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INTRODUCCIÓN
EL GRAN
VENCEDOR:
EL EJERCITO POPULAR
AL MANDO DE BOLIVAR
La campaña de
Venezuela tuvo un aspecto singular: las costas y el interior montañoso ocupado por
Morillo con un ejército en que prevalecía la infantería; el sur del país, los Llanos,
ocupado por Páez en el que prevalecía, por el contrario, la caballería. Eran dos
ejércitos valientes, bien organizados y disciplinados que no se podían desalojar uno al
otro, pues la infantería no podía recorrer los Llanos ni los caballos servían para
trepar las montañas. La guerra era estacionaria, de desgaste, de tira y
afloja, sin que ninguna de las partes lograra una victoria decisiva durante años
(Documentos Nos. 2, 124, 125). Páez esquivaba un enfrentamiento total con la infantería
de Morillo en el terreno que este ocupaba. Morillo lo deseaba sin lograrlo, pero no osaba
penetrar en los Llanos, porque su infantería no encontraba allí posibilidades de
subsistencia (Documento Nš 2) (35). Morillo se quejaba
insistentemente que el enemigo huye arriezgar su poder a la suerte de una batalla...
Yo me lisonjeaba escribe que Bolívar y Páez, animados con sus ingleses, se
presentarían como agresores y viniesen a esta parte del Llano de
Caracas (36). Pero no fue así, dice
refiriéndose a la campaña de 1819. El enemigo abandonó a San Jaime, Camaguán, e
incluso a San Fernando. Esta táctica del adversario, concluía, ha conseguido a
prolongar la guerra, sin destruír las esperanzas de los revolucionarios (37). En el territorio de Morillo no conocemos una actividad
guerrillera patriota; incluso se denuncia guerrillas formadas por los partidarios de
España contra los patriotas (38). En los Llanos todos eran
patriotas, como pocos años antes eran realistas al mando de Boves.
Distinta
era la situación en la Nueva Granada. El país estaba infestado de guerrillas, los
ladrones o bandidos, como se les denominaba en la correspondencia
de las autoridades españolas. Fueron las guerrillas las que impidieron a Latorre salir de
Cúcuta para reforzar el ejército de Barreiro, pues cortaron la comunicación con el
interior (Documento Nš 118). Apenas llegado a Pisba, se le reunieron a Bolívar los
guerrilleros de Socorro, transmontando la cordillera (Documento Nš 15). Y, sin embargo,
el camino hacia aquella ciudad siguió interceptado, pues las partidas de ladrones
en Leyva y Chiquinquirá impiden la comunicación. (Documento Nš 25).
El 16 de junio al comenzar la campaña, se quejaba Barreiro de la existencia de varias partidas de ladrones que inquietan los ánimos de los pueblos, incitándolos a la desobediencia; por lo cual, dice, no podía dejar desguarnecido a los pueblos (Documento Nš 3). El 3 de julio vuelve a escribir: Los montes están infestados de bandidos protegidos por los pueblos... Ideas turbulentas abrigan muchos de los que viven en poblaciones (Documento Nš 11). El 4 de julio denuncia a los vecinos que procuran espiar nuestras tropas (Documento Nš 20-B). El 10 de julio, en Gámeza, resuelve atacar a los patriotas, para no dejarlos fomentar el partido al que están propensos todos los pueblos (Documento Nš 27). Para mantener una comunicación regular entre Tunja y Bogotá, Barreiro tuvo que establecer un correo militar con puestos en Tunja, Ventaquemada, Chocontá y Puente Común (Documento Nš 25). Con dificultad consigue un campesino suficientemente atrevido para llevar su carta al gobernador de Socorro (Documento Nš 38), y a precio de oro y promesa de licenciarlo, logra que un soldado lleve una carta de Tunja a Santa Fe (Documento Nš 56).
Incluso el clero, generalmente conservador, se había unido al pueblo. En su carta del 19 de julio (Documento Nš 40) se queja Barreiro de los sacerdotes, cuya mayor parte son sospechosos; unos por desear nuestro exterminio y triunfo de los rebeldes y otros por ser verdaderos egoístas... Unos y otros protegen a los rebeldes, les suministran todo el obsequio y cuantas noticias llegan a adquirir... . Si se mandara a los sospechosos a Bogotá como propuso Sámano, no quedaría en Tunja ni una media docena de curas. El 13 de julio comunicaba Bolívar a Zea desde Tasco (39) haber interceptado el correo enemigo del cual se desprende que los españoles temen no solamente al ejército sino al pueblo que se manifiesta extremadamente afecto a la causa de la libertad.
Se creerá entonces que era el pueblo granadino y no el venezolano entre el cual prevalecía el espíritu militar. Sin embargo sabemos que sucedía todo lo contrario. Eran los venezolanos los que principalmente conducían esa guerra de liberación que los llevó desde la Guayana hasta el Alto Perú; mientras que el Nuevo Reino era la sede de un espíritu civil, intelectual, si se quiere del movimiento independista y el que en gran parte financiaba las futuras empresas de Bolívar. Ą Es que desde tiempos atrás y aun actualmente, son las guerrillas y no un ejército disciplinado con las cuales se defiende al pueblo cediente de paz, de la injusticia y opresión!
Los documentos ilustran cómo Bolívar formó su ejército, esencialmente popular, que a la postre libertó a la Nueva Granada (40). Al comunicar Morillo al Secretario de Guerra la derrota de Boyacá, decía: Bolívar continuó sus marchas engrosando siempre su ejército con nuestros desertores, los descontentos y hombres de todas las clases y condiciones que fue sacando de los pueblos que invadía... (Documento Nš 118). De una manera despectiva comunicaba Barreiro a Sámano el 10 de julio que de acuerdo con sus informes el enemigo consistía de 2.000 plazas, mitad de regular tropa inclusos unos 300 ingleses, y la otra mitad de indios, muy flojos (Documento Nš 27). En otra carta de la misma fecha decía que se trata de un enemigo despreciable por sí mismo, por la desnudez y miseria en que se halla y por su cobardía de sufrir los rigores del clima y las armas del Rey (Documento Nš 28). En su carta del 16 de julio anuncia que la mayor parte de las cuadrillas de salteadores se han reunido a los rebeldes (Documento Nš 36). Posteriormente, el 19 de julio ya tiene mayor respeto a ese ejército heterogéneo que consiste, según informaban los espías, de 400 desertores y vecinos de las montañas, 600 indios miserables, 250 negros (que Barreiro considera lo mejor de las tropas), 600 llaneros y 200 ingleses delicados, a más de 400 jinetes (Documento Nš 39). En su última carta del 31 de julio a Sámano comunicaba: En los pueblos que dominan los rebeldes se han hecho grandes levas y recogido un número considerable de paisanos, sin distinción de indios y vecinos, y a todos se han agregado a su servicio. Se le han reunido, declaraba Barreiro, las partidas de rebeldes de Tobar, Montoya, Calvo, el negro Marcos y otros (Documento Nš 48).
Tal era el ejército que ha formado Bolívar para acometer la capital. Si el que había atravesado la cordillera consistía en un 55% del elemento militar (llaneros, ingleses y caballería) y un 45% del pueblo (vecinos e indios), después de la reunión con las partidas guerrilleras y la movilización general decretada por Bolívar en Duitama el 28 de julio, la proporción fue más que invertida. Sin embargo el militar de carrera despreciaba ese ejército popular, la masa. Esta reunión declaraba Barreiro nada importa a las tropas de mi mando, pues se hallan convencidas que la multitud no hace la guerra sino que constituye un desorden de los buenos soldados... (Documento Nš 48). ĄCómo se había equivocado! Fue este ejército improvisado, anárquico, mal armado y mal vestido, el que se enfrentó a los ejércitos disciplinados en el Pantano de Vargas, en el Puente de Boyacá y el que ocupó a Santa Fe de Bogotá.
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(35) Un aspecto parecido tuvieron los encuentros entre Barreiro y Santander en los Llanos de Casanare en abril de 1819.
(36) Rodriguez, Tomo III, pág. 20; Tomo IV, pág. 44.
(37) Rodríguez, Tomo IV, pág. 27.
(38) Obras, Tomo I, pág. 197.
(39) Obras, Tomo I, pág. 391.
(40) La decisión fue tomada el 20 de mayo de 1819, después de recibir una carta de Santander en que informaba de la infructuosa entrada de Barreiro a Casanare. (Crónica, págs. 300-301).
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