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CAPITULO IV

Recuerdos de Napoleón I, -Sermones.-Procesiones.-Situación política de Francia.-Paseos á, la Malmaison y San Germán.- El Jueves Santo en Longehamps.-El Duque de Broglie.-El Barón de Staël. - Sismondi.- El Almirante Sidney Smith. - El Palacio de las Tullerías.

1826

 

ACOSTA y Roche estudiaban Ingeniería militar y asistían á paradas y revistas de tropas, fijándose en: los reglamentos y en todas las leyes de la disciplina militar, con el objeto de poner todo lo posible en práctica cuando regresasen á su. Patria. ACOSTA cumplía Con hacer esos estudios, pero lo que particularmente le llamaba la atención eran las Ciencias Naturales, en cuya carrera le guiaba, con paternal bondad, el mayor sabio de la época, Alejandro de Humboldt.

Los recuerdos del gran Napoleón estaban frescos entonces en la memoria del pueblo francés; éste ya había olvidado sus defectos, sus errores y los sufrimientos de la época del Imperio, para recordar sólo los triunfos y las glorias militares de sus ejércitos.

Un día el Coronel Narváez convidó á comer á ACOSTA y a Roche en el café de la |Rotonda, muy de moda en la época de la Revolución. Uno de los invitados, M. Duperrit, refirió en la mesa cómo treinta sitos antes había comido allí mismo con .Napoleón Bonaparte. Como hablase de ello, refiriendo algún incidente de la comida, un criado anciano que les servía dijo que él se acordaba perfectamente de aquello, y como le preguntasen si recordaba la fecha repuso sin vacilar que había ocurrido cuando el futuro Emperador estaba en vísperas de emprender la campaña de Italia, y el joven militar era ya notable prometía |ir lejos. Añadió que él era entonces |garzón |de café y continuaba siéndolo á pesar de sus canas.

ACOSTA no dejaba nunca de asistir los martes á los recibos en casa del General Lafayette, quien le trataba siempre con amabilidad, y llevándole a los rincones del salón hablaba con él largamente acerca del porvenir de la nueva Colombia; y al dejarle para atender á sus invitados, tenía cuidado de presentarle a las personas más importantes que tenía á su lado.

" Conocí allí, dice en su Diario, al General Thiard de Bissy ( |1 ) ; presencié la misma noche una disputa acalorada, sobre un dato histórico, entre Benjamín Constant y el joven Mignet, autor de una popularísima Historia de la Revolución Francesa ( |2 ).

Todo en París le interesaba, y no porque se dedicase a asiduos estudios científicos dejaba de atender al alimento del alma; por su Diario vernos que asistía á los sermones y demás oficios de la Cuaresma en San Sulpicio y en Nuestra Señora de París; en la primera iglesia, apunta, que oyó la elocuente voz de] Abate Guillón, por entonces uno de los más famosos oradores de Francia ( |3 ).

Con motivo del Jubileo Universal que había promulgado Su Santidad León XII tuvo lugar una magnífica procesión pública entre la iglesia de Santa Genoveva y Nuestra Señora, á la cual quisieron asistir ACOSTA y Roche. He aquí la descripción de ella que encontramos en el Diario del primero

" 17 de |Marzo.- A la una de la tarde salimos del aula de M. Daunou y nos dirigimos á la plaza del Panteón, en donde tomamos puesto y aguardamos dos horas á que pasara la anunciada procesión.

" Al fin llegó. El Rey Carlos X (con los Príncipes reales y toda la Corte) marchaba á pie detrás de una urna de oro que contenía reliquias, rodeada de ocho Obispos, el Arzobispo de París y una inmensa multitud de sacerdotes revestidos con ricos sobrepellices y cantando himnos. En torno de sus respectivos estandartes iban después los miembros de varias hermandades, seguidos por una tropa de jóvenes y de niñitas vestidas de blanco.

"La magnífica portada de Santa Genoveva parecía aún más hermosa hoy que nunca. Inmenso número de carrozas doradas, de lacayos con vistosas libreas, de gendarmes, de regimientos de los guardias de corps del Rey, formaban una brillante zona en torno de la plaza y realzaban con sus vistosos colores, relucientes armas y plumajes el esplendor de la fiesta... "

Debemos, antes de proseguir, dar una idea, aunque sea exigua, de la situación política y social en que se encontraba Francia en 1826, pues sin ello no se comprendería la importancia de ciertos nombres que en el Diario de ACOSTA encontramos á cada paso.

El ideal de un Gobierno libre dentro del orden y el respeto a las instituciones - de un Gobierno que se alejase tanto de los abusos de una autocracia absoluta como de la desenfrenada licencia; de un Gobierno justo, paternal, generoso, recto siempre ; protector de los pequeños y de los grandes; liberal, en el noble sentido de la palabra: ese ideal que había aparecido como una nueva revelación á los pensadores del fin del siglo XVIII - había persistido aún en el fondo de los ánimos de los mismos gire habían sufrido martirios de la diosa pagana, ensangrentada y cruel que surgió de la Revolución de 89. Estos, se llamaron liberales hasta que comprendieron que aquella palabra no respondía á sus aspiraciones, porque se habían apoderado de ella los demagogos, hijos legítimos de los hombres que gobernaron á Francia hasta que Napoleón les arrancó la autoridad ; estos liberales de 1826 fueron los que en gran parte formaron el partido constitucional conservador que elevó al trono á Luis Felipe en oposición á Carlos X, representante de los Borbones y de la autocracia legitimista.

El ardiente sol del Imperio había secado- la sangre derramada sobre los cadalsos por los secuaces del Terror, pero la mancha no se había borrado, y el recuerdo de esos tiempos calamitosos tenía encadenada la voluntad de los hombres de orden ; y aunque lamentaban éstos la situación en que se hallaba Francia bajo el poder de los Borbones (que pretendían gobernarla como antes de la Revolución y, cuando había gustado ya del fruto del bien y del mal) no se atrevían, sin embargo, á hacer ningún movimiento revolucionario.

Era tal la antipatía que se tenía á lo que diera pie para un movimiento revolucionario, que en Europa todo lo pretendían arreglar por medio de Congresos internacionales. Viéronse así sucederse los Congresos de Viena, Aix La Chapelle, Laybach, Verona etc. La intervención armada de Francia en los asuntos de España en 1823, para reponer al Rey absoluto sobre el trono- y vengarse (así lo confiesa el mismo Châteaubriand) de las derrota, sufridas en España en tiempo de Napoleón - había hecho aún más impopulares á los Borbolles, que pretendían inmiscuirse en los negocios extranjeros, sin la gloria de Napoleón, gloria que á los franceses hacia perdonar sus abusos é injusticias.

 

Halagados por el deseo de una libertad que no tenían esperanza dc conseguir jamás de un Borbón, pires a Luis XVIII Había sucedido su hermano Carlos X los liberales de orden, como Lafayette y otros patriotas franceses, trabajaban siri descanso en titular el trono de los hermanos de Luis XVI, y en su lugar levantar un Rey constitucional, mientras que para algunos de ellos llegaba la hora, de declararse nuevamente en República. Los horrores de 92 no habían apagado aún ese deseo de las almas de aquellos hombres, los cuales, así como los Borbones, que habían regresado del destierro sin haber aprendido ni olvidado nada, asistieron a los actos perversos de la Revolución sin poderse convencer de que la República es en Francia una fuente de desorden y de tiranía, salvo cuando su régimen tiene mas de monarquía que de verdadera República, como sucede en la actualidad.

La situación política en Francia era, pues, muy tirante en aquel año de 1826, y el joven americano contemplaba con sumo interés la marcha de la opinión pública, y en los salones de la oposición escuchaba con atención las palabras de los hombres mas importantes de la época, y por decirlo así, presenciaba la formación de la Historia, y notaba cómo iba decayendo la Restauración, decadencia que cada acto administrativo de los Ministros de Carlos X, que ero comprendían el peligro, activaba más su ruina.

Entre tanto ACOSTA continuaba su vida dividida entre el estudio y la frecuentación de la sociedad.

Con fecha. 13 de Marzo leemos en el Diario

" Nos había convidado Narváez á que fuésemos á un pasen á la Malmaisón, con l, Princesa. de Wagram. Pero á última hora esta dama se excusó, por estar enferma ; nos dirigímos entonces, sin ella, á casa de su sobrina Madame Chancel, cuñada del General Chancel, y, esta señora, que es ,joven, bonita y- amable, junto con la Mariscala Dervieux algunas señoritas amigas suyas, no tuvieron inconveniente en acompañarnos á visitar la casa de campo que guarda los más tiernos s recuerdos de la Emperatriz Josefina. -

"Nos pusimos en marcha en tres carrozas, y. emprendimos camino por los Campos Eliseos ; atravesamos por cerca del Arco de Triunfo que.. Bonaparte había empezado á construir y que Carlos X ha, continuado, no ya para celebrar los triunfos del Emperador, sino los del Duque de Angulema en España !

" Dejamos á nuestra izquierda el Bosque de Boulogne, triste sitio que; frecuentan los duelistas y, es conocido sólo por los hechos de armas dite han tenido allí lugar. Torcimos después, por el puente de Neuilly ; atravesamos el Sena - en este lugar el río me recordó el de Bogotá en el sitio de |Las Alcantarillas. (Pero quizás éste fue de mi parte un recuerdo más bien patriótico que verdadero! ) En seguida, pasamos por la aldea de Nanterre, patria de Santa Genoveva, Patrona, de París, pelo que hoy en lugar de producir Santos se hace notar por sus pasteles.

" A las dos de la tarde llegamos á las rejas de la Malmaison , las criados las abrieron y continuamos en los carruajes por una tupida alameda hasta las puertas mismas del Palacio, en donde nos desmontamos.

" Nada más bello y elegante que esta; quinta, digna de una Emperatriz. Allí se encuentra cuanto puede apetecer una persona culta: un pequeño teatro: nutrida biblioteca. billar; llanos de varias clases ; salones amueblados de diferentes estilos; invernáculos repletos de plantas exóticas que recordaran a Josefina sus primeros años; éstos son quizás los más ricos de París. En aquellas estufas vi plataneros, palmeras, |chisguas y otras plantas de mi país, las que saludé como á paisanas mías, trajeron á mi memoria escenas bien diferentes por cierto á las que tenía delante.

"Aún viven allí (al cabo de 12 años de la muerte de la Emperatriz) algunos sirvientes que lo fueron de ella, los cuales están encargados del cuidado de la casa y jardines. Entre otros vi á un negro que ella había traído de Santo Domingo. -. ¡Cuán efímera es la grandeza humana ! . -Las plantas traídas de la, zona tórrida para agradar ú una Emperatriz han temido una, existencia, más larga que ella, cuyas dichas pasaron colino mi sueño. Ya no queda de ese esplendor sino estos muros y este negro melancólico que vaga por las antiguas habitaciones de su ama, desamparadas hoy, pero que oyeron las voces de una Corte de héroes, así como la, agonía y los suspiros de una mujer abnegada.

 

" Como para recordar esas tristes memorias vimos los, bustos del Príncipe Eugenio y de la Reina Hortensia en un salín, y al óleo retratos de los mismos en otro, Dos pequeñas pirámides que Napoleón había hecho traer à todo costo desde las orillas del Nilo para obsequiar á Josefina contribuyen á aumentar la melancolía cine reina. en esa triste mansión de glorias y resplandores apagados.

"Me dijeron que Josefina había sido el ídolo de aquellas comarcas, y que los aldeanos recordaban el cariño la dulzura y la caridad conque los trataba siempre.

"-Puesto que fue caritativa v tuvo los medios de ejercitar esa virtud no pudo ser infeliz ! exclamé.

"Esta idea fue vivamente combatida por las damas que acompañábamos, algunas de las cuales pretendían que la dicha no dependía de uno mismo sino de los demás.

" Volvimos por Marly. Allí vimos las curiosas máquinas hidráulicas que se establecieron para hacer subir el agua que llevan á Versalles y embellecen los, jardines que mandó hacer Luis XIV, gastando en ello centenares de millares de francos.

A cada momento gozaba más con el paseo: la belleza apacible de la atmósfera; la pureza del ambiente; el soplo vivificante de la primavera, que parecía darme nueva vida; la culta y agradable sociedad que me rodeaba y la, armonía gire reinaba entre todos nosotros aumentaba las impresiones que senda y que jamás podré olvidar.

" Atravesamos el bosque de San Germán y nos detuvimos delante de aquel interesante castillo feudal, rodeado aún de fosos, los cuales no dejan olvidar, con su aspecto venerable, que hace ochocientos años que fue edificado.( |4 ).

"Echamos pie á tierra y fuimos en primer lugar á dar un paseo por el terrado, desde el cual se descubre una bellísima vista sobre todo el valle del Sena. Estando allí la pesada campana del castillo-de ese castillo que fue morada de los Reyes de Francia - dio las cinco de la tarde. Aquello nos hizo comprender gire apenas nos quedaba una hora para recorrer el Palacio. Inmediatamente entramos. Vimos la antigua capilla (que construyó San Luis); el salón de recepción de Francisco I y los aposentos que ocupó el destronado Rey de Inglaterra, Jacobo II ( |5 ).

"Mientras que el Conserje buscaba las enmohecidas llaves para abrir los salones reservados, nos refería en pocas palabras las leyendas del Castillo...

" Dieron las seis de la tarde v aún no habíamos concluido de ver los salones. Continuamos, pues, al través de los aposentos casi sin detenernos. . . . Al fin llegamos al, |boudoir que fue de la La Valliére. Allí nos paramos algunos momentos á respirar. . . . Pero mientras que mis compañeros hablaban de la belleza de aquella histórica y desdichada mujer, mi mirada se fijaba con preferencia en los ojos de cielo de una de las damas del paseo, cuya. gracia y donosura no serían inferiores á las de la favorita de Luis XIV.

" Después de recorrer la larga fila de aposentos que fueron habitados por Luis XIV, antes de la construcción del Palacio de Versalles, aposentos que Napoleón destinó para los alumnos de la Escuela de Caballería, y en donde hoy habitan los Guardias de Corps, resolvimos regresar á París.

" Bajamos á la portada del Castillo á las siete de la tarde... la luna brillaba sobre un cielo despejado, y respirábamos un ambiente perfumado por las primeras flores de la primavera. Nuestras compañeras subieron á sus, respectivos carruajes; nosotros nos acercamos á las ventanillas para despedirnos antes de separarnos, pues ellas deberían seguir directamente á sus casas, y nosotros á la nuestra, al llegar á París. Las saludamos, ellas partieron adelante ; quizás no las volveré á ver jamás!

" Así concluyó un día que será en mi existencia coma un oasis en el desierto; un poético y fugaz idilio dentro de la prosa de la vida !

" 23 |de Marzo-Jueves Santo - Estuve hoy en el paseo de Long - Champs, lugar que en otro tiempo era concurridísimo, porque según lo que se usase ese día se fijaba |la moda para todo el afilo ( |6 ). Compónese esta fiesta profana de dos filas de carrozas, por la, mitad de la alameda, llenas de mujeres espléndidamente vestidas, y á uno y otro lado diversiones para el pueblo. Todo esto me pareció muy impropio para la época del año, Jueves y Viernes Santo, pues mañana siguen las fiestas y feria.

" Probablemente el golpe de vista debe ser brillante y bello cuando la estación es propicia, pero el olía era húmedo y triste. Nos llamó la atención la riqueza de los carruajes de los Ministros, los Pares, Príncipes Reales y Embajadores extranjeros. Entre estos últimos brillaba por su gran lujo el Embajador español, cuyo esplendor formaba contraste con la miseria, el luto y las humillaciones que ha sufrido aquella nación en los últimos años.

" Conocí allí al Duque de Bordeaux ( |7 ), niño de seis años que iba en un carruaje con su madre la Duquesa de Berri. Están hoy día educándole para el oficio de Rey, pues le tocará la corona de Francia á la muerte de Carlos X.

"25 |de Marzo. - Me habían dado un billete para entrar en el Palacio de Borbón, reconstruido en 1804 para el Cuerpo Legislativo ( |8 ). El edificio es notable y su pórtico puede competir con el de la Bolsa. Entré á un salón que llaman de la Paz, y allí estuve hasta que un Capitán de Guardias de la Cámara me introdujo en el salón y me indicó cuáles eran los asientos reservados.

" El interior del edificio me pareció digno de su fachada, y propio para que se reuniesen á deliberar los Representantes de un gran pueblo. Pero desgraciadamente los Diputados no correspondían todos al honor de aquel empleo. Solamente Benjamín Constant y el General Sebastiani ( |9 ) son verdaderos oradores; á éstos escuché con ,gusto, y admiré las dotes intelectuales del Ministro M. de Villele. En su asiento vi al Barón Mechín ( |10 ) á Girardín ( |11 ) y entre otros me agradó la fisonomía de Clermont-Tonnerre, el Ministro de Guerra."

" 13 |de Abril. - Estuve en la sesión pública de la Sociedad Cristiana, presidida por el Duque de Broglie, yerno de Madame de Staël. ( |12 ) M. Guizot, de Broglie y un joven de la Fosse, pronunciaron hermosos discursos, que produjeron honda impresión en el auditorio, que era muy numeroso. Se trataba de la esclavitud y de los crímenes que se cometían con indefensos negros. Cuando salimos el Barón de Staël se ocupaba, en remover las pesadas cadenas y grillos que haría llevado allí como pruebas palpables de que se continuaba el tráfico de esclavos, puesto que él mismo había sacado aquellos instrumentos de tortura de un navío que había llegado á Nantes ahora tres meses." ( |13 )

Entre las personas que dispensaron su amistad al joven americano, fuera de las que ya hemos mencionado, citaremos al doctor Gabriel Andral, Hijo de un médico distinguido y padre de un ahogado muy notable también en la política actual. ACOSTA dice de su amigo: " Gabriel Andral, aunque muy joven todavía, indudablemente será Hombre ilustre." Con efecto Andral lo fue, y su nombre es talvez el más notable entre los módicos científicos de la primera mitad de este siglo. Miembro de todas las Academias científicas, escribió obras sobre anatomía patológica que, llamaron la atención de todos los módicos del mundo.

En un banquete mensual, en el cual se reunían todos los colaboradores y corresponsales de la |Revista Enciclopédica, al cual fue invitado ACOSTA y asistía todos los meses, conoció y trate al historiador Sismond de Sismondi, que le tocó al lado la primera vez. " Era éste, dice el diario, hombre sencillo y campechano i pesar de su instrucción y fama." ( |14 )

En otra ocasión le tocó de vecino el famoso Almirante inglés, Guillermo Sidney Smith. ( |15 ) "Me pareció, observa, hombre llano, lleno de ciencia y vivísimo á pesar de su edad."

Encontramos en el Diario, que nos ocupa, una larga y minuciosa descripción del Palacio de Versalles, de los objetos más interesantes que allí se encuentran y de cuantas impresiones le produjeron ; pero no transcribimos todo esto por que nos parece que aquel lugar es demasiado conocido, así como lo son los Museos y espectáculos parisienses, que describe circunstanciadamente.

Sin embargo, creemos que no estará por demás copiar aquí lo que dice de las Tullerías. Como ese Palacio ha desaparecido, incendiado por la Comuna en Mayo de 1871, bueno será que reviva un tanto en el recuerdo de nuestros lectores que ya no podrán verle.

"26 |de Mayo. - Con M. Bertrand me dirigí á las doce del día á la plaza del Carrousel, á cuya hora debían encontrarse allí algunos compatriotas que deseaban unírsenos en la visita que íbamos á hacer. Pero según las costumbres colombianas faltaron naturalmente á la cita. Yo continué, pues, solo, mi visita con M. Bertrand. El General Gobernador del Palacio de las Tullerías, me había enviado, previa mi súplica, una boleta para poder visitar el Palacio del Rey que estaba en San Cloud ( |16 ).

" Entramos por la puerta de la izquierda y nos hallamos en el salón de Diana, adornado con inmensos espejos, hermosos jarrones de rica, porcelana y pinturas escogidas. Atravesamos después un salón adornado con tapicerías de los Gobelinos, y entramos á, la alcoba del Rey. En medio del aposento veíase un suntuoso lecho de bronce dorado ,y- rodeado de colgaduras de terciopelo azul bordado con flores, de lis de oro; más lejos vimos el salón del Consejo, que no ofrece mayor interés, pero el salón del prono me pareció magnífico: por todas partes muebles riquísimos, arañas de cristal de roca y, candelabros de inmenso valor artístico.

" El salón llamado de |la Paz, tiene ese nombre por que le adorna una bellísima estatua de maciza plata, que representa |la Paz, obsequiada al que menos la amó, á Napoleón I, en 1807 por la ciudad de Amiens. A. más de ésta vimos allí los bustos de Nerón, Commodo y Caracala. ¿ Por qué, pensaba yo, habrán escogido á estos Emperadores romanos más bien que á Trajano y Marco Aurelio, para ornar los salones de un descendiente de Enrique IV ?... No me atreví á preguntarlo.

" Después de atravesar una larga galería que daba sobre el jardín llegámos á la Capilla real. El* coro, las columnas y el pavimento, todo es de mármol blanco y el conjunto es suntuoso. Al salir de allí bajamos por la gran gradería, y después de haber visto el salón de los Mariscales, el cual no tiene más adorno que los retratos de cuerpo entero de los Mariscales, y los bustos de Joubert (el General) de Dugommier y Caffareli, en mármol blanco, así como de otros militares célebres.

" Todos los artesonados de los salones y aposentos están pintados al fresco por célebres artistas; en todas partes se ven exquisitas obras de arte, muebles riquísimos, cortinajes de terciopelo ó de brocado, casi siempre cubiertos de bordados de flores de lis; además los pórfidos, los bronces, los jarrones de la China y de Sevres embellecen todos los aposentos, y les dan un aspecto espléndido.

"Las pequeñas viviendas en donde habita ordinariamente la familia Real, están cerrados á los curiosos, éstas tienen vistas sobre los jardines. . . ."

 

1
Auxonne Teodosio Thiard de Bissy, hijo de noble familia y titulado, nació en 1712 y adoptó la carrera de las armas. Durante el Terror emigró, pero regresó á Francia después y tomó servicio bajo Napoleón . Este le hizo su Ayudante de campo, y después Gobernador en Dresden. Luis XVIII le llamó á su lado y le nombró Mariscal. Sin embargo, en las Cámaras tomó asiento en la izquierda, combatió á los Borbones y tomó parte en la cosa pública, siempre entre los liberales.
2
Francisco Augusto Mignet fue célebre Historiador y rivalizó y aun superó á Thiers en popularidad y fama. Sus aulas eran frecuentadísimas por los estudiantes enemigos de los Borbones, y con sus escritos y palabra ayudó en gran medida á la caída de Carlos X en 1830. Bajo Luis Felipe alcanzó grandes honores en todos sentidos, políticos y literarios. Escribió muchas obras históricas y murió en 1884, á los 88 años de edad.
3
El Abate Amado Guillón de Montleón nació en Lyon en 1758; era notabilísimo como historiador y teólogo controversista. Logró escaparse fuera del país durante la Revolución, y al volver á Francia defendió la Iglesia galicana por todos los medios posibles durante cuarenta años. Murió en 1842 de 84 años de edad.
4
¡ Era residencia ya de los Reyes de Francia desde el siglo X, y éstos sucesivamente la ocuparon con preferencia á todas, Basta que Luis XIV edificó el palacio de Versalles. Aquel orgulloso monarca veía con disgusto desde las ventanas del Palacio de san Germán las torres de san Dionisio, las cuales le recordaban la muerte, por estar allí los sepulcros de los Reyes ,le Francia. Deseoso de olvidar que había de perder la vida, buscó entonces un sitio del cual no alcanzase á ver esas torre fatídicas, y se fijó en Versalles.
5
Allí murió 13 años después de que le destronaron en 1702.
6
Hoy se llama esta alameda de las Acacias, y allí se dan cita todas las elegantes de París, en la primavera y el otoño, pero no ya el Jueves Santo.
7
Después Pretendiente legitimista que vivió como tal hasta su muerte.
8
Era este edificio un Palacio de la Duquesa, de Bourbon, en el cual se gastaron muchos millones sin concluirlo de edificar. La Revolución se apoderó de él. Allí se reunieron los Quinientos, y después los Diputados de la nación. En tiempo del Imperio se le hizo el peristilo corintio que hoy tiene, y cada Gobierno le ha ido añadiendo alguna cosa más al edificio.
9
Pariente de los Bonapartes. Hizo brillante carrera militar y en la diplomacia. Durante la Restauración era uno cíe los jefes de la oposición, y fue Ministro bajo el reinado de Luis Felipe. Era padre de la Duquesa de Praslin, que murió asesinada hoy su marido. Sebastiani murió muy anciano en 1851.
10
Antiguo Girondino. En las Cámaras fue miembro de la oposición hasta 1830, cuando, obtuvo empleo lucrativo.
11
El Conde de Girardín había sido discípulo de Rousseau. Durante la Revolución fue defensor dela monarquía, después se adhirió á los Bolla partes y pasó á España con José En la apoca de la Restauración era miembro de la oposición.
12
Aquiles, Leoncio Víctor, Carlos Duque de Broglie, descendiente de hombres de Estado y de guerreros, había nacido en 178,`. Perdió á su padre guillotinado; volvió á Francia al concluir la Revolución y desempeñó misiones importantes, casó con Albertina de Staël, fue Embajador, Académico, Ministro de Estado etc. Entonces se Hallaba entre los liberales moderados. Murió en 1870 de edad muy avanzada.
13
El Barón de Staël era el hijo mayor de Madame de Staël. Había nacido en 1790, y así como su madre se distinguió por el talento, su hermana da Duquesa de Broglie) por la belleza, él se Hizo notable por su bondad inagotable y sus actos de filantropía, Murió joven todavía era 1827.
14
Sismond de Sismondi era de familia de origen italiano, nacido en Ginebra en 1773. Durante la, Revolución francesa visitó varios países europeos, En 1801 escribió su primera obra y de 1807 á 1818 escribió en 16 tomos su magna |Historia de las Repúblicas italianas. Amigo íntimo de Madame Staël la acompañó en su viaje á Alemania, y entonces escribió la |Historia de la literatura del Medio día de Europa. La Historia de los Franceses en 30 tomos, lo ocupó hasta su muerte ocurrida en 1842. Durante los intervalos que le dejaban la publicación de esa obra, tuvo tiempo para escribir además artículos sobre asuntos económicos y de historia.
Fue autor también de novelas y varias biografías. El conjunto de sus obras formarían una biblioteca de más de cien volúmenes. Era por supuesto miembro de la Academia Francesa etc., etc. ,
15
Este famoso marino inglés había, nacido á mediados del siglo XVIII Los primeros años de su vida, los había pasado en empresas marítimas de toda especie. Capitán de fragata desde los diez y nueve años, sirvió en todos los mares de Europa, y cayó prisionero durante lo Revolución francesa contra la cual combatía. Se escapó milagrosamente del Templo. Al regresar á Inglaterra le confiaron las mejores escuadras que combatían contra Napoleón y auxilió á todos los pueblos que quisieron luchar contra el Emperador francés. Sin embargo desde 1810 se había retirado de la vida pública para dedicarse en cuerpo y alma á la obras de filantropía y beneficencia. Murió en París en 1840.
16
Este palacio también fue incendiado por los prusianos, en el año aciago de 1871 y hace años se vendieron las ruinas en pública subasta.

 

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