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INDICE
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CAPITULO VI
Viaje á, Italia - Venecia y sus maravillas. - Ferrara. - Bolonia. - San Petronio. - Torres inclinadas. -Santa Cecilia.-Los italianos. - Recuerdos napoleónicos-La Madona de San Lucas Imola. - Faenza y sus alfarerías. - Pesaro. - Paisajes. - Fano y sus curiosidades. - Recuerdos históricos.-Reflexiones.-Ancona.
1826
Uno de los deseos más ardientes del joven ACOSTA desde que llegó á Europa había sido hacer un viaje por Italia. Admirador apasionado de la República Romana - como todos los de su generación-y de las instituciones de la antigua Roma, ansiaba naturalmente conocer la patria de los Catones, Brutos, Coriolanos, Marios .y demás héroes que entonces se usaba citar á cada paso en los discursos patrióticos. Por otra parte, su hermano Domingo se hallaba en Roma, en donde, como hemos, visto en otro capítulo, desempeñaba el cargo de Secretario de la Legación colombiana. Aprovechó, pues, la cerrada de todas las aulas científicas de París, para poner en práctica su anhelo.
Sin embargo, en aquella época no era cosa fácil pasar de un país á otro sin haber conseguido pasaporte, y aún más trabajoso era entrar á los Estados Pontificios. No fue sino mediante la influencia del Barón de Humboldt y a sus amigos que obtuvo un pase de la policía. En seguida se presentó ante el Nuncio de Su Santidad León XII, el cual, dice, le recibió muy bien y con mucha amabilidad. Después le fue preciso tocar con las Embajadas de Austria y de Cerdeña, para que le ratificasen el permiso de atravesar los Estados de sus respectivos soberanos. Conseguido todo esto tuvo que buscar con tiempo un asiento cómodo en la diligencia que iba á Ginebra, pues, como sabemos, en ese tiempo no se gozaba todavía de las ventajas de los ferrocarriles. El 4 de Agosto se puso en marcha.
Por desgracia, los diarios en que describía á Suiza y las primeras ciudades que visitó en Italia se han perdido, y el primero que nos ha llegado á las manos es uno en que habla del principio de su estancia en Venecia.
Veamos algunos fragmentos de él. Creemos que estas cortas descripciones de la Italia de 1826 pueden interesar al lector, y por ese motivo haremos algunos extractos mas ó menos largos de las notas de viaje que tenemos á la vista
"21 |de Agosto- |Venecia. - A las nueve de la noche llegué en góndola á la puerta de la posada llamada de la |Reina de Inglaterra, y media hora después ya había visto cuanto era dable en medio de la oscuridad de la plaza, frente á la iglesia de San Marcos, á saber: por fuera el palacio ducal y las columnas de granito, famosas por su antigüedad. Una de las cosas que me llamó la atención fueron los turcos fumando tranquilamente sus pipas con todos sus arreos en la puerta de los cafés. Éstos, sea dicho de paso, son los mejores que he visto desde que salí de París, y más cómodos que los parisienses por los asientos y la buena calidad de lo que sirven, aunque sean menos elegantes y lujosos.
" 22, |martes. - Salí después de almorzar á entregar mis cartas de recomendación. Encontré en su casa al señor Sandagnini, quien inmediatamente salió conmigo y me llevó al puente del Realto, sobre el Gran Carnal. Díjome que en su concepto esta era la obra más maravillosa de la ciudad, y en efecto dificulto que por la solidez le sea comparable otra obra arquitectónica, con su único anchuroso arco, construido con suma ingeniosidad y arte, así como los tres pasadizos para los transeúntes, de mármol bruto.
" Al pie del puente nos embarcamos en una góndola y seguimos por el canal, admirando en la vía los palacios que, circuyen el canal; entre otros el de Pezaro me llamó particularmente la atención, con sus meros tallados a punta de diamante. Atravesamos en seguida por un estrecho canal y vimos el puente de los Suspiros, que une el Palacio Ducal con las prisiones de Estado. No contemplé sin emoción este arco elevadísimo, por donde han pasado las víctimas del más horroroso despotismo de una oligarquía cruel.
" Desembarcamos en la |Plazzetta del lado del mar. El aspecto del Palacio Ducal, de este lado, no es menos imponente. Dímosle la vuelta y contemplé los |caballos de bronce, que han viajado más que si fuesen vivos, y el famoso reloj de San Marcos. Entramos por la gran portada al Palacio, y el primer objeto que se me presentó fue la |escalera de los gigantes con sus dos estatuas colosales, testigos mudos de tantos acontecimientos memorables ! Busqué en vano la huella de la sangre de Marino Galiero, pero leí la inscripción sobre un paño negro pintado en el lugar que correspondía á su retrato entre los otros Duxes ( |1 ).
" La Biblioteca es, por su arquitectura y magnificencia de sus adornos, así como el número de los libros que encierra, superior en muchas cosas á la de Richelieu, de París. Los cuadros colosales son obra de los mejores pintores de Italia, como el |Tintoreto, el |Ticiano etc., y los cielos son de |Veronese Schiarone etc.
Los restos del comercio de Venecia se reúnen en la Bolsa, sita dentro del Palacio Ducal.
" La iglesia de San Marcos es célebre por sus aljibes de bronce y sus riquísimos mosaicos que se ven en todas pares, en los muros, en el pavimento, en las columnas de alabastro aparecen como espectros en medio de la oscuridad del templo. Mucho mas interesante me pareció la Iglesia de San Juan y San Pablo. ¡ Qué magnificencia! ¡ Qué hermosura de pavimentos y de columnas! Allí se ven los monumentos conmemorativos levantados a varios Duxes y esculturas de mármoles de todos colores para recordar á muchos hombres grandes de Venecia. Aquella iglesia parece mas bien un panteón que un templo. Me pareció idea poco delicada el coronar las urnas mortuorias con las estatuas de aquéllos cuyos restos encierran en forma de cadáveres yacentes. La imagen de las personas queridas y respetadas deberla presentársenos en forma de apoteosis, de pie y respirando aparentemente toda la vida y expresión que conservaban antes de su muerte...
" Después de comer vino Sandagnini y fuimos en una góndola al paseo público. Esta es obra de Napoleón, pues Venecia carecía de un lugar como aquél y una calle que condujera á él. Con gran dificultad hizo construir una calle enlosada, la más hermosa de esta ciudad singularísima... En cambio Venecia tenía su independencia, que Napoleón le arrancó...
"24. - A las seis de la mañana salí con un criado, me dirigí á San Marcos y subí á la torre por una rampa que sin necesidad de sutil' escaleras le conduce á uno hasta 300 pies de elevación, de manera que podría ejecutarse á caballo. De allí se descubre toda la ciudad y las islas adyacentes, la tierra firme y aun las costas de la Isla y gran parte del Mar Adriático. ¡ Ah ! pensaba yo con melancolía ; ¿ en dónde está aquel puerto cubierto de naves en donde se hacían todos los cambios mercantiles del universo? ¿ En dónde aquel poderío y magnificencia que desplegaba la reina del Adriático ? _ . _ Cinco buques pequeños en cuarentena y otros tantos en huerto franco, con algunos barquichuelos pescadores que entraban y salían, ese era todo el movimiento que había en el histórico puerto. Olvidaba las originales y curiosas góndolas que atraviesan corno sombras mortuorias en todas direcciones por medio de los canales grandes y chicos.
" Pasé el canal que separa la ciudad del puerto franco, y visité la iglesia de San Jorge, considerada como la segunda en importancia, de Venecia. San Giorgio Maggiore ostenta una arquitectura sencilla y elegante. El globo de bronce que sostienen dos ángeles y que forma el altar mayor, así coleo la fachada exterior é interior fue lo que más me gustó. Existen allí algunos monumentos de Duxes y Senadores renombrados, entre otros el de Morosini ( |2 ).
Regresé á mi posada á las nueve. Después de almorzar, acompañado por Guadagnini, estuve e d visitar varios palacios. En el de Barbarigo, en donde vi una Magdalena y una Venus del Ticiano ; en el de Pisan¡ me llamó la atención lo magnificencia de la escalera de mármol á doble rampa, así como sorprende lo belleza del atrio. Pero el salón es el de un soberano, y de un soberano lo cámara colgada con ricos damascos de colores. El salón vecino contiene uno de las obras maestras del Ticiano, á saber el reconocimiento de lo familia de Darío , enfrente se halla otro cuadro: lo muerte de este monarca. Todo esto lo conservan con prolijo cuidado y admirable aseo.
" Salimos de ese palacio y por una multitud do callejuelas y puentes sobre los canales llegamos al palacio de Cornani. Yo tenía una carta de introducción pero el Conde, pero él estaba ausente en el campo. Lo Condesa envió á una hija suya - joven de 22 años - para, que me hiciese los honores del Gabinete de Mineralogía, el cual se considera como el más completo de Italia. La niña me señaló todo con gracia, urbanidad y modestia. La colección de mármoles es muy bella, y además, me mostró uno colección' completo de todos los tragedias, comedias y dramas italianos escritos aquí desde 1500 hasta 1800. Paro completar lo colección me dijo que su padre había mandado hacer muchos copias manuscritas.
" Como llovía y tronaba cuando salí riel palacio, tomé una góndola y fui á comer en el renombrado restaurante de la plaza de San Marcos - llamado Pellegrià - que no correspondió por cierto á mi expectativo.
Mientras que tomaba café frente al restaurante me vino á buscar mi amigo Guadagnini, y me llevó al Gabinete de Historio Natural de Inocente. Este Profesor con servo con mucho esmero y diariamente aumenta la colección de minerales, rocas varias y objetos de Historia Natural...
"24. - A las nueve de la mañana vino el Conde Querino á cosa con billetes para que pudiésemos entrar á visitar el Arsenal y los Prisiones.
" Tomamos uno góndola y nos dirigimos al Arsenal.
A la puerta están los famosos leones de mármol que se veían en Atenas en el puerto del Pireo. Adentro vi las salas de armas; tomé un diseño del excelente método que aquí tienen para colocar muchos fusiles en el menor espacio posible. Vi las banderas y otras objetos tomados á los turcos en la batalla, de Lepanto; bajé al patio y vi las innumerables filas de cañones y balas amontonadas; entré á la fundición y perforación de los cañones, y examiné la nueva, máquina para reducir el plomo á láminas finísimas por medio de una rueda y como motor un solo hombre. Entró al salón en donde se fabrican las brújulas, á la fragua en donde se funden y trabajan anclas y á la oficina de las linternas y faroles. Vi el nuevo modelo para dar luz á la brújula por medio de la reflexión ; pasé después á la inmensa sala, que mide mil pies de longitud, en donde hacen los cables y las cuerdas de cáñamo ; me señalaron los depósitos de artillería; los estanques en donde se sumergen los buques y la goleta que acaba de construir el Emperador de Austria; vi el navío que se ha rebajado conforme í los tratados ; la fragata del Bajá de Egipto, que se construye al aire libre y otros buques que están construyéndose bajo cubierta en este inmenso arsenal que tiene tres millas de circunferencia. Subí á la sala de los modelos y me hicieron notar las antiguas galeras y el famoso Bucentauro (desde el cual los Dux arrojaban el anillo nupcial dentro del Mar Adriático)...
" Después de tres horas salí á las doce del día, junto con mil obreros que allí trabajan. Los venecianos que me acompañaban dijeron que al principio del siglo encontraban ocupación en el Arsenal no menos de tres mil trabajadores, y en la época del mayor auge de la República se contaban hasta quince mil y más obreros !
" Del Arsenal nos dirigimos al Palacio Ducal.
" Después de haber recorrido una larga fila de aposentos decorados de diferentes estilos, con puertas magníficas, galerías de cuadros en donde se admiran las obras de Tintoreto, del Veronés, Palma etc., bajamos por la grande escalera que se considera como la obra más bella de arquitectura en Venecia. Pero no quiero olvidar entre tantas maravillas las tres que más me gustaron allí, saber: un fresco que se halla en el vestíbulo, y que representa la |Partida de Adonis para la caza ; un cuadro en el oratorio: |Jesucristo muerto, y una bellísima |Virgen quo Napoleón hacía colocar siempre en su cuarto.
"...A. las dos de la tarde estábamos en la puerta de las Prisiones de Estado. Después de algún rato de disputa con los carceleros, al fin me dejaron entrar. Las dos robustas puertas se abrieron y cerraron, quedando afuera los venecianos que me acompañaban, pues á éstos era prohibida la entrada á esas cárceles.
" Tres esbirros me condujeron por todas partes, pero como no tenlo que esto se me olvide jamás, no me detengo á describirlas ( |3 ). . . . Al cabo de media hora salí de nuevo al aire libre, dando la vuelta por el Palacio Ducal, indignado contra los hombres que tanto arte han desplegado en atormentar á sus semejantes.
"En el café de los |griegos encontré á mis compañeros, los cuales me dijeron que el Gobierno austriaco se manifestaba siempre muy celoso y creía prudente no permitir jamás que los venecianos viesen por dentro esos muros, que pueden habitar algún día en calidad de prisioneros. " Con mis acompañantes estuve después en el Palacio de las Bellas Artes. Cinco artistas copiaban la Asunción de la del Ticiano, considerada como su mejor obra. Al frente se hallaba el famoso Milagro de, San Marcos, del Tintoreto, y otra multitud de magníficos cuadros de pintura por los mejores maestros. Entre éstos -obra de un pintor moderno-notó una Muerte de Raquel que me hizo mucha impresión.
" El salón llamado del Consejo se distingue por una urna de pórfido con pie dorado colocada en la testera de la sala y que contiene el corazón de Canova, el mayor escultor del siglo ( |4 ). En la sala vecina se encuentra el modelo del monumento que deben elevarle los venecianos. Estos le profesan una profunda admiración, y el que quiera participar de ella sólo tiene que contemplar despacio la |Hebe de su mano que se encuentra en el salón de esculturas de este Palacio."
El cuaderno del cual hemos extractado los anteriores apuntes se halla trunco, de manera que no podemos reanudar el Diario sino después de algunos días y á la salida de la ciudad de Ferrara que visitó una vez que hubo recorrido á Venecia y sus contornos.
" 30 |de Agosto. - Se sale de Ferrara por una alameda que mide más de dos leguas, sombreada por olmos y otros árboles. Todo aquel país, ó más bien todos los habitantes pobres de los alrededores de la ciudad se ocupan en el cultivo del cáñamo, el cual, cuando lo pudren para sacarle la fibra, exhala un olor fetidísimo, olor que nos atormentó durante muchas horas.
" ... A las cuatro y media de la tarde entró nuestra diligencia á Bolonia por una hermosa puerta.
" Todas las calles de la ciudad tienen galerías y pórticos más altos y uniformes que los de Padua, por consiguiente es más claro su aspecto y sus calles menos tristes.
Vi la fuente de Neptuno, obra del famoso Juan de Bolonia, pero pareciéronme sus ninfas poco decorosas y muy inadecuadas para el ornato de tina ciudad papal.
" La iglesia de San Petronio, el Patrón de esta ciudad, es casi tan grande como la Catedral de Milán, y su arquitectura se le parece. Señalan sobre el pavimento de la nave izquierda el meridiano de Cassini. Me, llamó particularmente la atención la reja de la capilla del Santo Patrono.
"En la iglesia de Santo Domingo también noté muchas obras de escultura de primer orden. Gran número de faenadas de los palacios particulares tienen fama universal, entre otros el del Príncipe Bacciochi, viudo de Elisa Bonaparte, hermana de Napoleón, la cual murió hace seis años ( |5 ).
"En la iglesia de los Celestinos me llamó la atención un famoso cuadro de Barbieri (llamado el |Buerchino), cuyo colorido y |chinero oscuro es sorprendente.
" En el Palacio de Gobierno me señalaron, en la portada, una estatua que llaman de San Petronio, pero que en realidad es de Gregorio XIII; es hermosísima y esta en actitud de bendecir ( |6 ).
"Lo que me causó mayor impresión en esta ciudad fueron las torres de Ilusa ó |Garisenda y la de |Ascinelli, ambas inclinadas; la segunda notable por su altura y la primera por su vetustez. Estas torres, como otras que he visto en Italia, no tienen mas objeto que el de embellecer la ciudad, y, sirvieron sin duda como miradores para observar desde allí los campos circunvecinos, lo cual no dejaría detener sus ventajas en la época del feudalismo, cuando los señores feudales que habitaban las ciudades estabas: de continuo aguardando ó temiendo que; los atacasen sus enemigos.
" De paso para ir à ver la antigua puerta de Imola (robada en otro tiempo por los boloñeses á aquella ciudad), me señalaron el palacio recientemente construido flor Rossini con el producto de sus obras encantadoras. Es elegante y de buen gusto ( |7 ).
"Señaláronme también el edificio de la Bolsa, de estilo gótico, estilo que formaba un curioso contraste con la novedad de su objeto.
" En la iglesia de San Salvador vi algunos cuadros buenos, y en San Pablo de los Belermitas, el famoso |Purgatorio, de Quercino, y en el cielo de la cúpula la |Visión de San Pablo. El Cielo está abierto, no hay duda, en aquel lugar !... |La vida de Saeta Catalina, |La agonía de San José son cuadros bellísimos; en el segundo se ven los angelito; que ,juegan en torno de la Virgen, aguardando que llegue el momento de llevársela el Cielo, Los pintores italianos han dado un carácter distinto á la Virgen de los artistas de otros países: la representan en actitud siempre elegante y natural, y la gracia conque la visten ayuda la expresión, da cual no es aquel monótono recogimiento ó encogimiento á que estamos habituados en todos los cuadros de la escuela francesa. Pero nada me gustó mas que la |Comunión de los Apóstoles. Este es un cuadro colosal, cuya perfección corresponde á su tamaño. Se necesita estupenda imaginación un genio verdadero para pintar á once hombres en éxtasis, todos en diversas posiciones, diferentes fisonomías, y todas perfectas y naturales !
" Durante mis peregrinaciones arriba y abajo, en los templos, sentía en el alma tener que turbar las oraciones de los fieles, por medio de dos cuales me arrastraba el perpetuo |cicerone que me pastoreaba á mi pesar, el cual hablaba en alta voz, como si estuviese en su casa, me señalaba los cuadros descorriendo con estrépito dos velos v explicando lo que no había necesidad..."
Refiere largamente nuestro viajero cuanto vio en las innumerables galerías artísticas y palacio que visitó en Bolonia.
" Son tantas las pinturas, dice, que hay en esta ciudad, que al pasar por frente de un pórtico miré adentro y no pude menos que detenerme asombrado con la belleza del fresco que lo adornaba. Me dijeron entonces que esa pintura era la única obra que quedaba de un pintor antiguo."
Visitó el viajero minuciosamente la Universidad, el Colegio de San Ignacio - hoy Academia de Bellas Artes _ en el atrio votó un monumento erigido á Canova; fue á la Escuela Náutica; subió al Observatorio astronómico; estuvo en el Jardín Botánico.
" Allí, dice, me detuve á saludar un vástago de platanera, una caña de azúcar, una planta de venturosa y otra de sanguinaria y la azucena de los climas cálidos.... ;era la Patria que se me aparecía en medio de los monumentos del arte más perfecto !
Vio la |Santa Cecilia y |la Magdalena, de Rafael, y del |Martirio de Santa Inés, del Guido, dice: "Este cuadro horroriza: se ve saltar la sangre de aquella garganta y tiene ya en las facciones la palidez de la muerte. . .."
Después de describir varias otras pinturas de fama universal, añade : " Todos estos cuadros fueron llevados á París por Napoleón. Los italianos los señalan con orgullo, como si aquella fuera una recomendación. Deberían, pues, desear la aparición de. cuando en cuando de algún invasor, para fincar su vanidad en ser robados. . .. ¡ Pueda ser que se les cumpla algún día este antojo ! La Francia palpita con los recuerdos napoleónicos, y en Italia repercute aún por todas partes el eco de aquel nombre... En el Jardín Botánico de esta ciudad me mostraron una flor peruana que llaman |Bonapartia, y otra mexicana que han bautizado con el nombre de |Hortensia por la hija de Josefina ( |8 ).
" Los italianos, añade, han heredado de sus antepasados el gusto por los anfiteatros á la romana. Estuve en la Arena ó sea un Teatro diurno; m(, agradó aquella diversión en un lugar fresco, descubierto por encima y que tiene por techumbre el despejado cielo, oyendo al mismo tiempo el lenguaje y la voz armoniosa de los artistas cine representaban."
Antes de salir de Bolonia estuvo á visitar la |Madonna de San Luca, en el Monte de la Guardia, fuera de la ciudad.
DIARIO.
" Me levanté á las cinco de la mañana y con los primeros albores del día me puse en camino para visitar la Madonna de San Lucas, por una larguísima calle circuida de capillas y pórticos. Estos llevan el nombre de cada familia ó persona que contribuyó a levantarlos. Es este por cierto uno de los espectáculos mas tiernos que se pueden ver, y ponen de manifiesto la ferviente fe de aquellas poblaciones
"Después de caminar una legua llegué á la cima del cerro en donde esta el santuario. Desde allí se goza de una de las vistas más extensas y pintorescas que hasta ahora he visto en Italia. A la izquierda se veían las colinas y contrafuertes de los Apeninos, de donde soplaba un ambiente fresco y puro; al frente se extendía el Ducado de Módena y el de Ferrara, y el horizonte se cerraba con la cadena de los Alpes; á la derecha se desenvolvían las campiñas corno en un mapa, yendo á morir entre las aguas del Mar Adriático. ¡ Qué espectáculo tan hermoso!... La llanura poblada de castillos, monumentos de mármol y de pintorescas quintas, veíase regada, por el río Peno, el cual penetraba en seguida y desaparecía tras de los edificios de la ciudad. La población erizada de innumerables torres y recostada muellemente en la hondonada en que fui edificada, con su techumbre de cielo sereno, respirando una atmósfera deliciosa, rodeada de todo cuanto hay de bello y artístico, pensaba yo, ¿por qué circunstancias misteriosas esta porción tan hermosa é interesante riel globo, embellecida no solamente por tintos encantos naturales sino por objetos de ;irte de una cultura que ha llegado á su apogeo, está, sin embargo, poblada por Hombres degradados y sin dignidad, cuando sus antepasado, han dejado en la historia la huella de su fiereza, orgullo, valor y nobleza de ánimo?
"Sumergido en estas y otras reflexiones visite la iglesia, que es magnífica, y contemplé la |Madonna de San Lucas, que fue traída de Constantinopla en cl siglo once de nuestra era. Bajé, tristemente la colina y rodeado de una nube de mendigos, la plaga de la poblaciones italianas, me dirigí á la plaza y entré fila Catedral. Deseaba ver con buena luz |La Anunciación, última obra d Agustín Carrachi..."
ACOSTA salir de Bolonia en la diligencia; pasó el río Reno y se detuvo en Imola un cuarto de hora, mientras remudaban los caballos. Entre tanto vio en la iglesia de Santo Domingo una Santa Ursula, de Luis Carrachi, que le Habían recomendado, y visitó la Catedral, en la cual se hallan los huesos de San Casiano y San Crisóstomo. Esta ciudad era célebre por haber sirio Obispado de Su Santidad Pío VIII, el cual hacía apenas tres años que había muerto.
La diligencia continuó su marcha. Pasó por la pequeña fortificación llamada |Castelli di Bolonia y por |Faenza. Aquí ACOSTA corrió á visitar la antigua fábrica majólica ó de alfarería, de donde ha tomado su nombre en francés de esa ciase de porcelana.
A las ocho de la noche, ya oscuro, pase por Forli, y, por consiguiente, nada parlo ver allí. La diligencia continuo andando toda la noche y ya al clarear el día siguiente notó que iban por un camino que costeaba el Mar Adriático A las nueve de la mañana se detuvieron en Pezzaro.
Durante las tres horas que pasó allí visitó algunas iglesias y estuvo en cl mercado de frutas.
"¡ Qué, placer, dice en su Diario, es viajar así en una cómoda carroza, teniendo á la vista por un lado el verde Adriático; á la derecha bellas campiñas sembradas de árboles y pobladas de quintas pintorescas... y en perspectiva, á Roma ! ... á Roma... me parecía aquella idea un sueño, que era imposible que estuviese realizándole tal como lo había deseado toda mi vida ! "
En la hermosa ciudad de Jano vio de paso el Arco del Triunfo, erigido por Augusto, y del cual dice:
" Aún se levanta intacto y fuerte, y puede todavía desafiar muchas generaciones Humanas. La estatua de la Fortuna, erigida para celebrar la derrota de Asdrúbal (200 años antes de Jesucristo), e de bronce v se bulla hoy sobre una fuente. Jano (templo de la Fortuna), dio su nombre á la ciudad.''
En todas partes le salían al encuentro los recuerdos históricos y veía con respeto el teatro da acontecimientos estupendo; afluí un campo de batalla, en el cual se había desenlazado la suerte de una civilización; allá, arcos derruidos, ciudades olvidadas; más lejos templos paganos convertidos en iglesias cristianas pero que afín conservaban su carácter primitivo... todo aquello cubierto por un manto de vegetación siempre fresca, siempre viva. la cual conservaba esos recuerdos y monumentos como en un engaste bellísimo.
"Las colinas, dice, verdeaban á lo lejos cubiertas de sementeras de maíz y de trigales, y en los caminos encontrábamos grupos pintorescos de trabajadores que iban ó volvían de sus labranzas y aldeas, sin acordarse de sus antepasados que allí habían sufrido unas veces, vencido otras y formado la historia de este país que tan grande fue y que tan pequeño es hoy día...
"A las ocho de la noche entramos á la ciudad de Ancona, y el movimiento de la población en las calles demostraba que aquel puerto era más activo y comercial que todos los demás que había encontrado en las orillas del Adriático.
"Esta ciudad está rodeada de fortificaciones demolidas por los austriacos en 1814. Cuenta 20,000 habitantes hoy día y su puerto es frecuentado por muchos buques comerciales ; creo que es el único habilitado que hay en los, Estados Pontificios en el Adriático.
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1
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Bien sabido es que este Dux conspiró con los plebeyos para arrancar el poder de manos de la aristocracia, pero murió decapitado por orden del Tribunal de los Diez, en 1355, á los 80 años de edad. |
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2
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Morosini es nombre de una famosa familia veneciana, muy distinguida. Este monumento es el de Francisco, que fue Hábil diplomático, guerrero y Dux. Murió en la guerra en 1694. |
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3
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Sin duda, cuando ACOSTA visitaba aquellas cárceles estaba allí prisionero el famoso Silvio Pelico. |
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4
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Francisco Canova, nacido en Possagno en 1757, murió en Venecia en 1832. Fue uno de los regeneradores de la escultura moderna. |
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5
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Hoy es aquel Palacio el de la Justicia y Tribunales.
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Este Papa había nacido en Bolonia en 1502. |
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7
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Rossini se retiró á vivir en Bolonia cuando abandonó por completo la composición de obras musicales. Desde 1848 hasta 1855 vivió en Florencia. En ese año volvió á París, y en una quinta, en el Bosque de Boulogne, pasó sus últimos años. Murió en 1869, de 77 años de edad. |
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8
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Sin embargo, en el Diccionario de la lengua de la Academia Española dice que la mujer del célebre relojero de París, Lepeautre, se llamaba Hortensia, y á ella el naturalista Commerson dedicó la flor que importó de la China con ese nombre. |
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