Documento No. 47

 

De Barreyro a Sámano

Paipa, julio 29 de 1819.

 

 

Excelentísimo Señor. — El 26 di a Vuestra Excelencia parte de la acción que el día anterior había sostenido con los enemigos en el sitio del Pantano de Vargas. En dicho día se retiraron de la posición que habían tomado después del combate y, habiendo observado al anochecer —que— pasaban el río, mandé que inmediatamente viniesen sobre este pueblo el batallón 1º del Rey con la caballería, quedando las demás tropas en el Salitre aquella noche. El 27 se reunieron todas y tomamos nuestra antigua posición de Boncita. El enemigo se había apoderado del Corral y altura que anteriormente le resguardaban. Se hicieron varios reconocimientos, pero siempre permaneció encerrado en sus posiciones en las que subsiste todavía. — Por los avisos que he tenido de mis confidentes he sabido que la pérdida del enemigo en la acción del 25 fue de la mayor consideración, pasando de ciento noventa los heridos que llegaron a Sogamoso. Han muerto varios jefes y oficiales de gran reputación entre ellos. y en el número de los heridos se cuenta al coronel del batallón inglés que se cortó un brazo y al coronel de caballería, Briceño. — Los enemigos quedaron imposibilitados de nuevas empresas y si no hubiera sido por la inaccesible posición que ocuparon, pudieron haber sido destruidos al siguiente día. Bolívar, desengañado que no puede batir las tropas del rey con sus fuerzas, ha inventado el proyecto más desatinado que puede verse, publicando en los pueblos que domina por la fuerza la ley marcial, en la que obliga bajo la pena de horca a que todo hombre de la edad de 15 a 60 se presenten al servicio de las armas. Esta medida ha surtido el fruto que debía esperarse, pues las gentes que se hallaban ocultas huyendo de la ferocidad de sus soldados, se han alejado mucho más de los pueblos y el que cogen se les deserta tan luego como tiene ocasión para ello. Sin embargo, como varios pueblos y entre ellos el de Santa Rosa y Duitama los han recibido con demostraciones de alegría, no será extraño pueda reunir un gran número de estos paisanos que no pueden tener otro objeto que alucinar nuestros soldados por su excesivo número. — La noche del 26 se les reunió el general Soublet con 600 hombres de los que habían quedado atrasados y en el páramo, y parte de la caballería que quedó en el Llano. Con este refuerzo y el de varias partidas de ladrones que ha mandado se les incorpore, reunen dos mil ochocientos hombres, entre ellos seiscientos de caballería montados, teniendo de esta arma todavía sobre trescientos a pie. Este refuerzo los ha reanimado algo de sus pérdidas. — También han recibido un considerable número de pertrechos y, municionando a cincuenta cartuchos por plaza, les queda un repuesto de ciento cincuenta cargas de a mil tiros cada una. — En la orden general han publicado la entrada de Páez en Tariva y que continuaba con la dirección de Pamplona. De esta provincia nada se, pero no puedo persuadirme sea cierta semejante noticia. — Los designios de Bolívar en la reunión de cuanta gente puede disponer, parece es la de atacar nuestras fuerzas con un excesivo número; pero si lo intenta saldrá tan victorioso como en las jornadas anteriores. Yo permaneceré siempre a su vista, pero no me determino a atacarlo en el día, pues sería demasiado aventurar su resultado. Si Vuestra Excelencia hubiese dispuesto la remisión de la artillería que he solicitado en este caso, tan luego que llegue caeré sobre ellos y con este auxilio de que carecen, los obligaría a dejar sus parapetos, pudiendo conseguir una completa victoria. — Es de la mayor necesidad el formar en Tunja un depósito de municiones. Nuestras tropas consumen muchas sin que sea posible el detenerlas y se reaniman viendo grandes repuestos. Por esta causa y por no atrasar las operaciones en caso de necesitarlas, he de merecer a Vuestra Excelencia disponga la pronta remisión de cuantas sean posibles aprontar. — Las dos compañías del 2º batallón de Numancia pertenecientes a la columna de Chita y las tres del 1º del Rey del valle de Tenza se me han reunido en estos días; pero a pesar de ello, como he tenido muchas bajas de heridos y enfermos, la fuerza total de infantería es solo de mil trescientas plazas y trescientas cincuenta de caballería. —Muchos caballos hemos perdido en la acción del 25 y en los continuos movimientos que se han ejecutado. Por esta razón he prevenido al gobernador de esta provincia requise cuantos se puedan; pero como haya muy pocos útiles, Vuestra Excelencia puede disponer se active la recogida en estos partidos y se remitan por partes a la división. — Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Paipa, julio 29 de 1819.    — Excelentísimo Señor. José María Barreyro. — Excelentísimo Señor, don Juan Sámano.

 

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