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Documento No. 67
De Martínez a Sámano
Septiembre 30 de 1819.
Archivo General de Indias.
Cuba, legajo 745.
San Ciprián, septiembre 30 de 1819.
El Gobernador de Antioquia.
Excelentísimo Señor.
De resultas de haber ocupado Bolívar la capital del Reino y don Carlos Tolrá salido a reconocer los puntos de Zaragoza y poner a salvo los caudales de Su Majestad, la provincia de Antioquia se alarmó proclamando el criminal sistema de Independencia en términos que me obligaron a abandonar el gobierno que quedó a mi cuidado, porque inmediatamente me persiguieron en todas direcciones hasta precisarme a coger los montes y emprender una marcha por tierra a pie, desnudo y falto de todo recurso con sola la compañía de cinco soldados, pues todos los equipajes fueron presa del enemigo y de la mayor parte de la tropa que se pasó a él, no dejándonos otra cosa que la ropa que teníamos puesta. Así es que hemos caminado 30 días por lo escarpado e inculto de estos montes sin camino alguno y sujetos a la Divina Providencia hasta que hemos tocado en este punto, donde existen algunos pocos indios sin poblado y sin más alimento que los plátanos, porque ellos lo pasan en el monte y no cuidan de sementera alguna. Y lo peor de todo, no tener un buque que pueda transportarme a uno de los lugares más inmediatos de las sabanas; de suerte que aún permanezco aislado mientras consigo que los alcaldes de San Benito Abad a quienes he pedido todo auxilio, me lo suministren. Pues Vuestra Excelencia debe estar cierto que carezco de todo lo más precioso y no tengo un real de qué poder disponer porque cuanto tenía lo perdí en la retirada.
No tengo proporción para instruir a Vuestra Excelencia de todo lo ocurrido en la provincia y lo haré luego que mejore mi situación; pero sí le diré que los cabildos de ese departamento se invitaron con mucha reserva a la proclamación del sistema que pidieron a Bolívar y fuerza para sostenerse, como que efectivamente les mandó 200 hombres a las órdenes de José María Córdoba, hijo de Rionegro, a donde llegó el 28 del pasado agosto, y que aunque han alistado mucha gente, se hallan sin más armas que la lanza y faltos de pertrechos y municiones, de suerte que si Vuestra Excelencia manda algún refuerzo, la provincia será reparada (1) al momento, antes que formen alguna invasión al Chocó, porque por allí pensaban proporcionarse la mar. El tal Córdoba publicó el papel que juntamente acompaño y a cuyos artículos se sometieron los más empleados. También incluyo la proclama dejada por Bolívar para el superior conocimiento de Vuestra Excelencia (2).
Los oficiales don Pedro Aguado, don Manuel Villalobos, un sargento del Rey con un soldado de la primera compañía fueron prisioneros. Ignoro el paradero de don Juan Delgado y don Manuel Villalón y los creo refugiados en el monte. Don Rodrigo Alvarez, teniente de la misma compañía, se ahogó al pasar el Cauca a nado, de que no pude desinpresionarle y procuró separarse de mí para ejecutarlo, como lo verificó. Puede aun haber 11 soldados ocultos en los montes, únicos que no quisieron seguir el partido de los otros, que en el camino, por si solos, se fueron a buscar a los facciosos y unirse a ellos para perseguirme.
Vuestra Excelencia esté persuadido que por mi parte nada he perdonado por sostener la provincia y salvar el pequeño trozo de tropa que la guarnecía; pero que al fin, me hallé solo, porque cuando me prometía que los cabildos me ayudaren, estos y muchos sujetos principales expiaban mis operaciones y minaban todos los conductos para salir con su empresa. Por tanto, Señor Excelentísimo, y mientras tengo el honor de comunicar más de cerca, dígnese librar sus superiores órdenes a fin de que se me auxilie y socorra. Crea que mi situación y estado es el más lamentable, porque sin arbitrios ni modo de proporcionármelos, casi mi suerte sería desesperada si no contare con la protección de Vuestra Excelencia, de quién, como en todo tiempo, me prometo los rasgos de su generosidad en alivio de los vasallos sacrificados por la causa del Rey, nuestro señor.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
San Ciprián, septiembre 30 de 1819.
Excelentísimo Señor.
(Firma:) Faustino Martínez (rubricado).
Excelentísimo Señor Virrey gobernador y capitán general de Reino, Juan Sámano.
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(1) Por: recuperada.
(2) Documento Nš 131. Documento Nš 129.
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