Documento No. 27

 

De Barreyro a Sámano

Molinos, julio 10 de 1819.

 

Molinos, julio 10 de 1819.— Mi general. — El día de hoy ha sido el presagio de la campaña. Dos columnas enemigas han sido deshechas por dos compañías nuestras, muy inferiores en sus fuerzas y los soldados se han llenado de tal emulación que necesito mucho trabajo para calmar sus ímpetus, pues todos quieren batirse los primeros y tener parte en el destrozo de los rebeldes. Se han hecho muchos prisioneros y entre ellos varios oficiales que se han conocido por los despachos que traían del célebre Bolívar, pero todos fueron muertos en el momento que llegaban a nuestras filas sin que pudiera yo evitarlo. Es verdad que no me opuse y aún lo consentí, pues la clase de soldados que tenemos necesita ensangrentarlos. — A los oficiales y tropa les he ofrecido que, concluida la campaña, Vuestra Excelencia y el señor general en jefe recompensarán abundantemente sus meritos. Me he atrevido a hacer esta oferta persuadido que a Vuestra Excelencia le será satisfactoria, pues deseará contribuir a la felicidad de sus súbditos que se sacrifican por sostener la tranquilidad del distrito que tiene a su mando. —Por los partes que he recibido y declaraciones de los prisioneros he confirmado de que la fuerza de los rebeldes puede ascender   -aalgo más de dos mil hombres, mitad de regular tropa inclusos unos trescientos ingleses y la otra mitad de indios muy flojos, —y— que Bolívar está en Tasco y su tropa repartida en dicho punto, los Aposentos y Gámeza. Las mías apenas alcanzan a mil hombres, pero sin disputa los excedo en calidad y ardor, por cuya razón puedo asegurar la victoria. Todos están reunidos por esta parte y no debe temerse invasión por ninguna otra. Esta noche quedaron sobre seiscientos hombres a tiro de fusil de nuestras avanzadas, pero ignoro sí se habrán retirado a reconcentrarse o si habrán sido reforzados. De todos modos luego que amanezca voy sobre ellos y en cualquiera parte en que estén los ataco, pues ya no debemos perder un instante ni dejarlos fomentar un partido al que están muy propensos todos los pueblos. Dios nos ayuda pues conoce la justicia y nos proporcionará triunfar de unos infames, perturbadores de la paz y llenos de todas clases de crímenes. Qué felicidad no será la mía el haber contribuido al sosiego de este país y al de Venezuela; pues concluidos estos, ya no queda nada en suposición (sic) (2) en aquellas provincias. — La mayor parte de los alcaldes y curas se han reunido a estos infames y les prestan los más distinguidos servicios sin comunicarnos el menor parte. Ya sabe Vuestra Excelencia —que— soy demasiado humano, pero estoy resuelto a hacer un ejemplar con los que coja de estos infames.

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Paso del Páramo de Pisba por Francisco Antonio Cano.

                                              Quinta de Bolivar. Bogotá

 

Lo digo a Vuestra Excelencia pues que no ignora las quejas que luego producen ante los tribunales de parcialidad y aún sospechosos. — Vuestra Excelencia me llena de elogios que (aun) no merezco y este proceder, comparado a mi ligereza en haber dudado de su rectitud, me hacen avergonzarme más de lo que estaba. Pero si llegase a contraer algunos méritos en la campaña, no pido a Vuestra Excelencia otro premio por ellos sino que olvide enteramente mi proceder y que se persuada que solo fue un acaloramiento nacido de una extrema delicadeza. — Mañana continuaré dándole parte de nuestros triunfos y deseándole la más completa salud se ofrece a Vuestra Excelencia su más afamado servidor y subordinado q. s. m. b. — José María Barreyro.

     Es copia de la original que se remitió al excelentísimo señor Secretario de Estado y del Despacho de la Guerra en 26 de septiembre de 1819 bajo el número 16 de los reservados.

 

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(2)     Probablemente equivocación del escribano por “oposición”.

 

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