bien arregladle, y en seguida nos pusimos nuevamente en marcha dentro de la carroza que habíamos dejado allí algunas horas antes.
" Pasamos por delante de la |Favorita, Palacio Real; orillamos la Torre del Greco y la Anunciata, dos pequeñas ciudades situadas en un lugar tan peligroso que varias veces han sido destruidas por las lavas , y cenizas del Vesubio, pero otras tantas veces han sido reedificadas habitadas. La delicia de su clima, la feracidad asombrosa de la tierras y la belleza de aquellos sitios, todo esto es superior al terror que puede inspirar el vecino volcán.
" Las erupciones volcánicas llevan consigo sales que fecundan la tierra, de manera que para que se produzcan las frutas más exquisitas de, Italia basta tomarlas de los árboles, sin necesidad de trabajar gran cosa la tierra ni podar los árboles.
" Continuamos nuestro camino por en medio de algodonales, viñedos y huertos repletos de árboles frutales casi hasta la extremidad del golfo. Noté que en todo aquel país tienen pozos al estilo de Egipto, y que parecen vivir también patriarcalmente.
" A las once llegamos á Castellamare, ciudad edificada en la extremidad del golfo de Nápoles, cerca de Sorrento, en las orilla, del mar y sobre, las ruinas de Estabia. Es Obispado importante, cuenta unos veinte mil habitantes y posee astillero y fábricas de tejidos de algodón, hilo y sedas. El aire que allí se respira es tan puro y fragante, que me dijeron que en- toda estación se goza de un clima primaveral. Las personas acomodadas de Nápoles se gozan en ir á pasar allí la época de los fuertes calores.
" Después de almorzar en Castellamare nos pusimos nuevamente en marcha con dirección á Pompeya. ( |3 )
" Pompeya se encuentra al S. E. del Vesubio. Antiguamente era un punto muy concurrido, pero su destrucción en el primer siglo de la Era Cristiana fue tan total, que se perdió la memoria de su existencia. Más de 1500 años después un Conde de Sarno descubrió parte de aquellas antiquísimas ruinas ( |4 ), pero en esa época nadie se ocupaba en indagar con empeño curiosidades arqueológicas, y no fue sino á mediados del siglo pasado que los gobernantes napolitanos empezaron á ocuparse de estas ruinas. Mandaron hacer excavaciones, y desde entonces cada año se ha sacado á la luz alguna cosa en aquel recinto.
"Lo primero que se nos presentó al llegar al sitio de las excavaciones de Pompeya fue el cuartel de los soldados romanos.
" El interior es cuadrado y está sostenido por columnas. A un lado se ve aún el cepo que servía para asegurar á los delincuentes y en las pilastras se pueden leer todavía las inscripciones que hacían los soldados desocupados ahora mil ochocientos años !
" Luego pasamos al teatro diurno y después al nocturno. Los romanos no usaban palcos sino graderías, las cuales se encuentran perfectamente conservadas.
" El anfiteatro, que podía contener toda la población reunida allí, se encuentra casi como en la época de su construcción. Lo único que falta á los otros edificios es el techo, pero como el anfiteatro no lo tenía, se comprende muy bien cómo era.
"El templo dé Venus, el de Hércules, el de Júpiter y el Panteón están en muy buen estado: todos tienen columnas y pavimentos de y mármol, así como los altares sobre los cuales se hacían los sacrificios.
" Las calles están enlosadas con lava; hay fuentes en las esquinas. La elegante sencillez de las casas indica una vida civilizada y tranquila y aun feliz, lo que me hace creer que estas ciudades no fueron sepultadas en castigo de sus crímenes, como Sodoma y Gomorra.
" El Foro con su pórtico de columnas y estatuas de mármol y de bronce, está algo deteriorado. Todas las casas eran de un solo piso sin ventanas; los aposentos parecían pequeños, y todo el lujo de los pompeyanos consistía en las pinturas y prosaicos que adornaban los muros. Cada profesión indicaba por medio de pinturas cuál era su especialidad. Así, por ejemplo, en casa del farmaceuta se ven pintados los enfermos que acudían á pedir auxilio y las redomas etc, que les administraba á cada uno. El poeta trágico hacía pintar en la suya máscaras y algunos pasajes mitológicos, como la fábula de Diana y Acteon. En el templo de las Vestales vi pinturas, las cuales, por cierto, eran poco á propósito para conservarles los sentimientos puros que deberían animarlas.
" Los baños públicos, recientemente descubiertos, se hallan en buen estado. El lavadero público, obsequio, según lo reza una inscripción, de un particular á la ciudad, está todo enlosado con mármol.
"Salí por la antigua puerta de la ciudad, y de paso vimos parte de las murallas exteriores que la circundaban.
" El camino continúa aún fiera del recinto de las calles empedrado de lava. A uno y, otro lado vimos monumentos funerarios de mármol blanco con sus epitafios, y las urnas que en un tiempo contuvieron las cenizas de los habitantes de aquella ciudad de cenizas.
"Fuera de la ciudad vimos muchas tiendas con sus mostradores de mármol, con canales para que rodasen las vasijas de. licores que allí vendían. Sobre la entrada de una de ellas me señalaron la imagen del dios Priapo, fabricado en ladrillo, indicio, según parece, de que en aquel lagar se vendían ornamentos de oro y. plata, los cuales los romanos acostumbraban llevar pendientes del cuello.
" La casa más suntuosa en Pompeya es la de Diomedes; encuéntrase muy bien conservada, de manera que da idea perfecta de las costumbres romanas de aquella época. Esta, por excepción, cuenta tres pisos y los aposentos tienen muchos mosaicos sobre las paredes.
" En el subterráneo de la casa de Diomedes encontraron cántaros y ánforas en donde se guardaba el vino, y diez y siete esqueletos de las personas que formaban la familia. Aquellas gentes debieron de haberse asilarlo en el sótano cuando empezó la erupción, pero hasta allí los fue á buscar la lava que cerró todas las entradas, de manera que murieron todos sofocados.
" Sin embargo la mayor paute de lo,; habitantes de Pompeya se salvaron, y lo prueban los pocos esqueletos que se lían encontrado en el interior de las casas.
".A pesar de que aquélla fue terrible catástrofe para las gentes de la época, para los arqueólogos modernos Pompeya es una mirla de conocimientos que hoy día arroja mucha luz sobre las costumbres del primer siglo de la Era Cristiana, puesto que se clan encontrado intactos los instrumentos, adornos, casas, templos etc., antes de la invasión de los bárbaros, que todo lo destruyeron.
" De allí pasamos á Herculano, especie de Versalles de los patricios romanos. La lava que cubrió esa ciudad es muy dura, así es que con dificultad se Ira penetrado en el interior de la ciudad. Esta fue más importante que Pompeya, pero entre lo poco que se ha sacado á la luz existen los restos de un magnífico teatro más grande y, mejor preservarlo aún que los de Pompeya ( |5 ).
"La tarde había llegado ya cuando, después de gratificar á los guías que nos acompañaban, nos dirigimos nuevamente á Nápoles. A uno y otro Indo del camino vimos quietas espléndidas que pertenecen á los nobles y á los ricos de Nápoles, las cuales tienen dos fechadas olla sobre el camino y otra sobre el mar.
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Allí tuvo lugar, no hace muchos años, un espantoso terremoto, en el cual pereció gran número de habitantes, así como la mayor parte de los forasteros que estaban veraneando en la isla.
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Las primeras erupciones conocidas en las tiempos históricos.
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Esta ciudad fue fundada por los fenicios, los cuales se amalgama. ron naturalmente con loe naturales del país ; después cayó en manos de los etruscos, ,y fui sometida por otra invasión. Conquistáronla los ro manos después, quienes la convirtieron en Colonia militar en tiempo de Sila. Hallábase floreciente v rica cuando fue destruida por una erupción del Vesubio el año 63 de nuestra Era. Diez y seis años después, en el año 79, nueva erupción la sepultó definitivamente bajo las cenizas v lavas del volcán.
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Desde 1826 para acá los descubrimientos arqueológicos hechos en Herculano han sido importantísimos.
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