La Orden de los Padres Agustinos llegó a
Santafé en el año de 1575 de mano del padre Luis Próspero Pinto, que fundo en ese mismo
año el convento de San Felipe. En el año de 1604, en el lugar donde hoy se encuentra la
iglesia y convento de recoletos, se encontraba el gobierno de la provincia de Nuestra
Señora de Gracia, a la que estaban inscritas las comunidades Agustinas. En 1629 la
provincia fue nuevamente acogida por la radicada en España. En 1663 se erige la provincia
de la Candelaria retornando la dirección de los conventos neogranadinos a un gobierno
local.
En el año de 1654
tenían localizado un hospicio en el cerro de Monserrate y acababan de fundar el Convento
de la Candelaria que contaba con un colegio llamado de San Nicolás en donde los frailes
de esta comunidad estudiaban. Esta primera fundación no fue aprobada por el rey de
España Felipe IV. En 1681, bajo la orden de su majestad, el presidente Francisco del
Castillo cerró y demolió la obra. Pasados tres años, en 1684, los curas recoletos
reciben el permiso para reedificarla. Las obras, que inician el 27 de febrero de 1686, las
dirige el arquitecto Diego Sánchez de Montemayor y duran 17 años. Ese día el Arzobispo
Sanz Lozano bendice la primera piedra en un acto público relevante en la vida de la
sociedad santafereña, que ansiaba ver en la ciudad el hogar de los agustinos descalzos.
La iglesia de la
candelaria se edificó en la esquina de la actual calle once con carrera cuarta. El
convento estaba localizado contiguo a ella en dirección al oriente, en el se
desarrollaron las actividades educativas. Cuando el colegio se instaló en el claustro, se
construyó anexo al templo por el norte la nueva casa conventual. En el terremoto de 1785
este edificio y la torre de la iglesia sufrieron serios daños. La torre de la iglesia se
terminó de construir en 1857.
Pedro María Ibáñez
hace en 1913 una descripción del templo de la que no sale bien librada su factura:
-"La iglesia de La Candelaria es de pobre y desairada arquitectura. Su frente, que
mira al sur, es blanco y de mal gusto. El coro tiene lujoso artesonado, y el cielo de las
naves laterales está adornado con numerosas figuras de estilo bizantino. Los altares
están sostenidos por gruesas columnas salomónicas, envueltas en viñas con dorado fino.
Hay allí confesionarios de madera sin barnizar, adornados con toscos relieves de talla
pero de buen aspecto. Multitud de cuadros al óleo cubren los muros y los altares, sin que
ninguno de aquéllos llame la atención por su mérito artístico. En la nave izquierda se
conserva en un altar una Virgen de la Concepción, de Vásquez Ceballos, su última obra,
inferior a muchas otras de su mano, la cual se colocó en 8 de diciembre de 1710 con misa
cantada, en la cual comulgó el piadoso artista y de allí salió con el accidente de que
murió. En este cuadro está su nombre con la fecha; pero se conoce muy bien la de
cadencia del espíritu y la debilidad de la mano"-.
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