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Documento No. 48
De Barreyro a Sámano
Paipa, julio 31 de 1819.
Excelentísimo Señor. Después del último parte que di a Vuestra Excelencia no ha ocurrido novedad, subsistiendo los enemigos en sus posiciones, y la división en este pueblo. En los que dominan los rebeldes se han hecho grandes levas y recogido un número considerable de paisanos sin distinción de indios y vecinos y a todos los han agregado a su servicio. También se les han incorporado las partidas de los rebeldes Tobar, Montoya, Calvo, el negro Marcos y otras de las que había en los páramos de esta provincia y la del Socorro. Y según se me avisa deberán incorporárseles todas las demás que aún hay separadas, pues como he dicho a Vuestra Excelencia el objeto de Bolívar es presentarse frente de la división con considerables grupos de hombres. Esta reunión nada importa a las tropas de mi mando, pues se hallan convencidas que la multitud no hace la. guerra sino que contribuyen al desorden de los buenos soldados y, por consiguiente, más fácil su exterminio. La provincia del Socorro ha quedado o debe quedar enteramente libre de partidas por la reunión mandada hacer de ellas al grueso del ejército enemigo y, por consiguiente, quedan sus pueblos libres y sin un objeto que llame la atención a la guarnición que tienen. Por noticias que recibí haber salido de Cerinza unos 150 fusiles y alguna gente para engrosar y armar la partida del rebelde Santos, dispuse detuviese su marcha el batallón ligero del Tambo que había mandado incorporar a la división. Pero atendiendo a que las circunstancias han variado, he prevenido al gobernador de aquella provincia don Lucas González, que con toda la fuerza disponible que tenga acabe de ahuyentar las partidas de ladrones y se corra sobre el páramo de Cerinza, amagando caer a la retaguardia de los rebeldes y haciéndolo si se le presenta ocasión para ello. Estos movimientos debe dirigirlos en persona, por lo cual le he indicado entregue a su salida del Socorro el mando de aquella villa a los alcaldes ordinarios, haciéndolos responsables con sus vidas si no mantienen la tranquilidad en ella. Esta orden se la he remitido por un peón de confianza, pues todas las comunicaciones están interceptadas y solo a precio de mucho dinero se consigue la seguridad en la entrega de los pliegos interesantes. El teniente coronel don Antonio Pla me avisa con fecha del 29 haber tenido noticias que un grueso cuerpo de caballería se había apoderado del pueblo de San Pedro donde se hallaba detenido, por no haberle sido posible pasar el río Upía. Esta tropa debe ser la que tengo anunciada a Vuestra Excelencia se me había dicho por los confidentes, haberse dirigido al llano de San Martín con objeto de llamar la atención por Cáqueza y los valles de Tenza. Su número puede ascender a 800 hombres, todos de caballería y entre ellos solamente trescientos armados de carabinas. Su objeto no puede ser internarse, interin no se pongan en comunicación con los que tengo a mi frente. Por consiguiente, el peligro que pudiera amenazar si llegasen a caer sobre Tunja o Chocontá es muy remoto. Sin embargo, no por esto debe dejársele la entrada enteramente libre. Desde San Pedro, en caso que no retrocedan y tomen la dirección de Cáqueza, solo pueden introducirse por dos caminos: uno que viene al Macanal y otro a Miraflores. Para detenerlos en cualquiera de estas direcciones se necesitan muy pocas tropas por tener que pasar gargantas de sierras y pasos de quebradas precisos. Por consiguiente, con esta fecha he prevenido al teniente coronel don Antonio Pla se adelante con las dos compañías del 1º de Aragón que tiene a sus órdenes y se coloque en Garagoa con una compañía, destacando la otra al Macanal. Si los enemigos adelantasen por aquella dirección, fácilmente pueden reunirse siendo suficiente fuerza para contrarrestarlos, principalmente por la dirección del Macanal; y por si tomasen la de Miraflores y cayesen sobre el camino de Tunja salvando a Garagoa, he situado en Ramiriquí otra compañía del 3º de Numancia. Con estas providencias creo a los enemigos contenidos, quedando asegurados de una invasión que podría interceptar la comunicación de la división con la capital y aún incomodarnos por retaguardia. Pero a pesar de esto, sería muy conveniente el que Vuestra Excelencia mande alguna tropa que proteja al teniente coronel Pla y quede situado en el boquerón de Machetá, manteniendo al mismo tiempo libre el camino real de Chocontá a esa capital. Hoy ha llegado el capitán don Fernando González que ha conducido diez cargas de municiones con las que he completado a cincuenta por plaza, necesitando, como puede inferir Vuestra Excelencia, de mayor cantidad. El gobernador del Socorro también me pide municiones y piedras, pues solo tienen veinte cartuchos cada soldado; pero aunque no tengo para remitirle, me seria muy difícil hacerlo por no poder separar de la división una gruesa escolta cual sería necesaria para esta conducción. Conozco como vuestra Excelencia el estado del Reino, sus muchas atenciones y las pocas tropas de que se puede disponer en el momento. Sin embargo, desearía que Vuestra Excelencia conciliándolo todo, hiciera se me incorporasen el mayor número posible, pues es el medio más seguro de alejar al enemigo de la capital y exterminarlo. Las fuerzas que en la actualidad tengo reunidas no son suficientes para obrar ofensivamente atacando posiciones, sin exponernos a una gran pérdida. o al mal éxito de la empresa; por lo cual tengo que permanecer algunas veces observando solo al enemigo, sin atacarlo como desearía. Vuestra Excelencia se hará cargo de las poderosas razones que me contienen y no dudo merecer su aprobación. A pesar de todo, tan luego como se me incorporen las piezas de artillería que le tengo solicitadas, trataré de empeñarlos a una acción decisiva y en sitios los más ventajosos, para destruirlos; e interesando en extremo este suceso, suplico a Vuestra Excelencia se interese en la pronta habilitación y remisión de las piezas como también en el depósito de municiones que debe establecerse en Tunja. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Paipa, julio 31 de 1819. Excelentísimo Señor. José María Barreyro. Excelentísimo Señor, don Juan Sámano.
Es copia de los documentos originales. (Firma) Sámano (1)
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(1) Esta nota se refiere a las copias de las cartas de Barreiro (Documentos Nos. 3 a 34 y 36 a 48) que fueron enviadas por Sámano al Secretario del Estado y Despacho Universal de Guerra, Madrid, con su carta del 26 de septiembre de 1819 (Documento Nº 121).
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