Durante el arzobispado de Hernando Arias de
Ugarte y con su apoyo se logra que el rey Felipe III otorgue licencia para su fundación y
en 1629 se inaugura con una procesión que parte desde la iglesia del Carmen.
"Promovido el señor Arias al Arzobispado de Charcas, antes de terminarse la obra de
la iglesia y del convento, dejó encargo de concluirla a su hermano Diego Arias Forero. En
1628 se hizo la fundación de acuerdo con Bula del Pontífice Gregorio XV, con tres
monjas, una de las cuales era hermana del Arzobispo Arias de Ugarte y las otras dos sus
sobrinas, que cambiaron el hábito del Carmen por el de Santa Clara. Otra sobrina del
Arzobispo, doña María Arias de Ugarte, empleó su hacienda en continuar la
fábrica de la iglesia y adornos de ella". Costó el edificio más de $ 60,000 y
sirvió de convento hasta 1863.
La iglesia fue
consagrada en 1645 como oratorio para las monjas Clarisas. La particularidad del templo,
concebido de acuerdo a la moda de su tiempo, es la que los muros se cubrían totalmente
con adornos de madera y cuadros. Los muros exteriores son de piedra y calicanto.
Oro y gule asaltan al
ojo no acomodado aún al claroscuro. Diviértese la vista ya a los coros mudéjares para
admirar ensambladuras tan preciosas como las de las celosías. Los canecillos superpuestos
que soportan las tribunas para convertirse de elementos arquitectónicos en precioso
motivo ornamental: ahora la techumbre derroche estelar en tallas y policromías que imitan
celajes, el arco toral impone enchapado de tallas y florones. A la siguiente abadesa
Gregoria de Jesús se debe la culminación de la construcción del templo y el monasterio.
En 1634 se concluyó la
construcción de la fuente de piedra del claustro, para esto la antigua carmelita Damiana
de San Francisco vendió su celda a la hija de Fernández de Valenzuela. El 12 de agosto
de 1764, se inauguró un nuevo altar con imágenes nuevas. La noche del 21 de marzo de
1669, fue raptada de allí la religiosa María Orgaz, amante desesperada del oidor
Bernardino Angel de Yunza. Para tamaño lance halló su merced la complicidad de su colega
en la audiencia, Domingo Rocha Ferrer, a quien no sorprendió la aventura, como que su
esposa la bella señora Labarces había volado a sus brazos del propio convento de Santa
Clara, en Cartagena".
En el mes de febrero de
1863 fueron expulsadas las monjas de Santa Clara.
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IBÁÑEZ, PEDRO MARIA.
Crónicas de Bogotá, Imprenta Nacional, Bogotá,1913.T.1.
EDUARDO POSADA.
NARRACIONES. CAPITULOS PARA UNA HISTORIA DE COLOMBIA. 2ª ed. Villegas Editores. Bogotá
1988 |