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Documento No. 16
De Barreyro a Sámano
Tunja, julio 5 de 1819.
Excelentísimo Señor. Incluyo a Vuestra Excelencia copia de los oficios que he recibido del teniente coronel don José Bausá, gobernador de la provincia de Pamplona (3), por los que se enterará Vuestra Excelencia de los movimientos que por la parte de Guasdualito ha hecho el rebelde Páez, como igualmente del infructuoso ataque que dio al fuerte de Guaca. Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años. Tunja y julio 5 de 1819. Excelentísimo Señor. José María Barreyro. Excelentísimo Señor don Juan Sámano.
Documento No. 16-A
Carta de José Bausá a Barreyro
Pamplona, junio 26 1819.
Copia de los oficios del gobernador de Pamplona. Primero. Por el oficio de Vuestra Señoría de 16 del que expira quedo enterado de las acertadas reflexiones que Vuestra Señoría me hace consecuente a mis anteriores oficios del movimiento de los enemigos de Guasdualito que, según se comprueba por la declaración adjunta de dos pasados, han atacado el punto de Guaca en dos ocasiones sin éxito favorable, retirándose las tropas rebeldes a su acantonamiento de Guasdualito. Sin embargo de las insuperables dificultades de los caminos en la actual estación de invierno, a que todos los ríos que por esta parte entran en el Apure se desbordan y de los caños pantanosos que se encuentran desde San Camilo a la villa de San Cristóbal, he dispuesto, según Vuestra Señoría me previene, poner este punto al abrigo de toda sorpresa, reforzando su destacamento con cuarenta hombres sacados de las guarniciones de esta ciudad y el Rosario. Y luego que se reúna el piquete que está en Mérida, a cuyo comandante tengo ya instruido de lo que Vuestra Señoría me indica, ascenderá dicho destacamento de noventa a cien soldados al mando del capitán don José Polit a quien he prevenido escoja en las cercanías de San Josesito un punto a propósito para fortificarlo en el mejor modo posible, destruyendo cualquiera avanzada del Llano, advirtiéndole de la suma vigilancia con que debe estar, mandando espías y dando frecuentes partes al comandante militar de Cúcuta para mi inteligencia y poder verificarlo para con Vuestra Señoría de cualquiera noticia que merezca atención. Y por lo respectivo a la marcha del 2º batallón de Numancia acantonado en Suatá, solo en caso necesario avisaré, según la intención de Vuestra Señoría en este asunto. En estos días han estado los vecinos de dichos valles en el mayor terror, sacando sus intereses los del comercio. Y a el efecto previne reservadamente al comandante no hiciese novedad alguna, dejándolos en completa libertad de irse o quedarse con sus efectos, convencido que de esta clase de individuos no es posible contar en las urgencias, no haciendo más que estorbo, compungiendo los ánimos en caso de detenerlos para defender el punto, cuya medida creo será de la aprobación de Vuestra Señoría. Por ahora tengo sobre cuarenta cargas de cartuchos y seis mil piedras de chispa, suficientes municiones para un evento. El camino de Salazar de las Palmas está por su naturaleza en esta estación intransitable con tres ríos de consideración hasta Ocaña, que sus crecientes raudalosas detienen a los peones muchos días. Sin embargo prevendré, en caso de cerciorarme de la invasión proyectada de los enemigos, se inutilicen los puentes de comunicación en la baja de las aguas y demás cortaduras conducentes. Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años. Pamplona, 26 de junio de 1819 . José Bausá. Señor Comandante de la 3ª división del ejército.
Documento No. 16-B
Carta de José Bausá a Barreyro
San Cristóbal, junio 25 de 1819.
Segundo. El comandante militar de los valles de Cúcuta en oficio de 25 del que expira me dice lo siguiente: El comandante de la villa de San Cristóbal, con fecha de 23 del corriente, me dice lo que copio: Hoy a las seis de la noche se me han presentado dos soldados que se le han desertado a los enemigos de la montaña de San Camilo en la retirada que hicieron del puerto de Tello. Estos han sido soldados del 3º batallón del Rey y los cogieron prisioneros los rebeldes en el Llano. Entre ambos traen sus armas: Pedro Vásquez una carabina y Narciso Bonilla un fusil; este está inútil. Mañana saldrán para esa los dos individuos para que usted se imponga por ellos de la situación del enemigo y ponga todo en noticia del señor gobernador. No puedo menos de recomendar a usted a estos individuos, fieles vasallos del Rey, y también al tambor, para que lo haga presente al señor gobernador, que los tres de quien hago relación me han suplicado que quieren quedar en mi compañía, y en premio de su lealtad al Soberano espero se les conceda lo que solicitan. Las dos armas las dejo en mi poder para reponer dos que están descompuestas. Me han dicho estos que el paisano Camacho y los compañeros que cogieron con él, se les huyeron a los rebeldes también en la montaña. Y habiendo en efecto verificado la remesa de estos individuos con fecha 24, les he recibido juramento con arreglo a ordenanza, separadamente, y de sus deposiciones resulta lo siguiente: Declaración. Pedro Vásquez, natural de la ciudad de Ibagué del Nuevo Reino de Granada, soldado del 3er. batallón del Rey, fue destinado al de Castilla en la villa de San Carlos, provincia de Caracas; y habiendo salido a campaña con el ejército del excelentísimo señor General en Jefe, le cogieron prisionero los enemigos el día 7 de febrero del presente año en las mangas Marrazeñas, del otro lado del Arauca, yendo a buscar leña con otros compañeros para asar la carne. Que éstos le tuvieron preso más de un mes amenazándole de quitarle la vida, y por último le destinaron al escuadrón de carabineros, nombrados de valientes, al mando del coronel insurgente Rangel, en el que ha permanecido hasta el 8 del corriente; que hallándose en el puerto de Tello con un destacamento al mando del mayor Paredes, determinó desertar y venirse a buscar las tropas del Rey con su carabina y cartuchera, lo que verificó en compañía de Narciso Bonilla del mismo escuadrón quien había corrido la misma suerte que el que declara. Y siendo preguntado por las fuerzas y parajes que ocupaban los enemigos, dijo: Que Simón Bolívar se reunió a Páez en el pueblo del Mantecal de donde emprendieron su marcha a Guasdualito, en cuyo pueblo se separó Bolívar con ochocientos hombres, seiscientos de infantería y los restantes de caballería, incluso en los primeros un batallón de trescientos ingleses, dirigiéndose según manifestaban a Casanare para reunirse a Santander y atacar el Reino. Que Páez con setecientos, cuatrocientos húsares armados de fusil y cartucheras y trescientos de su guardia de honor, salió de Guasdualito para San Camilo, ordenado por el coronel Aramendi se dirigiese hacia Barinas a llamar la atención de la 5ª división del ejército expedicionario, con cien caballos; pero que antes de llegar a dicha montaña, ya se le habían desertado cerca de cien hombres a Páez; que en la entrada del monte, se separó el que declara con el mayor Paredes, siete oficiales y cuarenta soldados para el puerto de Tello con el fin de cortar la retirada a los guaqueños, cuyo punto iba a atacar dicho Páez. Que en el indicado puerto permaneció dos días, al fin de los cuales recibió Paredes orden de Páez para regresarse e unirse en Guasdualito, manifestándole de oficio que había atacado dos veces a Guaca y que no habían podido entrar y solo había cogido siete canoas, por lo que determinaba no atacar a dicho punto hasta que se repusiere su caballería y bajasen los ríos y caños, que entonces pasarían a divertirse a la villa de San Cristóbal y valles de Cúcuta. Que en esta retirada se escapó, como lleva dicho, con su compañero Bonilla desde en medio del monte, yendo de guardia de siete paisanos que habían cogido con sus cargas en dicho puerto de Tello, los cuales les consta se huyeron igualmente y entre ellos un tal Camacho, quedando solo en poder de los enemigos un muchacho criollo de Guasdualito. Que es cuanto puede decir. Su compañero Narciso Bonilla, a quien en los mismos términos recibí juramento, ha manifestado lo mismo sin discordar en nada y por esta razón excuso el estampar su declaración, mayormente cuando ninguno de los dos pueden autorizarlas con sus firmas por no saber escribir. Todo lo cual pongo en noticia de usted para su reconocimiento y que resuelva de dichos pasados lo que tenga por conveniente. Lo que transcribo literal a Vuestra Señoría para su debido conocimiento, y si a estos pasados los detengo en ésta cuando lleguen o sigan a la disposición de Vuestra Señoría para de nuevo examinarlos. Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años. Pamplona, 26 de junio de 1819. José Bausá. Señor Comandante General de la 3ª división del Ejército Expedicionario.
Documento No. 16-C
De José Bausá a Barreyro
San Cristóbal, junio 25 de 1819.
Tercero. El comandante de San Cristóbal me dice lo que a Vuestra Señoría copio. Habiendo seguido el retén de San Josesito me encontré con el parte glorioso que me manda el comandante del punto de Guaca, lo que a la letra copio: Parece que la Providencia decreta con su sabia mano que yo militase en las orillas del Urivante para cubrir siempre de gloria las armas del mejor de los soberanos y de espanto a sus enemigos. Setenta hombres han hecho a Guaca un segundo Maturín. Diré más: este corto número de guerreros y su jefe han jurado solemnemente morir antes que consentir que los enemigos del Rey, del orden y de la humanidad ocupen el suelo que ellos pisan y buscan el peligro y todo lo aventuran para impedir que unos bandidos hagan una incursión en esos preciosos valles, que hasta ahora se han conservado de los males de la guerra que han sido muy lejos. El día 13 del corriente, como a las tres de la tarde, se presentó Páez con trescientos húsares de su guardia y cien infantes al frente de la avanzada que cubre este punto a las riberas de Urivante, rompiendo un fuego vivísimo que fue sostenido por nuestras tropas con la mayor firmeza hasta que la oscuridad de la noche lo hizo cesar de una y otra parte. A la media noche pasó de este lado del río y se acampó a la costa de un gran bosque. A las dos de la mañana del día 14 dispuse que treinta hombres de fusil al mando del alférez don Ignacio Yustes fueran a sorprenderlo; lo que se ejecutó en el momento, sin embargo de que el latido de unos perros trastornó en gran parte el proyecto y solo se consiguió dispersarlos por los montes y matarles doce hombres y unos caballos. A las cinco de la mañana se dispusieron para atacarnos haciéndolo unas cuatro veces, en que siempre fueron rechazados. El día 15 se representó la misma escena y conociendo Páez que todos sus esfuerzos le eran inútiles, se retiró a las cuatro de la tarde quemando antes unas cinco casas que había allí. Al pasar el río se ahogaron dos cargas de municiones, dejando en el campo muchas regadas, bayonetas, machetes, una carabina y porción de zapatos ingleses. En aquel momento destiné ocho carabineros para que siguieran a su retaguardia observando los movimientos y dirección. Estos fueron hasta la sabana de San Camilo y dicen que los enemigos siguieron para Guasdualito y que hallaron mucha sangre derramada en el camino, que se infiere será de los heridos, según lo informan dos que se pasaron. Quiera Ud. comunicar esta interesante noticia a ese fiel vecindario y dirigir por la posta el adjunto pliego al señor gobernador de Pamplona. Dios, etc. Por otro oficio me pide con mucha instancia dos mil cartuchos de fusil y mil piedras de chispa, diciéndome que las que llevaron se concluyeron en la acción y es preciso se le auxilie, porque los enemigos lo amenazan por todas partes. Y he dispuesto remitirle la carga que estaba destinada y también la otra que Ud. me remitió para municionar esta tropa; lo que entre una y otra hacen los dos mil cartuchos que pide, en junta (sic) cincuenta piedras que tengo yo por lo pronto, hasta inter me manda Ud. las que se pida, porque mañana mismo sale el pertrecho para no perder la ocasión. En otro, con fecha 21, me dice que el atraso que se advierte en la fecha de los otros oficios ha consistido en la creciente que no había permitido salir el posta, y que se tiene a Páez en la boca del monte con mil hombres y trescientos de Rangel avanzados. Todo lo que comunico a Ud. para su inteligencia por las partes que se me han dirigido. Dios guarde a Ud. muchos años. San Cristóbal, junio 25 de 1819. Custodio Rivera. Lo que traslado a Vuestra Señoría para su conocimiento, Dios, etc. José Bausá. Es copia. Barreyro.
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(3) Documentos Nos. 16-A, 16-B, 16-C.
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