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Documento No. 84
Morillo al gobernador de Cartagena.
Barquisimeto, noviembre 20 de 1819.
Archivo General de Indias.
Cuba, legajo 709.
Capitanía General del Ejército
Expedicionario de Costafirme.
Quedo enterado por el oficio de Vuestra Señoría, fecha 6 del próximo pasado mes, de la serie de acaecimientos que han tenido lugar desde que recibió las primeras noticias de la destrucción de la 3ª división y ocupación de la capital de Santa Fe y parte de ese virreynato.
Cuantas razones adelanta Vuestra Señoría para significar la situación apurada, son buenas y sólidas. No tener para socorrer la guarnición con exactitud, carecer de recursos con qué sostener los ramos de fortificación y artillería, aguardar un sitio sin depósitos de víveres etc., etc., son motivos bastantes a dar cuidados y apuros de todo género.
Pero es necesario que Vuestra Señoría quede de una vez impuesto del extremo a que en todas partes nos ha reducido la miseria general. Es preciso que sepa, por más que cueste creerlo, que desde mi salida del Reyno no ha recibido el ejército de mi mando más que tres pagas y en todo este año ha tomado solamente la 4ª parte de una. Que el numerario es socorro olvidado por nosotros todos y que una escasa ración de lo que se encuentra es a lo que se extienden todos los deseos. Es pues necesario no pensar en la abundancia, renunciar a la necesaria y no esperar siquiera lo indispensable.
Este cuadro que delíneo a Ud. no tiene por objeto reducir esa parte del ejército a la dolorosa situación del resto. Yo estaré muy complacido de saber que esté asistida lo mejor posible, como felizmente lo ha logrado por mucho tiempo.
Vuestra Señoría penetrado de estas razones que están distantes de la exageración, comprenderá por resumen, que sin rebajar un punto de cuanto se exige por parte de su gobierno, quieren las fatales circunstancias disminuír todos los medios del buen éxito que le serían necesarios.
Que los empleados y las tropas se reduzcan a toda la estrechez que señalan las necesidades. Que se aprovisione la plaza a lo menos por el término de tres meses que Vuestra Señoría indica. Que sus medios de defensa bajo todos aspectos se organicen en la espectativa y, por fin, que Vuestra Señoría adopte todas las medidas que estén en el lleno de su autoridad y cuya responsabilidad pesa inmediatamente sobre el gobernador de la plaza y el comandante general de la provincia.
Al Excelentísimo Señor Virrey insinúo que deje a Vuestra Señoría en cuanto es debido obrar en desempeño de sus encargos y le recomiendo que le auxilie con todo el esmero que exige la conservación de la plaza que le está encomendada. Renueve Vuestra Señoría sus exposiciones a Su Excelencia y no perdone medio para reunir los víveres de que con preferencia a todo debe surtirse esa plaza. Estos deben tomarse donde quiera que se hallen, sin embarazos ni tropiezo alguno, cuidando solo que los propietarios o personas a quienes se exijan, queden garantizados suficientemente para reclamar sus créditos de la Real Hacienda.
Sería muy doloroso que por alguna desgracia consiguiente a la muy grande que hemos padecido en la derrota de la 3ª división se expusiese esa plaza a un sitio y que la guarnición no tuviera para subsistir. Esta imprevisión no podrá en ningún caso cubrirse con pasos inútiles y desde luego advierto a Vuestra Señoría que no le pondrá a cubierto ninguna circunstancia de la responsabilidad que le resulta, y que expresamente le hago por esta disposición.
Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años.
Cuartel General de Barquisimeto, 20 de noviembre de 1819.
(Firma): Pablo Morillo [rubricado].
Señor don Gabriel de Torres.
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