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Documento No. 28
De Barreyro a Sámano
Molinos de Tópaga, julio 10 de 1819.
Excelentísimo Señor. Los enemigos se presentaron en el día de hoy en dos columnas por los caminos de Corrales y Gámeza. La primera de caballería compuesta de trescientos hombres y la segunda de infantería en número de doscientos. Me persuadí que a su retaguardia marcharía todo el resto de sus fuerzas, por cuya razón formé la división y permanecí un largo rato esperando se me acercasen. Pero no adelantando por ninguna de estas direcciones, mandé cargarlas: la de caballería por la compañía de Cazadores del 1er. batallón del Rey y la infantería por la de Granaderos del mismo batallón acompañada de una mitad de dragones. El teniente coronel comandante del 1er. batallón del Rey don Nicolás López y el comandante de escuadrón don Francisco González se pusieron a las cabezas de estas fuerzas y cargando con la mayor intrepidez al enemigo lo destrozaron completamente. La caballería fue perseguida hasta pasado el pueblo de Corrales, por donde se tiraron al río ganando los montes que se dirigen a Tasco, perdiendo más de veinte muertos, cinco prisioneros, sobre setenta caballos ensillados y varias carabinas y lanzas. La infantería tuvo peor suerte pues perecieron la mayor parte, dispersándose los que pudieron evitar la muerte o caer prisioneros. Toda la tropa ha estado el día llena del mayor júbilo y deseosa de que se presentasen los rebeldes para acabar con ellos, no teniendo por mérito el batir aun en inferior número a un enemigo tan despreciable por si mismo, por la desnudez y miseria en que se hallan y por su cobardía en sufrir los rigores del clima y las armas del Rey, nuestro señor. Yo he continuado mi marcha a este punto, teniendo la vanguardia en el puente del río de Gámeza, y tan luego como amanezca continuaré a dicho pueblo a desalojar los enemigos que lo ocupan. Aseguro a Vuestra Excelencia puede estar en la mayor tranquilidad y aún lleno de la mayor satisfacción, pues la ignorancia de los enemigos les ha impedido a hacer un movimiento, que sus resultados será (sic) su total destrucción y la entera seguridad del Reino. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Cuartel divisionario de los Molinos de Tópaga, 10 de julio de 1819, a las doce de la noche. Excelentísimo Señor. José Maria Barreyro. Excelentísimo Señor don Juan Sámano.
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