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Documento No. 33
De Barreyro a Sámano
Molinos de Tópaga, julio 12 de 1819.
Molinos de Tópaga, julio 12 de 1819. Excelentísimo Señor don Juan Sámano. Mi General. Con cuanta satisfacción doy a Vuestra Excelencia la enhorabuena por el feliz éxito de nuestras armas en la acción de ayer. Ella hubiera sido completa y no se hubiera escapado ni uno si hubiese podido trabajar la caballería o yo hubiera tenido trescientos hombres más para asegurar una reserva a los dos batallones que hubiesen cargado. Pero hágase Vuestra Excelencia cargo que con novecientos hombres, deducidos los heridos los que los acompañaban, asistentes, pitos, tambores y demás plazas inútiles, no puede aventurarse mucho. Por esta razón he hecho un asombroso consumo de municiones, en términos que me acabaron el repuesto que tenía, sin embargo de tener suficiente para una campaña. Esto ha influído muchísimo en los ánimos de la tropa. No he tenido un desertor y los heridos y enfermos no quieren retirarse por no perder la gloria de acabar con ellos. Yo así lo espero, pero quisiera que ellos se internasen a lo menos en el llano de Sogamoso pues sería probable que aun Bolívar, a pesar de ponerse en salvo con anticipación, no pudiese escaparse. Es menester tengan abandonado enteramente a Venezuela, pues aquí están los principales corifeos de la rebelión. Doy a Vuestra Excelencia gracias por los diez mil pesos que remite para la tropa pues todos están miserables, y los oficiales hace tiempo no tienen otro sustento que la sola ración, estando la mayor parte desnudos. Los enemigos están enteramente en cueros, de modo que me asombro de cómo pueden resistir los rigores de la estación. Por lo demás, puedo asegurar a Vuestra Excelencia no son tan despreciables y que se sostienen al fuego con bastante audacia. Se cogen muchísimos prisioneros pero a todos los hago matar al momento para comprometer más el soldado. Luego que caiga algún jefe u oficial de regulares principios que pueda dar algunas ideas, se lo remitiré a Vuestra Excelencia para que lo examine. Los indios de estos pueblos se portan perfectamente, están haciendo rogativas por la felicidad de nuestras armas, acuden a nuestros campos con regalos de huevos, carneros, aguardiente y otras cosas para los soldados y persiguen a los dispersos, habiéndome presentado los de Morgua hoy dos. No así los vecinos, que todos a porfía se han alistado con los rebeldes. Deseo a Vuestra Excelencia la más cabal salud y asegurándole puede ya vivir en un todo descansado. Se repite siempre su más afecto subordinado, que su mano besa. José Maria Barreyro.
Es copia de la original que se remitió al Excelentísimo Señor Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra en 26 de septiembre de 1819, bajo el número 16 de los reservados.
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