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INTRODUCCIÓN
CAPITULO IV
LA JORNADA DE BOYACÁ Y SUS CONSECUENCIAS
Las partes que casi a diario enviaba Barreiro a Sámano a lo largo de la campaña (41), permiten seguir paso a paso los acontecimientos desde el 16 de junio, fecha en que Barreiro tuvo noticias de la aparición del ejército patriota en Guasdualito al mando de Bolívar y Páez (Documento Nš 3), hasta el 31 de julio, última carta conocida de Barreiro (Documento Nš 48); pues la que había enviado a Sámano el 6 de agosto, anunciando su peligrosa situación, fue probablemente interceptada y se halla todavía perdida. Los detalles de la propia batalla de Boyacá se contienen en el testimonio de Juan Loño y, ante todo, en el del jefe del Estado Mayor, Esteban Díaz (Documento Nš 56).
No creía todavía Barreiro que el objeto del enemigo era penetrar al Reino por uno de los helados pasos de la cordillera Oriental con gentes acostumbradas al clima cálido de los Llanos. Profundamente humano, como se desprende de los documentos (42), no contaba con qué para Bolívar, dispuesto a sacrificar su propia vida y la de sus soldados por la causa, cualquier camino era aceptable si prometiera buen éxito. Mandó reforzar la guarnición que cuidaba la entrada por Cúcuta que por su clima consideraba la más apropiada para la invasión del Reino por un ejército que procedía de los Llanos; entrada que no dejó desguarnecida aun después de la retirada de Páez, temiendo que este repitiera su intento de utilizarlo (Documento Nš 20-A). Se desprendía, pues, de una parte de su ejército.
El 25 de junio supo Barreiro la marcha de Bolívar y su reunión con Santander en Casanare, de manera que la intención de los enemigos de forzar la cordillera para entrar al Reino pudo ser prevista.
Consideraba varios caminos por donde Bolívar podría cruzar las montañas: la Salina, Paya (Pisba), Pueblo Viejo, Medina, Miraflores, valle de Tenza y Cáqueza (43). Descartaba los cuatro primeros, por considerarlos demasiado difíciles y costosos en vidas humanas, especialmente en la estación del invierno. Descartó también la penetración por Cáqueza, por estar situada muy al sur. Suponía que Bolívar escogería el del valle de Tenza como el más apropiado. Reforzó, pues, esta guarnición con la de Chocontá (Documento Nš 121), desprendiéndose así de otra parte de su división y dejando abierto el camino a Santa Fe (Documento Nš 20-B).
Durante varios días permaneció Bolívar en Paya, mientras Barreiro vacilaba sobre lo que debía hacer. Los designios de Bolívar escribía a Sámano (Documento Nš 39) no pueden ser muy conocidos, pues estos no los confía a los subalternos, y por consiguiente es difícil adquirirlos. Reforzó el destacamento de Labranza Grande con el situado en el Pueblo Viejo (Documento Nš 8) y ordenó que se le reúna el encantonado en la Salina. Pero en vista de que el enemigo no se movía de Paya, pedía órdenes para situarse entre Sesquilé y Tocancipá y cubrir con ello todas las entradas que pudiera utilizar Bolívar, asegurando simultáneamente la vía a la capital (Documento Nš 13).
La situación de Barreiro no era envidiable: no se atrevía transmontar la cordillera y atacar a Bolívar, pues temía abrirle cualquier otro paso en un frente que se extendía casi 250 kilómetros (Documento Nš 18). Además, no veía la posibilidad de mantener sus tropas del otro lado de las montañas, incomunicado prácticamente de Tunja y la capital (Documento Nš 20). Tenía pues que esperar, mientras llegaban informes alarmantes y contradictorios (Documentos Nos. 20, b, c,) incluso de que Bolívar iba a encontrarse con Páez en Píe de Cuesta. Trató de reunir, hasta donde permitía la seguridad del Reino, varios destacamentos de su ejército, estacionados en puntos muy dispersos.
(Véase mapa Nš 2).
Por fin, el 5 de julio tuvo noticias de que 500 reses fueron conducidas de Paya a Pisba y el 6, de que el ejército enemigo se había movido hacia el páramo con dirección a Pisba y Socotá (Documento Nš 20). Dos partidas más, el de Salinas y el de Labranza Grande, quedaron por lo pronto incomunicados.
A la madrugada del 8 de julio Barreiro dirigió su ejército al encuentro de las fuerzas patriotas. Comienza esa serie de escaramuzas y combates sobre los cuales tenemos informes casi diarios tanto por parte de los patriotas como por Barreiro (Documentos Nos. 24-48). Cada uno de los contendientes se atribuye victorias, como si fuesen modernos corresponsales de guerra. Durante toda la campaña, Bolívar esquiva el confrontamiento decisivo con Barreiro (Documento Nš 39) hasta que, dejando a este en la región de Paipa, pasa a marchas forzadas por Toca y Chivatá a Tunja y luego se sitúa en el Puente de Boyacá, a medio camino de Ventaquemada, para esperar al general español; habiendo previamente ocupado puntos estratégicos que le favorecían. Allí lo encuentra sin sospecharlo Barreiro quien por Cómbita y Motavita se había dirigido al mismo punto para impedir a Bolívar el acceso a la capital. La suerte de la Independencia de la Nueva Granada se decide en la memorable jornada del 7 de agosto, (véase mapa Nš 3) bien si se le considera batalla, combate o la desbandada del ejército enemigo casi sin presentar resistencia, como la describen las fuentes realistas (Documentos Nos. 56, 122 y 124-A).
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La huída de la capital la emigración como se llamaba entonces fue apresurada. El Virrey Sámano y las demás autoridades huyeron por vía del Magdalena hacia el norte, a las costas del Caribe; el general Calzada con sus tropas, por La Plata hacia Popayán. A ambas regiones afluyeron los restos de la derrotada división de Barreiro. Sobre la huida hacia el norte, la colección contiene una documentación casi completa a través de las declaraciones de testigos presenciales. Se establecen dos concentraciones de las fuerzas realistas: en el sur, al mando de Calzada, respaldado por el gobernador de Quito, Melchor Aymerich, con comunicación abierta hacia Lima; en el norte, al mando de Sámano, protegido por la plaza fuerte de Cartagena y el ejército de Latorre que, con la ocupación de Cúcuta, Pamplona y Ocaña, mantiene abierta la comunicación con Morillo en Venezuela. Los dos reductos realistas quedaron incomunicados, por cuanto el ejército republicano ocupó el valle del Magdalena, y el general José Maria Córdoba, enviado a Antioquia, logró la adhesión de sus habitantes a la causa de la Independencia.
Sámano trató de establecer el contacto entre los ejércitos del norte y del sur, a través de Antioquia y el Chocó. La documentación correspondiente (Documentos Nos. 57-74) ofrece detalles de los esfuerzos hechos en este sentido y concluye con la sustitución del gobernador Carlos Tolrá, por Francisco Warleta el 17 de diciembre de 1819.
Los documentos relativos a Cartagena (Documentos Nos. 75-85) contienen las diligencias efectuadas por Sámano para restablecer en Cartagena las autoridades huidas de Santa Fe, organizar las expediciones hacia Antioquia y concluyen con la extensa pastoral del obispo de Cartagena fechada el 29 de noviembre de 1819, exhortando a los habitantes del Nuevo Reino a la obediencia al Rey y a la lucha contra los insurgentes.
Los documentos referentes a Popayán, Pasto (Documentos Nos. 89-103) y Quito (Documentos Nos. 104-110) ilustran los esfuerzos de Calzada y Aymerich para retener el avance del ejército republicano hacía el sur. El obispo de Popayán, investido de facultades militares por el gobernador de la provincia, apoya eficazmente la causa del Rey. Concluye esta sección con el informe de Calzada a Aymerích, fechado el 11 de octubre, anunciando la derrota sufrida por el ejército en el Valle del Cauca y su retiro hacia Pasto abandonando a Popayán.
Secciones menos voluminosas son las referentes a Santa Marta el gobernador envía a Morillo el informe recibido de Sámano sobre la derrota en el Puente de Boyacá (Documentos Nos. 86-87); Socorro informe del comandante de la plaza a Sámano sobre sus esfuerzos para reprimir el movimiento de simpatía de los habitantes hacía la Independencia (Documento Nš 88); Cuba, inútiles esfuerzos del enviado de Sámano para lograr auxilios de Cagigal y la carta del gobernador de Cartagena en igual sentido, anunciando la destitución de Sámano (Documentos Nos. 111-113) ; Panamá, carta del Virrey del Perú al gobernador de Panamá, informándole sobre la difícil situación de la flota del Pacífico y la imposibilidad de brindar auxilios a Sámano (Documentos Nos. 114-115); y México carta de Sámano al Virrey, pidiendo auxilios (Documento Nš 116).
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(41) Barreiro fue encargado por Morillo de la 3Š División, el 25 de enero de 1818. (Rodríguez, Tomo III, pág. 499).
(42) El 3 de julio (Documento Nš 11) pide Barreiro el envío de un letrado abogado para juzgar los muchos desafectos a la causa del rey, La contestación de Sámano fue que los haga ejecutar, sin juicio.
El 6 de julio (Documento Nš 18) Barreiro se niega a conducir sus soldados a los puntos que ocupaban los rebeldes pues en ellos no existe un almacén de víveres para atender a la precisa subsistencia del soldado, que perecería irremediablemente. La reacción de Sámano fue enviarle como reemplazo a Calzada.
El 10 de julio (Documento Nš 27) informa Barreiro que todos los prisioneros fueron muertos sin que pudiera yo evitarlo. Se defiende no haberse opuesto, pues la clase de soldados que tenemos necesita ensangrentarlos. Ya sabe Vuestra Excelencia que soy demasiado humano....
El 19 de julio (Documento Nš 40) se queja de que los eclesiásticos favorecen a los independientes. Pide que el prelado los amoneste. Contestación de Sámano: que los envíe presos a Santafé.
De una manera algo diferente piensa Bolívar: El 21 de octubre de 1818 escribe a Sedeño: Sí fuera necesario llevar amarrados los reclutas y los soldados de caballería que se desmonten para la infantería, podrá Vuestra Señoría ejecutarlo. (Obras, T. I, pág. 364). En la proclama citada por Lecuna (Crónica, pág. 345) declara Bolívar que si las circunstancias lo exigen, el gobierno debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros, sin atender a las leyes ni constituciones, interin no se restablecen la felicidad y la paz.
(43) Bolívar solo contemplaba tres entradas: Salinas (Chita), Pisba y Labranza Grande. El 13 de junio se decidió por Pisba, como la vía menos espiada por el enemigo (Crónica, pág. 314).
Se ha arraigado la idea de que el páramo de Pisba era poco menos que inaccesible y su travesía constituía un acto casi heroico. Y ciertamente, la travesía a 4.000 metros de altura y en plena estación de lluvias parece una proeza. Sin embargo, si nos atenemos a la documentación contemporánea, el camino de Pisba estaba transitado con alguna frecuencia en aquella época. El 28 de junio (Documento Nš 9) informaba el comandante de Paya a Barreiro que el camino por Pisba estaba desguarnecido, lo que había avisado a Socotá para que lo vigilen. El 3 de julio (Documento Nš 13) contempla Barreiro la posibilidad de que Bolívar tome el camino de Salina a Socama o de Pisba a Socotá. El 5 de julio (Documento Nš 15), Barreiro avisaba a Sámano que las guerrillas de Socorro pasaron el páramo de Socha a Pisba. El 16 de julio contempla Barreiro la posibilidad de que Bolívar para retirarse a los Llanos, emprenda el camino de Pisba (Documento Nš 36).
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