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II
LA BATALLA DE BOYACA
Documento No. 54
Al margen:
Diario histórico de la división.
Diario militar que comprende desde el 4 de agosto hasta el 7, con respecto a la división, y desde el ocho hasta el veinte y siete en marcha particular. Al amanecer de este día los enemigos con todas sus fuerzas permanecen del otro lado del río Socamocha (sic). Nuestra división permanece en la posición del Espino. Anocheció sin ocurrencia particular, unos y otros en la misma posición, con algunas escaramuzas de guerrillas que ha habido en el intermedio del día. Día 5. Antes del amanecer de este día se tuvo aviso por los espías que los enemigos habían hecho movimiento y que se decía entre ellos de que se dirigían por el páramo y el camino de Toca para atacar en dos direcciones a la división. La división se puso en movimiento por el camino de la Venta del Mico. A las 12 del día llegó a dicha venta, en cuyo punto se reforzó la división con una compañía del batallón del Tambo, tres del 3º de Numancia con dos obuses y un cañón de a 4 y también 12.000 cartuchos de fusil. En dicho punto se presentaron algunos emigrados de Tunja, los que dieron aviso que los enemigos en número de 300 hombres habían entrado en Tunja a las 11 de aquel día. En el mismo punto se racionó la tropa de carne y se dirigió la división en cuatro secciones, a saber: vanguardia; las compañías de cazadores de los cuerpos y batallón del Tambo al mando del coronel don Francisco Ximénez; 1ª batallón 1º del Rey al mando del teniente coronel don Nicolás López; 2ª 2º de Numancia al mando del teniente coronel don Juan Tolrá; reserva, 3er. batallón de Numancia al mando del teniente coronel don Juan Loño. A las 7 de la tarde se dieron varias órdenes relativas al orden de la marcha y se puso la división en marcha por el orden indicado de las secciones. Se hicieron algunas paradas para ir reunidos en la marcha, pues la mucha lluvia hacía casi intransitable el camino. A la una de la noche la división llegó al pueblo de Cómbita. En este pueblo se tuvo aviso de que varias partidas enemigas andaban por sus inmediaciones. Día 6. A las tres de la madrugada de este día, sin embargo de la mucha lluvia que continuaba, la división se puso en marcha. A las 10 del día se dio vista al pueblo de Botavita (1). A las 11½ del día llegó la división al pueblo de Botavita. Desde este punto, distante hora y media de Tunja, se hizo un reconocimiento sobre dicha ciudad y se vio que los enemigos con todas sus fuerzas permanecían en dicha ciudad y mantenían un cuerpo de infantería sobre la ermita de Chiquinquirá situada sobre la altura que domina la ciudad. En la tarde de este día ha habido un tiroteo de nuestras guerrillas de caballería con las enemigas. Anocheció sin ocurrencia particular. Día 7. Al amanecer de este día se observó que los enemigos mantenían solo un corto número de tropas sobre la ermita de Chiquinquirá. La división se puso en marcha a las 3½ de la madrugada dirigiéndose por el páramo y por la dirección a caer por la espalda de la sierra de Tunja, a la punta del puente de Guayaca (2) que se halla situado sobre el camino real de Santa Fe. A las dos de la tarde llegó la división sobre la vista de dicho punto. El comandante general mandó a la columna de vanguardia se adelantase y subiese a la altura que domina al puente a fin de reconocer la posición del enemigo. Los enemigos solo manifestaban una corta guerrilla de caballería por la cumbre del cerro del Roble. El comandante general mandó avanzase el 1er. batallón del Rey sobre la casa de postas situada en el camino real (sin duda con objeto de si daban tiempo los rebeldes, pasar la división el puente y tomar el camino real de Ventaquemada que presentaba posiciones ventajosas). La columna de vanguardia tomó la altura que se le había mandado cuando se vio atacada por otra columna enemiga de mayor fuerza y con fuertes guerrillas. El comandante general, luego que observó que todas las fuerzas enemigas se hallaban en aquel punto, mandó a la vanguardia se replegase a la casa de postas. Mandó también al 1er. batallón del Rey sostuviese a la vanguardia que se hallaba atacada por todas las fuerzas enemigas y también mandó tomar posición a los cuerpos 2º de Numancia, reserva y artillería. Luego que la vanguardia bajó de la altura, se mandó reunir sobre la posición lo mismo que al 1er. batallón del Rey. Los rebeldes se dirigieron con sus ataques a estos cuerpos que marchaban a situarse sobre la posición mandada, pero siendo la vanguardia la más atacada, no teniendo otro paso que el puente, pasó del otro lado con la compañía de flanqueadores de Dragones. El 1er. batallón del Rey se situó en la posición como los demás cuerpos. La posición militar que ocupaba la división lo era una loma poco elevada, situada a la izquierda del camino real de Tunja sobre la casa de postas situada en las inmediaciones del puente de Guayaca. Sobre el frente de nuestra posición seguía un terreno desigual de pequeñas lomas que las formaban un terreno quebrado hasta el pie de una elevadísima montaña que ocupaban los enemigos de la cual dirigían sus ataques. A nuestro flanco derecho se hallaba una profunda quebrada y a nuestro izquierdo lo era una elevada y prolongada altura. Nuestra línea la formaba nuestro flanco derecho con una compañía del 2º de Numancia, situada en una pequeña elevación sobre la derecho del camino que se dirige al puente. Seguía el 2º batallón de Numancia en columna cerrada. Seguía la reserva en columna cerrada y a su izquierda el 1er. batallón del Rey en la propia forma. A la izquierda de todos se hallaban la compañía de caballería de Granaderos, de Dragones y media compañía de infantería del Rey en guerrillas. Los frentes de todas las columnas y flancos se hallaban sostenidos por guerrillas que, más o menos según las circunstancias, se mandaban situar por el comandante general. A la derecha del 2º de Numancia se hallaban situados los cañones. La caballería se hallaba situada a retaguardia en una loma. La acción dio principio a las dos y minutos de la tarde. Los enemigos se dirigieron con tres columnas sobre nuestra posición y con fuertes guerrillas por todas direcciones. Nuestras fuerzas permanecían con la mayor firmeza en la posición y el fuego era vivo y sostenido por nuestras compañías en guerrillas. Los enemigos adelantaron una columna cerrada sobre el batallón de Numancia y dos escuadrones de caballería que, a cubierto del monte, habían bajado y reunido a retaguardia de la infantería. El comandante general mandó al 2º batallón de Numancia que luego que los enemigos se aproximasen, les cargase a la bayoneta hasta ponerlos en fuga. La columna enemiga se hallaba a distancia poco más de medio tiro de fusil del 2º de Numancia, cuando los dos escuadrones enemigos se presentaron y dirigieron al trote sobre los cañones (el de a 4 se hallaba desmontado). A la vista de esta carga, nuestras columnas de infantería se desordenaron; a cuyo movimiento los enemigos cargaron, siguiéndose una dispersión de nuestra tropa y fuga que la fuerza y esmero de muchos buenos oficiales no pudieron contener. Un escuadrón de caballería enemiga se dirigió sobre nuestra izquierda y otro cargó sobre los cañones. La 3ª y 5ª compañía de Dragones de Granada cargó sobre un escuadrón enemigo, pero apenas llegaron al crítico momento del choque, volvieron caras y tomaron la fuga nuestra caballería. Los enemigos rompieron por nuestra infantería desordenada y hacían víctimas, particularmente a todos los oficiales que alcanzaban. Este fue el resultado de la acción del 7 que acabó poco después de las 4½ de la tarde. La tropa dispersa así de infantería como de caballería, en pelotones tomó diversas direcciones, según la situación que a cada uno le cogió en este desgraciado momento. En esta misma tarde sobre el pueblo de Samacá, yendo perseguidos por los enemigos, se reunieron el teniente coronel don Juan Loño, comandante del 3º de Numancia, el de igual clase de Dragones, don Esteban Díaz, y varios oficiales y soldados con el jefe del Estado Mayor, teniente coronel don Sebastián Díaz. Se hizo cargo del mando de esta tropa el teniente coronel don Juan Loño. Todos los caminos de la izquierda estaban tomados por los enemigos; por lo que fue preciso dirigirse por la derecha tomando el de Chiquinquirá. Día 8. . A las 10 del día, después de haber estado marchando toda la noche, llegó la tropa indicada y oficiales a Chiquinquirá donde se hizo un descanso de 2 horas y se racionó, siguiendo la marcha por Uhate (sic) (3) para la capital. A las 2 de la tarde se pasó por Simijaca, donde fuimos noticiados que habían pedido a aquella justicia desde Uhate 600 raciones, unas tropas que ignoraban si eran reales o rebeldes. A las tres de la tarde llegamos a Susa camino de Uhate, donde nos informaron los alcaldes que los rebeldes estaban en Uhate y que habían tenido aviso que por aquella noche debían los rebeldes llegar a Susa, para lo que les habían pedido raciones, y que desde la noche anterior habían dormido en Uhate. Con esta ocurrencia y con la de que la tropa se hallaba sumamente cansada y de que, de aventurar un encuentro era toda perdida, dicho comandante Loño, con acuerdo de los demás, determinó tomar la dirección de Muzo. A las 7 de la tarde se emprendió la marcha por dicho camino, único que quedaba por este punto y seguimos caminando toda la noche. Día 9. A las 6 de la tarde de este día llegamos al pueblo de Copeles. Día 10. Al amanecer de este día se emprendió la marcha. A las 12 del día llegamos a Muzo. Desde Simijaca a Muzo hemos tramitado por un camino perverso de montañas, ríos y pedregales. En este pueblo se racionó la tropa en dinero. A las 6 de la tarde se recibió aviso de que una tropa de los rebeldes de caballería e infantería habían llegado a las 12 de aquel día a Copeles en persecución nuestra. A las 6 de la tarde nos pusimos en marcha y caminamos toda la noche. Día 11. A las 6 de la tarde de este día hemos llegado a una casa situada en la montaña. Día 12. Al amanecer de este día salimos de este punto y a las 6 de la tarde llegamos al sitio de Topaipí, que lo son unas tres o cuatro casas. Día 13. Al amanecer de este día hemos salido de Topaipí y a las 12 del día hemos llegado a Las Palmas. En este pueblo se racionó la tropa. Los caballos se han perdido la mayor parte cansados y despeñados. En este pueblo se tuvo noticia fecha en Villetas (sic) de que el Excelentísimo Señor Virrey había pasado por aquel pueblo para Honda con alguna tropa. Ignoramos la suerte y estado de la capital y camino real para Honda. Día 14. Al amanecer de este día nos pusimos en marcha y a las 12 del día llegamos al pueblo de Caparrapí. En este pueblo se habla con variedad sobre la suerte de la capital y estado del camino real, y algunos aseguran haber entrado los rebeldes en Villetas. Se mandaron espías a Villetas, Guaduas y Honda, se pusieron vigías, se tomaron las precauciones conducentes, se determinó pasar a Honda y de cuyo punto tomar la dirección más conveniente. Día 15. Al amanecer de este día marchamos en dirección de Rioseco para Honda. Al ponerse el sol llegamos a una casa llamada de Rodríguez donde fuimos sabedores que el día 14 por la tarde habían llegado a Honda un escuadrón de caballería de los rebeldes, los cuales habían empaliado los caballos en tres barquetas que a prevención tenían en aquel pueblo escondidas anteriormente. Con estas ocurrencias y la de que al siguiente día de nuestra salida de Las Palmas, tres soldados que habían quedado atrasados habían sido asesinados, y de no tener ya camino ni dirección alguna que tomar, reducidos a ciento y pico de hombres, la mayor parte sin armas, enfermos y cansados, se determinó romper por la montaña y salir a Guarumo, en cuyo punto podían hacerse balsas y seguir por el río. A la misma hora se buscó un paisano montuno que pudiera dar idea de la dirección, se buscaron hachas y se emprendió la marcha. Día 16. En todo este día se ha seguido el trabajo y la marcha por la montaña. Día 17. Todo este día se ha seguido el trabajo y marcha por la montaña. Día 18. Todo este día se ha seguido el trabajo y marcha por la montaña. En este día se nos han incorporado 100 hombres de varios cuerpos de la división que marchaban a Honda y, sabedores de las ocurrencias, han seguido nuestra huella, la mayor parte oficiales de Numancia y 1º del Rey. Día 19. A las diez de la mañana de este día llegamos a Guarumo y antes de entrar en el pueblo se tomaron algunas precauciones convenientes, por si salían algunos enemigos que hubiesen bajado de Honda. Efectivamente, 25 hombres habían bajado de Honda, los cuales se hallaban inmediatos al puerto. Apenas nuestros soldados los vieron cuando acometieron a ellos y mataron a 3, se dispersaron y metieron los restantes fugitivos por los montes. Los rebeldes habían echado una contribución al pueblo, para lo cual habían destacado una vigía sobre Buena Vista de cinco hombres y otra de cuatro por las estancias, con objeto de cobrar en cacao la dicha contribución. En el puerto nos apoderamos de 4 barquetas. Inmediatamente se construyeron balsas en los términos que las circunstancias permitieron, y a las 5 de la tarde estaban todos navegando río abajo, excepto algunos que quedaron construyendo dos balsas para los que llegasen de los cansados que se iban incorporando. Al llegar a Buena Vista, la canoa de vanguardia se apoderó de la vigía enemiga y de los que andaban cobrando la contribución con el disfraz de: Viva la Patria; los que fueron muertos. Día 20. En la mañana de este día siguieron todos la navegación, relevando las balsas con las canoas que se encontraban y con un champán que se le cogió con dirección a Honda. A las tres de la tarde se interceptó un espía que mandaba el alcalde de Nare, instando con ansias a que fuesen a dicho punto las tropas rebeldes que se hallaban en Honda y en los que llenaba de oprobios las autoridades reales, asegurándoles serían recibidos en triunfo. A las 5 de la tarde llegamos a Nare donde todos los vecinos que se hallaban juntos con el alcalde nos recibieron, en la creencia de que eramos los rebeldes. Enarbolaron banderas repitiendo muchas veces: Mueran los godos y via la independencia. Después de estar en tierra fuimos abrazados como si tal hubiésemos sidos los rebeldes. Nos presentaron un saco de pólvora y una bandera blanca. Inmediatamente que estuvo junto el pueblo, se les desengañó de su error y se juzgó en consejo verbal al dicho alcalde, José María Hoyos, y al espía, los que convencidos de sus crímenes fueron pasados por las armas como traidores al Rey. Fue registrada la casa del alcalde y encontrando en ella toda la correspondencia de oficio que tenía detenida para entregar a los rebeldes. Día 21. Al amanecer de este día salimos de Nare y al ponerse el sol llegamos a una playa donde se pasó la noche. Día 22. Al amanecer salimos de la playa y al anochecer llegamos a Morales. Día 23. A las 6 de la mañana salimos de Morales y a las 4 de la tarde llegamos a Regidor. Día 24. Al amanecer de este día salimos de Regidor y a las 6 de la tarde llegamos al Banco. Día 25. Al amanecer de este día salimos de Banco y al ponerse el sol llegamos a Mompox. Mompox, 27 de agosto de 1819. Sebastián Díaz.
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(1) Probablemente por Motavita.
(2) Por Boyacá.
(3) Por Ubaté.
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