Documento No. 3

 

De Barreyro a Sámano

Tunja, junio 16  1819.

 

 

Excelentísimo Señor. — El gobernador de Pamplona, teniente coronel don José Bausá, con fecha 7 del corriente me da parte haberlo recibido de los comandantes militares de San Cristóbal y Guaca, anunciándole que los rebeldes Bolívar y Páez reunidos con todas sus fuerzas en Guasdualito, intentaban penetrar al Reino por los valles de Cúcuta, habiendo empezado a marchar el cuerpo de vanguardia que atacó a la guarnición de Guaca. Y aun cuando el comandante de este interesante punto los hizo retroceder, tuvo que abandonarlo, por ser víctima (s) de unas fuerzas tan superiores. El movimiento de los rebeldes que anuncia el expresado gobernador conviene con las noticias que he recibido del Llano de Venezuela, pues me dicen que ambos cabecillas quedaban reunidos en Arauca después de la retirada del ejército a las orillas de Apure y desesperanzados de emprender nada por aquellas provincias a causa de las numerosas tropas que las defienden. Es verdad que para llegar al Reino deben pasar una cordillera penosa que estropearía sus caballos; pero como reúnen sobre tres mil hombres de infantería sin contar con la del Casanare, no será muy difícil —que— lo intenten. — En consecuencia de estas reflexiones y a los pedidos de tropas que me hace el gobernador de Pamplona, he dispuesto que reúna toda la guarnición de la dicha provincia; sea reforzado suficientemente el punto de San Josesito inmediato a San Cristóbal y que cubre todas las avenidas del Llano; que se examinen por buenas espías los movimientos del enemigo y que, en caso de confirmarse la marcha sobre los valles, lo ejecute al momento la fuerza disponible del 2º batallón de Numancia que se halla en Suatá, para impedir los progresos del enemigo y detenerlo interín no se reúnan las fuerzas suficientes que puedan contrarrestarlos y destruirlos. Igualmente he prevenido al expresado gobernador que en caso de retirarse la guarnición de San Cristóbal, inutilice el camino que pasa por Salazar de las Palmas con dirección a la provincia de Cartagena, evitando tomen aquella, y reitere continuamente sus partes, dando conocimiento de cuanto adquiera sobre este particular. — Yo dudo aún que los enemigos intenten introducirse en el Reino abandonando el Llano y principalmente la plaza de Guayana que los sostiene de todo lo que necesitan en armas, municiones y gen­te; pero en su ignorancia todo cabe y pueden dejar cubierto el Llano por su caballería mientras hacen esta tentativa, aprovechándose de la distancia en que se hallan las demás divisiones del ejército y lo penoso que les sería aproximarse en una estación tan cruda. En este caso Vuestra Excelencia sabe muy bien el número de tropas con que cuenta la división, los puntos que hay que cubrir y en donde es preciso redoblar la vigilancia por —que— los del Casanare no dejarían de intentar forzar por alguna parte de la cordillera, llamando al mismo tiempo la atención. Sabe igualmente la clase de tropas que tenemos y que no podemos contar con el 3º de Numancia por su falta de instrucción; que existen varias partidas de ladrones que inquietan los ánimos de los vecinos, incitándolos a la desobediencia, y que estos puntos no pueden por consiguiente dejarse sin guarniciones que los detengan y persigan. Por último, Vuestra Excelencia está en todos los pormenores y con sus conocimientos sabrá ordenarme lo mas acertado, en la inteligencia de que suspendo todo movimiento a mas de los indicados hasta tanto reciba su superior resolución y las instrucciones que crea mas oportunas para este caso. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Tunja, junio 16 de 1819.

Excelentísimo Señor. José María Barreyro. Excelentísimo Señor don Juan de Sámano.

 

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