Documento No. 34

 

De Barreyro a Sámano

Molinos de Tópaga, julio 12 de 1819.

Excelentísimo Señor. — Después de la victoria conseguida ayer sobre los rebeldes y habiéndose estos retirado por el camino del páramo con dirección a Tasco, hice retroceder a la tropa a los Molinos de Tópaga que solo dista una hora del campo de batalla, con el objeto de que se racionasen y abrigasen en las casas de las fuertes lluvias que sobrevinieron al anochecer, dejando dos compañías de Cazadores y una de Dragones para que conservasen la posición. Por la mañana las he vuelto a reconocer y los indios del pueblo de Gámeza me han asegurado que los enemigos se hallan en los aposentos de Tasco. — La columna de Paya se me ha reunido en este día, pero solo consta de doscientos hombres habiendo dejado en Sogamoso más de cien enfermos o cansados. Su comandante, el sargento mayor Figueroa, me ha dado parte que aun restaban algunos enemigos en Paya, cuya noticia he confirmado por las declaraciones de los prisioneros que todos dicen haber en aquel punto doscientos ingleses con los generales Soublet y Donato Pérez; pero que por hallarse muy estropeados, descalzos y enfermos no pueden reunirse en mucho tiempo. — Hubiera deseado continuar el alcance de los enemigos, pero ciñéndome siempre al sistema que Vuestra Excelencia me ha indicado muchas veces, no lo he dispuesto, por no aventurar el éxito feliz de las operaciones que, obrando con toda reflexión, está en nuestras manos. Ellos son muy superiores en fuerzas, este terreno es muy montuoso y está lleno de excelentes posiciones y si nos empeñamos en todas en que pueden situarse, seria muy fácil fuésemos deshechos. Además, me era preciso esperar municiones de Tunja, pues ayer hubo el asombroso consumo de 35.000 cartuchos, y aun cuando todos están municionados, no me resta repuesto alguno. Luego que llegue, que será esta noche o mañana temprano, continuaré mi marcha y trataré de ver si puedo sorprender al enemigo en su posición o atacarlo en terreno algo llano, de modo que pueda trabajar la caballería y queden destruidos enteramente, quitándoles toda huída. Vuestra Excelencia sabe que acciones de posiciones, aun cuando se pierdan, aseguran una buena retirada. No podrá Vuestra Excelencia concebir cuál es el entusiasmo y ardor de la tropa después de la acción, de modo que no puedo menos de asegurar la constante victoria sobre los rebeldes. — Es de suma necesidad la pronta salida de las municiones que solicité ayer de Vuestra Excelencia, pudiendo venir sí no es posible juntas, en varias porciones para su más pronto arribo. — He recibido los oficios de Vuestra Excelencia números 157, 158, 159 y 160 y tendrá cumplimiento cuanto en ellos se sirve ordenarme, y luego que el teniente don José Sanabria me haya entregado los diez mil pesos que Vuestra Excelencia manda, serán repartidos a los cuerpos que están en operaciones, siendo muy necesario, pues el oficial y el soldado están en extremo miserables. — Al coronel Ximénez he dado la orden para que se detenga en Tunja a fin de reunir las tropas de guarnición si fuese necesario. El comandante del 2º de Numancia me ha hecho presente, tiene en esa capital un gran número de soldados de su batallón que en el día son muy necesarios, por lo que podrá Vuestra Excelencia mandar viniesen a reunirse a su cuerpo, quedando solamente en esa el capitán Casero, el habilitado, un cabo y cuatro soldados de los más inútiles. Lo mismo digo a Vuestra Excelencia por lo que respecta al batallón 1º del Rey y demás que son dependientes de la división y se hallan en operaciones. — Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. — Molinos de Tópaga, 12 de julio de 1819. — Excelentísimo Señor.      — José María Barreyro. — Excelentísimo Señor don Juan Sámano.

 

 

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