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Documento No. 66
Del gobernador de Antioquia a Sámano
Septiembre 18 de 1819.
Archivo General de Indias.
Cuba, legajo 745.
(Al dorso dice:)
Magangué, septiembre 18 de 1819. Nº 8
El Gobernador de Antioquia.
Excelentísimo Señor.
Ayer por la tarde recibí el oficio de Vuestra Excelencia fecha 11 del corriente en que me dice que si me hubiese mantenido en la capital de mi provincia con el todo o la principal parte de la tropa, me habría auxiliado con mejor efecto que habiéndome dirigido por esta vía, pues permaneciendo en la capital es Vuestra Excelencia de concepto que se hubiera evitado en no pequeña parte el trastorno ocurrido en lo interior. Y en contestación debo decir a Vuestra Excelencia que la capital de Antioquia situada en el occidente de Cauca, es el último pueblo de la provincia hacia la parte del Chocó y, de consiguiente, habiendo replegado yo todas las fuerzas a ella, el trastorno hubiera sido el mismo y aun habríamos experimentado mayores males, porque los enemigos por el camino de Zaragoza, sin poderlo saber Vuestra Excelencia, se hubieran hecho dueños del Cauca y habrían robado y puesto en desorden con sorpresa estos pueblos de la provincia de Cartagena, quedando yo además por esta parte sin comunicación con Vuestra Excelencia, cuando es la vía por donde podía ser reforzado y por cuyas razones traté de ponerme en contacto, conociendo como conocí desde luego, que sin reforzarme era imposible sostener la provincia; además, que la capital de Antioquia debe estar ocupada por los 45 hombres que dejé en Medellín, cuya orden di por camino extraviado luego que el enemigo con su rápido movimiento se me puso a la espalda, debiendo expresar a Vuestra Excelencia que si le dije ser 70 hombres la fuerza de Medellín fue creyendo que se hubiesen reunido los destacamentos de Sonsón, a cuyo comandante luego que recibí la infausta noticia de la derrota de la 3ª división, di orden para que a marchas dobles se retirase a Medellín; lo que no pudo lograr por habérsele interpuesto el enemigo, viéndose por esto obligado a quemar un puente y retirarse al sur.
El cabecilla Urrea, cuya conducta cree Vuestra Ecelencia que me ha impuesto, ha sido altamente despreciado por mi, pues cuando tuve noticia de su facción en Marinilla, lo hice inmediatamente perseguir y se arrojó de dicha villa; pero se internó en la montaña de Juntas con los sublevados para unirse como se unió a la fuerza invasora, que el 27 del pasado entró en Marinilla, habiendo tocado el 20 o 21 en Nare y pudo ser muy bien en el mismo día que abandonó dicho punto el teniente coronel Loño.
Todos los pueblos de la provincia, de cuyos habitantes han dado a Vuestra Excelencia informes de una moderación que no existe, fueron conmovidos a excepción de Medellín, donde no hubo movimiento y solo dos echaron vivas a la patria a la entrada de los rebeldes, que fue el 29. Y la causa de esta conducta no es otra que la indulgencia con que en la época pasada se les mandó dejando impunes todos los delitos, y en el seno de la provincia más de 100 oficiales de los rebeldes que han sido los autores de todo, unidos a aquellos que obtuvieron las primeras representaciones.
Ninguno de los presos ha sido por mi puesto en libertad como han dicho a Vuestra Excelencia, a excepción de un solo individuo a quien por una expresión equivocada tuve preso algunos días y por cuyo delito no pude hacerle cargo alguno. Ni tampoco dejé al teniente asesor encargado del mando militar sino de los negocios políticos, y aunque es cierto que con él me entendía, por su conducto hacía mis prevenciones al oficial comandante de la tropa. Con todo lo que y otras muchas razones que no puedo expresar porque sería demasiado difuso, me parece no tener responsabilidad alguna en el presente caso y de hacérseme como Vuestra Excelencia me significa, daré en todo tiempo los descargos a mi vindicación.
El teniente coronel don Ignacio de la Rus me ha remitido 80 hombres que llegaron anoche y con ellos sigo para Zaragoza, a donde luego que reciba los demás auxilios que Vuestra Excelencia me expresa de gente, oficiales, pertrechos y armas, dejaré un destacamento y seguiré para el interior y aun sin dichos auxilios lo haré también, si veo una ocasión oportuna.
Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
Magangué, septiembre 18 de 1819.
Excelentísimo Señor.
Carlos Tolrá (rubricado).
Excelentísimo Señor Virrey, Gobernador y Capitán General del Reino.
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