Silencio aparente de Nariño de 1805
á 1809
Después de la salida de su prisión no encontramos que Nariño
hubiese despertado las sospechas del Gobierno español, aunque no es
creible que hubiese abandonado sus ideas de emancipación de su
patria del Poder del Rey Carlos IV; pero aleccionado por su pasada
experiencia supo conservar el sigilo más completo acerca de sus
trabajos políticos. Desde 1800 hasta 1808 la Colonia parecía
tranquila, fijos los ojos, sin duda, en los trascendentales
acontecimientos que tenían lugar en Europa, contemplaban todos con
sorpresa la elevación de Napoleón á la cumbre del poder y sus
extraordinarios triunfos sobre todas las potencias europeas
coaligadas contra Francia; entretanto que España decaía cada día
más presa de espantosas epidemias que asolaban sus poblaciones, y
gobernada por empleados ineptos é incapaces, veníase hacia el
abismo de la ruina y el descrédito, por medio de guerras inútiles
para el país y desastrosas en todos sentidos.
Entretanto en Santafé la juventud estudiosa se entregaba á las
ciencias naturales que el sabio Mutis les había enseñado, pero más
que todo la visita del Barón de Humboldt les llenó de entusiasmo,
abrió nuevos horizontes ó su entendimiento y durante los primeros
años del siglo XIX no se ocuparon de política.
Probablemente largos años más hubiera España conservado su
autoridad en el virreinato neogranadino si no enviara en lugar del
prudente y juicioso Mendinueta á don Antonio Amar y Borbón, quien
se gozó en deshacer toda la labor benéfica que Mendinueta había
lograrlo plantear en la Colonia. Militar sin talentos y dominado
por su mujer doña Francisca Villanova (dice el historiador
Restrepo, que la conoció personalmente) la cual muy pronto comenzó
á vender escandalosamente los empleos que daban los
Virreyes," el señor Amar se hizo antipático desde un
principio, de manera que exasperó á los colonos y les hizo
comprender la necesidad absoluta que tenían de sacudir el yugo de
la madre patria que tan mal les trataba.
Mientras que en Europa no se respiraba sino odio, guerras y
disenciones entre las potencias, la República norteamericana, en
paz y sociego, no pensaba sino en adquirir fuerzas; y merced á los
gobernantes que allí se sucedían, los cuales eran entonces hombres
prácticos y sin más ambición que la de dar prosperidad á su país
sin mezclarse en cuestiones externas, adquiría paulatinamente
influencia grande entre los países civilizados y se preparaba un
porvenir de fabulosas riquezas, de las cuales gozan hoy día,
asombrando á Europa con ellas y con las cuales sueñan conquistar
medio mundo.
Engañado por aquellos halagüeños resultados que él creía se
debían á la institución de la República y no á la índole cuerda de
la raza anglo-sajona, Nariño debió de concebir grandes esperanzas
en la felicidad de su patria si conseguía libertarla del yugo
español; pero sin duda deseaba que se esperase á que el pueblo
fuese menos ignorante y la clase elevada más instruída, antes de
que se lanzasen á una guerra con España. En el entretanto él
procuraba infiltrar en sus conciudadanos sus propios sentimientos y
sus nobles aspiraciones y deseos.
¡Con cuánto dolor no vería las frustradas intentonas de Miranda
sobre las costas de Venezuela! Lección práctica debió de ser
aquella para los patriotas neo-granadinos, porque á pesar de las
glorias que habían adquirido los argentinos en la defensa de su
territorio sobre los ingleses, la indiferencia con que los
venezolanos recibieron á Miranda les probaría que estas colonias de
las orillas del Mar Caribe no estaban aún maduras para aceptar y
comprender su independencia.
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(1)
Con motivo de los sucesos habidos en España (la invasión de los
ejércitos franceses, el motín en Aranjuez contra el favorito del
Rey, don Manuel Godoy; la abdicación de Carlos IV; la proclamación
de su hijo Fernando VII; los desastres del 2 de Mayo de 1808; la
coronación de José Bonaparte como Rey de España), Inglaterra cedió
á la invitación que le hicieron los patriotas españoles para que
les auxiliase contra los franceses envió ejércitos y recursos de
toda suerte á la Península en contra de Napoleón.
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(2)
A pesar de los esfuerzos que hacía el Virrey para que se
ignorasen aquellos acontecimientos en Santafé, éstos siempre se
sabían y deberían de caer como bombas de fuego entre los tranquilos
é inocentes colonos, produciendo en ellos vivísima impresión y
aquella inquietud que sufre el ciego que comprende que en torno
suyo todos se agitan, mientras que él se ve obligado á permanecer
estacionario y fuera de la corriente de la vida activa.
No por eso los santafereños dejaban de tratar de tomar parte en
la cosa pública y salían por las calles victoreando cuando llegaban
buenas noticias, por lo general falsas, de lo sucedido en España y
andaban ostentando escarapelas al pecho para manifestar su adhesión
á los Reyes de España y su odio á los franceses.
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(3)
A falta de prensa en donde se desahogan los ánimos y es una
válvula de seguridad para los mismos gobiernos agredidos, los
colonos no tenían otra manera de expresar su opinión sino por medio
de pasquines que fijaban en las esquinas subrepticiamente. Un día
amanecieron unos de éstos en los puestos públicos, en los cuales se
pedía que se formasen milicias para la defensa de la patria contra
la invasión de Napoleón y que se echaran á todos los franceses que
había en la capital porque se manifestaban desafectos á España.
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(4)
No sabemos si
esto último se hizo, pero lo que fué armar milicias, buen cuidado
tuvieron las autoridades españolas de hacerlo, pues aquello era muy
peligroso sabiendo, como lo sabían, la mala voluntad que los
colonos tenían á los empleados peninsulares.
No es de nuestro resorte, sin embargo, relatar los
acontecimientos que entonces tuvieron lugar en Santafé y en los
cuales no tuvo parte ostensible Nariño. Este parecía enteramente
retirado de la política y su nombre no aparece entre los miembros
de las Juntas que convocaba el Virrey, ya para celebrar alguna
fiesta, ya para nombrar el Diputado que debería pasará la Junta
Central de Sevilla, obedeciendo á la convocatoria que ésta hizo á
todas las autoridades españolas de las posesiones peninsulares de
ultramar; ni tampoco encontramos su nombre en la Junta general que
tuyo lugar en Palacio con motivo de la revolución que estalló en
Quito el 10 de Agosto de 1809 y que el Virrey Amar ansiaba
sofocar.
Después de que se supo lo ocurrido en Quito, el Virrey vivía en
continua zozobra, porque se decía que en Santafé seguirían el
ejemplo dado por aquella Presidencia. Los Oidores encabezaban
personalmente las patrullas que recorrían la ciudad por la noche y
dormían en el Palacio del Virrey.
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(5)
Desde el mes de Septiembre la situación empeoró; se hablaba
mucho de conspiraciones llevaron presos á Bogotá al Cura y al
Escribano de La Mesa y lo más extraño de todo, según leemos en un
REAL ACUERDO, es la visita que el Canónigo Magistral Rosillo hizo á
la Virreina á quien dijo: "el señor Fernando VII ya habrá muerto
por el acero, por el veneno ó por la cuerda (
|estaba preso en
Francia); es preciso tomar aquí partido; Vuestra Excelencia y
el señor Virrey están amados y queridos extremadamente; el pueblo
los adora y no tendría inconveniente en proclamar al señor Virrey
Soberano de este Reino," añadió: "que le sería fácil conseguir
cuarenta mil hombres, armas y artillería para sostenerlo; que tenía
cartas de muchos de las Provincias, que aguardaban que así se
hiciera." Y después de decir esto, que dejó á la Virreina muda de
asombro, le señaló una misiva de uno que se firmaba algo como
|Chanorton, un nombre inglés, (
|¿Sería Cochrane?)
|
(6)
que decía que si
le escribían llamándole, antes de un mes estaría aquí la
contestación.
Sin duda doña Francisca Villanova pensó que el Canónigo se había
vuelto loco y por cierto que no carecería de razón, tan extrañas
eran aquellas palabras (cuyo objeto no comprendemos absolutamente),
y le despidió diciéndole que ella no aspiraba á subir á aquellas
alturas y no ambicionaba más Reino que el de los Cielos.
¿Qué se propuso el Canónigo con aquello? O era de una candidez
llevada hasta lo absurdo, ó pensaba que el Virrey era más tonto é
imbécil de lo que en realidad parecía y que accedería á aquella
invitación y con ello los enemigos de España conseguirían armas
para la proyectada revolución.
La Virreina dijo después que le había referido al señor Amar las
palabras del doctor Rosillo, pero que él no había hecho caso,
"porque (añadió) él talvez no las había comprendido por su
impedimento de oído"............... Alarmáronse mucho los Oidores y
los eclesiásticos que tuvieron noticia de este hecho y uno de ellos
se encargó de hablar con el doctor Rosillo de los acontecimientos
de Quito y pedirle su opinión sobre el asunto. Entonces el buen
Canónigo, con la candidez de un niño inexperto, se desató en
improperios contra los peninsulares que tan mal trataban á los
americanos, acabando por decir que el Marqués de Selva-Alegre tenía
formado un plan, par medio del cual daría la libertad á todas las
colonias de América y aconsejó á su amigo que procurase hacerse
popular, porque aunque el pueblo de Santafé era bueno, estaba muy
disgustado. La conversación del empleado español con el Magistral
Rosillo aumentó el temor de todo el Gobierno, á lo cual se
añadieron otras muchas delaciones contra los principales criollos
de la ciudad; entre estos por primera vez encontramos el nombre de
don Antonio Nariño. Se decía que preparaban una vasta conspiración
contra el Virrey y todo el tren gubernamental; que don Luis Caicedo
y Flórez
|
(7)
llevaría un batallón de negros esclavos de la hacienda de Saldaña
(hoy en el Departamento del, Tolima) á quienes ofrecía su libertad
si defendían con valor la causa que abogaban sus jefes. Se urgía
que don Antonio Nariño y don Pedro Groot tenían seducida la
población de La Mesa y que don José Acevedo, Regidor de Santafé
|
(8)
había arreglado
todo con el doctor Miguel Tadeo Gómez, Administrador de
aguardientes del Socorro, para que trajera mil quinientos hombres
del Socorro, en tanto que el Corregidor de Zipaquirá se le uniría
con seiscientos más, recogidos en aquella ciudad.
|
(9)
En la capital había grandísmas
sospechas acerca de la lealtad de varios hombres importantes; no
solamente del Canónigo Rosillo sino de don Ignacio Herrero del
famoso jurisconsulto don José Joaquín Camacho, de don Sinforoso
Mutis, don Antonio Barava, de un Oidor natural de Quito, el Señor
Baltazar Miñano de varios jóvenes de las familias París y Serna.
|
(10)
Como escribiente que era de la Real Audiencia, cuya firma se
encuentra al pie de, varias declaraciones de los que denunciaban
las juntas sospechosas de criollos, el doctor Crisanto Valenzuela
que pertenecía secretamente al partido que preparaba la
Independencia, daría probablemente aviso al Canónigo Rosillo de que
se le iba á apresar, así fué que el 8 de Noviembre de aquel año
logró salir ocultamente de Santafé para asilarse en el Socorro,
pero en donde cayó en manos del Alcalde de aquella ciudad, quien le
remitió á Santafé y fué encarcelado en la Candelaria con centinela
de vista.
|
(11)
El 10 de Noviembre, sin duda por alguna denuncia, el Director de
la Capilla del Sagrario, doctor Estévez, fué puesto preso cuando
menos lo pensaba y sin dejarle tiempo para disponer sus asuntos
privados ó los de su empleo le enviaron con escolta Cartagena.
Felizmente para él antes de que le internasen en alguna fortaleza
se huyó y logró pasar á Caracas en donde se asiló.
|
(12)
Como el Virrey había enviado la, guarnición que había en la
capital del virreinato á Popayán con el objeto de unirla allí con
los que deberían ir á debelar la insurrección de Quito, temblaba de
que hubiese otra igual en Santafé, así fué que cuando el 17 de
Noviembre
|
(13)
llegó de Cartagena un batallón de milicias de
|pardos y al
día siguiente 200 hombres más de blancos de la misma ciudad, Amar
respiró y resolvió dar un golpe que aterrorizara á los ocultos
conspiradores, quitando de enmedio dos de sus principales
pronombres y decapitando de esa manera la temida sublevación.
|
(1)
|
En un libro publicado en Baltimore (Estados Unidos)
|Diplomatic relutions of the United States and Spanish
América, por John H. Latavé (página 32)encontramos que al
regresar Miranda de su frustrada expedición á Venezuela, el
Gabinete ingles le retuvo en Londres con ilusorias promesas; no
pensaba sin embargo en auxiliarle, sitio que pretendía aprovecharse
de sus conocimientos de los países suramericanos en el proyecto que
tenía entonces el Gobierno ingles para despojar á España de sus
posesiones en América y formar una monarquía bajo un Rey nombrado
por Inglaterra. Este debería ser Luis Felipe de Orleans (después
Rey de Francia) á quien patrocinaba Dumouriez y bajo cuyas órdenes
había combatido Miranda, quien naturalmente ignoraba estas intrigas
del Gobierno inglés.
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(2)
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1808.
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(3)
|
En la jura del Rey Fernando VIl (el cual va estaba en manos de
los franceses cuando la noticia llegó á Santafé) todos usaban
escarapelas con las cifras del nuevo Rey. ''Clérigos, monjas,
minoristas, monacillos y colegiales, al pecho; los seglares en el
sombrero y las mueres en el brazo izquierdo y en general en tus
sombreros,'' dice don J. M. Caballero. Véase Patria Boba, página
109.
|
|
(4)
|
Véase:
|Patria Boba, página 114.
|
|
(5)
|
Véase
|Patria Boba, página 117.
|
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(6)
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Sería probablemente el Almirante inglés Cochrane que se hallaba
en la Trinidad.
|
|
(7)
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Este fué gran patriota y de los primeros que el pueblo proclamó
Diputado el 20 de Julio de 1810. Sirvió con abnegación y eficacia
al Gobierno de la Independencia, y fijé uno de los pocos que logró
escaparse del poder de Morillo en 1816. Era hermano del Ilustrísimo
doctor Fernando Caicedo, que fué Arzobispo de Bogotá, después de
ser expatriado por los pacificadores para castigar su amor
patrio.
|
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(8)
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Nadie ignora la parte activísima que tomó don José Acevedo y
Gómez el 20 de Julio del año siguiente, cuando el pueblo en Cabildo
abierto le nombró por aclamación Tribuno y Diputado y merced á su
energía y elocuncia instaló la Junta patriótica que declaró
claudicada la autoridad de los españoles en el Reino Neo-granadino.
Después de siete años de luchas sirviendo con abnegación á
|
su patria, al fin murió prófugo, huyendo de las
persecuciones de Morillo, en el fondo de una montaña del
Caquetá.
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|
(9)
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El Administrador de aguardientes del Socorro pertenecía á una
familia que había tenido parte en la insurrección de los Comuneros
y formaba parte de la pléyade de patriotas que proclamaron después
la Independencia, por cuyo motivo el Pacificador Morillo le mandó
fusilar el 20 de Noviembre de 1816.
|
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(10)
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Todos estos fueron después hombres
de singular influencia en la cosa pública durante la llamada
|Patria Boba. El doctor
|Ignacio
|Herrera Vergara
tuvo parte en la Junta de Gobierno del 20 de Julio de 1810, y una
vez firmada el Acta de Independencia fué miembro de la
Constituyente de Cundinamarca y tuvo otros empleos honoríficos. Se
escapó de la saña de Morillo en 1816 y cuando se reorganizó la
República tomó parte activa en el Gobierno, sirviendo á su patria
con abnegación hasta su muerte ocurrida en 1840.
|Don José Joaquin Camacho fué
miembro de! Cabildo y de la Junta revolucionaria, é hizo parte del
Poder Ejecutivo en 1814. Murió fusilado por los Pacificadores el 31
de Agosto (le 1816.
Don
|,Sinforoso Mutis,
sobrino del sabio, luchaba para formar patria desde 1794. Morillo
lo condenó en 1816 al presidio del Chocó y después á
Cartagena.
Don
|Antonio Baraya fué
después militar de fama, federalista y competidor de Nariño. Murió
fusilado por las Pacificadores el 20 de Julio de 1816.
La familia
|Paris sirvió á la
patria en todos los caminos.
|
|
(11)
|
Patria Boba, página 119.
|
|
(12)
|
Según el historiador Groot el doctor Agustín Estévez era Cura
de Choací y había predicado contra los españoles, pero antes de
salir desterrado pudo huir con dirección ó Maracaibo. EI diario de
don J. M. Caballero (Patria Boba, página 117 ) dice lo que
apuntarnos en el texto.
|
|
(13)
|
|Patria Boba, página 117.
|