MEMORIAS INVOLUNTARIAS
Víctor Raúl Haya de la Torre
Santa Fe de Bogotá, D. C., 17 de febrero de 1995
Señor Don
LUIS ALVA CASTRO
Presidente
Comisión del Centenario
Víctor Raúl Haya de la Torre
Perú
Muy distinguido Presidente y amigo:
Por haber perdido totalmente la vista, y por razones de salud,no me encuentro en condiciones de ir a Lima, como hubiera querido,para estar con ustedes en la celebración del Centenario de VíctorRaúl.
Les envío el mensaje que les lleva mi compañero muy distinguido,el doctor Otto Morales Benítez, quien lleva la representación deColombia, que no puede estar en mejores manos. El es portador de micordial saludo y del afectuoso abrazo que le envía su amigo muycordial,
Germán Arciniegas.
A la comisión del centenario del nacimiento de Víctor Raúl Hayade la Torre
Cuando en la semana que termina se cerró el incidente que pormuchos días nos mantuvo como al borde de un conflicto entre el Perúy el Ecuador por la disputa sobre sus límites en la regiónamazónica, temí que nos fuera imposible una celebración tranquiladel centenario de Víctor Raúl. Llegado a un acuerdo diplomático elconflicto, debemos convenir en que la amenaza fue una campanadaoportuna para darnos cuenta de que el destino de nuestra América noestá en las armas. Si se hubiera desencadenado la guerra, habríasido para los negocios de armas, el endeudamiento, el luto, lasangre y unos heroísmos que se pueden mostrar mejor en encuentrosdeportivos que matándose gentes de nuestra misma familia endisputas por pedazos de tierra donde nunca han vivido y que sólohan sido hogares de culebras, arañas, alacranes y peces caníbales.La mera expectativa de riquezas que no han pertenecido a nadiemoviliza ambiciones que explota la pasión nacional para crearmotivos de lucha fratricida. Detener esta guerra ha sido unabendición que queda como llamamiento oportuno a la celebración delcentenario de Víctor Raúl.
Nuestro destino no está en volver a la civilización de loscuarteles, que no es civilización, porque América se inventójustamente para darle un nuevo giro a la vida por los emigrantesque en 500 años han salido de Europa, hastiados de una historia deguerras, persecuciones, fascismos, nazismos, franquismos,comunismos, que repiten en nuestro siglo lo que fueron las hoguerasde la Inquisición, las persecuciones de los católicos contra loshugonotes, de los protestantes contra los católicos, y todos losfanatismos que forman la trama de la vida europea, de la cual sevinieron huyendo españoles, portugueses, franceses, ingleses,alemanes, polacos, rusos, o hasta los escandinavos que se veníanescapando al hambre. Porque este continente de donde se saca lapapa de las entrañas de la tierra y donde la gruesa espiga de maízse levanta para dar un pan no tan fino como el que sale de lablanca harina del trigo dorado, detuvo las hambres seculares quediezmaban la población de Europa.
Para mí es glorioso recordar a Víctor Raúl, el utópico, elidealista, el feliz, imaginativo creador del Apra, al cumplirse,con su centenario, los 500 años de la invención del Nuevo Mundo,porque son días de reflexión que debemos aprovechar para pensar enlo bueno que es inventar un Nuevo Mundo que sea de paz, dearbitrajes, de organización de estados que se comprendan y se denla mano, en contraposición a los que viven haciéndose la guerra yhan llegado hasta provocar guerras mundiales que América ha tenidoque ir a apagar con su cuerpo de bomberos.
Para celebrar los 500 años, nos invitaban los organizadores dela fiesta a quemar cohetes para recordar el imperio y la conquista.Ahora, al celebrar los cien años del nacimiento de Víctor Raúl,debemos invitar nosotros a los de todas las Américas -así como lodigo: de todas las Américas- a una reconciliación en que se cumplalo que dijo Juárez: "El respeto al derecho ajeno es la paz". Yotengo la confianza más profunda en que este cese de fuego en elconflicto entre Perú y Ecuador sea confirmado por el Apra como unirrevocable llamamiento a la solución pacífica de cualquierconflicto que amenace con otra guerra interior nuestra paz. Portodos los caminos posibles, lo que tenemos que buscar nosotros esllegar a acuerdos que permitan a los vecinos ser buenos vecinos yvigorizar, en el entendimiento, la unión que federe nuestra Américacomo la vio José Martí y como la soñaba Víctor Raúl. Fui el amigopersonal de Víctor Raúl y tengo la certeza de que, al final de suvida y sus experiencias, ésta era su más íntima convicción.
Yo pido, por la libertad de nuestros pueblos y por la memoriadel hombre que Colombia se honró defendiendo en Lima de la saña conque lo perseguía la reacción peruana de entonces, que debemoshonrar su memoria con actos de fe en la civilización deAmérica.
Reciban un saludo muy cordial y un abrazo de quien está conustedes de todo corazón.
Germán Arciniegas.